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y lo confirma la razón, u
lo hay que bnBcar otr^ i
adíccioD maniñesta. Por
as reglas que establecei
^muestre su falsedad. Si
ahí con un Quevo sistemí
i universal, más antiguo
lado en la naturaleza de
3 mi obra para dar lugai
ago al rayar el alba. Ha
menester proftor y diecat
con todo rigor l'gico.
3." Convenimos, pues, con la Real Academia en que si hay le;
tae verdaderas, no silo no es necesario, mas ni se debe en m
Atender al uso de ninguna región de EspaKa ó fuera de ella, en
oso sea contrarío á la regla. ^ lo demás, es decir, á falta de re
deras y explícitas, convengo también con la Real Academia en
ma de la pronunciación y acentuación debe ser el uso de las pert
de Castilla. Es cosa inaguantable que algunos no castellanos se 1
prononciacion de Castilla, quebrantando, sin razón suñciente.
Academia. De aquí resulta que el castellano reprendido en su
cion, ignorando que ella es la más correcta, y que aunque no lo
sancionada por la Academia, comienza por dudar de la legitimi
y por librarse de reprensiones y burlas, acaba tristemente por a
corrompiendo así inconscientemente la pronunciación pura y
-Castilla. Nanea he podido yo entender con qué cara se atreve n
«orregir á un castellano, acaso más culto y docto que él, precisa
que debiera tenerle por modelo.
4." ¿Qué se entiende por Castilla? La Real Academia no dist
Castilla la Nueva y la Vieja, y creo que tampoco debo yo disi
«mbargo, voy á hacer tres observaciones.
A) Algunos Quisieran que por Castilla se entendiese príi
Madríd; pero dicho sea con perdón de los madrilefios, no me
]tfadr¡d pueda ser norma tan segura del lenguaje, como otras ci
pacíficas: pues como en la corte hay tan diversos elementos, es
fácil que se corrompa en ella la pronunciación, que no en otro
Castilla. Hablando de Madrid decía Argensola (Bartolomé):
Como aquf de provincias tan distantes
Concurren ó por gracia ó por justicia
Diversas lenguas, trajea y semblantes,
Idt obnde BsDot qo es Md bnenk oomo U ds Sicilia. En vsnlKd qae prueba luii uei
mplM, r an« SEpODe mnT bien lu doi rsirtu prlmeru ds mi ortolnirt» siláblos; p«
j- j— P. -' — I» fija, Kitcunidol Informado 01
Dologis que emplea, y á Im raraa
- "" — ■■ -"i de poca utilidad práetl
lue fei k Blollla. Lo que
giuii u ue un» porsuuu puriiicuiuri ui bi uhu vuatranu a tus beuuencius Dalzú-
rales de la lengua; bí el ubo que en vez de perfeccionar, afea; en vez de afinar,
corrompe; en vez de unificar, divide y confonde. Porque «no siempre el uso
afina y perfecciona las lengpias, sino tal vez menoscaba y desfigura sus be-
llezas.» (R. Acad., ed. de 1880, pág. 368, nota). En el uso hay que distinguir
dos cosas: el hecho y ei derecho. Cuando todos los que hablan una lengua
toman tin uso repugnante & la naturaleza ó á la perfección de ella, claro es
que de hecho prevalece el tal uso; pero éste no tiene derecho á subsistir, á no
fler que se quiera alterar la lengua, ó se trate de un caso particular que no
hace regla, y aun entonces es menester que se conozca y sepa que es una
rareza, y que la admitimos por capricho. Tal sucede con los solecismos á
ejoB visUts y á pie juntülas. Mas si se.trata de reglas falsas, admitidas ó seguí-
■dss por ignorancia ó error, paréceme que entonces, una vez advertido el en-
gaño, debemos corregirlas ¿ todo trance, si queremos conservar la lengua en
en perfección y belleza.
Con estas restricciones admito el dicho tan llevado y traído de Horacio:
«in ellas s lo le admito mientras la lengua se está formando, y no cuando
ésta ha llegado ¿ su perfección.
Abrigo la confianza de que las reglas ortológicas <iae en esta obra for-
mulo son la expresión del instinto eufónico de nuestra lengua en su estado
perfecto. Resta que todos los amantes de la corrección de nuestra lengua se
den con ahínco á usarlas y defenderlas: nadie se acobarde; el uso empieza
por pocas personas. Recuerdo á este propósito el gracioso diálogo entre don
Domingo y el sombrerero, en la comedia de Alarcon No hay mal que por bien
D. DoM.
¿Yo mandé
Está valido en Zamora.
Hacer corosa 6 sombrero?
D. Dosi.
Esa es raion muy liviana.
ScwB.
No hubiera desagradado
¿Onolquior uso no empeed
A nin^no álno k vos:
Por uno?
Qne es pintado, vive Dios.
SoUB.
8L
D.DuM.
Pues no le quiero pintado.
D. DOM.
¿Pues por qué
Sino 4 mi guato y de lana.
Si uno bast^ do podré
SOHB.
Esto en el UBO que agora
I
LosP
V
oetas.
Comenurle también jo?
Que los poetas son en algún modo ley ó norma de la pronunciación es
cosa muy clara y que no se puede negar razonablemente. Xas Prosodias
ípriega y latina se han sacado, como todos saben, de los versos.
ico»,
tros
les-
ilo
aal-
dis^
dd
líos
ilio-
iti-
hoft
nameros que yo estampare, son ni más ni menos lo3 mismoa qae tengo en
JOÍb apuatoB, los cuales están hechos con el cuidado que cualquiera de mis
ffaeaugoB pondría en buscar ejemplos para combatir mi obra.
To he hecho lo que he podido:
FortniM, lo que h« querido.
(Qnevedo, 301).
ADVERTENCIA
£1 modo de citar que tengo es el siguiente: Guando no ezpreso el tomo,
se entiende qae es el notado en el catálogo siguiente: y las virgulitas ' y "
expresan las colulnnaH 2.* y 3.* de la página, la cual va siempre en número
arábigo. iE^emplos:
Moreto,250'
quiere decir:' Morete en su tomo, que es el xxxix, según consta en el catá-
logo; pá^na 250, columna 2.'
Lope, 2." 406"
Liope, en el tomo 2." de sus comedias (tomo xxxiv de la Biblioteca), página
40B, columna 3.'
Moreto, xiv, 572
3£oreto, tomo xiv de la Biblioteca, página &72, columna 1.*
A veces hay más de on ejemplo en una sola página, y en distintas colum-
nas: entonces omito las virgulas, pero espreso el número de ejemplos
4bÍ9, fer, etc.)
'WHmtm
- 11 -
ArtKte *• IMuM (Gouulo), Urieo: n. S«tUU; 1549
ArfKl}» (Joan d«), lírico: n. SeTilla; m. deapnéa de 1622: célebre BonetisU.
Ariu llMtaB* (Benito), liríoo de fines del siglo xvi
Ar|MM (Lie. Joan de), épico: n. Oranad»: lo. á fines del eiglo xvj
ArjMa (Manuel H»ria de), liríoo: n. Omns: canónigo Penitenciario de Cór-
doba: m. 1820
Arrian (Joan Bautista de), Úrico: n. Madrid, 177(^ m. 18S7
Artiate (mioer Andrés Bey de), lirieo-dramátioo: n. en Valencia; m. Iti 13. .
iWa (el Harqnée del), liríoo de finos del siglo xti
Anltanda (Lio. Alonso FernándeE de), pseudónimo de Fr. Luis de Alia
ga, oonfeaor del Rey Felipe IIL Ea el antor de nna segunda porte df
Don Quiote, 1614: jotd poeta
Avlta (Gaspar de), dramático de los tiempos do Lope y gran ortólogo
Avila y Sotomayor (Fernando de), poet^ amigo do Argensola (B)
Ayala (Ignacio Lópeí de), catedrático de Poética on Son Iddro de Madrid
hacia 1794
Badajaz (Garcí Sánohes de), troTsdor del siglo xt
a (Jnan), romancero del siglo x vi
t it Sota, (Lois), liríoo: obras, 1586; n. Lnceua
• (Alonso Jerónimo de Salas), dramático y nevelieta: n. Mndríd,
ISBB; m. 1685
BarrlM (Miguel de), lírico; n. Uontilla: obras, 1665
Barrw (Alonso de), liríeo: n. Segovia: obras, 1567
BattD (el Conde del), escribió una comedia con Alarcon
Bélar, (el Dnqne de), liríoo: vivía en Madrid en 1750
BabNMrte Birnúdaz (Lnis de), dramático: n. Sevilla, 1587; m. Madrid, 1650
bnen poeta.
■aU (Cristóbal de). Unco: obras, 1881
BaraMai (Fr. Jerónimo), dominico, natnral de Galicis^ catedrático de Teo
logia en Salamanca: vivió entro 1580 y 1590
Barria (el Lioenoiado), liríoo de los tiempos de Lope
Blaaea y Craapa (José María), liríoo: n. Sevilla, 1775: canónigo de la Metro
politana: a&anoesado y protestante: m. en Inglaterra, 184!
BaA VIvsa (Carlos), dramático: n. Valencia; m. 1621
Btallla (Alonso de), lírico: n. Baeía: obras, 1614-1624.
Baaeaa (Joan de), Unco: n. Barcelona: obras, 1543
a (N.), trovador de principios del siglo xvi
• (Francisco Javier de), liríoo: n. Motril, 1778: m. Madríd, 1848
c
Caksra (Francisco), tiene nn soneto en el tomo
Caáalso (José), lírico: n. Cádis, 1741; m. 1779
Calraaoa de Fitaaraa (Bartolomé), Úrico: n. Oran Cañaría: canónigo de Lae
Palmas: m. deepnéa de 1612
CaWaraa de la Barca (don Pedro), el príncipe de nnestroB dramáticos: n. Ma
— 17 —
«OH. Qii« la Ortología debe muoho 4 Lop^ íaé vos oomnii en bu tiempo^ *
indica en bd égloga á CUadío (t.o 5.° 483*):
PenBá yo qne mi lengok me debía I Poreía j «nnonla,
(Afll lo presumió p«rte de Eapafis, Y si no lo permito qniftn lo
O el propio amor me engafia) | O dqe da imitar ó lo permit
Estos palabras se prestan á cotíobos comentarios, qne el ingenii
podrá hacer. El impulso dado por Lope si^oió adelante, y llegó á t
«ion en Alarcou. Es, pues, Lope un autor que merece ser más ap
leído que lo es al presente.
L«ttda Seta, eancioaero que parece de fines del siglo xr
í i i pu (Jnan Antonio), 1
LéMi {Joan José), > ronunoeros del siglo zTni
Upez (Mignel), \
Upeí it Ayala (Peio), esnoiller j cronista de los reyes Juan I y Enri-
que nir n. 1833; m. 1407
Lifez <• UlM<U (FraneiBoo), pseudónimo de Fr. Andrés Peres, autor de La
PtearaJwlina; n. León: esta novela salió i luz en 1601
Lépaz tfe Zarate (Francisco), lírico: n. Logrofio; m. 1668
Fr. Lsla dt LSM, agustino, lírico eminente, aunque algo inoorreoto como
ortólogo: n. Balmonts da Tajo, 1527; m. 1591
taaui (Ignacio de), lírico: n. Zaragoza, 1703; m. 1754
u
Uaia (Ciego de la), romancero y coplero del siglo xti
Llaaa (Juan de la), Úrico de fines del siglo xti
a (Juan da), lirico-dnun&tioo: n. Sevilla; profesor de Humanidades:
floreció en la segunda mitad del siglo ztl
IbÜTsaáa (Jacinto Alonso da), poeta sstirico del primer tercio del si-
glo xvn
■aarlqae (Jorge), Uriou: <Qran lástima qne tal ingenio faltase en lo me-
jor de su edad.» (P. Mariana, lib. zxiv, cap. 19): m. 1479:
■arebeaa (el abate José), Úrico: n. Utrera, 1768: Tolteriano, incrédulo y
ateo: m. Madrid, 1821
P. Ilaroa, poeta desconocido del siglo xnn
■anwa {Pedro Antonio), antor de la Batraeomicmaquia: n. cerca de Sa-
lamanca, y fué párroco en vanos pueblos: poesías, 1B20.
Sar Haría rie Saa Jasi, pilora de Sevilla, disolpnla de Santa Teresa
■arruina, trovador de la primara mitad del siglo xvi.
■artia (Pedro Luis), Úrico: n. Antequera, 1585: m. 16S5
MarUaez (el Lio. Bartolomé), Úrico de fines del siglo xti
MatM Frati l B (Juan de), dramático: n. Albita (Portugal), á principios del
•siglo xvn; m. Madrid, 1692
■airy (Jnan Maria), épico y Úrico; n. Malaga, 1773; m. 1845
IMraat (Frauoiaeo de), lírico sevillano: obras, 1617
Ji^ia da la Ctria (el Lie.), dramático contampor&neo de Lope, relator da la
•^anaillerU deTalladoUd.
- 19 -
Mtto y MoliiMi {Pr«ncÍ8co), autor do La Perrmmquiaj 1765: n. Cádiz XLII
lUeva Calvo (Sebastian de), lírico: poesías; 1025 XXXV
Nsroia (el Conde de), liríoo: n. Castellón de la Plana, 1760: teniente general
del ejército: m. Madrid, 1815 T.ITTTT
Misz de ReiflOM (Alonso), novelista del siglo xvi (1552) XVI
Néisz Dtez (Francisco de Paula), lírico: n. Sevilla, 1766: capellán del Aey
en Granada; m. 1832 LXVn
O
Ooaia (Francisco de), cancionero (16(B) XXXV
•lavkle (Pablo), lírico: n. Lima (Pera): secretario del Conde de Aranda;
. m.l808 LXVn
tKmm (Lncas delX romancero y coplero: parece de mediados del siglo xvii. . XXXV
Oift (Pedro de^ épico: n. en Chile: obras, 1596: algo raro como ortólogo. . . . XTTTX
Ortil (Andrés), romancero pc^olar del siglo zvi X
Oviedo (Luis Antonio de). Conde de La Granja: obras, 1711 XXXV
P
Paefceeo (Francisco), lírico: n. Sevilla, 1571: m. 1654 XTTTT
Padilla (Fr. Juan d^, cartujo, cancionero: n. Sevilla, 1468; obras, 1580 XXXV
Pidnia (Pedro de), r<Hnancero: obras, 1580. X-XVI
Padilla (Fr. Pedro de), carmelita calzado, lírico; n. Linares; obras, 1587-1597. XXXV
Pafaa (Diego Bamíres), obras, Valencia, 1592 XXXV
Paasac (Antonio), romancero del siglo xvi X
Pedraza (Juan de), vecino de Segovia: autor de La Danza de la Muerte
(1551) Lvm
Pérez (el protonotario Luis), cancionero: obras, 1561 XXXV
Pérez do CaHlno (Norberto), lírico: n. Burgos, 1788; m. Francia, 1842 LXVn
Pérez do HHa (GinésX vecino de Murcia, historiador y novelista: obras, 1595. XVI-m
Plato y Delgado (Juan), obras, 1627 XLII
Pülllao (Jorge), pseudónimo de José Gerardo Hervás, satírico, mal ortólogo, ,
m.1742 ....' LXI
Polo do Modioa (Salvador Jacinto), lírico y gran ortólogo de primera clase;
n. Murcia, 1607; m. despuéade 1657 XLH
Poaoo do León (Diego), lírico de fines del siglo xvi XUI
Porool (José AntonioX lírico: canónigo de Granada, donde nació, 1720. .... LXI
Porras (García de), romancero del siglo xvn (1654) XVI
Prado (Fr. Adrián de), Jerónimo, lírico: obras, 1629 XXXV
Prado (Andrés de), novelista: n. Sigttenza; obras, 1668 XXXTTT
Proaza (Alonso de), trovador de principios del siglo xvi XVI
a
teoifodo Vniofas (Francisco de), el bombre más docto de su tiempo entre
loe seglares: poeta satírico sin igual, y no mal ortólogo on varias mate-
rias, aunque peca algo en las combinaciones de vocales fuertes: n. Ma-
drid, 1580; m. Villanueva de los Infantes, 1645 LXIX
Nota. La Cueca de Mdiao no es de Quevedo: tiene muchas incorreooio-
aee ortológicas, y carece totalmente de chispa.
cxxTm
XVI
sxxn
xui
í-XYl
Lxvn
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sxxv
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S-XVI
Lrv
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gT.rr
xux
XXXT
XTjIT
yTTTTT
« (FnncÍBco), lírico de gr«adm dotee poétíow, annqne mal
mpleadu: a. Horifiigo (Salsmftnoft^ m. Helillo, 1819: bnen orUlogo. hSIJl
I (Miguel; «1 divino), llrioo 7 dramitioo, proebitero de VaU»dolÍd:
ftoteoió por lo» kBob 1688-1610 TÍT.TT T
UmIhi (el Lie. Tícente], poeta deaoonocido: obras, Zaragoza, 1688 XXXT
SntnisBa (el Marqnée de; Dos Iñigo Lopes de Ifendoea); n. Carrion de lee
Oondea, 189^ m. Granada, 145S: tiene unos pocos versos en el tomo TTinrTT
Suitm (IVanoisoo), orlado de la Beal Casa: novelista: obras, 16^-1678 TfinriTT
t »§mu (Fr. Bartolomé de), benedioUno: poeslaa, 1619 XXXV
Sslaya (Alfonso de), romancero j coplero, del siglo xvi XVI
S«t¿lvMla (Loresio de), romancero artístico: obras, 1566- 168a X-XVI
Sslurtl (Joaquín), Úrico catalán: obraa, 1610-1614. XLU
Sllveatre (Oregorio), Carnoso poeta ; excelente ortólogo; n. lisboa, 1620: or-
ganista^ la Catedral de Qranad^m. hacia 1688 XXXV
StHt (Antonio de), bnen dramitioo y elegante historiador n. AlcalA de He-
Baree, 1610: ordenóse de misa en 1667: m. Uadrid, 1686. XLVU
Mía (Dionisio), Úrico: n. Córdoba, 1774; m. Uadríd, 1884 LXVn
t (Alonso del OastiUo), dram&tioo y noveUsta apreciable: obras,
839 XLV
• (Joai), Unco: n. Piedrahita (Avila), 1781: epicúreo y volteriano:
m. 1852 LXVn
Sarta (K.), trovador del siglo xv X
Siria Galvarro (Fernando de), sevillano, amigo de Hedrano XLU
Sata (el Lie. Luis de], lineo de principios del siglo xvn XLII
Sata da Ra]aa (Pedro), Úrico: n. Granada; canónigo de la Uetropolitana:
obras, 1623-1652 ; . : XLH
Sflánz ta Hinrta (Cristóbal), polígrafo 3 novelista: obras, 1609 XLU
T
Tapia (Bogenio de), poeta en varios eatiloe: n. Arévalo, 1776: estudió Teo-
logía en Avila, aunque no se ordenó: bisóse liberal, ; se le atribuye haber
aido el primero que usó tal calificativo en las Cortea de C&dis, en oposi-
ción & loe catóUooB puros, k quienes llamaba mtmím: m. 1860. LXvil
Tarraga (Francisco), drsmáUco: n. Valencia, donde fué canónigo: obras,
1606: gran ortólogo XLIII
Tasla (Juan de), Conde de Villamediana, Unco: m. 1622 XUI
Ta|«4a (el Dr. Agustín de], Unco sobresaliente, presbítero de Antoqnera,
donde nació, 156^ m. 16B5 XLH
SMta Tarasa de lesúa, n. Avila, 1615; m. Alba de Tormos, 16%. 6ns versos
no Bon tan deealifiadoa como algunos que la atribuyen LUÍ
Tlsaaeda (Juan de), Ubrero y poeta Úrico y dram&tíoo de Valencít^ escribió
de 1611-1566: mnrió muy viejo. LVIII
Tira* da IWIm, pseudónimo de Fr. Gabriel Téllet, de la orden de la Uer-
eed: dram&tioo de primera dase: n. Uadrid, hacia 1686; m. 1648. Ia ame-
nidad 7 variedad de este poeta son extraordinarias. Como ortólogo no
Soga & Lope, aunque poco le falta. La comedia Cautela contra emá^ no es
ie Tirso, pues tiene difereute ortología (fiel, puntital oriente); ni tampo-
co Loé amanttt de Teruel, ^t la misma raeon V
VlllaltbM (FranoÍBoo de), médioo de Cámara del Bey Católico y de Cario
VHIUMVK (Joaqnin Lorenvo), lirieo: n. JitÍTa, 1757; m. Dablin, 1837. .
VlUaiTMl (Diego de ToireB y\ aatüioo: n. Salamanea, 1696; m. 1768
VlUasudll» (Alfonso AlvawB de), canoionero del siglo xir
VUlattr* (N\ canoioaero de la primera mitad del aiglo zn
VHIavtelatt (José de), épico: □. SigaenEo, 168(^ m. Casaca, donde era oi
nigo, 1608. Sn célebre Itotqtiea ee modelo de sonoridad en el Terso.. ,
VUIbvIQÍMk (Sebastian de), osoribiá k mediados del siglo ZTin, nna oom<
en unión de AvellaReda (Franoieco de): son buenos ortólogos.
A (Diego de), escribió eoa Alarcon nna óomedia. ,
• (Estaban Manuel de), notable lírico: n, K&jera, 1G86; m. 1660. . .
» (Jnao Bantieta ia\ autor de La Detpredada qfterida, comedia i
bOida á Lope
"VfrBéa (Cristóbal átíi, épico y dramitico: n. Talencia, haoia 1560: ol
1580-1580 i
z
liwar» (Antonio de), dram&tico, y ortólc^o disparatado: m. Madrid, h
174a
Aiptts (Luis Af¡\ épico: autor del Cario fiunoao, 1566. Hay d« 41 naos ve
en el tomo
Zárato (Femando de), dram&tico desoonooido y bnea ortólogo, del siglo i
Zavftleta (Joan de^ dramático ooet&aeo de Calderón
Zayia y SstaHiyw (Dofia Uaria de)^ célebre novelista: n. Madrid; oí
1638-1647
Comprende este catálogo 376 poetas: en él no van inclQíd
mnta, cayos versos no coutienen cosa digna de notars^ ni tai
aimos, aunque sus poesías formarían un tomo garande de la i
Anómmos, SLn
Bnerts (Jerónimo)
Aub
Berrlo
Cmo
Capad»
boobu (BbJUsu)
FriaB
GUFok)
Gtuman (Fernuido}
Hoioaco
Leca
liwtlDes
U&u
Uoheduo
HMa(CrÍBt6btí)
llMK(J(Mn)
Hondos (Jum)
FoDce
n Conde de Salinu
rauc. Soto
Avil» y Botomsyor
OcAfik
Lopes de Ubeda
Taldivieao
ArReiiBo)* (Lnpercio)
Bib««(Jun)
Hidalgo (Locm)
Tirreg»
Garó (Bodrigo)
Carrillo
SOAres de Flgneroa
Hidalgo (Juan)
1810-ieaO
EapInoM
Hojeda
Bou
Ft. Alvaro
D.* Cristobalina
Betanü
Bibera (Luis)
Agnilar
Tejada
Alcalá
Crroa
Argensola (Bartolomé)
f emándei de Castro
Avellaneda
Valbnen»
Aceredo
Ledeama
VillaTicioBa (Joeé)
Ifalvenda
Argnijo
Fr. Jerónimo
Orajake
Heíía
Tstia
Taldirlelso
- 26 -
Medrano
Soria Oalvarro
Claraoiosta
Tirao
Bonilla
Céspedes (Goucalo)
Céspedes (Sebutian)
Castro (aoiUea)
Salostrlo
Uuxet
leao-ieso
Jioregni
Avila
Qniroga
Atarcon
Basto
Lode&a
Villegas (Diego)
MirademeeciM
Pacheco
Vélei(LiuB)
Tasia
Herrera (Jacinto)
Herrera (Bodrigo)
Herrero
Enrfqnei (D.' Feliciana)
Hartiu (Pedro Lois)
Fr. Hortensio
Qnevedo
Nieva
BarbadUlo
Belmonte
Callecerrada
Godlaei
Pinto
Corral
ViUegas (Joan)
Prado (Fr. AcMan)
Fr. Gaspar
Hora
Salinas (Jnan)
Moreno
Rebolledo
Villegas (Esteban)
Montalban
Don Carlos el Infante
Solóriano
Soto de Rojas
Eaqailache
RIoja
Colodrero
Felipe IV
Trillo
P. Céspedes
López de Zarate
Caro (D.' Ana)
LosFigQ
Villaviuit
Zayas
Oémes T
Hurtado '
Anónimo
1
Calderón
Anónimo
Navarreti
Zavaleta
Cáncer
Coello
EBiebanil
Merlanes
Polo
Matos
Enriques
Zarate
Monteeer
Rojas
amo
ViUuzan
Salinas (1
Navarreti
Gainarra
Ulloa
SollsfAnl
Cabillo
Meneees
Leiva
Véleí (Jn
GnéUar
Morete
1
Anónimo
Prado (Aj
Farfan
QnirÓ8(E
Diamante
Monroj
Santos
Calleja
Fomperoi
Estrella
Torre (Fr
Valenxuel
Salacar ;
HOB
Femánde
Bánchei(
Sor Joaiu
Vera lasi
refutando mis argrunentos y presentando, de un modo m
torio qae hasta ahora, laverdadera teoría prosódica 7 m
castellana.»
£1 público literario Terá si la Ortología que yo ensel
Terdadera.
ADVERTENCIA
En número de orden de cada tomo ha desaparecido ei
res, y voy & ponerle aquí, para facilitar la compulsación
>res í Car-
vn,
x,rvi.
IV.
xvn,
znn,
XX.
xxm,
xxiy,
IiM KoraÜnee.
NoTsliaUe antei
IX, Xn, Xr?. Oaldeíos.
Bomanoaro generaL
P. lela.
TTTtTTt. Poenuu ¿píooe.
TtyTTTT. Iforelistaa posteñorea
acerrantes.
Alareon.
XLTm, LXIX. Qneredo.
XXXIV, XLI, Ln, xxivni:
loe cinoo tomoa de Lope.
XXXn, XUL Ui
XXXV.
XXXVI.
xun,
XLvn,
TJTT,
uv.
LVm.
LXT,
y XVII.
Bomaocer
Cnrioaidat
XLV. Dri
neos de
XIJX.Dr
Lope.
LV. Santa
Hojas.
Autos sac:
Lxni, l:
glo xvm.
Ia edición de Oervantes (tomo 1} qae yo uso , es la di
- 31 -
ierae... tifftut nait sonorum ad artíadatam weem, qua V
son laa sefiales de loe sooidoB qae forma la voz articn
entienden loa írresoIubleB en otros más simples, la defi
como la denominación de letra ae aplica no sólo al si
bien al mismo sondo, diremos qne letra en el lengnaj
los sonidoa gim^xt que el hombre emite al hablar; j en el
no de cada sonido simple,
4. Fotsníes.— Las lebras se dividen primeramente e
Voetúes son las qne proceden de solas las cnerdas rocí
mente por la mayor 6 menor abertura que dejan la
salida del aire. De los diversos sonidos vocales que el
el idioma castellano sólo admite cinco: a, e, i, o, u. De
e, o, son flnrtn ó llenas; i, u, Mbilas.
5. Gonaonantes. — Letras consonantes son los sonic
movimientos de la lengua y demás órganos concurre)
voz. Se llaman eomonantea, porque no pueden por si i
suenan con ellos las vocales, delante ó detrás. La letra <
sonido simple: en efecto; sí pronunciamos las sílabas
mo8 que en todas ellas hay algo igual, que es la s
sOave de un lab o al otro, y algo que se muda que
guíente, en cada ana de esas sílabas hay dos element'
nante y otro vocal. IjOS sonidos consonantes en caste
6. AlJabeU) 6 cAeeedario.—El catálogo de todas las
ay<á)eío, por empezar con laa dos letras >. % al/a, beta;
dar también al catalogo de las letras latinas y castel
cibe también el nombre de abecedario, tomado de las
del catálogo.
He aqní el alfabeto, segnn le trae Lope de Vega, <
báfiez con su fiel espasa Casilda (t." 3.°, 2SV):
CAfllLD
h. ¿Qné ha de tañer para bnena
Tporl
nna majar?
Detns
Pmra.
Oye.
Quien (
Cab.
Di.
LaNU
Phkib.
Amar y honrar on marido
A solio:
Es letra de este abecé.
QneoBi
Siendo bnena poi la B,
EaUei
Qne ea todo el bien qne te pi4o.
LftPt«
Barato cnerda la C,
LaQb
Ja D dnloe, y entendida
Contal
La E, y la F en U vida
Todal<
Firme, fuerte y de gran fe.
Solicitt
La G gTBTe, y pata honrada
De mi:
La H, qne con la I
LaTti
Te haH> üuetre, si de ti
Hallan
LaVt
Limpia »erto por la L,
LaXl
VengADu comienza en v.
— Harto bien te vengas tú
De en necia eonf lama.
Otros machos ejemplos pudiera citar acerca del nombt
pero los creo innecesarios. Para concltür diré qae las letras
demia enseRa, deben llamarse así: a, be, ce, che^ de, e, efe, g
ka, ele, elle, eme, ene, o, pe, en, ere, erre, esa, te, a, ve, eqni
todo estoy conforme, exceptQando la v, según más adelante
^oíd.— Como curiosidad eufónica, pondré aquí el sigí
■Cáscales (Tablas Poéticas, pág. 151):
La a es sonora y clara: la o llena y grave: la i aguda y hi
til y lánguida: la e de mediano sonido. I]n las consonantes si
píritu y sonido: el espíritu dice en sí estridor y rechinami
sacudimiento, aspereza, retintín y bramido. La / y 5 son esp
«e Te en riliia (sic), sale, saeta, Juribundo.Juria, fiera. Jocundo.
la cual casi siempre trae su descendencia de la/, como de
nando; d&Jarto, harto; dejado, hado; dojambriento, hambriento,
bres doctos poco ó casi nada se pronuncia, sino es en las asp
hay (sic), cuando nos dolemos; ha, ha, ha, cuando reímos; A
llamamos. L, m, n, son blandas, como leve, luna, lirio, mejül
Juno, cano, hermano; aunque la wi, suele tener un sonido 1
mente con otra m, b, p, como swmmo, cambio, rompo. Cy gha
nido, como Caco, gigante. La d es humilde, como IHdo, dado,
hervía (sic) y hinchada, como pulpito, trompa. La r suena ásp
4Kérrimo, parra, carro. La / se dejabien oír, como tuba, tumult
les juntas con otras consonantes, cobran más fuerza y aliei
«nena tumba, que no tuba; y más suena planto, que no plat
eanío, que no cato. La s significa un sordo rOído, como sor.
rtxuiro.»
CAPÍTULO II
Silabas.
7. Süába, de <riv = juntamente, de una vez, y Xajipávw = t
mente lo que se toma de una vez: es decir, el sonido ó conjonti
se emiten á la vez en cada articulación de la voz. Sílaba es
mediato de las palabras; y aunque no todas las silabas i
tiempo, el oído las distingue por la unidad, ó mejor dicho, \.
montos constitutivos, y por la independencia que cada un
•de las demás.
8. Una sílaba puede constar:
1." De una sola vocal, como a, y.;
2." De una vocal y hasta cuatro consonantes, y. g., cd, I
tram.
- 45 -
acento prosódico de las tres palabras se marcha á la segunda i
nsn las tres palabras: céfiro, gitano, corazón. Gsto prueba que ]
segunda nota prevalece contra el acento rítmico del compás,
gniente, que el acento gramatical puede consistir en la maj
sonido.
El núm. 2 prueba que dentro de un mismo sonido, el oído
gue al acento rítmico del compás, siendo las notas de igual
las citadas palabras suenan ahí esdnijulas: céfiro, gitano, eóraii
El núm. 3 tiene todas sus notas en parte débil; y sin emba
duración de la primera, siendo todas iguales en altura é intensi
el oído perciba el acento gramatical en ella, resultando tambi
labras esdnl^ulas: j esto prueba que la mayor duración de un¡
convertirla en acentuada.
En el núm. 4 el vocablo gitcmo suena mal, porque ese giro
no sirven para dicciones llanas; pero si examinamos detenidan
dos, céfiro y corazón, notaremos que la diferencia es muy peqn
cnal praeba qne la elevación del sí destruye el acento del sol
guíente, esas palabras ni suenan al oído claramente como esdrú
agudas. De donde se infiere que no basta la intensidad de la pai
para el acento, si las silabas siguientes son más altas que la p
notas fueran si, la, sol, en vez de sol, la, si, entonces sonarían t
palabras.
Iguales razonamientos podríamos hacer con los demás ejen
de inñero la Biguiente conclusión:
El acento depende de la intensidad, altura y duración del son
juntas, 6 de dos de ellas, ó de una sola. Cuál prevalece en cada
do yo definirlo; pero el oído lo aprecia muy bien.
32. La teoría que acabo de exponer está más fundada que
«n la doctrina tradicional prosódica.
1.** Los antiguos latinos solían decir que el acento agud
«levar (acuere, levare) la voz; pero si esta teoría es verdad, se hi
en la música poner una silaba acentuada en nota más baja qu
taada, sin destruir el acento de la palabra; y eso no sólo puede
siempre creeré que así lo hicieron también los griegos y los
más, los latinos llamaban también toTio al acento (1) y tono (de -
propiamente intensidad, esjuerzo, no elevación ó agudeza.
2." Respecto de la duración ó cantidad, creo también que
la consideraban como elemento del acento, ó como causa ó coi
mismo. Intendere syUabam es, según Quintiliano, alargar una sil
lógicamente es esforzarla ó acentuarla. ¿Qué otra cosa pruebi
los esdrújulos latinos? En ellos se ve claro que el acento huye
de, de las sílabas breves; y esto prueba, á mi parecer, que la d
iba su partido con el mayor empe-
oaservacion ó el trastornamiento
Q, conviniendo todos tres en que la
"um, qI fundamento de todo el buen
línerra, j que si alguno entraba en
a puerta falsa, no babiendo en el
;e llamasen escritores los que no
la autor una zambra de todos los
irtía el corazón de dolor, viendo &
ribfan España sin H, en gravísimo
, siendo así que se deriva de Hü-
bizo tantas proezas en la caza de
¡no á llamar Hispania toda tierra
sre que se derive de Héspero, aun
o viene menos que del lucero ves-
caando se acuesta, y le sirve el
s ve que está en el territorio coles-
a á ésta la ^con sacrilega impie-
^larísimo origen. ¡Y los que hacen
^idad! ¡Oh indecencia!
de la paciencia y aim de la razón,
dalosa costumbre ó corruptela de
vía de conjunción, en lugar de la i
liada, tenia más parentesco con el
i nosotros nuestra i. Fuera de qne
ca y grosera, pues se parece á la
in los haces el carro; y aunque no
lebia desterrarse de toda escritura
elogista: Siempre qne leo en algún
i Pedro i Juan i Diego, se me re-
rabia las entrafias, y no me puedo
, — Y al contrario, no me harto de
Timos autores que saben cuál es
eos de dos famosas universidades,
envidia de los futuros, los cuales,
iografía, han trabajado con glorio-
de sus antepasados; por lo cual
tre todos los benditos,
espreciando la etimología y la de-
'aa se debía escribir como se ha-
ne no se pronunciase. Era gusto
ímo se enfurecía contra la intro-
impertinentes que no suenan en
)1 Bey (decía el tal autor, que no
in lo arrogante): bí p
onAre, onra, ijo sin aspiración ni alforjas, ¿á qué ton emos de ]
palabras aquella h arrimadizo, que no es letra ni calabaza, sino
A nn pnntiQ aspirativo? Y si se debe aspirar con la h siempre
¿por qué nos reimos del andaluz, cuando pronuncia _;t;o, jonra,
de dos, ó él jabla bien, ó nosotros escribimos mal. Pues ¿qué d
^> ^> 29> y demás letras dobles que desperdiciamos lo más las
del mundo? Si suena lo mismo pasión con una 8 que con dos,
unan que con dos, Phüipo con xm&p que con dos, ¿ut quid perdí
doblemos las letras en aquellas palabras en que se pronuncian
lar fortaleza, ó en las cuales si no se doblan se puede confundií
do con otro, como enjjcrro, para distinguirle de pero; en parro,
ciarle deparo; y en cerro, para que no se equivoque con cero, y
buró, que ya se sabe lo que es, y no puede equivocarse con otrc
ñcado, ¿para qué hemos de gastar ana r más, que después pu<
<a para mil cosas? ¿Es esto más que gastar tinta, papel y ti<
todas las reglas de la buena economía? No digo nada de la prot
que malbaratamos un prodigioso caudal de uu, que para nada
nosotros, y con las cuales se podían remediar muchísimas pol
que no tienen una u que llevar á la boca. Verbi-gracia: en qué,
para qué, en quiero, et reliqua; ¿no me dirán ustedes qué falta n
puesto que no se pronuncia? ¿Estaría peor escrito qiero, qe,por q
cétera? Añado que, como la misma q lleva envuelta en su mism
oion la u, podíamos ahorrar muchísimo caudal de uw para una i
en aquellas voces en que claramente suena esta letra; porque ¿<
niento tendría que escribiésemos qemo, qándo, qáles, para pronu
guando, quáles? Aun hay más en la materia: pnesto que la k tie
fnerzaqae la q, todas las veces que la u no se declara, distingai
pos y concordaremos derechos; quiero decir, desterremos la q d<
lias palabras en que no se pronuncia la u, y valgámonos de la
que así se parecerá la escritura á los kyries de la misa, no perd
«80. Vaya un verbi-gracia de toda esta ortografía.
«El ombre ke kiera escribir eoretamente, uya qanto pudier»
akeilas letras ke no se egspresan en la prounnciacion; porke e:
la pluma, ke debe ser buena ija de la lengua, no aprender lo ke
madrej eto. Cuéntense las uu que se ahorran en solo este períod
se sacará las que se podían ahorrar al cabo del aSo en libros, i
y cartas; y luego extrañarán que se haya encarecido el papel (:
>Por el contruio, el ortografista que era de opinión que en
cribir se había de seguir la costumbre, no se metía en dibajos;
gran borla de los que gastaban el calor natural en estas bag
qae en escribiendo como habían escrito nuestros abuelos, se <
en 61 sino cosas muy onUuanas y comonesi't.jmero explicar este
pío de im estupendo sermón, predicado al mismo San Agustín,
he oído ni pienso oír en los días de mi vida. Preguntaba el pre
qaé á San Agustín se le llamaba el gran Padre de la Iglesia, y i
Santo Padre ni doctor de ella se Je daba este epíteto? (Así dec
pendió:
>Porque mi Agustino no sólo fué Oran Padre, sino Oran Jk¡
Abuelo de la Iglesia. Gran Padre, porque antes do bu Conversi
chos Hijos, aunque no se le logró más que uno. G-raa Madre, \
bió y parió muchos Libros. Gran Abuelo, porque engendró á 1(
de San Agostiu, y los Ermitaños de San Agustín engendraron d
las religiones mendicantes que siguen su Santa Regla, las ona
Nietas del Grande Agustino. Y note de paso el discreto, que 1
truye la Maternidad, y la Regís fué la que aseguró la Patei
Gran Padre: Magnm Parens.»
'Este trozo de sermón que oí con estos mismísimos oídos q
mer la tierra, y un pobre ignorante y mentecato, aunque teni
gran letrado y hombre maduro, trató de puerco, sucio, hedl<
del fuego; pero á mí me pareció (1), y hoy día me lo parece, It
del mundo: digo que este trozo de sermón, escrito como está e8<
con letras mayúsculas y garrafales en todo lo qne toca á San ¿
de Is primera vista llama la atención del lector y le hace conoc
contienen cosas grandes, y sin poderse contener, luego se abali
cuando al contritrio, si estuviera escrito con letras ordinarias
mientes en él, y quizá le arrimaría sin haber leído una letra. As
mi ortografía se logra, lo primero, la propiedad de las letras coi
tos que representan; lo segando, el decoro de las personas de <
ta; lo tercero, el llamar la atención de los lectores. Y podía afi,
■to, que también se logra la hermosura del mismo escrito; poi
letras grandes en el papel lo que los árboles en la huerta, que
y la agracian, y desde luego da á entender que aquélla es huei
«nsndo tm libro todo de letras iguales y pequeñas parece huert
y hortaliza, que es cosa de frailes y gente ordinaria.»
(1) Ho >e olTid* qna ■Ism
'. '-P'"j
, que los tres
fía castellana,
i á la latina en
odo las letras
icipios del si~
iraeba de ello.
ortografía es
tancia que no
en ocho afios
.s señales por
mminacíon; el
tercero, como
i hasta ahora
,mitidos, más
le antojaba.*
principios; y
[oe sufl base»
as diferentes,
mt^, no paede decirse, prosódicameote hablando, que terminan en ye. * (Pá-
gina 326, nota). En efecto, la y final forma casi siempre diptongo con la vo-
cal precedente, lo cual sería imposible, sí la y no fuese vocal. Pero aunque
no se pudiese probar que forma diptongo con otras vocales, bastaría su so-
nido enteramente igual al de la i, para demostrar que es letra vocal y no
consonante.
45. Al contrario de lo que decíamos en el niim. 43, la t átona entre dos
vocales, se convierte en y; v. gr., oyendo^ oiendo; contrayente^ contrátente. La
razón de este cambio es la dificultad que tiene la pronunciación de la vocal
»■ entre dos vocales. JjB, i inicial átona seguida de otra vocal, también es y,
como en yegua por tegua, de equa. No siempre se verifica esta conversión en
el diptongo te, pero entonces lleva h inicial, v. gr., hierro: y la razón de no
verificarse dicha conversión es que la A representa otra consonante cambia-
da; asi en hierro {Aejemim) la A sustituye á la/ de iierro; en hielo (de geht),
i la jr de gieh. De aquí se infiere que la forma hierba es más correcta que la
otra yerba, puesto que su origen es herba,
Zja^ latina se ha cambiado unas veces en,;', otras en y; v. gr., de Junios,
Junio; de Majus, Mayo. La i latina inicial, seguida de otra vocal, era siempre
consonante; pero algunas veces, imitando á los griegos* la hacían vocal los
latinos, diciendo lesu -povJesu. En castellano, \&i6j inicial átona latina se
ha convertido en y ó y, pero en nuestros poetas se encuentra vocalizada en
el nombre Ion (Fomer, 361, y algunas veces en Ionio (por Jonio): véase en
Bufo, y en Arjona (Juan). De paso notaré aquí que en el texto de Arjona
está malamente cambiada en J(10í):
Eq bq abrigado puerto defendida
Del mar Jouio, que enojado gime.
El Último verso no consta sino diciendo Ionio. Más adelante volveremos
& tratar de estas dos palabras, con motivo de la azeuxis que forman las dos
vocales.
46. Vengamos ahora á la quinta vocal, que también merece particular
estadio. Lo que sobre ella debe notarse, lo díce Bello (111) del modo ai-
gniente:
■La quinta vocal es siempre representada por la letra u. Pero este carác-
ter es á veces enteramente ocioso, porque ni representa el sonido vocal de
que le Hemos hecho signo, ni otro sonido alguno. Así sucede siempre (según
la ortografía corriente) después de la q, v. gr., en las dicciones quema, guita;
y después de la g, cuando no señalamos la « ton los dos puntos llamados ere*
nut,» En dos palabras se dice todo esto: La u es muda detrás de g & q, cuan-
De eea ctiTema— Como hagan
De la o, t, norabnono.
—¿Qué qoieree decir?— <¡no tmeqQen...
—Di — La (^Bvema ea taberna.
Quevedo, 202'
Hay roatro que de bello
Tiene sólo el qne le qait
4.* El U80 vulgar. Encina: «í» por vjv por 6 muy asado está, pi
neo gran hermandad eutre si.»
Cáscales (^6): «La i y la w son de diferente pronunciación, co
Mío, bota, besHa, etc.; voto, jiva, vano, verdad, verán, etc. De aquí
no son consonantes mave y cabe: yerro pueril, pero digno de grai
poetas célebres y doctos. Hallo en esta parte á los poetas espallole
tan voto y obtuso, que apenas sienten la dicha diferencia.» Cascal
testimonio del uso promiscuo de la 6 y i; en Is rima. Y si el adj
que hallo en el impreso fué así escrito por Cáscales, es cosa de r
menda que dirige á los poetas; y aun más lo que escribe un poco a
pretéritos... como en latin se pronuncian con b, en romance con v, í
va, quitava.» ¿Bisum teneatis?
La Real Academia (pág. %3): «Siendo en la mayor parte d
ignal, aimque no debiera, la pronunciación de la & y de la v, etc.»
5." Ls misma ortografía moderna. Al irse fijando la ortografi
terminarse que la v y 6 siguieran la ortografía latina, quedaron al
labras con la letra cambiada; y esto prueba que ni aun los misn
distinguían una letra de otra en la pronunciación. Tales son, entre
pudiéramos buscar:
abogado de advocatuB
abnelo de aros
Avila. de Abula
alabar. de laadare
barrena de vorinns
barbecho de vervoctom
bomJE. de vemioiom
boda de Tota (1)
bóveda de í
bermejo de 1
bulto de 1
buitre. de i
barrer de i
maravilla. de i
embaír de i
invierno de 1
Y no solamente en la derivación del latín, sino también en la é
de otras palabras castellanas y en dos derivaciones de un mismo
nota esta inconsecuencia; v. gr., tuve, estuve, anduve, son formas ce
de tener hube, estar hube, y (mdar hube: caudillo, sale de et^ieüo,
«(^teUum; eaudal, de oAdal y éste de capitalis; (ándense, de edtulen
con v); vuUw^no de vulíur (buitre con b); deuda, de debda 6 dtí>do, y é
bütan, eto.
48, De lo dicho en el número anterior se ve que sólo loa preci
¿stos sólo en teoría y no en práctica, han distinguido la b de la v. Lo
y en todas partes y siempre han usado, creo que es suficiente regh
a uo w Im Bs&alac
>■ InoaanoioIIIi
w la stlmotDgia da tmbobr: tíu» Qonulo de Bctovo (t. LVH, pif . M}.
trata de cosas de qae el uso
eso no debió hacerse. Tampo-
es en la conjugación caetella-
tii, lector amigo, me obligas &
r, yo te obligaré á pronunciar
•onuDciar las palabras que co-
) la u griega, y así habría que
ibras; porque en casi todas hay
iprensiones de Cáscales no tu-
), sino fascinar á unos cuantos
on dar por ley lo que se debió
)8 lo que debe ser. Nada im-
anas palabras, que el Sr. Bello
Q el oyente confusión ideoló-
'Bs sueltas, sino con palabras
ibología ó equivocación á los
er una pronunciación tan nni-
intense con su buen deseo. Yo,
1 la v; y no se escapará de que
que pronuncie tales letras con
en el sonido.
bo de defender sobre la iden-
)s ahora tratar del nombre que
ire u, como lo probamos en el
nática oficial de 1890, la Keal
!,■ y yo, si ese ve suena be, no lé
en el nombre se distinga de
jar de llamarla tibé. Es como si
¡rando las Toces compuestas el
trataremos más adelante, debe
ician algnnoB. Todavía queda
birse con 6 ó con v. Digo que
)U etimología escribirla con b.
Qo; tampoco la x entra en el
» las vocales, notaremos lo si-
es é, 6, ü, se acentúan ortográ-
abra qae sigue empieza con t,
na, como Femando é Isabel; pa-
i dos Íes.
i A precede al diptongo íe. Se
)co se pone é por y al principio
51 -
yy, vaya (del lat. vado.)
s compuestos y deriva
, , -_^¡,-, --¡,-„-, _, , valer, valija, válvula,
vapor, vapuleo, vara, vario, varón, vasallo, vaso, t?asíar C=desti
vedar, vegetar, vehemente, veinte, vejar, vejiga, vela, velo, vello
ütm, vena, vencer, venda, vender, vendimia, veneno, venero, ve,
nia, venir, venta, viento, vientre, ver, verano, verdad, verbo, ««
líufro, vereda, vermes, verraco, verruga, verso, versar, verter, vés
vez, vía, víbora, vih-ar, vice (=t6z), vicio, vid, vidrio, viejo, vi
vü, villa, vinculo, vindicar, vino, violencia, mola, violar, virar, \
rus, viudo, vivir, voz, volar, Vulcano, volver, voluntad, vomitar
vuXpeja, vulnerar.
4." Los verbos lavar, üover, mover, precaver, hervir, set
nevar; los compuestOB de los simples inusitados vocar, varar
nombres favor, pavor, oveja, cueva, nervio, diluvio, pavo, Je
otros muchos que se aprenderán con el aso.
Sn el niim. 47 quedan notados alg^unos vocablos que se <
otra letra distinta de la que exige su etimología. Si se me
<a ortográfica escribir dichas dicciones conforme á la
que si; pues la misma razón debe tener el uso en ortografís
logia, y en ésta considero como faltas las formas contraríe
aunque sigan la morfologia de bu orígen: tal sucede, por ej<
vidro, sobo, vidua,pono, etc.
La í) de las proposiciones latinas o& y sub ha desaparecid
labras castellanas, como en oscuro, sujeto, sustituir, de obscun
stituere. En las que la conservan, es vicio algo común supríi
ciar, diciendo v. gr., astracto, ostinacion, por abstracto, obstiru
55. La Wí fw valona ó doble v) en realidad no pertenecí
beto, y sólo se emplea en nombres góticos ó sajones. En ale:
suena como v; en inglés, como u; v. gr., Waterloo^ Vaterh
Uáshigíon. En castellano debe suprimirse ó eliminarse de li
dema, empleando la v sencilla en los nombres connatuialis
idioma, como Vamba, Vitiza; y es error hacer á la tíi equiva
oiendo Uvitiza, üvamba; error en que incurrió Jovellanos en
Todo lo creerá, por m&s que añadas I Deshecho por loe celtas
Qoe faé en las Navas WiHta el santo | Trinnfó en Aljnbarrota
Este ejemplo de Jovellanos es el único que he hallado i
cion: los demás poetas dijeron siempre Vamba, Vitiza; vean
Sepúlveda, X, 893 ViÜta, aqueee tu
Bey que se vido ser Paulo, Ensañastes mal á
Al rey Vamba, gaerreaba; Con vneetroa g^ai
Vamba oon sns caballeros
Di¿le tna; otada batalla.
ídem, 411'
Bien sabes qae tA, y el rey
Siguióme, pasó '.
Edificio del rey
AbtIcDLO BXOWDO. — CONBONAVTSS QUTÜ&ALES
6t. La c inerte, la ¿ y la 7 saenan lo mismo en castellano. 8
con un golpe rápido y ñierte de la parte media de la lengna bc
ó campanilla del paladar. La g suave se pronuncia lo mismo, ]
pe sOave y blando.
Las sílabas ca, co, cu se escriben siempre con c; que, guí si
seguida de u mnda (v. núm. 46). La ¿ no se debe usar sino en
mero de palabras exóticas: ka, kabüa, Kan, Keut, kappa, kep.
co, kirie, Krause, Kurdista», etc.
AI fin de silaba y antes de consonante siempre se escribe c
acto, Moloc, clima. La c puede ser inicial de vocablo castellar
i 6r, pero nanea de otra consonante . Sin embaído, saele esc
inicial (aunque apenas se pronuncia) la palabra Ctteo.
ftU medio de dicción, la c puedo preceder á cualquiera coqsg
sea gutural; así puede preceder á c suave , pero no i otra c fuei
doble c fuerte 6\b, cq latinas jamás se usan en castellano. Se ee
en castellano cuando en el origen se hallan dos ce ó ct, v. gr.,
dente (de dictio, occiden^: y es defecto ortológico pronunciar
ctoñ, etc. Sin embargo, hay palabras en que la c latina se ha sup
objeciott, objeto, sujeto, suceder, sucumbir {de objecíio, objet
tum,succedere, succumbere). Por tanto, es vicioso pronunciar <
todavía ojecto, como algunos dicen. !Ehi algunas palabras la ct
convertido en ch, v. gr-, en dicho, hecho, pecho (de dictum, fac
62. La (/ es siempre sdave, excepto cuando va seguida de
suavizarla con estas letras se interpone una u muda, como es
mero 4^. Como inicial no puede preceder á otra consonante s
embargo, se hall^i con pn, gneta, gnómico, gnomo, gnomon, gnóst
vados. Bn medio de vocablo se escribe g delante de consonan
se hallan en el origen, v. gr., ígneo, cognado, cognación, cognoaeil
mempre la ^ latina ha pasado á nuestro idioma con su sonido
en algunas dicciones la hemos convertido en i, como en reino
en otras, lap y n se han cambiado en ñ, como en leño, puño (di
ftus). «9e dice ignoUe é innoble (escribe el Sr. Bello, 128), y la .
rece preferir innoble. Esta g en lugar de n en las partículas co
y con, nos ha venido de la lengua latina, donde se decía gnatus
primida la n de la partícula para suavizar la dicción, cognahu
noaeo. Habría, pues, igual razón para pronunciar innoraneia, ii
nadon y eotmado, eonnonibre, connomento, connominar, eonnoseible
que para pronunciar mnoble. La etimología y la analogía me
de acuerdo para la preferencia de ignoble.' Estoy conforme coi
68. lAg fuerte es idéntica en el sonido á \&j. Los andaluc
ños y loe americanos las pronuncian con suavi^d, tanto, que
no Be percibe su son'doj'pero lo ordinario en ellos es pronunc
» como debe
spera y riuan-
^0 de los aro-
DO ha pasado
V. gr., ©n coro,
e en latín y en
lisma manera
veces i vocal,
vocablo; pero
ales e, i, unas
s qae ignoran
(líente : se es-
u; en todas las
ictdacion, ha-
li se hace con
rse ¿ los dien-
3nlacion tiene
sonido. Anti-
latín, y escri-
ao Ouan, Ma-
ma su equiva-
> paede prece-
f sonido algn-
la las lenguas,
ado al idioma
ecutada, y en
dola de labios
tuvieron mn-
Stricas; y gran
' hasta suenan
I, BM).— Fr. Luis, ü.
-Herrera F., 263.
Tascando h&ga el freno de oro cano.
Del caballo andaluz la ociosa espuma. — Q-óngora, 469.
Sin embargo, desde muy antiguo comenzó en Espafla á su
píracioD, y en Iob mismos poetas citados se hallan los ej
tenares.
Dice el Sr. Bello (122) que la h en ciertas interjecciones
oA/, ha!, he!, hif, representa una especie de articulación tendí
recida á la ;'. Mas esta teoría del Sr. Bello necesita explicaci<
jecciones y otras palabras parecidas, cuando tienen la A al fin
cian con aspiración final: cuando la h es inicial, pueden proi
hecho se pronuncian ann actOalmente), anas reoes con aspi
sin ella. Ahora bien: la aspiración no paede exactamente re;
la j castellana, sino por la h, ó por la _; extremefla. Creo, po:
qne cuando se quiera expresar en esas intetjecciones el sonit
piracion, deben escribirse ah, eh, oh ú a: cuando quiera afiadirs
deberán escribirse ha, he, ho, y pronunciarse aspirando, es Ae^
aire con fuerza, desde muy adentro de la garganta, sin more
67. Otro sonido suele vulgannente darse á la A inicial ar
go ue. «Tan tícíobo serla (escribe Bello, 123) suprimir entera
nido pronunciando uevo, tieso, como el confundirlo con el d
ciando güevo, güeso, que es el vicio en que mis generalme
vulgo.» Siendo una costumbre tan general en España y Am
la b en esas palabras, creo en todo acertada la opinión de Bel
cuanto que esa suavísima articulación de la h como tenüisin
destruir el hTato del diptongo detrás de otra vocal, como en
hueso, etc. Ni el pronunciar la h con sonido parecido al de la
dema: pnes hay muchos ejemplos de güeso, güevo, güÉsped, güt
ios, güele y otros en Huerta (Jerónimo), que se firma Güerta,
lio, Tirso, Quevedo, Moreto y otros poetas. Por todas estas tí
no debe decirse en general que la h carece de sonido en todo:
que en algunos suena como g incipiente ó tenuísima. Finali
Bello qne «hay muchos nombres propios americanos en que '.
hu viene segu da de otras vocales; v. gr., Hüármeo, Tehuan
bien que en algunos de ellos se escribe y se pronuncia inc
h(>g.'
Cuando la h precede al diptongo ie, según Sicilia, tiene u
jante al de la j. El vulgo castellano suele hacer de la hi, ye,
yel, en lugar de hierro, hiél. Ambas cosas las considero defe
lo mismo creo qne el buen hablista nunca debe decir yerb
hieríta y hiedra (de herba y hederá). En cambio, la palabra kielo
-sería más correcta yeh (de gelu), como yerno y yema (de $
(véase núm. 45).
sica «s bien
oon h, como
Einte inicial
o {iejaeere,
abraa hueh,
«,sflgtui re-
tar que la u
irivadoB, al
llámente en
wiemo,cú)o-
griego eB^
r) para con-
cón los vo-
r harmonía^
Atnbien es-
lengua & la
superiores,
las muelas,
la: al Bepa-
I dijimos en
r que alga-
atuií, man-
'■ el so, ¿por
los impera-
nedle. Hoy
darse de no
rlblr «I F. bla.
.fc,l<.qo»l««-
convertir en e (como ya hemos dicho) la á delante de // y así n
•ciará trtiraale, poneale.
70. Ll, y.—IjiyB americanos proitancianTÍoioBamentela//o<
que más se parece á la i que á la y: los andaluces, los chulos y c
ctnd y otros' pontos, la pronuncian como y. De tales personal
litarte (Tomás) cuando escribió (61"):
Oí skUmaraa vocee
De veinte damas ceoeoMS,
Las anai 7a muy gayinaz,
T lai otnu aun muy poyai (1).
De pocos años hasta ahora se ha propagado extraordinarianí
dícnlo vicio, que amenaza acabar con nuestra //.' y lo peor es qi
muchas lo tienen como cosa elegante y pulida, no siendo sino m
melindrosa, propia de ignorantes ó chulos afectados, capaces de
poyos de las puertas, y de rallar el queso con los rayos de mu
Algunos jamás pronuncian la II; pero otros que aciertan á p
no lo hacen siempre que debieran, y suelen cambiar torpemenl
yj II profiriendo una en vez de otra.
71 . Acerca de la ortografía de la II poco hay que notar. La
ha salido unas veces de y?, como en llanta {de _flammq}; otras,
llorar, Jleno {de plorare, plenus); otras, de las dos eles latir
gallo (de gallus); algunas, de el, como en llave (de clavis), y
sola /, como en llevar (de levare). Pero no siempre la pl ni las
han convertido en //, como en ilícito, solicitud, pluma (de Hita
ludo, pluma): de donde resulta que no hay ni puede haber regí
ca general para todos los casos; sino que debe consultarse á la
cion autorizada por el uso común. Por tanto, siendo el nombr
generalmente pronunciado con II, no sé por qu¿ la Real Acaden
tal pronunciación: lo mismo podrá reprender la de pollo, olli
Jm que sí debe tenerse presente es, que el sonido latino de las
desaparecido en nuestro idioma.
72. ^.— La pronunciación de la n es muy parecida á la (
aquélla no Buena si no se dirige el aire hacia la nariz. La escrit
segoida de vocal no ofrece duda alguna; seguida de otra » es n
también, atendiendo sólo á la pronunciación, la cual no siempri
ma con la etimología, como «e ve en conexioH, inocente, analei
sao, innocens, annalesj.
En las combinaciones ins, ohs, uns seguidas de consonante, <
gar suprimir la n diciendo, v. gr., istrumento, mostruo, costn
tOHcia. Por lo que toca á la. partícula trans en palabras derivad
lamente del latan, creo más correcto pronunciar la n, aunque el
fl) fnf» y^ W — * fVi "* '•'VO, it eiyo, ttimttitayo. Bafran OMt«ll>iii] oout» loa kndkli
-71 -
'Ea la pronunciación de la 5 final de vocablo, notamos
TÍzcainoB la pronuncian tan silbante, qae ¿ los oídos casb
agradable impresión. £n Castilla la Vieja se pronuncia i
ni hacer estridente bu sonido. Desde la cordillera Carpeta
mienza á perder faeiza el silbo, y ya en Andalucía apenas
nido; mejor dioho, se convierte de silbante en aspirada g
que más se parece á la A ó la^ que ¿ la s: vicio tomado d
rísca. Por el contrario, el uso castellano ha convertido en
como en la interjección so, qae antiguamente era yo.
Con un jo topé en Sevilla, I
Y aqni B» ucude un <^. ^"^ poUmo-am.honi
Tino, 89a I
75. X. — Qae esta letra es mixta de gutoral y 5, nadie
Bello se inclina á creer que equivale siempre á ^5; SícíIíe
tre dos vocales equivale á es, y en los demás casos á gs.
esta cuestión de ningún interés, aunque me indinaría hac
etimológica.
Lo qae debe saberse aoerca de la x está perfectament
Beal Academia (362): «Con esta letra se representaban i
sonidos, ano sencillo y fuerte, idéntico al de laj/ y otro d
de la ¿ ó la £", seguidas de s. Ya sólo se emplea con este
axioma, convexo, excelente, exuberancia, laxo.»
«Cuando la x va después de una vocal y antes de ana <
en explicar, extraño, suelen algunos convertirla en 5, e;
car, estraño. La Academia condena este abuso, en el cual,
utilidad, se iníringe la ley etimológica, se priva á la lengí
grato sonido, desvirtuándola y afeminándola, y se da ocas
fundan. palabras distintas, como los verbos expiar y espít
cosas muy diversas.»
•No es vicio menos vituperable el de cambiar la x por
cuando la x se halla entre dos vocales; v. gr., acsiotna, ec
de axioma, exdmen. Jjos que tal hacen, pecan también coc
y leyes eufónicas de nuestra lengua, y contravienen adei
principios racionalea de toda buena escritura, cual es el de i
to sea posible, el empleo de signos inútiles. Por semejai
emplean dos letras para representar inexactamente el ver
de ana sola.»
«Otros, por el contrario, y con no menor desacierto, esc
de s, alterando asi la índole y significado de las palabn
expecial, explendor, expontáneo, extricto, en lugar de esc
plendor, etc.»
tntímjimente, segon nota Bello, «cuando después del 8<
el de la <?, como en excelente, excitar, suelen algunos om
ra la c que representa el sonido de la 3, escribiendo exeleh
', no puede eer verso
la palabra verso &
la medida ó ley del
ignifio&do de verso,
lengnaje ligado ee,
i (escribe el Santo,
inge antiqnioren cn-
versibus condeban-
}raecos Pherecydes
ppias Caecns adver-
axhinc et ceteri pro-
Hmitivamente la li-
)ir en prosa, se dio
sentido solamente
; á medida,
•den, serte, ó grupo
dando simetría.
npaner, Be derivan
'.omposicioH, inven -
en Terso, de algona
n general obra poé-
inoipio del arte poé-
que carecen iafue-
< casmen, de catto='
Mío, ú oda, del grie-
. al canto, llamadas
on de la/(ra(=Xíif*),
erradura, cuyas ra-
Do: de éste al infe-
lulsarse por ambos
ver ¿doblar, rodear.
B daban al rededor
de naturalmente ee
'flrsos que cantaban
ororn laudes carmi-
; cujus primum am-
abant: reversionem
strophem appella-
itici reliqna proae-
a del mismo núme-
s del canto ejecuta-
— 75 -
do por el coro en el teatro, y luego en general cada uno de los gn
leB de versos en qae suelen dÍTidirse loa cantos ó compoaiciones
castellano tienen además el nombre de estancias (de stare=detei
duda por razón de la pausa (t detención del canto entre estrofa
Sólo así puede explicarse qu6 una misma cosa tenga dos nombres \
tos como estrofa (vuelta ó paseo al rededor) y estancia (dé
parada).
£3 nombre copla, que se da ignalmente en castellano á la estr
del latino copulare, ligar. «Los castellanos y catalanes guardan en
posición cierto número de pies (vei-sos) ligados con cierta ley de
tes, por la cual ligadura se llamó copla, (Argote de Molina en su
so^e la Poesía careliana).
81. Poeta, vate, trovador. — La palabra ^o^a tiene el mismo c
poema y poesüi: significa lo mismo que autor, inventor, bombre
creador: el uso vulgar todavía distingue entre el que bace versos
dadero poeta (1).
Vate se deriva, según parece, Aefari= hablar solemnemente,
ridad ó inspiración, y 6i¿iificó al principio el adivino ó profeta:
aplicó al poeto, por la opinión vulgar de que el poeta era un hom'
rado por las musas, ó que babla agitado de cierto furor (oTTTpof=
vino (2).
Trovador, del italiano trovar e=hal lar, inventar, ea palabra ao
que se designaba ¿ los poetas; de aquí también el nombre trova
equivalente ánuesta rima, que significa lo mismo, como afirma
Vega en La Dorotea (tomo 2.° 51): *Rimas se llamaron de rimar,
qoirir y buscar con diligencia... Y asi el que rimare bailará lo mi
to; que de bailar se llamaron los versos trovas; y por eso dijo el o<
•Dios perdone á Castillejo,
Que bien habló de estas trovas.»
Conforme i esto, vemos no pocas colecciones antiguas de poeS
título de Rimas (sacras, dtvinas, humanas, etc.) Hoy la palabra
ne más comunmente el significado de cadencia ó semejanza de sonic
diremos más adelante.
82. Prosa. — Lo qne acabamos de decir acerca del verso, exige
mos la definición de prosa; la cual es algo difícil y oscura. Segura
serán mucbos los lectores que sepan que las palabras prosa y ver.
el mismo origen latino; y sin embargo, así es. Prosa viene de porr
proversa, y por síncopa, prorsa, prosa; y en esta forma le concón
latinos con oratio: oratio prosa. Como se ve, su origen es el veri
como el de verso. Abora bien, proversus significa propiamente v\
O) Kaqna •olm oonelndara ▼•mm
DÍiarliFB»«kti«, oeqnaaiiiaiíaoTlbat nCI dm
S«rDOoi proploim, pnt«i hniia MM psetam.
loBOnliiiu oni til, eal ment diTinlor atqns M
V>rD> ■onatnrniD, dM oamlaia hojaa hononm. (Honoie).
n Oit Dan* in noblí, mcÍMnt« oalMslmu illa. (Ovidio).
lo que la melodía en la música: ambas cosas tienen sus períodos, :
miembros é incisos: en el lengnE^e poético, además de existir tod
visioQeB con relación al sentido ó discurso, las estrofas hacen las
períodos, los versos son como los miembros, y los partes de los -y
Ten de incisos. Xjbs cadencias masicales son lo que en el len^aje 1
comas, interrogaciones, etc.; y en el lenguaje ligado 6 poético, lu
cadencias de los Tersos son otra especie de pansas parecidas á las
musicales. Pues de la misma manera que en mdsica deben estut
mero las cadencias, Inego la frase y después el período; así en T(
moB estudiar primero las cadencias poéticas, luego la constitucic
raleza del Terso, y últimamente la estrofa: porque debe siempre |
de lo simple á lo compuesto. Las cadencias ó pansas sirren pa
unos de otros los Tersos, las partes de las estrofas, y las estrofas,
en la cadencia es de dos clases: uno referente á la semejanza de la
cias de los Tersos 6 de sus partes, y otro que consiste en que 1f
cadencias se coloquen á intervalos iguales ó proporcionales. Ei
por lo primero.
CAPÍTULO II
Del ritmo en la desinencia*
85. Llamamos hoy títfta el ritmo en la desinencia, 6 sea la sen
terminación entre dos ó más Tocablos (1). Si esta semejanza es ígt
dice que hay consouattcia; sí no es igualdad, se dirá que hay aso
Consiste, pues, la rima consonante, la consonancia 6 el const
la igualdad de todos los sonidos finales desde la vocal acentuada
Por consiguiente, la consonancia puede ser aguda, como en tei
verdad y catad; grave, como en ctelo y suelo, Rodolfo y golfo
sabef^, sabio j labio, amen y examen; esdrújula, como enpirdn
mide, hiadas y dríadas, crónica y Ménica, Apóstoles y Aíósiole:
No son, por consiguiente, verdaderos consonantes veinte
(Lope 4.", 216"), drbol y mármol (Id., ib., 214'), mano y Magno (Id
cubiertos y adviértaos (Id. 1.°, 71'); cree y cautivaré (Calderón,
meresco y parentesco (Tirso, 134); Scmábria y Canaria (Castell
huye j escabulle, caga y casa, juago y reduBco.
88. Una palabra no puede ser consonante de sí misma: pues
consiste en la unidad junta con la variedad; y en dos palabras ig
unidad, pero no variedad, lo cual ofende al oído. Tanto más gra
(1) 'llMliii» rbytmornm srmtlB Id •imlli Temnm dwloentla oonilttit.i <C*tbii
(S) Viueladlehoenalnún.ffi.
Ubos con las dos precedentes, formando lo qae se llama e
pío de Lope:
Peligro tiene el m¿8 probado nulo;
Quien no teme que el mal le impida, pida,
Hientraa la anerte le oonTÍda, vúla,
Y goce el bien tan ain ooidado iado^ eto.
De éstas y otras galas y juegos de trovar dice el mism
las debemos usar mtty á menudo, que el guisado con mucl
no, sin algún sabor de vina^e.» Ehi efecto, aunque algoni
en estilo festivo, disuenan en los asuntos serios y graves,
siempre algo de afectación.
88. La teoría de la asonancia necesita alguna d¡scusi<
examinemos en primer lugar la asonancia aguda, C
igualdad de la lUtima vocal acentuada, v. gr., amor, cartc
fui, fiel, Andrés; amarás, rapas, pluvial, vendrá, Abr
vocal tónica es la última de la dicción, como en estos eje
clara. Pero cuando la vocal tónica va seguida de otra átc
ma diptongo, no me parece que se debe admitir á carga
han hecho todos los preceptistas, que esas palabras sean
Xa teoría vulgar sobre la asonancia aguda, la e3:pone la B
gina ^6), y según ella son asonantes entre sí:
1," Primaveral, guirigay, Arndia, Paldu, y Zarám
2." Arrebol, convoy, Palóu.
3° Doncel, carey, Andréu.
En los poetas pueden verse asonantados, entre otros í
TBk citar, los siguientes:
parar, vais, en Lope, XXXV, 100;
traen, curial, Hay, verdad, en Ledesma, 164';
quejdts, está, en Qnevedo, 151;
quillotráis, están, en Tirso IX, 416";
será, ay, cayn, seáis, en Calderón, 3." 112;
tray, tendrá, estáis, en Diamante, 32.
honráis, voluntad, en Moratin (Leandro), G03¡
filoso/al, Catay, en el mismo, 604"
elogiar, acarreáis, en Salas, 644;
muráis, entrad, pan, en Villanueva, 599.
T pueden verse asonantes en e, ed, ey, ets, en- varios a
gora, 618; y Oandamo, LVIII, 569.
Voy á copiar algún ejemplo:
Zayao, XLII, 648' Tira<
Ayer fiíi, ya no soy nada, Uil ejemplos
1a mnerte de mi triunfó; A estar despa
Aprended, hombrea de mi
Lo que va de ayer á hoy.
tía» mi ganad
Y ba mucho q
y
y»
ui
do
el
ae
de
■.■■■■
- 81 -
mi estudio), prueban que debe tomarse en cuenta pai:a la asonancia, la vocal
átona detrás de la tónica final del verso; y quo esas palabras; para los efec-
tos de la rima, no son agudas, sino graves.
Otra prueba de lo mismo hallo yo comparando esas dicciones en ay, au,
oy, eUj etc., con las en ae, ao, ía, ío, ea, eo^ etc., No sirve decir que en estas
hay azeuxis y en aquéllas diptongo; pues ésta no es cuestión de medida, sino
de eufonía, y tan lleno es el verso en ay ó en au, como en ía ó üa. En fin de
verso es igual el diptongo que la azeuxis de tónica y átona, y no hay oído
tan fino capaz de distinguir lo uno de lo otro. Pues bien, si hay, Paláu son
asonantes en a, ¿por qué no han de serlo cae, nao, traen, caos y otros seme-
jantes? Si estoy es asonante de temió, ¿por qué temía, vacío, caías, no han de
serlo de rubP Dirás que en estos ejemplos la vocal sobrante es fiíerte, y en
aquéllos es débil. Muy bien; pero yo te responderé que en fin de verso no
hay diferencia ninguna de tiempos entre una débil y una fuerte: y siendo la
rima asonante, la igualdad de vocales en igualdad de tiempos, la débil áto-
na final equivalente á un tiempo, debe tener en su asonante otra igual; y si
no, malamente se llaman asonantes, como malamente asonante el romancero
á yoro/, adelante, rodear, pan, alce, adarve, trae, etc. (X, 263).
Como conclusión de lo dicho, establezco el siguiente argumento: Verso
agudo es solamente aquel cuya última vocal es tónica: pero las dicciones en
«jy, ey, oy, au, eu, ou, tienen átona su última vocal: luego los versos termi-
nados en ellas no son agudos, y por consiguiente, no sirven para la asonancia
aguda. De este principio se infieren los siguientes corolarios:
1.^ Las palabras en ay , ais, son asonantes graves en ai, y por tanto
asuenan con fácil, dabais, dátil, etc.
2.^ Las en au son asonantes graves en au, pero no tienen compañeras
en castellano.
3.* De las en ey, eu, oy, ou, debe decirse relativamente lo mismo que de
las en ay, au.
4.^ Asonantes agudos son, pues, aquellos cuya última vocal es tónica, y
la misma; v. gr., salir, salí, salid, espadín, maíff, alfil, cénit.
9i. Asonancia grave. — También aquí tengo mis reparos que hacer á la
teoría vulgar; y para mayor claridad expongo mi teoría en dos palabras:
Asonantes graves son todos los que tienen idénticas las vocales tónica y
última; v. gr.,
en aa: causa, patrta, cántara, Ondárroa, áurea, cáspita.
en ae: cae, margen, sabe, aire, cambies, mástiles, Maule.
en ea: deba, recua, ea, reina, Débora, pleura, anestesia, huela,
en ao: claro, mármol, cuatro, sacaron, claustro, cesáreo, bálsamo,
en ía: vida, venía, criba, esquina, Vístula, vicia, aira, manigua.
en ai: fácü, dabais, saciáis, casi, Setanti, guirigay, tnástil.
en eo: queso, plectro, encuentro, aéreo, serio, arsénico, terapéutico.
en úa: lechusa, injuria, fluctúa, murria, cerúlea, pura, busca.
en úo: engrudo, valúo, purpúreo, músico, engullo, injurio.
A esto se reduce toda mi teoría acerca de la asonancia, evidentemente
6
As eufónica que 1a teoría Talgar, si bien
lacer de ella el oso que le parezca; per»
siento.
08 -asuenan con loe gravee: y la raiEOn es
, á saber, qne todo lo qae viene detrás
rerso, se reputa por un tiempo ó sílaba;.
IV.
le pide más igualdad que la de la últi-
i la final es la que más impresiona el
la última, se percibe la desemejanza: la-
le el oído pasa de largo sobre ellas. He
siento que suena en mi oído, aunque los
m áetoB que en los diptongos átonos
al fuerte (Bello, pág. 336); de donde, se-
're y amarais de planta. Pues ponga-
¿no es más semejante amarais ó amd-
' Por tanto, las desinencias en árais,
ites en ai; y las en éreis, erais, éseis
>atengo.
istas que la ? y la i átonas son semejan-
y la tt; de suerte que, según ellos, edite
narilis con matices, móvil con flores^
ritu con efímero, Pálux con lloro, eto,
poetas. Calderón en un largo romanes
Afdcü, padre, casi, quedasteis, llegas-
A fénix lo encuentro asonantodo con
(Zabaleta, 621'), y con establece (Ca-
)1 núm. 90, asonanta animáis, prestáis
) rima á bienes con chélis (WSi). Fran-
lo tr^^r esta teoría. Que un gallego,
«ce o, la admita y defienda, lo entiendo:
10 esas vocales sean equivalentes en la
n practicado, ni lo entiendo ni lo admi-
oducidos en la rima por la exceBiva U-
asonancia de sola la vocal tónico: si eso
itre la asonancia grave y la aguda. PerO'
izgar por lo que se observa en el Poe~
I, 36):
ñas, e rogaron ftl Criador,
iebna los alboreB.
m&6 ricos omnea.
ide Babor
re; don AUaamo
a coDMntir ei twerlo.
Hfaa metien en umM loa d«l bnen Campeador:
Todotí trae ae acnerdui c* aon de un sennor.
En otro logar se amum los TnfuiteÉ de Gurlou
Sedleloa cutlgando el oonde Qñnfi Ordofie*.
Andidieion en pleTto, dlxieron-Io ti rey AUonB«o,
Qne non fooBOen en la batalla laa eapadaa taiadoree
Goljkda e Tiaon, que non lidiaasen con ellae loa del Cainp
Todos estos son asonantes en o: y por esto sabemos que el
se prononciaba o antiguamente, como en el sexto yerso trac
hay que decir torto en vez de tuerto.
Lo mismo se nota en la asonancia en a: así (pág. 8) se ven i
parten, están, andar, adelant, van, Tora»(to. Poco á poco íaé
la rima aguda de la grave, y ya en los romances antiguos se y
mámente la e paragógica, ^adida sólo por la rima; v. gr. (t. !S
Estábaoe el conde Birloe,
Sobrino da Don BtUrane,
Aaentado en laa sos tierru,
Deleitándoae en auare.
Cuando le vinieron cartas
De G^loa el emperante.
De laa cartas placer hnbo.
De laa palabraa petare.
Que lo que las cartas dicen
A ¿1 la parece Male.
T á este tenor signen allí pane, hane, andaré, Roldane, •<
de, etc.
Hoy no toleraríamos tales licencias y tan frecuentes, si bie
lerables los que consisten en aAadir la e final del origen, V. gi
pero de ningon modo Beltrane, hane, vane, mase.
93. Advertencias sobre la rima. — ^Los preceptistas advier
I." Qne no se empleen á menudo ciertas terminaciones inagota
participios en t^o, ido, los gerundios en ando, etido; los impeí
ia, ara, era, ase, ese; los ñitnros en a, an, ere, los verbos plni
emos, irnos; los adverbios en mente; los infinitivos en ar, er_
Inres yerbales en or, ion, y los verbos con enclíticas.
%" Qne la asonancia no degenere en consonancia; defectc
en lo Antiguo.
S.° Que los yersoB sueltos intercalados entre los rimados,
ooDsueneu con los inmediatos, ni entre sí mismos.
4." Que no se repita un mismo consonante ó asonante &
del primero en qne se coloeó; toda repetición qne se perciba, ei
Gi° Que no se junten en nn mismo yerso pi^abras consonai
(1) «AaamM DM rn'vd'r qvenopoDgainMua oonunkiita doa tvsmt «n nuaoopl
•pMirVatai
Teynte aoplw. (Baelna: Á
más diferentes aean sus Tooa-
1 extrema
■ tnste,
1 reqn«ma
jue la propiedad 6 la elegancia
urarse.
leales, más bien qae ddiÍTacio-
nes quita bu vigor j fíie^o á la
os octavas sigoientes:
Viltavicioea J., 579'
o; y al panto el varonil soldado
atró la cara pálida y dlfonta,
aa alas del uno y otro lado,
1 el ansia poBtiera, oifie y jnnta:
las los miembros del varón alado
tienden en piesencia de la jonta,
istirando una sanca y otra lanca,
ftima noble de bu pocho arranca.
lonsonantes empleados por Er-
as verá cuánto más rica es la
lante en ado y la repetición de
be.
podas. — Bello califica de des-
o que en estilo zambón y fes-
i desgraciados Iob tales versos.
&.dviert« qne ea desati-
Siendo de vidrio el teja-
lomar piedras en la ma-
Para tirar al veot-
; versos de esta clase; véase (69):
I k madre y pa-
CAPITULO m
Del ritmo en la cadencia.
85. Los Tersos castellanos constan de us número determin
bas, qne puede oscilar entre aneo j once. Este número determii
bas es la medida ó ntetro del verso. Mas en el cómputo de las síli
Terso, ocurren algunas dificultades nacidas de la concurrencia i
les. Si esta concurrencia se Teriñca dentro de un solo vocablo,
nar las sílabas que contiene, pertenece á la Ortología silábica, c
remos en el libro cuarto: laas cuando la concurrencia es entre
vocablo y el principio del siguiente, el cómputo de las sílabas
la métrica ó ritmografía en el verso, y ¿ la Ortología sintácti<
en la prosa. Y aunque las reglas que se observan en el verso so
aplicables también á la prosa, aquí trataremos más en particu
»o(l).
96. Sinalefa rítmica ú ortológica es la fusión de dos ó más
mediatas, pertenecientes á distintos vocablos, en una sola sílaba
lefa ortológica no se suprime ninguna vocal en la pronunciaci<
das deben sonar clara y distintamente: en la sinalefa morfoló|
tratamos en el núm. ^, se suprime la primera vocal.
El hiato es la separación de las vocales concurrentes, y pued
co maneras:
a) Uno es opuesto al diptongo, y equivalente á la diéresis (ni
b) Otro es opuesto á la sinéresis, y equivalente á la azeuxis,
c) Otro hay opuesto á lá sinalefa eufónica, y es vicioso.
á) Otro opuesto á la sinalefa violenta, y es bueno.
e) Otro, finalmente, hay enteramente vicioso, como en las pi
á Aaron; en este caso es violenta la sinalefa y violento el hiato
debe decirse que tal hiato es opuesto á la ley eufónica general, i
junten muchas letras cuya pronunciación sea inarmónica ó muy
El primero, tercero y quinto son, pues, viciosos y malos: el 6
euarto buenos. Del segundo trataremos en el libro cuarto: el
tercero y del coarto pertenece á este capítulo. Por tanto, cuand
de hiato, por el contexto conocerá el lector si hablamos del fala
del vicioso.
97. Ta-h muda no se cuenta por nada: pero si se aspira, ím{
lefa. SJjemplos:
y como le Aice prender,
L« ^ré cortar la cabeza. (Tino, 489}.
(1) Ha orco qn* tkDga »1 Br. Bsllo otre espítalo m«jor ewrlto qns el de la linalefB 3
Qoe solo me lulUn
IngrftU, qui«a puede
PlftdoB» [ é tngrata...
Cutigk J perdoiM
PUdou j I iugntts.
Horeto, IM'
A lutblM oo acierU, | ¿tndíola
Lo que roa habéie peimdo
Meodou, 86
Porqoe de voeatro iDgenio | i invención.
Herrera, 388'
Deda en Boefio | ó ilusión perdido
Alarcon, 170'
Um Ules fneron los gritos
De aquel demonio d mnjer.
Id., 168"
Entre tanto moriíA
El leonero | ó el león. '
G4np>ra,4S8
No era sordo, | ó el músico era modo.
Horeto, 161"
íQtt4 decís, don Garda | ó estala ciegoT
VUlanneva, S04
He pinU al óleo | 6 tí fresco.
Son, por oonsigatente, violentas y reprensibles las sigmentea sinalefas:
7.
Qne se Atiir¿ por ser velos
Asi Auirán poea mis espeíansas todsa
Deda con rergüensa y «ra movida.
Brava Jomada, dice el rey, tnfaiuonee
Qne qnieraa 6 aborrescas á otro d á mi
Escuche la victoria jo ó el fracsao
Que en yerbas ee tedine á en hilos penda.
CKoías, »»')
(Qolntans, dS*)
(Mendosa, 68')
(Mora cit., por BeQo)
(Mendosa, W)
(Góngora, 48S)
(Id., 463*)
El verso 1 qaeda perfectamente eufónico saprímiendo el se.
El 2, saprimiendo el pues.
Para evitar la cacofonía qae se advierte en el i, prefirieron los únenos
saprimir la y final por apócope: v. gr.,
(Saluatrjo, 487 ')
¿Cómo eetiis?— Bneno eafd ahora
Eeta corta piedad
Lea do y consagro. Itálica famosa.
Do á fuego la mala res
(Rlojá, 887'}
(Hartado Lnl^ 88")
La conjoncion e puede alguna vez formar sinalefa con las vocales prece-
dente y siguiente, sin ofender al oído, como se ve en eate ejemplo de
Cetina (49):
Qne vneeira historia
Nos dore con eterno i inmortal canto.
100. Atonas.— HoAa. concurrencia de vocales átonas forma siempre si-
nalefa. El hiato es vicioso en este caso. Si las vocales concurrentes son se-
mejantes, suena una sola alargad^ v. gr.,
Alarcon, 397"
iCaao extrafloi— No se espante;
Qne on hombre Aonrodo ofendido
Es on toro agarrochado.
Alarcon, aso
lao viene & obligarme
Vkldlvislao, 16S
la regla
la paaea
ite verso
también
icia tres
oicocon
I pueden
dable el
a pansa.
lojoa» el
lares, lo
en este
■o elrit-
spróii-
\bl6 que
Calderón, 8.', 904
La olma j loa bnios, aefior.
Bojaa, 18'
¿Yo he de úme can tanta prieea?
— Señora, ea orden expreaa
De don Lucas, mi se&or,
T para A delito faera.
Cubillo, 157"
Puea por ella es ya mi padre
De otra opinión que antea era.
Con hiato.
Oaroilaso, 4'
Ven, ai por aolo I Mto te deti*
ídem, 88'
De I iapeta eorteia ae oubrt;
Cetina, 47
Qae por matarle d | Al, i mi me Ai
Ifendou, 85'
Y lo I nno y lo ] otro por eer
Castillejo, 156'
Pon y I agua con cebolla.
lia proveerá de ¡ armaa y dinero. (Calderón, 2.", 264"
Xa 1 ira del aoberbio oaatellano. (Mendoza, 5S).
La codicia en las manoa de la suerte
8e arroja al mar, la j ira fc las eap&daa. (Bloja, S89).
Deja su | urna el Betis, y lozano. (Oóngora, 427).
En estos ejemplos las sinalefas y hiatos están en medio de verso
signientés, al fin.
Garcilaso, 19*
Y tan claro parece allá en la | '
ídem, 6
Casi los paso y cuento | uno á \
Mendoza, 82
No toparéis á | otro sino á |
AlarooQ, 427'
Dios no lo da todo á | uno
Uontalban, 503"
Ee excusado
Aqni lo I uno y lo 1 otro,
KojoBfia
No he de casai
Con don Lucas— ¿Por qué, | hi
—Porque es miaerable.— ] Ew
Calderón, LTUI, ^ff
PoIto ñiiste, polvo | eres,
Y polvo después seria.
Besdmen: 1." En las Bllabas que el ritmo pide inacentuadas, cab
la sinalefa que el hiato. 2." En las sílabas rítmicamente acentuadas
jor el hiato que la sinalefa. 3." Si ocurren dos casos, nno de siñalefi
Oareilaeo, 4
;Ay eu&n diferente eral (heptas).
ídem, ib.
Y por nuevo camino el agua se tba.
Alaroon, 865'
Dando k cada nna siet« ofioe.
ídem, 884"
¿Por qné ha de morir dofia ^na?
Sabed que me ha dicho^No obo
Mover loa labioa.
Anteseña, 35"
La ventana cerró, y li eso
Las alacenas abria.
Estas sinalefas son algo violentas: y
asi (oreo) sonarán á todo oido bien organi-
■ado.
silaba rítmicamente acentuada,
resalte la deatruGcion del ritmo.
(Calderón, 2.o, 869'}.
(Id, ib).
«. (BoJM, 259).
(Id.,259').
(Matos, 223").
it». (Góngora, 462').
ato, cae la sinalefa en el acento
ontrario resulta el verso con dos
le el hiato.
porque de lo contrario, el verso
26).
3S también permitida la sinalefa,
pm las circunstancias (v. número
risada. (Uendoza, 53'>
¿es fingido! (Herrera P., 262").
(Gtóngora, 623").
(Id., 549*).
>s frenos (Id., 4400-
«! (Id^ 449').
ida. (Id., 454).
re. (Barros, 288). -
I son átonas, la sinalefa es necesi-
la siguiente átona, la sinalefa es
o, la sinalefa es algo violenta, i
particular.
Lnón. X, 169').
ríl Vicente, 156*).
jión. XVI, 808').
algo violento, y la causa es, que
Ijetivo (v. núm. 107), la íntencioa
obre el adJ9tivo, para ir á fijarse
defa del 3 es suave (1).
ion éstos los verbos auxiliares *«,
br*, pus k Mr pkUbM primarla, j en Mta
iTeoha. (Hendoia, U).
la ilnalata mala.
1." Los auxiliares, cumo palabras secundai-ias, tienen un sc(
bil que los parti^^ipios; por lo cual, se combinan &ecnentement
fa, con lae vocales adyacentes átonas, aonque tal sinalefa de tre
algo violenta.
1. Yokhe cKrito, yo fe Ae Aablado. (Montalban, 51'
2. Qne toda Italia ayuda me ha ofrecido (Enoiso, 223").
S. La oólera: bí en esto U ht ofendido . (Id. Ib.)
4. Bien á la reina he mgalLado. (Herrara B., 24
5. 8«AaA£ido de la prisión. (Calderón, 2.", i
6. Que por aci siempre Ae oido. (E^jas, 4").
7. Lo qne ha oído ea oosa clara. (AJaroon, Vlff).
8. Paee an taaut ka asegurado. (Id. 265").
2." Si alguna de las adyacentes es tónica, la sinalefa es atm
ta, y debe preferirse el hiato.
Hiato..
Yo Ae oriaado & sos parientes.
una I hora, ^ona? no ha media.
he Aecho tantoe oardenalea,
tolo Boy eminenolaa.
'Y yo be | heeho finalmente.
Ningnno ha ! hecho
Cosa qne le cuente á | él.
/YoAeoí
iNo ha u¡
"í Me A
VQoe tol
(Uontolban, 51'
(Tirso, 435').
(Caldergn, 2.°, 5
(Uontalban, 517
(Rojas, 18").
3.° Las interjecciones ah, oh, que naturalmente son muy act
pueden formar sinalefa con la vocal precedente y siiruíente & la
con una de ellas átona. IJjemplos:
1. Haceos afnero, oA espirita gallardo. (Valbaetia, 321
2. No haya oA españoles, nada (heptasil.) (Maléndes, 24)
8. Rasga tu seno, oA tierra:
Bompe, oA templo tn yelo. (Listo, 274).
4. |0h monte, oA fuente, oh rio! (Fr. Luis, 3).
6. Ven k mi mego humilde, oA amor de aquella. (Herrera F., 2!
6. OA Jldefonso, le dice, que observaste. (J&nregoi, 138
Las sinalefas de los versos 1, 2 y 5 son reprensibles, aunque
adyacentes son átonas. Débese, paes, poner hiato entre átona y t
en este ejemplo, (el 1 reformado):
Salid ñiera | oh espíritu gallardo.
Si alguna adyacente es tónica, habrá un hiato; y si ambas
dos hiatos; v. gr.,
Alabo, joh | almat á Dios: Sefior, tu alteza. (Fr. Luis, 55).
jOhl I heh> alli. Dichoso tú que añojos. (OaioUaso, 7).
Pero no se prohibe enteramente la sinalefa entre la precede
la inteijeccion; v. gr.
A tt, oh Seftor, el glorioso
De Apóstoles coro excelso. (Calderón, LY]
'^T'
ro si al oA siguiera tma palabra tónica
lable la sinalefa; t. gr.,
al coro excelso.
nteijeccion se hace algo subtónica en-
inalefa es más dura porque al verso le
vi es más deoisÍTO eu este último yereo;
)piedad del ritmo contribuyen á la sua-
camiones pueden contribuir & la suavi-
Kesta examinaron caso raro, £omo el
¿Eb a i «, t, o, i u, d qní | ea7
I — Eeta es a, I e, j i, I o, I o.
or treB razones: 1.' Poi-que así es más
Q que es al fin del verso es mejor el hía-
¡ancion forma mejor sinalefa que Mato
sinalefa suena mejor detrás del acento
í hiato. — i.' La pansa entre las vocales
importancia entre dos tónicas: menos
entre tónica y átona, y mucho menos
so, según lo dicho (nüm. 102-106).
nicas; tiene gran influencia la cualidad
ocablo {núm. 104), Las palabras prima-
verbo, la interjección, y el primer ve-
os acentos preponderantes de 1^ pala-
i acentos adyacentes.
,erza que aflade al acento de los voca-
)rra. Énfasis hay en poivo eres (t. nü-
l.), ¡o uno y lo otro (ibid., Mendoza).
talefa.~\^ La celeridad de la expre-
3.' La observancia y naturalidad del
s.
sujeta á consideraciones tan minncio-
ban ñnas y delicadas, no es posible dar
ios; pero tengo la firme certeza de que
buyen á afinar el oído,
r qué varias vocales que en medio de
<ongo, pueden entre dos vocablos con-
de grandísima dificultad. Bello confie-
) afíado que en sn sistema de diptongos
- 93 ~
y azenxisi admitida como legítima la azenxis de vocales átonas, toda sina-
lefa es un misterio.
En mi sistema, cuya regla fundamental es que toda combinación de vo-
cales átonas se contrae en tma sílaba (véase núm. ^4), se explican perfecta-
mente todas las sinalefas de vocales átonas. De las demás no alcanzo expli-
cación satisfactoria. Porque es claro que, si la sinalefa es violenta, será na-
tural y agradable el hiato; y viceversa, si éste es violento, la sinalefa
resultará agradable. De manera que la razón próxima es la eufonía. Mas por
qué pide la eufonía unas veces la sinalefa y otras el hiato, es cosa tan oscu-
ra, que no acierto á dar explicaciones.
109. Htato vicioso por repetición.— Muchas veces el oído repugna jun-
tos dos ó más hiatos, aunque cada uno sea bueno de por sí, ya en medio de
dicción, ya entre dos vocablos. Ejemplos de Hojas:
Lee tú este memorial
Matea, y tú lee éste,
Kafaela; y tú Gibaja .
Lee éste.— ¿Qné es lo que quieres?
— Leerlos todos á nn tiempo
T qae un tiempo les decrete (204*)
Bajo este punto, al amor
La dama propia es mejor
Que sea fea también.
A una dama fea ved
Que todo le satisface (243)
i 10. Puntos suspensivos. ^Ijos puntos suspensivos entre vocablos, 6
entre dos partes de un vocablo dividido, nunca se toman en cuenta, mien-
tras no se añada otra pausa. Véanse algunos ejemplos:
Rojas, 87"
Vine... estaba... no quisiera...
Tirso, 626
¿Querráme mucbo? — Mu... chisimo.
— Si tanto en el mu te tardas,
Vive Dios que á perder me eches.
¿No yes lo que en mu me llamas?
Alarcon, 392'
Confesión, confesi... — Aleve
No deis voces.
Apóstrofo. — En escritos antiguos se ve algunas veces esta virgulilla, así
llamada, la cual indica la supresión en el escrito de una vocal inicial ó final
que forma sinalefa con otra; v. gr.,
Nace'l hombr'á causar y sufrir penas. (Rebolledo, 895**)
Paróceme que lo dicho acerca de la sinalefa y hiato lleva alguna venta-
ja al capítulo del Sr, Bello: puede verlo el curioso lector.
CAPÍTULO IV
Del ritmo en la cadencia,
ACBKTO FINAL
I i i. La cadencia ó corte de cada verso ha de ser determinada por un
acento, en el cual se llena la medida de las sílabas. El acento final hace en
los versos isosilábicos (de igual número de sílabas) el mismo oficio que las
líneas divisorias, á la batuta en la música.
-94-
11 de un verso puede ser a^da, llana ó es-
smos denominaciones: mas por lo dicho en
afladiré, defino así el verso agudo:
Eicenttiada su última vocal.
e es aquel cuyo último acento está en la
aa sílaba cuando la dicción termina en dip-
in en hoy, amáis, lidia, seria.
B el que termina en palabra eadrújnla. La
nl,Ínlo en nuestra poesía so debe, según di-
^eroa novi hispaMi saphici (sdru julos vo-
hablando, no hay verso esdrújulo en caste-
I dos sílabas detrás del acento; yen el verso,
se cuenta por un tiempo, aunque sean dos
1 haga cuenta de todas las letras que siguen
>nsider6 una de las vocales que le siguen,
Les ésta se completa en el acento ñnal. Por
e el verso es esdrújulo, ni que es grave ó
I, grave ó esdrújula, y aun para esto últímo
lOnante; pues no hay asonancia esdrújula.
último vocablo del verso, quiere dársele.
pero conste que es una denominación pn-
ui pone en la medida.
>, grave y esdrújulo en fin de verso.— Di-
I que el verso típico es el terminado en dio-
mismo; no porque haya razón para prefe-
ida, sino por no alterar las denominaciones
\bos, endecasílabos, etc.; pues si se tomara
■asta el acento final inclusive (como debi6
que llamarlos heptasílabos, eneasílabos,
laba menos.
. es de gran interás, pasemos á examinar el
a para el oído el verso agudo (2) consta de
I nna sílaba menos. Esto no puede negarse
o es tan fácil de declarar.
esto no ha lugar en la combinación de los
s se exige absoluta igualdad de número y
Lsonantes y disonantes, como en estos de
lu del Arüoo
«al estío
8 calor.
. dicho «D el I
PSTF-^^
- 96 -
Todos estos suenan como pentasflabos, y claro es que la equivalencia del
pfrímero y secundo se explica fácilmente por el principio ya varías veces ci-
tado: todo lo que viene detrás del acento final se computa i>or un tiempo.
Pero, ¿cómo explicar la equivalencia de ellos con el tercero? ¿Cómo la nada
(puesto que nada hay detrás del acento) puede reputarse por un tiempo? ¿Y
por qué eso cabe sólo en fin de verso, y no al medio?
Don Vicente Salva pretendió explicarlo asentando como principio que
en castellano no hay propiamente dicciones agudas ni esdrújulas: según él,
desden suena como desdéen, y mdxima como maxma. ¡Lástima grande que
no fuera verdad tanta belleza! Si tal doctrina fuera verdadera, mal, muy
mal hizo Gkurcilaso diciendo espirtu en algunos versos. He aquí uno de
ellos (90:
£1 agradable eqnriu respiramos.
T Meléndez (245'):
La escuadra santa
De apirtuBj que dichosa (hept.)
Y Vegas (504) y Zamora (448): éste dijo esprüus (véase núm. ^, B).
Y Zarate (518):
Es y fué de los primeros
Nohüi8mo8 caballeros.
Y muy bien Hita (HI, 666'):
Hermasiaima Saltana, no te aflijas (endecas.)
YSepúlveda(X,4Dl):
De los nobÜÍ8Ímoa godos,
Rodrigo reinó el postrero, (octosil.)
Estas absurdas consecuencias demuestran que es falso el principio.
Bello (pág. 409) pretende explicarlo diciendo que la sustitución de un
final i>or otro, es lo mismo que la sustitución del yambo por el anapesto y
del troqueo i)or el dáctilo y viceversa; lo que según él, han usado frecuen-
temente los poetas, aun en medio de verso (1). Pero todo esto es gratuito y
no explica la dificultad.
1.^ En los tres versos citados de Solís, que son de ritmo dactilico, son
equivalentes al dáctico ártico, el troqueo tío y la silaba tónica lor. Ahora
bien, no habiendo pies de una sola sílaba, en vano es buscar tales sustitu-
ciones de pies. La equivalencia del agudo con el esdnüjulo, ó con el grave,
queda sin explicar en la teoría de Bello.
2.^ En los versos destinados al canto, los poetas mezclan alguna vez
versos de nueve silabas con las de ocho: ejemplo de Tirso, 407:
BorboUicos hacen las agoas
Cuando ven á mi bien pasar;
Cantan, brincan, bullen y corren
Entre conchas de coral.
(1) Para que el lector entienda etto, entérese primero de lo que decimoe máa adelante, núm. 121. j
10 hay sustitución de troqueo
ipoDÍa entoacea Enastándose al
le le ocurrió un giro que reque-
OB semicorcheas en vez de una
' musical saliera con la graoía
.0 la medida de los Tersos y el
m del yam^o por el anapesto
Ucto
le Jtinio
aer verso es decasílabo, de rit-
I mayor de ritmo anfíbráquico
> es como los dos precedentes,
nación del decasílabo con los
la entre las manos de la critica,
jue naturalmente se ocurre &
final tiene la virtud de eqni-
npo será más ó menos largo,
dos silabas, sin que el oído re-
lunque no suene en él ninguna
iltimo acento, y todo lo que le
lida: por consiguiente, al oido
icentüada, como que detrás de
}or esta razón creo que son ih'
asflabos, octosílabos, etc.; pues
, los otros heptasilabos, eta,
a.
aestros poetas, especialmente
!I, se hallan versos terminados
ebía estar el acento cadencial.
^ran número ofrece una grave
ente hemos de admitir una de
rocablos no son átonos. 2 * Que
ne en silaba tónica. 3 * Que ta-
stlmoaio amito «qoi; porqnafti
i« y> BallDU farmkbft loa ptw dal *i
CaUanm, 2.", IV
Pow duéte ;o con el
líontkllwu, 602*
To ao; cilolls, y en la
<Siid«l de Suito Tomé
K«eida de noblee pttdrea.
Hos,206
Dfgolo porque ;o s¿
Un aaúgo, qne ¿ ese garbo.
A aae filia, para ít>
De Dios y aa yiigo aanto,
Venia oomo pedrada
En ojo de boticario.
Fomperoea, fi6S"
Tan, Luisa, te ensefiarA,
Si qnierea, siete romancea
Qne esoribi en on día 4 ÍM
Siete peoadoB mortalea.
"Emo es raion.— Vaya á
Jm salod del rey don Pedro-
Loa Figneroas, 124"
Porque las s^oraa damas
Qne se usan en eetoa tiempos
Sólo son tratables con
Oinoreaes ó flamencos.
Bojas,84e
¿Dónde os veré?— En oaaa dt
Serafina me esperad.
Matos, 81i"
Trneoa las polleras en
Un Testído de
Vegas, 612'
Un hermano engafiador,
Qne honra ; hacienda jwr
Tan TÜ preoio me compró,
Oallisares, 37d"
Venimos, annqne nos Temos,
Yo con Tentaras ; ain
Calderón, 4.", 898'
Le TOS ; no le res, le h
T no le it'Kifl.^ le oyes
No le oyes...
Cklderan, a*, l&l
Ni si ñ me qniere td
Por qné ha de qneierm
Ho^Sir
Cíelos, ó forma la ide
Fantáatioas sombras,
Salan de la cosa mesi
Bojaa,Ié(r
Y ana de dos, seftor, I
Le cascan á no le case
Alarcon,S92'
Enlapi
Nos agoardan.— Yo Toy
— VolT&monoe.
FadiUa (Fr. Jnan), 874'
Y dale sentenoia,j>iM
Segan la ley naeeb*
El debe cierto morir.
Ubeda,231
Decidme si habéis lleí
Hortelano, fc mi Señor
Decid «i
Lo posiatas por aqat
Bojaa,841'
¿Vos, cómo eat
Don Alonso? — Desde qti
No os reo, oan menos g
Calderón, 3.°, 65
Tanto miedo tengo qat
Pan hfiir Talar no tez
Id., 687.
Si te quisieres qoedi
Es oaaa para odado
Mío, podrá ser qae U
Reciba.
1
Como consecaencia de Ir doctrina expuesta, reprobamoB
gnientes j todos los que tengao semejaste corte:
Yo poedo rendir
OoD mi boea «rte j con mí
Bneü ingenio j mi gallarda
Prearntcion, nna Lisard».
Femindes de Leos, 103"
Ya él enterado de fw
Binraion deeapiKlad», eto.
Horeto, 68fi'
¿Hay tal mono de Told?
—Mire, Imrmano Brito, «t
HonUcUad I»
Oóngora, 4S8'
A Ban Jerónimo ha
Dejado por un león.
Calderón, 8.^' SoO"
Peto áoa peaaree^ t^tié»
Dnda que caber pudieran
Gnclaa á Dios qoe hallé im
Enamorado á mi modo.
LoB Flgoeroae, 418"
El misterio no alcanso
De tanto sOenclo. D'
FApeles me dais cen
ÍY 08 rala sin llevar
Calderón, i.".
¿Qué región, qoé pat
Monte sari el qne en
Me admita?
Id-, 2.0, 4
Aodon la mAs torpe,
Crael qne ba contad*
Id., ib., aoo<
Hnj bOBco, may fleí
Iracondo ; temerarít
BoJa8,S4
Yo apostaré. Fénix, ;
Qne en toda su vida
Ha rosado Ave Uarit
Alarcon, 81'
Mira que te sufre, im
Porque su inmenso f
No te poeda deshace
Los sigaientes ejemplos son correctos, y no pueden ni debt
Siéntate.— Siénteme, púa. Caro p.* Ana), 130"
Aqoí elpues es tónico y no va unido á otra dicción sabsigr
OaUsace«,e31
tHolal ¿Poes cómo es su gracia?
Aqoí el doH está sustantivado.
Tirso, 671
Ko sé qnitar de los do»
Loa ojos.— To meooosnmo,
¿y holgalaos, Samiro, vott
— Don Gal torras: y aun
Uuy oorlo i mis cirouni
jQné hay de nuevo? |In
¿Qué preguntas, cnaodc
Que me abrasa nu no sa
El alma, y qn^ no sé oói
Me ba becblsado un no
1 14. Escolio. — En el párrafo anterior hemos estudiado los '
el monosílabo final ocupa el lugar del acento principal, que es
sfiaba del verso. Y aunque es verdad que eso es lo común y (
ViJTiée,8»
Taa 4 1a e«lda á entretmerae katta
Q«« ■» llega !■ hoim de tm Mba.
No CModuff tuitu lHq«ua.
Calderón, L", 101'
Ya i U corte
No he da reümme kotta
Que 4 alia TÍctorioia tome
De Foraiiia, qoe aegnn
Ifo aviMii, ya maroha Mire
Loa «ampoB del Oatadnpe.
Id^ ib, 25-
CoBoedo la menor.— ZtM^o
Preeiao ea que me eonoedaa
Que no hay tan perfecto objeto,
Qoe todo Tin amor mereaoa.
]lorattB(Ih), 886
Por aao ensartas
Tanto disparate.— iVo
Yo te eonoedo de gracia
Que es on sefior.
Dé lo contrario, no prevom
A esfaerso de hombre ni i
Castollanos, i
Segnir á loe antíffooa 1><
ParMer servirá debaei
Calderón, 8.», i
Ocm ni4s cansa lo red
Que imagináis. — ¿G4i
A Serafina habréis Tii
De quien dicen, etc.
Meléndes, U
Fnee pica lo primí
Sn seno rcTerente
Bien cerno el ara <j
Los cultos se le oí
Uoratin (N.), I
Bi ee licito decirlo, don
Al prado bitj>^ ^ diriiu
■ Vegas, 499'
Porqae es may onlpal
Alli oaolqoier yerro, I
En la limpieza y aseo.
Bojea, 195
iJesAs, qué hombre! — Li
Serafina es la qne reÍB.
Kaory, 182'
OoB ta mano ae ir& dócil; encero
Si difícil es jnzg&r de la oorreocion de los versos termínadc
labo átono, aan más lo es formar juicio en la presente cuesti
pneB debo decir francamente lo qne siento, qne annqne es geni
en todos los poetas el uso de esas dicciones en fin de verso , t
prensible é incorrecto. La primera razón es que tales vocabloi
pues así snenan en todo oMo castellano bien edncado, y así de
gtax veremos en el libro siguiente. Ahora bien, siendo átonas eE
por fneiza ha de faltar el acento final en el verso; y esto lo co
rrítmico y prosaico. Para el verso es esencial el corte ó cade
qne es laque determina la medida del verso; y es cosa bien c
Tersos sin acento final, aunque matertalmente consten de nn ni
minado de eütibñB, formaJmente les falta el límite ó medida, y
lea versos BOn formalttiente prosa pura: pues la división del h
do debe ser sensible agradablemente al ofdo, y.no basta la di
tial en el papel. B^to siento, esto digo, y caiga quien cayere.
Finalmente, haré notar qne las preposiciones disílabas, coní
o4tera, nonoa pueden ser tónicas, mientras sean preposiciones;
mbre; cuyo, cómo,
lo de ser relativas,
yo tónico tenemos
mbien por la aato-
uficientes los acen-
oHtra, para; loe de
ledíatamente á nn
indefinidos; los ad-
palabra ó frase que
<nuy temprano, tan
odequelasprepo-
e pronuncian solas,
, los demostratÍTOS
i de verso , no por-
pido, y no consíen-
' siempre adherido.
i del verso, es tam-
ul hemistiquio ter-
3n el siguiente, que
e entre los dos he-
emistiquios se per-
10 dactilico debe te-
ninados en dos vo-
iprobaremos mejor
reprendiendo á Pa-
iras qae no lo son;
idoaos ánimoB
I como (puliendo que
9 que e8(¿ii oyéndome).
., 518
Uo y manos deaa» de»
)ha sidojamásimi-.
. -1(» —
i 18. Versos en enclüicas, — Grave es la dificultad que ofrece este pun-,
to, aunque es más bien dificultad prosódica que rítmica. Todo el punto de
ella consiste en determinar si los yerbos llanos con sufijo pronominal son
palabras esdrújulas ó agudas; pero siendo esta cuestión puramente prosódi-
ca, la dejamos para el lugar correspondiente en el libro tercero (núm. 197).
i i 9. Versos en dicción cortada.—'RéíXidLnsQ en nuestros poetas algunos
Tersos terminados en palabras truncadas, con el final de ellas al ^principio
del verso siguiente. Tres casos pueden ocurrir: 1.^ Que la palabra truncada
sea un adverbio en mente. 2.^ Que sea una palabra compuesta de preposi-
ción y nombre, 6 de verbo y nombre. 3.** Que sea una palabra simple.
Primer caso: Estos versos son correctos rítmicamente, por cuanto los
adverbios en mente son di tónicos, y por consiguiente, al verso no le falta su
iioento final. Ejemplos:
Moratin (N.), 26'
Pero si sorda estás ¿cómo afrentosa-
Mente te nombro aun para abominarte?
Pueden verse otros en Medrano, 358; Jovellanos, 29', 38', 39, bis.
Lógicamente son censurables y malos estos versos porque la imion ínti-
ma de los dos elementos de tales adverbios, destruye la pausa ó cadencia
métrica del verso.
Segundo caso. En las palabras compuestas, exceptuando los verbos con
sufijo, el acento único que tienen se. halla siempre en el segundo elemento:
X)or tanto, todos los versos cortados por el primer elemento de un vocablo
compuesto son antirrítmicos, porque les falta el acento final. I^emplos:
Id., ib., 426"
Pr. Luis, 3*
Y mientras miserable-
Mente se están los otros abrasando.
Calderón, a<*, 868*
Soy nncate-
Gdmeno muy diligente.
Digame si el gnarda-
Iníante de yerba '
Trae que demos á la'
Primera que venga.
El tercer verso, además de la sinéresis de trae, termina en dos átonas
como si fuera verso llano. ¡Qué versos!
Id^ 4.0, 860
Supiera que es un derriba-
Prinoipes, y no le hubiera
Servido.
Cuando la palabra cortada es un verbo con sufijo, aunque el versó tiene
su acento final, es muy reprensible tal división de elementos, que siempre
pronunciamos imidos; véase este ejemplo de Fr. Luis, 35:
Que Bobre seca rama
No quiere hacer asiento ni manida
Aquel malo, y desama-
Te ya, porque la boca denegrida
Y las canas te afean.
Que en la nevada cumbre ya blanquean.
■,, aunqut y Porque; y
res y aun más.
incurre Oaldenm.
L, ib., 568"
el de eatoi ohi»-
«a en eato ewa,
'iUz¿Li-
imbre qua qnemnot»
ftlma de lui )ii-
im de un trae,
U en un trio.
d, i», 61
don Géaor que
don Félix, pot-
} hablarle, j aonqne
Lado mocho tor-
pón Félix ao hallé.
>ecabíe, según el s^or
del coite del verso.
o ñnal, es lo que pro-
de cada verso; y por
lasificacioQ de Iob ver-
)cir acerca del acento
tmo, á veces esenoialr
ío de las diferentes es-
ne una tendencia mar-
a. dos ó cada tres slla-
icion ordenada de lo»
ra explicarle como es
, io que llamamos ^Vs
m esta obra, pie signi-
itoe dividen el verso,
verso puede ser btna-
Urse consten de dos ó
rapDMtH, qn* no arrMí (Bu-
\. '
- 106 -
tres sflabas; 6 lo que es igaali según qué los acentos ocurran cada dos ó tares
sílabas.
En conformidad con esto mismo, en castellano sólo consideramos cinco
especies de piesi á saber.
gj^^^ {Troqueo (acento en la 1.% comoi»Mo.
**( Yambo (acento en la 2.*)| como patAór,
(Dáctilo (acento en la 1.^ como $tíaba.
TerntaíoB^J Anfíbraco (acento en la 2.*X cerno poifárei.
\AnegMio (acento en la S,% como pcutoril.
Así, pues, el ritmo será trocaico, yámbico, dactilico, anjibrdqmco, ó ana-
pisUco, según el verso se componga de troqueos^ yambos, dáctilos, etc.
i^'emplos:
Trocaico: Yó me entrego al dúloe snéfio. (Alcásar 406)
Yámbico- í ^^^^^' acorre vuela,
' ( Tk^aspása el alta sierra, ocópa'el Uáno (Fr. Lnis, 5)
DacHiico: Hinchen los aires de dóloe armonía (Garcüaso, 7)
Anfibráquico: Y luego el estrépito crece (Espronceda)
Asu^^ico: A las armas valientes Astáres (Joyellanos, 21')
122. Escolios:
1.® El ritmo trocaico no cabe más que en los versos de 6, 8 y 10 sílabas,
el yámbico, en los de 6, 7, 9 y 11;
el dactilico, en los de 6, 8 y 11;
el anfibráquico, en los de 6 y 9;
el anapéstico^ en los de 7 y 10.
2.^ La abundancia de x>alabras átonas y la longitud ó crecido número
de sílabas de otras, hacen difícil la observancia exacta del ritmo uniforme;
especialmente del trocaico y yámbico. Por esto, en muchos versos falta uno
6 más acentos; y esta falta, si' no es de algún acento esencial, no destruye el
ritmo del verso. í<jemplo:
Cantemos al Sefior, que en la llanura
Venció del incho mar al Trace fiero. (Herrera, 806)
En el primer verso faltan dos acentos rítmicos, y sin embargo, compa-
rándole con el segimdo, que los tiene todos, se advierte que es perfecta-
mente rítmico. Notaremos también, aunque esto no es de gran importancia,
que los pies binarios, que se quedan sin acento, se convierten en pirriquios
(pies compuestos de dos sílabas átonas); y los de tres, en tríbracos (pies
compuestos de tres sílabas átonas).
3.^ Dividimos, pues, los acentos: en rítmicos, que son los que ocupan su
debido lugar, según el ritmo; y antir rítmicos, los que ocupan otro lugar
distinto del que el ritmo exige.
Los rítmicos son esenciales ó accidentales: sin los esenciales, no hay
verso: los accidentales pueden faltar, sin que el ritmo se destruya; pero rara
vez suñ:^ el oído cinco sílabas átonas seguidas.
L^^
36 -
de los acentos antirrltmicos: los hay
talmente antirritmicoa; y los hay que
>s antiirítinicos accidetttaíes.
en el núm. 112, que el último pie de un
ain que la medida se altere.
, á veces con notahle gracia. Bitmo ar-
e de dos ó tres especies de pies. Pero,
era que sea el ritmo que el poeta es-
irmidad ó repetición de tin mismo rít-
er jimtos dos acentos igualmente prin-
sílaba se hace Bubtóníca, la cual, para
na); por tanto, no deberán seguir el
Wtpesto.
canto, deben tener todos el mismo rít-
recho que el poético, y pide más uni-
miembros é incisos de la firase musi-
'se el ritmo de irase á frase, y mucho
.—Tales son los de 5 á 8 silabas. La
I ha sido prescindir del ritmo en ellos;
las agradable de estos versos, es el
tAsílabos:
O el dactilico:
(Id., ib.)
Cómo desriui
Cómo Bujétuí
CÓDao acarician.
labos:
O el anfibráquico:
(Id., 538')
Iremos á miso,
Veremos la iglAaia,
■ Dar&nos na ooArto
Ui tía la oUéra.
asflabos:
il choque de uno con otro es algo vio-
¿ndez, 16:
6. Boacáralo \í,j\ entonces
6. Con hidrópico anhéloj
. 7. Pero si ésto no puede,
8. Para nada lo quiero.
- 107 -
Loa versos 1, 2 y 5 son yámbicos; loa otros anapésticos,
co es más grato eo el heptasUabo.
D. £¡n los de ocho silabas = octosílabos, Ó versos db .
£3 trocaico 6 el dactilico: el choque de ambos es algo i
(AüAii, X, 78) I (Id.,
Biima) báfk, escarba, baéle, VísU eaojóu j
Anda Alrededor, pktéa. j Vuelve á aguArti
124. Ritmo en los versos de nueve y dies sílabas.
A. El ritmo natural del eneasílabo es el anfibráqni
ejemplo de Espronceda:
Y loago al eetréplto uece
Confoso 7 cwnbiftdo en nn son,
Qoe ronco en Isa bóvedas bondu
Tronando fnríoso sombó.
El ritmo uniforme yámbico de estos versos es áspero ]
En este vftlle de mieerias,
Cercado de dolor y angnetlas,
Snapira á ti, gran Dios, mi pecho,
Qoe 6Ólo «n ti podrá gosai.
El ritmo artístico ó variado se compone de un dáctilo
en esta forma:
/ Dulce vecino de la selva,
\ Huésped eterno del Abril,
j Céfiro blando, ven ligero,
' Templa el ardor de este infeli
( Salve, ob lux qne mi vifllA ale.
3.>, el dáctilo en segundo lugar. . | Tú Unminas la oscura cárcel,
' Cárcel fiera qne merscf (1).
Suprimiendo el primer acento, lo cual hace más fácil U
sulta esta forma compuesta de dos anapestos j un anfíbra
Acudid, aondid, valientes,
A las armas, qoe ya el olacia
Besonando por la comarca,
Os convida á gloriosa lid.
Todas estas formas artísticas son de buen efecto, con
versos guarden el mismo ritmo. El dáctilo en el tercer lu
duro y poco aceptable: véanse estos dos de Tirso, ya citac
Borbolllcos hacen las aguas...
Saltan, brincan, bullen j corren.
Nota. Los de seis aflabas, más loa de siete, y aon más loa de ool
' manta componerse con otro ritmó. Nuestros poetas los mesclan seguí
Vmgu» entendido lo qne dejamos dicho en el número precedente, &."
1.*, el dáctilo al principio... .
(1) DIstMOH al leotor lo ohabaekna ds «tm «Jemploa, qa> mu mloi. No I
I ainf ana part*. -h* tañida faraooMuaote qna luaarlvaí auaqu* ai loy ni pr«
]¡j«mplos:
1. A U tranquilidad ünuünda
S. Coa lu rigfliaa dol dosMOsiego
4
5. Ni d» lu peregriiucióniu rote'
4. Hu todo H conrertiri en abrojos
i B
fi. Da loa cámpoa j mároa ma apodera
6. Céfiro, tTi ministro i sa albedrío
14 6 8
En loa ombrales
T. Da ¿frica la vio Elnéas tranaformadi
1 S S
8. OonflAda dilata, otra se tncUiui
B 9 7
9, Va haciendo bien áncboa los logares
1 e B «
10, Proslgámoa en las galanterías
11. Espera yo mis Tbtttóso oficio
B 4 fi 8
13. Mas cuando se cié la flor al eoelo
& B
18. Si quebrantas el Inviolable fuero
B 8
14. También maldigo el logar donde voy
i 4 T
15. Al fin yioes, lob del valor latino
fl B B
mUma glorial
IS. Al silánclo con que tiene cerrada
Ah-ora bien: los versos 1, 2, 3, 4 son debídaic
todos soB acentos ocupan lagar par: el ritmo d(
tener siete sílabas átonas seguidas. Y conste qi
flolo acento de la 4.*, sin el de la 8 * hay mncho
Los versos 5, 6, 7, 8 y 9 son correctos, paest<
«08 están OBOTtreoidos por el de la 6.', que ritmi
El 10 es malo, porque el acento único de la í
El 11 le tengo también por malo: el acento
por el de la 6/, produce mny mal efecto, á pesa
Con mayor rason es antirrítmico el verso 12
El 13 y el 14 son también incorrectos, por pr
anfárrltmioos de la 3.' y la 7.*
Bon humana/ ley para volver á coiñenzar otra serie (cortando Iá preceden-
^)) 7 po^ ®so llamó z*erso & cada serie de pies. T como esta ley no señalaba
un limite fijo y determinado, sino más bien una serie ó número razonable
de pies ordenados, la llamó ritmo^ el cual en latín significa lo mismo que
numero.»
Muchas cosas hay en estas pocas palabras: 1.* Que verso es lo mismo que
vuelta ó retroceso para comenzar otra serie de pies, lo cual coincide con lo
que dijimos al principio de este libro. 2.* Que esta vuelta está sujeta á una
ley, ftmdada en la capacidad de lo que el Santo llama jWc/b. 3.* Que esta ley
no determina en todos los casos un mismo número fijo de sitabas ó pies,
sino que puede haber vejrsos de distinta medida. 4.* Que esta ley se llama
ritmo, el cual es formalmente una serie ordenada y razonable de pies; ó lo
que es ig^ual, un número razonable de pies ordenados. Dice rajsonable, por-
que si la serie ó número es demasiado larga, el oído pierde la sensación del
ritmo, que es lo que San Agustín quiere decir con aquellas palabras Ion-
gius quam ejus judtcium posset sustinere. Dice pies ordenados, porque sin
orden no hay ritmo ni belleza eufónica ó musical, que es de la que aquí se
trata. Como consecuencia de esto, diremos que el lenguaje ligado es ellen-
guaje sujeto á ritmo. Y antes de pasar adelante, voy á resolver una grave
dificultad. Si verso es una serie de pies sujetos á ritmo, dedúcese que los
versos cortos castellanos, que (como hemos dicho) no tienen ritmo esencial,
no son versos. Respondo: que en efecto,- los versos cortos considerados en
sí mismos aisladamente, no son esencialmente versos, porque no les es esen-
cial ningún ritmo; pero» como esos versos cortos van combinados entre sí ó
con otros de distinta medida, en esa combinación hay siempre orden y nú-
mero, y por tanto son versos en cuanto son series de silabas sujetas á núme-
ro, aunque no á orden entre las mismas sílabas. Pongamos un ejemplo.
Este verso de Trillo (70*) : Miedo guarda viña, de seis sílabas^ tiene rit-
mo, porque tiene orden entte sus acentos; pero este orden no es esencial al
verso de seis sílabas, porque también es verso el que sigue: QHe no viña-
dor , el cual no tiene orden entre sus acentos. Mas en la combinación de los
dos versos ya el oído percibe la igualdad del número de sílabas, y por tanto
ya hay algún ritmo, aunque extemo al verso. Así, pues, los versos cortos,
que per se no exigen ritmo interno, no son per se versos; sino relativamen-
te, ó considerados con relación á los que preceden ó siguen. La misma doc-
trina ensefia Bello (pág. 278).
De paso notaremos también la diferencia entre ritmo y verso, los cuales
son entre si como el abstracto y el concreto. El lenguaje con ritmó, es ver-
so: el ritmo solo (el abstracto) es la forma que da ser al verso. El verso es
el lenguaje con orden: el ritmo es el mismo orden puesto en el lenguaje.
Volviendo ahora al propósito, preguntamos qué número de sílabas debe
ó puede tener el verso castellano, para que se acomode á la capacidad del
oído. Y respondo que un verso simple no puede tener más de once sílabas,
porque el oído pierde la sensación del ritmo, si las silabas exceden á ese nú-
mero. Y lo pruebo: el oído no aguanta versos de doce y catorce sílabas, si
- 113-
go, SQ que se borla de Hennosilla por haber atribflído
la inTencion de este Terso. Beabuente creyó Moratíu 1
nuera cuerda la patria lira.
Toma doa Teños | de cinco BÜabas,
De «qnellM miimoB | que el buen Irúrte
Hiso en ni übala | lagartijera.
Forma de entrambos | un solo rerso,
Y eeto repitelo | ae^on te plawa.
Hespía ñ qnieree, | qne ea fíítoil coM
Algnn esdrújulo | de oiiando en cuando:
Oon esto solo, 1 sin m&a fatiga,
Horia i cientos | Torvos magníficos,
Gomo estos mios | qne eet&s leyendo, etc.
Bien pudiera ser agndo el pñmer hemistiquio, 6 h
entre ambos, annqne no puedo presentar ejemplo de e
pueden ser de ritmo yámbico ó dactilico, sin que el ol
B. EndecasÜabo compU€Sto=sdfico, —El verso aíl
griega) es eBencialmente artístico; y para que haga U
tiene el sá£co griego y latino, debe constar de un pen'
tÜico, mejor que yámbico; y de un exasílabo formado
to y anfíbraco, mejor que de ritmo trocaico.
Cada tres sáneos suelen ir seguidos de un adóm'co i
tasflabo dactilico y grave: si no es dactilico, suena ma
que no faltan adónicos latinos que no suenan á peí
verbi-graoia, Fabriciumque y Cum lare fundas de Hoi
Uegas E., 563:
1. Dulce vecino [ de U Terde mIts,
3. Hnésped eterno | del abril florido,
5. Tital aliento | de la madre Venus
4. Céfiro blando.
6. Ven, que abismado | el &aimo fallece (]
6. Dame tocar { al más homilde paerto (I
7. Manoseaste (]
8. Baten feetÍTas. {i
El pentasílabo de los versos 1, 2 y 6 es dactilico; el
El exasilabo del 5 se compone de dáctilo y anfíbrai
meros, de anapesto y anfíbraco.
En el 5 hay sinalefa: el 6 es malo, por la compensa
agudo por el heptasilabo.
El 4 es adónico perfecto: el 7 es poco aceptable pi
en la primera silaba: el 8 es pesado por las sílabas
Porque trat^dose de dáctilos, y más en estos verso
n
Bl docteoOBÍlabo paede oomponeree de otros modos:
1° De doe exoirilaboe trocaicos:
Virgen dempra pnr», | toda luDucolftdK,
Beina de Ub vtrganea, \ Hadre del unor.
2." De heptasÜabo y peatasllBbo; lo ooal ob facilísimo y no deja de te-
ner gracia. Consiste en unir dos versos de segnídilla, con sinalefa ó hiato
enlre ellos, segon convenga.
Pkra andar cuesta arriba | qoleio mi molo;
Que lae coeelaa abajo | yo me laa subo.
3." De octosílabo y pie quebrado, según diremos después.
4." De eneasílabo anfibriqnico y un complemento trisílabo; de lo cual
trataremos más adelante. Y nótese que este modo no es igtial al dodecasíla-
bo compuesto de dos exasílabos: en éste la pansa del hemistiquio se hace
en medio: en aquél, al fin de la parte eneasílaba.
£jS de advertir también, que en estos dos modos últimos, cabe la com-
pensación (véase el núm. 129).
A. Verso de catorce sílabas = alejandrino. — Por qué se llama así este
Terso, no lo sé: tal vez sea porque así son los del Poema de Alexandre.
Consta el alejandrino de dos heptasílabos yámbicos, con hiato ó sinalefa rai-
tre ellos. 13 ritmo anapéstico en el primer hemistiquio puede tolerarse: en
el segundo, no suena bien. EÜeniploB:
1. Ijft pai et la aalat | por ti fué reformada. (Berceo, LVn, 100)
3. Conforta los enfermos, | coavertl los errados,
8. Conserva loa pacíficos, [ reforma los irados. ^ (Id., 100*)
4. Rne^ por la pas, madre, | é por el temporaL (Id-, Ib.)
B. Eres padre del fuego, [ pariente de la llama,
5. Hia arde e más se quema [ cnalqnier qne te más ama;
7. Amor, quien más te signe, | quémasle cuerpo et alma,
8. Destrúfeslo del todo, | como el fnego á la rama,
^ Arcipreste de Hita, LVH, t. 187)
S. 8ac6me de la ebom, | et llegóme á dos senderos (Id., t. BSS)
10. Badio ando, serrano, | en esta grand espesara (Id., v. 968)
11. Et engerir de escoplo, | e gavillas amondar. (Id., v. I.2U)
El primer hemistiquio del 1 es agudo; el del 2 grave; el del 3 esdrt^'nlo:
es el 4 hay hiato, que es lo más común: en el 9, 10 y 11 sinalefa: el primer
hemistíquio del b, qne es anapéstico, puede pasar; el segundo del 8 hace
lánguido el verso, lo mismo qu6 el del 10 que carece de ritmo. Es, pues, ad-
misible la sinalefa entre los dos hemistiquios: y lo menos que se puede de-
cir, es que consta de ella en nuestros poetas con tanta certeea como del
hiato.
Los innumerables versos de más 6 menos sílabas, Ó de forma irregular.
diera decirse que el eneasílabo es compuesto de un e
mistiquio de tres sílabas. Pongamos ejemplos:
De sinalefa;
MI Tíctlm
^ígnnam
Huriqne, 368
lOh jOlcto divinall
Pie quebrado
CoMido mis ardí» al fo^fo,
octosílabo agnd
BebtMooltgoA.
Man
Las malla
Id., 268'
Y la fuera
Ee tD oomieiuo lloroso.
Dejuvent
Tu salida siempre amarga
Todo se b
F nTnwa buena.
Guando U<
Deseneot
UonteBino,41«
Ti
QoB del se qnisQ Dloa vivo
En grado aoperUÜTO
AToa,se(
Contra TO
Auctañui.
Por no 06
Y si me a
Trillo, M'
Que milas
Débttos, pues, divino Joan
Vuestros 1
Los casos de sinalefa son muy numerosos, y los de
ros: y como ninguna de estas cosas se advierte en los ti
en los hemistiquios de on compuesto, deduzco que nui
tas negaron al pie quebrado la cualidad de verso apart
sen en línea distinta. Y la razón es clara, porque ta
como la sinalefa son eufónicas en el pie quebrado; y li
los versos es la repugnancia de la sinalefa entre ellos
compensación (1). Entre versos siniples de cmce, diez.,
admisibles la compensación y la sinalefa: entre versos
go los versos de cuatro sílabas no son versos. La capaci
da satisfecha con cuatro silabas solas: y la novedad doi
sos tetrasílabos no consiste más que en dividir un octo
tiqnios, y escribirlos en línea separada, haciendo rimai
un hemistiquio con el otro. La rima, como está dicho, i
sa de verso, ni aun de hemistiquio (véase núm. 87). !E]je
Lobo, 80.
Ki esperanza... — ISi venganza...
— IiÍBonjera...— Siempre fiero...
— If o podrá retroceder.
.pues constan t
■Fiel amante...
Al destino lio
a) IiO qns uni «nmllo Msi
I '- • ^ ■ ■ -
tlUs
BilDiim genera, li
insun: . _. .
, •«, loa* TlitodMpí
UUmo (pÍ0. 8é>, ailTlerte qaa,
la pie qnanado, porava antr*
roa de U eompenaaeloa y I» ilnalab^aduali
lea muy trian azpiíaato an Ifetnija, Knolaa,
taot» la ilnalalh, oDma la oompaniaaloa, n<
Tensa ion intoJerablei. •Qnaia (■rnalaph*
losbe-
gnn lo
' niego
30S así
■o BÍls-
tios de
tt entre
baotra:
go
bI oído,
■ar ana
!ir, que
lo pue-
^T^
— 119 —
El se^ndo pie quebrado es trisílabo, porque si fuera tetrasílabo, no ven-
dría bien con el final grave del precedente: el primero y el tercero son te«
trasílabos, y el oído los acepta porque así compensan el final agudo de los
precedentes. Luego tales pies quebrados no son versos trisílabos ni tetra-
sílabos, sino hemistiquios de versos dodecasílabos compuestos de eneasíla-
bo y otra parte que sirva de compensación.
Tenemos, pues, otros tres versos compuestos: uno octosílabo, de dos he
mistiquios iguales; otro dodecasílabo, de octosílabo y otra parte tetrasílaba,
y otro también dodecasílabo de ritmo anfibráquico, compuesto de eneasí-
labo y otra parte trisílaba. En todos tres son necesarias la sinalefa y la
compensación. En los demás compuestos, cuyos hemistiquios tienen á lo
menos cinco sílabas, tengo por antirritmica la compensación, mas no la si-
nalefa. Y aun si quiere el lector, no tengo dificultad en admitir otros dos
compuestos: uno exasílabo anfibráquico, de dos hemistiquios trisílabos, y
otro eneasílabo también anfibráquico, de un hemistiquio exasílabo y otro
trisílabo; Umbos con las mismas condiciones que los precedentes. La coloca-
ción de las rhnas no dejará de prestar gracia á tales versos.
130. Sinalefa entre dos versos.'-'ELemos dicho muchas veces que la
sinalefa es permitida entre dos hemistiquios, pero inadmisible entre dos
versos completos, y así es la verdad. Pero como no hay ley que no haya sido
quebrantada, voy á estampar aquí alguna de las pocas sinalefas licenciosas
que he notado en nuestros poetas.
Hidalgo L., 288'
Muy abominables bmjos,
Dichoso y afortunado
JBi que no queda espiritado
Mirando vuestros dibujos.
Calderón, 4.o 172"
Atiende á mi canto
Atiende á mi acento,
Pues vengo por ti
En las alas del viento
Meléndez, 218*
Que del átomo eres
El Dios, y el Dios del sol, del gusanillo
Que en el vil lodo mora,
Y del ángel puro qne tu lumbre adora.
181. El sistema que acabo de exponer para explicar el ritmo del verso
castellano es, con algunas diferencias, el mismo del Sr. Bello. Bien sé que
éste ha tenido poca fortuna; pero la causa, á mi ver, es la confusión con que
le expuso. Poco importa que nuestros pies métricos no sean como los lati-
nos de igual nombre: con ellos se explica brevemente el ritmo de los Ver-
sos castellanos; sin ellos la explicación se hace confusa y difusa. Sujetán-
dose á las leyes rítmicas aquí expuestas, se harán versos correctos y sono-
ros; despreciándolas, no puede haber más que rudeza y desalifio.
Ni crea el lector que el sistema es difícil de entender. Una vez que él
sei>a distinguir las cinco especies de pies, declaradas en el núm. 121, ya
puede comprender el ritmo que exigen los versos cortos (núm. 1^)^ los
de nueve y diez sílabas (núm. 124); el endecasílabo (núm. 126), y los com*
puestos (núms. 127 y 129).
- 120 -
ar no deba, omite canto;
1 cadencia ^luta;
io en la mitad del verso
snapenBo, baga noa pansa,
el tayo preanroaa
otra 4 berir no nj^j
ireata k la armonio
entro de sonidos dnros:
¡E, el m^oT Terso
eoando al oido oEeade.
L19': en la tradnocion del ÁrU Foéiiea de Boilean.)
)a.— De las Ilceacias poética*.
1 dicción (núms. 21-25), suelen loe poetas co-
prosódicos, T. gr., sístoles, dlástoles, BÍii4ra~
as, sinalefas y hiatos indebidos, etc.
1 permisión ó licencia que debe darse & loa
icios; y al mismo tiempo investigaremos la.
abras que pueden leerse de dos ó más mo-
lerás licencias, y su yalor en la detonnina-
LPÍTULO VI
as licencias poéticas.
xeden preceder:
tro ó de la rima, de tal suerte que el poeta
i más no poder,
que el poeta esperimenta en la versifica-
mcia de las leyes ortológicas (2).
Ds que la mala educación causó en la inteli-
poeta, por no molestarse un poco en limara
nás causas de las licencias poéticas. Yamos^
rticular.
1 el ritmo impusiese alguna vez la necesidad.
dabría allí licencia. Pero yo niego qae se dé
poeta de otras palabras, y no se yerá en Is
Pero si la expresión de la idea fuese por sí
1 v«r*a: éita ei nvettM; e>t4 an al poaia.
>eiiteDder Ba\»añguiu(limaa*poélirai)i¡»oaaiaiaUnXl«»
los taleí, ú DO tienen oreju, ó lu tienan tan srandea, qDtt
misma dificil de TajTar, entonces se le da al poeta licencia para cometer al'
gnna d« esas incorreccionee ortológicas, y diremos que lafuerea t
le obliga á ello. Vamos á examinar algunos casos particulares.
A. El ritmo en el acento ocasiona á veces algunas sístoles y (
en los Tersos largos, ó en fin de verso corto; T. gr.:
Negaron la fonébre sepultara. (Bnfo, 98).
De liaber viato al qae ea Sinai le aparece. (Valáivielso,
Bemedio Iiallaron mis int«ntoB felices. (LopO) B.", U>
Ha convocado Córdoba
Sos LncaooB j Benécas. (Gingora, Mt
Esta ültíma procede del asonante en ea.
Criado de Semir&mis. (Calderos, 3.'
Los reyes fiastellanos
Deben de sor angeles. (L^T»»» l°i *&
Que sea 70 el astrólogo. (Trillo, 62).
T otras muchas que pudiera citar (1). Pero nótense estos dos ve
Híeo Seralramis madre de Niño. (Ercilla, 102).
Yjva Semítamis bella. (Calderón, B.'
En ambos debe leerse Semíramis esdrójulo, pues no hay razón pi
biar el acento, siendo así que ambos versos son de ritmo dactilico
se quiere dar al primero el ritmo yámbico, hay que leer Sentiram,
unisones en este otro de Lope, 4." 326':
Dos instrnmentos nnisónes tiemplo.
B. El ritmo en la cadencia, ó sea el número de silabas de ca¿
puede ocasionar sinéresie, diéresis; adiciones y sustracoiones de sil
nalefas y hiato's. Be todo ello hemos dado y daremos m¿s adelante
ejemplos. Pero debo decir, porque así es, que la causa principal d
licencias, no es la necesidad del verso, sino de las otras cauBas que
examinaremos. Los antiguos poetas pecaban de diéresis, no por 1
sino porque asi hablaban ellos; y los modernos, por la misma razo:
dan en sinéresis.
C. JA ritmo en la desinencia, ó sea la rima, es también frecuem
razonable causa de impropiedades, dlástoles, paragoges y otras lic«
1.° El asonante no d» derecho á frecuentar tales licencias, pues
nantes generalmente son numerosisimos, y rara vez pueden poner
en tal aprieto que sin remedio deba trasponer el acento ó cometer
cencia. Entre las licencias procedentes de la asonancia, podemos <
sístoles viuda (asonante en faj y descuido (asonante en úoj; la
océano (asonante en ao); las paragoges daré, Beltrane (asonantes
etcétera, etc.
(1) VteM lOoitfa.- •ÍTmo¡6Í.—A»tlp6Ía! ídem 9i.—S«ttla: Lope, B.*, «C"— T U dUpuatad
dAn de janrecni 4 Santa Tema.
tHte es uno de los majores quebraderos de oa-
i á Alcázar (IKy):
Y ai la mlabo de aguda,
Y m&s «idient« qae tatga,
A la aguda diee luego
Su ooaBonuite ¡ñctida.
Y ad la llamo en sustaneia
Picuda, quila sin sello,
A lo Dieuoa sin querello^
Sólo por Ift ooneanancik.
El veno en todo me impide,
Y podrán liaoerme cargo
Que en la relación me alargo
Uáa de lo que el cuento pide:
Aunque puede haber deacuento
Si el mentir no ea exoaeivo.
Pues ai miento en lo qae eacribo,
Por loa oonaoumtea miento.
otro pasaje de Tirso, pág. XXXIX*:
ite preso i nu liombre honrado
908 le llamó guanado.
verdad?
—Digan ruarcedea.
t, ó por lo menoa pMnsolo,
>laa hice en au alabansa:
i en hado, j yo, forsado
ite, le llamé quemado,
un poeta que cantando
a, dijo aqneatoe Tersoa:
o, con un bastón de enebro
Ipe mortal en el celebro.»
infernal de Terao y praaa
1 le pu8o aqueata glosa:
r aer el baatoa de enebro
:e le dio en el colebn^
lera de membrillo,
ra en el colodrillo.' ^
conaononte k eee cuitado.
llevad este forjado.
Decid.
— Porque de aquí adelante
3A, y no del consonante.
mcia es, en efecto, ocasión de varias licencias.
r se va & Ni^Ut. (Góngora, 457').
sonante de t^aXoUt).
123 -
Forqnd un hombro con eoUru
Da^b* OH toro, GUot«. (Tirso, 112>
(oonaonuite de huera).
Sin dada la Umtnlála
Le ha picado, 6 tiene amor. (Bojaa, 6").
(consonante de rtaiía).
Horian oon grandisim a miseria
Del mal de flojo dicho ditentéria. (Caatellanoo, 259').
Si, el anelo tiene a&n quien venia j qniebra
De Tüamii-nn j fioma el premunír celibre. (Céspedes, P. 365).
Otra buena nneva oa do CVegaa, SOi').
(conaonante con yo)>
I8S, Naturaleaa y balor de estas licencias. — Hay palabras qn© en su
' forma ordinaria carecen de consonante, t. gr., océano; de donde resalta que
el poeta nunca podrá usar tal dicción en fin de verso consonante, sino di-
ciendo por dlástole ocedno, la cual tiene muchos consonantes: mano, her-
mano, decano, etc. A la manera que el latino alterius no cabe en verso
exámetro ó pentámetro oon la i largo, por lo cual en esos versos se lee
eiemp^ ottírius; á este modo en castellano las palabras como océano, Cór-
doba, Séneca, Ntimida, Nepalés, no paede terminar verso consonante sino
trasladaíido el acento á la silaba siguiente.
Primeramente ocurre preguntar si el uso de tal diástole es licencia ó no:
por un lado parece que no, porque tal diástole es necesaria, j lo que es ne-
cesario no es licencia, la cual supone libertad. Por otro lado parece que si,
y se prueba: licencia es el uso de ana palabra alterada en la forma ó acento
que tiene fuera de verso: pero fuera de verso esas palabras son océano, Cór-
doba, etc.: luego decir ocedno, Córdoba, es licencia. Respondo distinguien-
do: tal uso es lioenois absolutamente, y eso es lo que prueba la segunda
lazou; pero no es licencia hipotéticamente y en algún sentido (secundum
quid), y eso es lo que prueba la primera razón. En efecto, lo que es necesa-
rio no es licencia en cnanto es necesario; pero si esa necesidad es Ubre, todo
ello es pura licencia. El no poder salir de un pozo, no es libre; pero si uno
se tira en él porque quiere, entonces sí que puede decirse que fu¿ libre la
imposibilidad de la salida. Ahora bien, el nso, v. gr., de océano en fin de ver-
so es ciertamente libre en el poeta; pero también es verdad que & veces es
conveniente tal uso, y en algún sentido hasta necesario, so pena de traba-
jar mucho para expresar lo que tan fácilmente puede hacerse diciendo
ocedno. Histe algún sentido es el secundum quid de la distinción.
Otra cuestione illa. ¿Qué valor tiene para la determinación del acento de
un vocablo, el uso del mismo vocablo en fin de verso consonante, cuando
no cabe más que de un modo? Respondo que ninguno. El uso de tal voca-
blo, dependa ¿ no de la libre voluntad del poeta, no está allí sujeto á regla
ni razón: luego no puede él servir de regla. La determinación del acento de
tales vocablos debe hacerse según los otros casos en que no intervenga ne-
cesidad Bianiflesta.
■I"*«'
- 125 -
Y al cabo paristes hija.
Mas, sin más satisfáooion
De los yerros que hay en ella,
Sois digno de haber perdón,
Siquiera por la pasión
qne pasastes en hacella.
Vuestras coplas recibí,
Y es cierto que si no fuera
Porque no digáis de mi
Que de envidia no las ▼!,
De asco no las leyera.
Y porque daros razón
De los yerros que llevaban
Era daros más pasión,
No os digo sino que son
Cuales de tos se esperaban.
El que las coplas hicistes,
Todos los que las miramos,
Sabed que en deuda os quedamos
De la ri^ que nos distes:
Pere vos de vos y dellas
Quejaros también podréis.
Porque el tiempo nos debéis
Que gastamos en leellas.
(Castillejo, 160.)
Maestro que tan mal trova
Hallamos que debe ser
Condenado á no traer
Monjil, bonete ni loba,
Si no fuere de alquiler;
Y que en su vida se vea
Con las barbas que desea,
Ni crezca más adelante;
Y aunque yerre el consonante,
Que no lo alcance ni crea.
Y por cuanto en su jardín
Tales posturas no vemos,
Justa sospecha tenemos
Que del macho ó del rocín
Saca los pies que leemos.
Por lo cuál se determina
Que le cabalguen ahina
Sobre la haca al revés,
Y reciben toilos tres
Juntamente disciplina.
Venga delantero el macho,
Por guardar sus ancianías;
Que ya con los muchos días
Habrá perdido el empacho
De estas tales romerías:
Y el pregón de la sentencia
Diga y haga diferencia
Que sufren esta justicia
Macho y haca por malicia,
Y el amo por inocencia.
(Castillejo, 171.)
138. La mala educación. — ^El poeta educado entre gente que pronuncia
mal el castellano, aunque le parezca que sabe mucho, no puede menos de
cometer licencias pensando que habla correctamente. Este delecto se hu-
biera evitado en los hombres estudiosos si hubiese habido modo de conocer
con toda exactitud y certeza las leyes ortológicas, especialmente las de los
diptongos y azeuxis: mas como hasta ahora todo lo dicho en los libros y en
las cátedras es incompleto y erróneo, resulta que buena parte de las sinére-
sis y diéresis, se deben á la educación incompleta y errónea que los poetas
recibieron.
Ahora bien, ¿hemos de dar autoridad á tales licencias? De ningún modo.
Los poetas constituidos en esas circunstancias, no son á la verdad dignos
de reprensión, sino de indulgencia; pero las licencias, licencias son.
T dirás tú, lector amable: ¿por dónde conoce usted las licencias? ¿dónde
están esas leyes exactas, completas y ciertas de nuestra ortología? Respon-
do que no lo sé; pero que he trabajado mucho por descubrírtelas, y muchas
(ya que no todas), encontrarás demostradas en esta obra.
138. La libre voluntad del ^o^a.— Supongo á éste sabio y de buen oído,
y que el motivo que le impulsa á atrepellar las leyes ortológicas, es hallar
Las licencias claro está qae son pennitidas, y co
los trabajos obligan á lo que un hombre no piensa»
se ha de entender de tos consonantes...; y Quíntilia
«1011 fuerza del verso.
Ningrnna cosa debe disculpar al buen poeta: píen
y lea mil veces lo que esoñbe; qne rimas se llamai
qoirir y buscar con diligencia.
OtSÁB
De suerte que no es alabanza no borrar.
Oíd lo que respondía en una comedia un poeta á
gnntaba cómo componía, y veréis con qué facilidad
•¿Cómo oompon«B? — Leyendo,
Y lo qne loo imitando,
Y lo qne imito escribiendo,
Y lo qa« eaoribo bonondo,
De lo borrado esoogiendo.*
OASAS
Oid ana curiosidad de Snetonio Tranqnibo, qne
era poeta, y que mnohos creían qne gran ajenos los
por snyos, dice que despnés de muerto hallaron los
los versos sobrescritos; con qne se oertificaron de q
lo borrado se conoce lo que se piensa; qne qnien n
el que rimare hallará lo más perfecto; que de halla
trovas: y por eso dijo el otro poeta (Grog. Silvestr
•Dioa perdone i Caatállqo,
Qne bien habló de eetoa tnmit.»
Después de estas autoridades tan respetables, i
que decir.
HO. El descuido. — Afiade esta causa ¿ la onteri
diferencia algo de ella. Quaudoque bonus etiam de
en los bneuos poetas se encuentran faltas que ning
todo enmendarlas, las cuales debemos atribuir, no i
a> iMip* mismo, t.> XVI, «ff.
- I2y -
£1 13; Si 8fl lee lineoH, se comete nna sístole intoleraljle; si linean, un»
sinéresis pooo aceptable: debe ahí suprimirse la o inicial.
£1 14 debe corregirae así: RennidoB qa« eetnTieron,
¿ Congregadoa qae fueron
Ó Beonidoa loa vocales; pues es Terso libre.
CAPÍTULO VII
Palabras de lectora dudosa.
141, Tres son las principales dudas que ocurren leyendo versos: una
sobre la colocación del acento en algunas palabras; la se^^unda sobre la co-
locación de una licencia, cuando cabe en dos lugares del mismo verso; la
tercera sobre la colocación de la sinalefa y hiato.
Sobre el acíírto.— Supongamos que se trata de la palabra aodiaco, cuyo
acento en prosa no está aún bien determinado, y que me encuentro con el
verso aig^eute de Tirso (383):
Zodiaco considero (octosílabo)
en que para el verso lo mismo da leer sodiaco, que aodiaco, j se pregunta;
1.°, cómo debe leerse; 2.", qu¿ valor tienen esos casos dudosos en la deter-
minación del acento de dicba palabra.
A lo primero, respondo que debe leerse como se lee en los versos del
mismo poeta ó de los demás, en que su acento sea claro y determinado.
Respecto de lo segundo, pueden darse dos soluciones: - 1.*, que los casos
dudosos no se cuenten, y sólo tengan autoridad los ciertos; 2.*, que los du-
dosos se sumen con loa ciertos, y tengan el mismo valor que ellos.
La primera solución puede fundarse en este argumento: los casos dudo-
sos pueden leerse de dos maneras; pero si pueden leerse de dos maneras no
pueden bacer autoridad por ninguno de loa dos extremos: luego los casos
dudosos no deben contarse. Pero en realidad este argumento no vale, por-
que el supuesto es casi siempre falso. En efecto, aunque el acento de una
palabra no puede constar por los versos en que pudiera leerse de otro modo,
«onsta por otros versos que exigen lectura determinada y fija. De suerte
que los casos dudosos si no se atiende más qu? al verso en que se hallan,
dejan de serlo atendiendo al conjunto de los oasos de la misma palabra ó de
sus semejantes.
Sostengo, pues, la segunda solución, y la fondo en este argumento: Nadie
nos da derecko para afírmar qne hay licencia en una palabra, mientras no
conste ciertamente: pero si en un verso tal palabra puede leerse de dos mo-
dos, no consta ciertamente que bay licencia; luego no debemos afírmar que
la hay. Luego los casos dudosos no pueden ser ai'gumento en favor de las
licencias, sino de la corrección, la cual consta primero por los casos ciertos;
- 131 -
El 11 debe leerse así:
Aunque el color purpúreo de oriente,
porqne Herrera siempre pronunciaba así*
1^\ 12 está así impreso, pero mal; porque Lista no decía piedad y ei filial.
Por estos ejemplos conocerá el lector que no es cosa tan fácil determi-
nar las licencias en algunos casos, y que la determinación que yo hago en
esta obra Y^^ fundada en sólidos cimientos.
M3. Colocad OH de ia ^ifVfi^^-'^^W inuchos versos que necesita^ una
sinalefa y un hiato, y se duda de su colocación. Y digo que si no hay razón
poderosa en x)ontra^ deben colocarse según lo pida el ritano. I<jemplos:
Trocaico: ¿Es de | pro?— D« ato fino (Lope, 1.* 86)
Id. Ko ha uña | hora, ^una? no ha media (Tirso, 488)
Id. En lo I alto estó ratreabierta (Calderón, 8,^ 101*').
Yámbico: De | algo más crecida «dad miraba (Garcilaso, 17).
Id. EsM en mi | alma mt opinión escrita (Cetina, 49)
Id. ' Pues lo que á \ xmo dalla, á otro aprovecha (Mendosa, 54)
Id. Aunque pedir tú | eso no es cordura (Garcilaso, 9^)
En estos cuatro últimos versos no hay duda en la colocación de la sina-
lefa; pero eso se debe á que el ritmo es ahí esencial. Cuando no lo sea, guár-
dese en lo posible (v. núms. 101-107).
' *
•V
■h'.
^ *•; ' *•
•f
-^:
Y •
f
Vi
I «
» r
m
. ■
I
i.
- ^-
t
_J
- 133 -
este adjetÍYO suele frecuentemente pronanoiarse átono, creo que es inco-
nreocion, y que mejor le pronuncian los gallegos que le hacen siempre
tónico.
146. Naturaleza del orMcuZo.—Los oficios que desempeña el artículo (de
mUcuius == miembro pequeño) son tres:
1.® Sustantivar lo accidental; v. gr., lo verdej el héber.
2b*^ Individualizar lo común; v. gr., él Apóstol, d Poeta^ él Ubro.
3.^ Concretar más lo individual y propio, considerándolo como univeí-
sal ó común; v. gr.,ia España de nuestros tiempos, el Tajo.
No es lo mismo singulariear que individucdizar: el artículo siempre indi-
vidualiza, pero no siempre singulariza: la singularidad no es per se obra del
artículo, sino de la significación del nombre, ó del contexto de la írase, ó de
lo que se sobreentiende por antonomasia.
El apóstol puede ser cualquiera; sobreentendiendo ó añadiendo San Pablo,
ya es uno solo. Hombre es todo lo que tiene naturaleza humana; él hombre^
aun en singular, es término universal, particular ó singular, según «1 con-
texto, así: <
en El hombre es imagen de Dios, el sujeto es término universal;
en El hombre baila, es término particular; pues no todos bailan;
en El hombre se marchó sin despedirse, es término singular.
Si ponemos en plural estas proposiciones, el sujeto los hombres resulta
término universal en la primera y tercera, y particular en la segunda.
De aquí resulta que el artículo no tiene extensión determinada; y por
consiguiente, el artículo no es determinante de la extensión ó número de
individuos significados por el nombre á que se antepone.
«El oficio del artículo, escribe Fr. Luis de León (pág. 196), es reducir á
ser lo común, y como demostrar y señalar lo confuso, y ser guía del nom-
bre, y darle su cualidad y su linaje, y levantarle de quilates, y añadirle exce-
lencia.» En efecto, el artículo es el mismo pronombre personal él, ella, éUo
(los dos últimos con aféresis), prepuesto como adjetivo á los nombres ó á
otras partes de la oración para personificarlos. El artículo convierte en su-
puestos (1) las cosas que no lo son; y aun hablando de supuestos ó personas,
demuestra y señala las que el nombre expresa confusamente ó en común.
Es, pues, el artículo, un aAietivo personal, que personifica y hace indivi-
duo ó supuesto el nombre á quien se junta; y tiene los mismos caracteres
que el. pronombre él. Y así como este pronombre representa la persona ó
supuesto absolutamente, sin determinar por sí extensión alguna, sin relación
á tiempo ni lugar, y sin subordinar á otra la oración en que se halla; así el
artículo da á los nombres subsistencia y personalidad ó individuación abso^
hitamente.
Por consiguiente, defino el artículo: El signo general de la suposición per--
sonaldel término á que seju/nta. Expliquemos la definición.
(1) Supuuto, fllooófloamente, es lo que existe por si, sin necesidad de estar inherente á otro. Bl
pmato es el snjeto natural de todos los predicados; mas él no puede, naturalmente, predicarse de nadie,
no alendo en las proposiciones cuyos términos son idénticos y transponibles; ▼. gr., Critio m la vida; Xa
«Mb «f OrÍ8to. La persona ó supuesto racional, es el supuesto de mayor dignidad.
- 134 - • . ■ ..
Suposieüm 68 la posición ó uso de tm término por lo qne significa. I^a su-
r
— 135 -
pronombre: el pronombre él representa la persona, y no es puramente el
*8Ígno de ella.
2.^ El artículo acompaña á veces á los numerales; v. gr., vinieron los
-cuarenta soldados. ¿Y qué hace aquí el artículo? El oficio segundo de los que
le señalamos. Soldado es nombre común; cuarenta soldados pueden ser cua-
lesquiera, aunque cuarenta; los cuarenta soldados,iiidÍYÍá\xBlizB, y da personali-
dad conoóida A dichos cuqrenta soldados.
3.® El artículo no se junta naturalmente á los nombres propios, que por
sí son supuestos singulares. Sin embargo, el entendimiento puede conside-
rar el nombre propio bomo común á muchos, y entonces bien puede llevar
artículo; v. gr.. Los Jiumes, las Isabeles (1). En singular llevan también algu-
na vez artículo los propios de varón, y más frecuentemente en el lenguaje
vulgar los de mujer; v. gr., la Clara (Solís Ant.**, 4). la Leonor (Tirso, 167').
La Inés, la Fabia y Bosalia,
La Arsenia cuyo rostro es aplaudido,
La Julia y otras mil pastoras bellas. (Fr. Diego, 185).
Por tanto, no debe haber reparo ninguno en este uso autorizado por to-
cios. Que el entendimiento prescinde de la individuación en los nombres de
mujer más que en los de varón: y ¿qué le vamos á hacer?
4.® El artículo no puede juntarse con los demostrativos (el éste, el ése),
ni con los relativos guien, cualquiera quienquiera, ni con los interrogativos
qué, cuál, etc., ni con los indeterminados alguien, alguno, ni con los negativos
nadie, ninguno; ni preponerse al adjetivo todos, y otras palabras en las que
no se puede suponer cosa accidental ó^ común que necesite individuación.
148. Sobre el uso de la preposidorL-r^o es mi intento en esta y otras
materias decir todo lo que se sabe; sino hacer algunas observaciones que
creo convenientes para disipar dudas, ó. completar lo que sabemos.
1.* El modismo que consiste en usar la preposición de entre el adjetivo
y el sustantivo, es muy clásico: v. gr., loca de vos (Lope, 3.*^, 328), el pobre
-simple de Don Claudio (Zamora, 452*)i el picaro del criado (Calderón, 2.®,
1238^0.
2.* Se puede decir echar menos una cosa (Calderón, 3.**, 182' — ^Lista, SlOOi
y echar de menos (Solís, Dionisio, 263'— Moratin N., 126').
3.* Decir por ejemplo: año de sesenta, en vez de 1660 ó 1660, etc., no es
galicismo: véase Castellanos, 361,391 — Morete, 58— Lope, 1.°, 109*, 169.
4.* El uso de dos preposiciones juntas es frecuente:
Con hasta quince en número venía. (Ercilla, 131').
Por de dentro, y por de fueTSL,por de contado, etc. (Calderón, 1.®, 72" — ídem
3.^ 302"-Lobo, 37-Iglesias, 430'— Mendoza,. 58, 62').
Por sin duda creo. (Quevedo,,232'). ^
De por medio. (Castellanos, 468). De so el olmo. (Tirso, &32).
Para en matrimonio. (Lope, 4.^, 91').
(1) Vé«8€í el romanoe de 1m oondioiones de 1«8 mujeres, XVI, 40tk
- 137 -
5.* La conjunción ad-versatira compuesta mas que¡
Galera j el mnndo todo
lía» íMt Be queme y se abrase ((
M mas gue, en este ejemplo, está mal colocado).
Y dice: Si éeU me falU,
Moa qtm todM »e oacnreacan. (Aj
Jfof <pie, se nsa tamUen apostando j es átona:
Al que Be lleva me atengo.
ilía* g%e no tiene seta ciurtoaT I
Otro ejemplo aon mis claro:
Pues imat que no la deaclfra
Kodamonte aragonés
Con mis elagaucia7 (Car'
6.' El adverbio antes también se nsa como conjnm
algnna parte he oído pronunciarla átona; pero no sé si
los castellanoa de por acá la pronunciamos tónica (2).
7.' La conjunción compnesta causal y adversativs
turalmente, ser tónica en su primer elemento; pero e
átona, á no ser que &l puesto se tome como participio.
puesto que, creo que no se prescinde del carácter parti
que con razón se pronuncia siempre tónico. Por los v
mostrai: si esos participios en tales ñtises conjuntivas
"Y aunque pudiera citar muchos versos terminados en
lo hago: sólo digo que me parecen poco bien los tales
íntima que exige el que siguiente con ellos.
8.* La contiuoativa ^ea puede posponerse á algu
de la ñ:ase; v. gr., digo pues, que, etc.; 6 no creo, pues, qt
tónica, lo mismo que cuando es adverbio de añrmacioi
dista mucho cuando se pospone, aun siendo conjoncio
9.' En las demás locuciones conjuntivas, cada pal
aica, según la especie á que peHenezca.
AbtIodlo 3." — Vocablos, belativi
151. Belaüvo en GtT&mática es un término de nna
nada, que representa á oteo de la proposición principa
praide.
Pm lo Tlito, KartMobuMli tamblau aoentiuibs ifiitH.
)tira, cuyo sentido comple-
al asno (principal) que re-
iman incidentales, y sirven
do.
jae es el relativo), consi-
los dos términos de una
ueden representar ténni-
lo hacen subordinando su
solutas, ó sea, las que ha-
ír bien lo que voy á decir,
de desigualdad. Igualdad es
ad de tnagmtud, ó de nú'
Es decir, que cosas igiia-
?ro, ó virtud ó perfección,
rte que semejantes son las
ea en el mismo grado. To-
n la cantidad; mas no to-
llanos.
n todos el mismo origen,
3 ó ii, y su radical primi-
) los numerosos derivados
i siguientes: y ninguno de
excepción que ahora ve-
cero y sirve para todas las
ecedente, según lo dicho
ipal.
i que BU antecedente sea
'iene plural; pero algunas
lural; v. gr., Loa primeros
llenero, pero tiene plural,
nunca lleva articulo y es
lulo y es tónico. La razón
1 latino ^talis, aunque pa-
líco calificativo transcen-
ad, que es una de las ca-
Buyo suposición absoluta,
iucia ó persono, necesita
>nifíoar las cosas acciden-
- im -
tales. En Tirtod de- está transformación, se hace tónico, con
átona personificada por el artículo.
í." M adjetivo cu^. Tiene género y número, 7 jio es mi
vo de gue, quien 6 cual. Nanea lleva artículo > 7 jamft pued
su antecedente; en lo cual yerran muchos, diciendo, tor eje
casa, cuya casa, etc.
5." "Ei adverbio de lugar donde ó do: en latín unde por ct
resis se demuestra comparándole con álícuTule j neeunde. La
fónica; donde por tmde ó ende, formas arcaicas. Su anteceden
nombre ó adverbio de lugar, 7 á veces va oculto. I^'emplos
En Ja^a, Honde resido
Vive don Lope de Sosa. (Álcácac, 404
Donde el dolor me inclina, vuelvo el paso. (Herrera, 33
6.° El adverbio de tiempo cuoTido: su antecedente nati:
ahora, 7 algunas veces van ocultos, 6 detrás del relativo. E
Otiando de lo claro se retira
Al limbo de si mismo,
Noeatálejosde dsrenbarbarismo. (Lope,!
Cuando el alto solsticio so resuelve, etc., etc.
Eatonoes denodado el Bnlco echa
El marinero al mar. (Tillan
7." El adjetivo 7 adverbio de igualdad cuanto: su anteí
«xpreso delante ó detrás del cuanto^ ó suplido; v. gr., Dime
, Tanto vales Manto tieneí. ,
8." El adverbio de igualdad cualitativa cuan. Sú anteoe
cuan sólo sirve para correlativo do las igualdades cualitat
razón sólo puede juntarse á los adjetivos calificativos y á
V. gr., Volvió tan rico, cuan pobre habia llegado. Es de muy pi
pues generalmente le sustituimos por como.
9.* El adverbio de igualdad y semejanza como, del latin
a) Como adverbio de igualdad, le sirven de antecedent<
se refiere á la cantidad; tal y tan, refiriéndose á la cualidad;
al modo. Algunas veces van ocultos, y así repetido, Ejempl
Tengo tanta rosón como tí. — Tal es mi casa, como yo la deet
OMW una muía. En el primer caso, como equivale á cuanta;f
akU; en el tercero A cuan (cuan Jalsa es muía).
Hazlo como aj/er (suple fl#í/ — Como lo dijo, asi lo hizo. — ¿
eruea de oriente á occidente, asi será la venida del Hijo del hom.
h) Como adverbio de semejanza, el antecedente (ó cual
sado por un adjetivo calificativo. Ejemplos:
El oró es-amarülo como el limón. — María es hermosa como i
MMo el sol, terrible oomo los ejércitos ordenados en bataüa.
Finalmente, el como tiene otros oficios menos important
BÍgnificaoion absolata, la cual no hace subordinada la oración eo que se
hallad La segunda ea entretanto que, j es relativa. Yéaae este ejemplo da
Jinregai, 144':
Yo BÍgniendo un lobo,
líe emboBC|né en lo profundo de !a selva
Tanto) que lo perdí de raatro; y mUntrat
Tolvetme proooraba al miamo pneato
Donde parti primero, el Mío miro.
Sí saprímimos estas tres palabras lUtimas, el mié
significación, y el verbo procuraba, hace oración absol
tobo miro, se ve que el mientraa tiene sentido relativ(
lobo al timpo qie procuraba, etc., y hace oración subord
Digo, pues, qne mieniras es tónico cuando es adve:
cuando es relativo, lo cual se conoce en la subordini
sigue. Y este ea el uso vulgar en Castilla.
Digo, además, que mientras es á veces preposición,
cha semejanza con hasta y entre. Es preposición, cuand
oíon que ó al adjetivo tanto; ó á un sustantivo; v. gr.: j
tote aguí mieniras tanto = entretanto.— £!^erad mientras
á que se haga, 6 hasta que bc haga.
Así entiendo yo la natoraleza de este término; y (
átono cuando es preposición. De donde se infiere que
que acentuaban siempre mientras, distinguían poco d<
6.' Los pronombres indefinidos ál^ien, alguno, si
relativo; pero ellos ijo son relativos. Por tanto, son t<
indefinidos.
154. Palabras interrogativas, — Los términos relati
mal, quien, cuyo, como; donde, cuan, cuando y cuanto, so:
tlculas interrogativas, admirativas ó indefinidas: y ei
relativas y son todas íuertemente tónicas. Ejemplos:
¿Quá quieres que haga?— ¡Qué bien lo haces!— No .
mi primo.
. Alciar, 414
Esclaro aof , pero eúyo
Eso no lo diré yo;
Pues cuyo boj me mandó
Que no dlgK qoe soy suf o.
]
He refiidb & '
—¿Por qné? ,
— Porque do;
Sirven mal, i
Todas llevan acento ortográfico, para distinguirlai
son i^lativas.
^o£a.— La partícula qué interrogativa, es frecuei
cantidad, equivalente á cuan 6 cuanto; v. gr.: /Qué hen
tíAemáeulos!
CAPÍTULO n
Palabras compnestas.
iTÍoüLO 1.**— Paiabbas oastbllahas -^
istoB pnrahiente castellanos tienen, generalmente, un
I coloca siempre en el último elemento; t. gr., enhora-
wtótro, esotro, mediratár, etc.
n): Lope, 1.°, 411"— Rojas, 344.
Tffo,^éiy'.—Carivmagre: li, 480".
blos: Tirso, 495'.
no-volante: Calderón, 2.°, 277'.
irdo; Id., Ib., eas-.
as, 496'. — Reciennacido: Arjona J., 1(^,122':
vñcana: Quiróa P,, 421'.
joña M., Btó. — Siempre viva: Heinoso, ^1.
1 d¡pt.j: Noroña, 496'.
fe, rompe-esguinas, matasiete: Villarroel, 86'.
deron, 4.", 25". — ¡tedio hombre y medio fiera: QiSngo-
medio mar, medio ría: Góngora, 4^iy.
n. XVI, i3ío'. -Medio vivo: Arjona J., 75, 117', 120.
el media es adjetivo y no adverbio, como en los ante-
se el Terso íntegro:
nedia mujer eB medio infierno. (Alonso, 670')
tf son tónicos, sin dispata ningtma.
601"
\ honda,
lileBa.
e tal res
o meengKfia,
Lfia,
En sos baniisadt» mapas
Tienen los oios ingraUM,
La nna de arrebatagatoo,
La otra de arrebatacapas.
Id.. ib^68«
iQuél ¿Piensa usted qne era sola
La qnita-retratotfí iBnenor
Paea también hay qnila-Ubros.
leron, 3.", 404'.— Sifoiaio-íoáo; Moreto, 20B".
9S fácil explicar distintamente la naturaleza y oolooa-
ioB los vocablos compuestos que pueden ocmrir. To,
o, haré las siguientes observaciones:
Ds elementos son átonos, también lo es el compuesto;
wmque.
imer elemento es de suyo átono, la cuestión es clara, y
ones; r. gr., perdx^ahle, antifaz, malquiera.
- 143 -
B* Cuando el primer elemento está alterado en 8n forma na
siempre átono;, v. gr., earivinoffre, hoeiquirromo, paHtieBO, bendecir, bo^
manirroto, mantato,pediiuvio, rabicorto.
4.' Los adverbios en mente son ditónicos ; v. gr., hábilmente, ve
y el primer elemento se acentúa ortográficamente, cuando lo neci
gon las reglas del acento.
5.' Cuando ambos elementos son de sayo tónicos, debe distini
a) Hay palabras cuyos elementos son naturalmente inseparab
que los dos juntos forman nn solo nombre ó adjetivo: tales son
cuyo primer elemento es verbo: pisaverde, catavinos, saeatrapoe; y (
ños, especialmente nombres propios, v. gr., Buenaventura, Fueni
Nueva Eapaüa, Buenatñata, Torrevieja. El primer elemento de ésto€
pro átono, aunque se escriban separados, ó imidoa por galón (1).
b) Otras hay cuyos elementos son separables ó inseparables,
sentido en que se tomen y la intención del que habla: tales son «
bien aventurado, mal aveniurado (sic Hurtado Luis, 11, 29; Castella]
todopoderoso, todavía, malquerer, maltratar. Padre nuestro, Ave María
buena, bienvenida, etc., etc. Si los elementos de estas dicciones se
ran separables y separados, ambos son tónicos: si se los considera t
primero es átono. Así, pues, no puedo reprenderse el hacer ditónio(
cabios bienaventurado, malaventurado, malquisto, bien quisto, mal gai
tratada, bien venido, cuando son predicados, Malgastado y maltrate
participios unidoa al auxiliar hiáier, no son ditónicos. Malquisto, pre
verbo malquistar, tampoco es ditónieo; ni Bienvenido nombre propi
Rezando, se harán tónicos Padre y Ave; en la locución el Padrt
el Ave María, en singular, es libre hacerlos tónicos ó átonos; en pl
ben hacerse átonos: siete PadremtestroB, diee Avemarias.
i}n la frase: que sea enhorabueua, esta dicción debe ser ditónica
otra: te doy la enhortámena, hora será átona.
Todopoderoso y todavía se escribían en lo antiguo frecuentemenl
elementos separados, lo cual prueba sus dos acentos. Hoy es taml
gar en Castilla hacerlas ditónicas. Sin embargo, no creo que puei
con razón suficiente, exigir que se les dé uno ó ambos acentos. In
bertas.
Medio, equivalente á semi, es átono; cuando es rigurosajnente ad,
tónico, según ya dijimos.
El adverbio asimismo es también ditónico; ó al menos deberá de
el mismo es Bubtónico. Darle un solo acento en el mismo, es gra
tíoíoso.
Nota. — En estas minuciosidades conocerá el lector cuan reprena
atrevimiento de quien, sin conocer estas delicadezas eufónicas, s<
corregir la acentuación de los castellanos viejos. Y no menos repre
- 144 -
academia (pág. 339): 'Las palabras qne se componen de dos
intos (¿qaé querrá decir este distintos?) y separables en anea-
ran dos acentos prosódicos...; como earücergo, deatr^temmeg
nos detuviéramos á explio&r y aplicar esta regla, ¡qué d» ga-
Abtícüi.0 2."— Palaboas íítisab
>mpu6sto8 latinos tienen nn solo acento, el cual depende de
la penúltima sílaba. Si el segando elemento es trisílabo, ver-
lido, uliramontano, no hay dificultad algona, ni tratamos de
ad está en los compuestos cayo segundo elemento es disílabo:
laba es breve, el acento estará en la última sílaba del primer
primera del segundo es larga, en ella cargará la acentuación,
estuviera enterado de la cantidad de las sílabas latinas, nada
) aDadir, pero en gracia de los ignorantes, daremos el catálo-
uestos esdnVJnlos más principales:
stos de cola (de eolo = cultivar): agricola, vinícola, apícola,
llevar): mamífero, crucifero, conifera, fructífero, etc.
(de /acto = hacer): artífice, prolífico, magnífico, etc.
I /rango = quebrar): naufrago, osílrago.
hoir): prófugo, lucífugo, etc. Malamente dijo Villaviciosa J.,
I geno ^ engendrar): oxígeno, hidrógeno, halógeno, etc.
llevar): alígero.
B ffradus = paso): centígrado, retrógrado, etc. Mal dijo Oar-
p(673).
loyuor — hablar): grandílocuo, multílocuo, ventrílocuo, eto.
i mamis = mano): bímano, cuadrúmano, centímano, longíma-
■Q (de parto = parir): ovíparo, vivíparo, puérpera, víbora, eto,
sonua = sonido): alísono, altísono, belísono, cónsono, dísono,
isono, undísono, unísono. Unisón es mal dicho.
vagus^vaeo): soUvago, noctivago, hondívago (1), undívago.
lámar): equívoco, unlvoco. El sustantivo equivoco se deriva
oear.
veüe = querer): benévolo, malévolo.
jungo = unir): cónyuge.
um, supino de iré = ir): ámbito, éxito, circuito, introito (ésta
i, por el diptongo oi), óbito, tránsito.
an aquí los verbos, todos los cuales se rigen por una proso-
mo veremos.
; JOTellBDM, T.
De algunos compuestos particulares do9 liaremos cargo cuando
de la prosodia de los nombres.
AaTíoüi.0 3." — Palabras osisaAB
168. El acento de los compuestos ^egos se rige, como én L
por la cantidad, pero no siempre.
Pondremos un breve catálogo de los esdrújolos más nsoctoa
llano.
1. Compuestos terminados en iole, bola, bolo, (de páX)M = lanzar]
le, hipérbola, parábola, símbolo.
2. bata, baton (de ^vw = andar): acróbata, hipérbaton.
3. braco (de ppa^iic = breve): tríbraco, anfíbraco.
4. cope, copa (de xdmu = cortar): síncopa, apócope, etc.
6. erata,crates (de xpaT^ = imperio): demócrata, aristócrata,
«tcétera.
6. erono (de zpívo^ = tiempo): isócrono, síncrono.
7. dosis, doto (de &5u(u = dar): apódosis, antídoto.
8. dromo (de !pí(»f = camino): hipódromo, velódromo, pródro:
9. deton (de Uta = ligar): asíndeton, polisíndeton.
10. edra, edro (de ISpa = cara, asiento): cátedra, diedro, poliedro,
«tcétera.
11. /ago (de fáyü) = comer): esófago, antropófago, sarcófago.
12. /anes,/ano (de v'''^ — mostrar): Epifanes, Teófanes, dláfac
13. joro, jora (de fipw = llevar): fósforo, metáfora, Telésforo (i
gar le hace grave), etc.
14. /íío (de <fí>oc = amante); Teófilo, demófilo.
15. jms (de fúw =s crecer): diáfisis, epífisis, apófisis.
16. j^o (de ifipoc = temor); hidrófobo, Deífobo.
17. jffna, fono (de ipuvfeu = sonar, dar voces): antífona, teléfono, i
fotófono, etc. (Aquí el acento no va segan la cantidad).
18. jrasis (f^ímc =diccion): perífrasis, antífrasis.
19. gamo (de -rV)?- = boda): criptógamo, bigamo, polígamo.
20. genes, geno (de ^l-fv^iMn = engendrar); oxígeno, etc., Protógí
21. gono (de f'jvoí- = ángulo): polígono, pentágono, etc. (Aqui
tampoco va segnn la cantidad).
22. grajo (de ^píipti) = escribir): epígrafe, autógrafo, telégrafo,
fonógrafo, meteorógrafo, topógrafo, taquígrafo, párrafo (= paráj
23. laho-a (de ).a[ji&viij = tomar): sílaba.
24. ÍMts (de iúo) = disolver); análisis, diálisis, parálisis, electn
lo pronuncian vulgarmente llano), eto.
^. litro (de ittpa = libra): decalitro, hectolitro, etc.
26. logo (de l¿iwc- = palabra, discurso); análogo, diálogo, prólo)
go, hom dogo, epílogo, apólogo, filólogo, teólogo, etc.
- 147 —
pnestos griegos; por tanto, antes de decidir si on vocablo
de estos compuestos, mire bien si lo es, y de qué.
Finalmente, hay en castellano palabras compuestas del
ellas tienen nn solo acento, como si ñieran simples. De ésl
vo á decir.
CAPÍTULO III
La prosodia verbal es sumamente sencilla y uniforme e
antes de tratar de ella, voy á estampar aquí un tratadito (
del verbo, que tengo escrito hace algunos aflos, con alguc
importantes para los que se dedican al estadio de la lengí
158. Verbo es un vocablo que expresa acción ó esta
tiempo.
El verbo puede ser sustantivo, transitivo é intratmtivo.
Sustantivo: es el signo de unión entre los términos del j
castellano: ser.
Transitivo (de transiré = pasar): aquél cuya acción pu»
ser distinto del que la ejecuta. Se conoce en que se pued
pregunta ¿qué cosa? hecha ó enunciada detrás de él; v. gr., j
un árbol, una flor, etc.
Intransitivo: aquél cuyo significado no puede recaer i
tamente en otro ser dist'nto del que la ejecuta, ó en qui«
conoce en que no se puede responder á la pregunta ¿qué ec
T. gr., yo caigo, yo vengo, yo muero.
160. Notas. — 1,' Muchos verbos intransitivos pueden
otra significación; v. gr., subir y bajar, significando ir arrit
transitivos: significando ííeiw arriba jabajo, transitivos. Ei
lian algunos casos curiosos de esta especie. Véanse:
Entraría (A una mujer) en el convento: Solls (Antonio), 37
Llaga otra gíUa, Leonor: Lope, 1.°, 367'.
Con su pie le ha flonoido: Los Pigueroas, 403'.
No estar parecida creco | mi pesar y mi moAina; Móntese]
Aquí he meneatflpme todo: Id., 170".
Asi 08 necesito á no mentirme: Tirso, 432'.
Aunque yo alquilo la casa, \ no vivo sino el balcón: Calderc
De unparto las desnaoló: Calderón, 3.°, 492*.
Aromas que arde reverentes la atención: Trillo, 94'.
Esa (la culpa) me arrice de frió: Vegas, 541.
Apareeetle (al Manzanares) muy anciano: Fomer, 346'.
Los verbos entrar y üegtB; están autorizados como traE
- 148 -
mas rejones de Espafia: los demás, no; y así deben
.les ejemplos (1).
' quedar, que son intransitiros, los naan algunas
¡transitivos: mira que te eaigo la gorra — Le quedó
msitiyo, se usa también como intransitivo equiv^
que honra y provecho
al Bftco. (IbIa, asa')
un otro, V. gr., dar: Las once dan ( = suenan).
LO 1."— ACOIDKNTBS DBL TBBBO
njugar un verbo (de conjugare = juntar) es darle
le puede tener, según el modo, tiempo, número y
significa el verbo su acción: el tiempo, cuándo se
itos se aplica; y la persona, á quién se aplica,
ser, 1," llana y perifrástica. Llana se dice cuando
a radical tome diversas terminaciones: pert/rásíícíí
ando el que se conjuga ó varía no es el verbo de
lar que le acompalla.
i activa (ó voz activa) significa que el sujeto hace
iniñca que el sujeto padece (patiturj ó recibe lo
olveremoa ¿ tratar de esto. Ahora advierto que el
US discípulos tengan ideas claras y distintas de las
la costa que nunca llamen activos á los verbos ni &
tira, porque fácilmente confunden las dos ideas:
3on iguales.
ar es aquella en qne todas las inflexiones se for-
ú: irregular, aquella en que, ó la radical no es in-
no son todas conformes con la regla general.
rficere — faltar), son los que carecen de algunas in-
: tres personales y tres impersonales. Los perso-
don para cada persona; los impersonales tienen la
odas las personas. Todos ellos toman distinta in-
ri enuncia la significación del verbo absolutamen-
mpo y persona, como está dicho.
I dal anltorwiianui.
- 149 ~
El imperativo (de imperare = mandar) dirige su significado á la segunda
persona, y sirve para mandar, aconBejar ó pedir positivamente; por lo cual
nmioa lleva negación.
El subjuntivo (de at^ungere = poner detrás ó deb^o) exprE
dependencia de otro verbo, machas veces sobreentendido.
Modos impersonales: El infinitivo (de m privativo 7 fi,n
enuncia la idea en abstracto. Carece de género y numero.
El gerundio (de gerundi por gerendi = de hacer) aplica al si
ficado á modo de cualidad abstracta, como el adverbio. Caree
aero y numero (1).
'^participio {A.aparUeeps = partícipe) ó verbo adjetivado,
to su significado á modo de cualidad concreta, como el adjetivi
género y número; pero cuando se junta al auxiliar haber, car
accidentes.
163. r(>mp£W.— Son tres principales:
presente (de praesens = lo que está á la vista).
pretérito (de praeteríre = pasar) lo que ya pasó.
Juturo (de futurum = lo que será ó sucederá).
En los modos indicativo y subjuntivp, cada tiempo princii
dos, en este orden: presente y pretérito imperfecto; pretérit
pretérito pluscuamperfecto; futuro (imperfecto) y futuro per
A'oía,— La significación de cada tiempo en el modo indical
Presente
Pretérito imperfecto
Pretérito
Pretérito pluscuamperfecto.
Futuro
Futuro perfecto
lo presente, como tal, v. gr
.0 presente en-el tiempo pasado
lo pasado en ei tiempo presente
o pasado en el tiempo pasado .
lo presente en el tiempo futiiro.
pasado en el tiempo futuro..
Por esto seria más filosófico, sencillo y breve dar á los
nombres: presente, antepresente; pretérito, antepretérito;
futuro.
El modo imperativo no tiene más tiempos que el presente
El infinitivo, un presente y un pretérito: los futuros se
presente y el pretérito perifrásticos.
El gerundio, un presente y un pretérito: los futuros se sup
senté y el pretérito, perifrásticos (igual que el infinitivo).
El participio tiene actualmente una forma pasiva que se
(I) Lanktaraleu del geraDcllo outsUsna « tXga diíloll de eipllaar, pnw do «■
latina, si onal panoii sar st miama presaots de InQnitivD dsoUnBdo por uao*. BI n
tl«De a«rtct«r modal en maoboH oiuon, 7 os tal sentido u oamo ni Oiblativo del e>
eaal ea derlTado: Pero m deba ootar qua gen eral me ate el gerundio oaatollano ea ei
•Iplo aotiTO de pratente Iktlno, 3 que eetuí partlolpioí han oail deiaparsoida en oai
•• <D lugar de elloa ol garandio. De aqal se inñare qae w ana eepeoíe da partiolplo
adTSrbie, one ae acomoda 4 todoa loa ganaros, números y personaa, al modo que st
laye al i4]atÍT0 molo (n frases come estasi a*ot mal — «t«ir wilo; «h^ mil = muso au
no* sxplloane bien la squiTalanaia do eatds otras: aoy oytnti d< Don J^cloao 1= utoy o^
imo está
lí (de sm-
los pro-
cada mi-
escinden
-ada eata
a los de-
personas
Tiaeion, ó
< los pre-
como ae
perattTO,
n los si-
— 151 -
Notas. — 1.' Las primeras y terceras peí
aumento personal.
2.* El io de la 2.' de plural era antiguan
Si me Uevades, üevedes | Como no me mate
167. Advertencias acerca del cuadro stgute
1.* La rayita horizontal — indica que sí
■que se coivjuga.
2.* Aunque las conjugaciones son tres, i
porque la tercera no tiene más que cuatro te
la 2.' Y asf, cuando en el cuadro haya dos, li
gacion.
3.* En los tiempos que se componen de]
una sola conjugación para todos los verbos;
-coQJugue, va sefialado en el cuadro por un a
4.' Cuando ©n ©1 cuadro no se ponga m
«atiende que las demás se forman lo mismo,
personales.
6.' El futuro de indicativo y la segunda
juntivo son realmente compuestos del infini
afiadiendo para el primero, el presente del
amar-kas — amarás, etc.); y para la segunda,
(amar-hia (1) = amaría, atnar-hías = amariai
en el cuadro por una cruz 4-.
(t) Iiup*rf*eta anti^aa de Aotir.
'n
168. Cnadro de lu trea conjugaciones.
P TIEMPO 1-
!•■ J 3' ]
1 1 -l
Z"„ 1
- 153 -
Not€í8. — 1.* Es arcaísmo el cambio de la terminación ía en íe en los pre-
téritos imperfectos; y. gr., serie, habie por sería, había.
2.^ Es vicioso cambiar en astes, istes, las terminaciones aste, ^'ste, de la
2.* persona del pretérito. Antiguamente fué muy usado esto en la 2.* perso-
na del plural; y. gr., amastes^ subistes^ por amasteis, subisteis.
3.* Acerca del modo de suíijar los pronombres á los yerbos, trataremos-
€n el capítulo siguiente.
169, Tiempos compuestos, — Se forman con los simples del yerbo haber y
que por eso es llamado auocüiar; de suerte que el pretérito perfecto, el plus-
cuamperfecto y el futuro perfecto de cada modo, se forman respectiyamen-
te con el presente, el imperfecto y el futuro del yerbo haber.
El pretérito de indicatiyo tiene tres formas: una simple (amé, amaste, et-
cétera), y dos compuestas; la primera con el presente, y la segunda con el
pretérito del yerbo haber (he amado, hube amado).
La primera es el pretérito histórico, y expresa la idea de un tiempo ya
limitado y concluido con relación al tiempo en que se habla; y. gr.. Ayer eé-
tive de paseo. — César venció á Pompeyo.
La segunda se aplica á las acciones yerifícadas en tiempo pasado, pero
considerado como parte de un tiempo compuesto del pasado y del presen-
•te; y. gr., este año no hemos cogido nueces.— Plegué á Dios que este año sea más
feliz que lo ha sido el pasado (la falta de felicidad abarca, no sólo el año pasa-
do, sino también el momento en que se habla, aunque pertenece al año pre»
senté).
La tercera forma significa acción enteramente pasada cuando se yerifica
otra también pasada; es decir, que equiyale al pretérito pluscuamperfecto
en el sentido que expresa el siguiente ejemplo: Aperuis hubo salido él sol,
nos pusimos en marcha = Apenas habla salido el sol cuando nos pusimos en
marcha. No se usa más que en oraciones circunstanciales temporales.
170. Verbos semejantes al auxiliar haber. — Los yerbos tener, estar, dejar,
quedar, llevar, unidos al participio de otros yerbos, tienen un oficio seme-
jante al del auxiliar haber; y. gr., tengo entendido que esasí( = entiendo 6 he
entendido).-— Z)^'ó dicho que volvería ( = áiio).— Está tendido en el suelo ( =
jacé).— Quedé pasmado de miedo ( = me pasmé).— Llevaron entendido que no
quieres ( = entendieron). Lo mismo el yerbo estar con el gerundio; y. gr., estot/
leyendo ( = leo); pero con el participio de los yerbos transitiyos, general-
mente equiyale á la yoz pasiya; y. gr., este libro ya está leído ( = ya ha sido
leído). El yerbo ¿r con el gerundio, unas yeces parece como auxiliar, y. gr., se-
gún iba leyendo ( = según leía); otras yeces da al yerbo un significado incoa-
tiyo; y. gr., ya voy entendiéndolo ( = ya comienzo á entenderlo).
JVbte.— La resolución de estas y otras perífrasis en latin es bastante di-
fícil para los principiantes; y así deben enterarse bien de la doctrina aquí
expuesta, para que aprendan á resolyerlas.
° — COHJTJQA.OIOH IBBBaUIiAK
1 son muy namerosos; pero todas sus irregiii-
)te.
e radica la irregularidad de los verbos, son
; la 1 * del pretérito, y si ésta no es irre^alar,
LTo: todas en el modo indlcatÍTO. Cuando al-
es irregular, arrastra consigo y hace irre-
) llamaremos eonseci4ent€3 de la primaria. La
I pocos verbos de las conjugaciones 2 ,' y 3.*
L
io de consonantes exigido por la pronuncia-
vocales ó al principio de dicción; ni la adi-
ue inicial (véase núm. 68): por ejemplo, até-
telo, yerro. Si se escribiese cueco, ungo, toce,
receria la semejanza de sonidos ó resultaría
tura.
polaridades es parecido al del 8r. Bello; pero
e él. Este mi sistema, tal oomo va expuesto t
tuvo concluido aHo y medio antes que yo
m.
Cuadro de laa IrregularJdmdes.
PRESENTE
PRETÉRITO
1.»
Cambio
de
« = ie
i = le
2."
Interpo-
sición 6
cambio
de
conaonan-
tea
Cambio
de
4.»
S»n txfilv
Cambio
de e en i
ó de en u
5.»
>fva> de la
peruna.
Supresión
de la i de los
diptongos
6."
Carnbi'
deletn
ÓBumei
de süab
S
riego
rfegw
Hega
riegan
pereceo
pido
pUM
pide
pt'den
%
i
dije
dilate
dio
dilmo
diistel
dijeroi
pidió
«mió
tafid
pidieron
eintieron
tafinon
1
ü
riega
pide
8^
riegao
rieguen
rtogue
perezca
perezcas
peraica
pereícamoB
perefúáls
perezcan
pida
pidas
ptía
pidamos
pidáis
pidan
sintamos
sint&is
1
t
pidiera
...pidiese
eto
sintiera
taOiTa... tá-
llese, etc
dijera.. 1
jeBe,et
1
B
pidiere
eto
Binüere, etc
laOtre, etc
dijere,*
1
sinliendo
tafiendo
- 156 -
ente Be ve en qaé consiste coda írregolarídad, j caá-
b; en lo cual conviene fijarse muy bien. Las irregn-
lue no se pueden clasificar, las iremos notando en el
le también notarse que á veces ocurren dos irregola-
orma; asi en nñendo hay dos, la 3* y la 5.'; pues de-
<s verbos irregulares.
io verbo (¡impuesto sigue la cotgngacion regular ó
si otra cosa no se advierte.
3 no se expresan loe compuestos de otros compues-
esconcertar, de enterrar y concertar.
Ein el número de la irregularidad.
en aqui varios verbos regulares que pueden parecer
irnos con una R.
ifiala los verbos simples desusados en sí, pero usados
gacion.
Conpui
dee-
dee-
irregnlareB de
ten la l.'irre>
amelgar fi
amolar.
amollar B
aneblarBO.
anegar (d) B
apacentar.
aportiar (de jMn» =bu1oo). -B
aportar (do parare =Uevar).R
apostar (de i^wcadt).
apostar (dejXMÍa) B
.Pr«" lÜT
arregostarse B
""°^' íoX-
aeeatar B
atestar (=beiiohir)B ó 1
atestar (= ateatigoar) B
te monoeilabo ttar, con la e enfónioa. Por eeo tiene el OMnlo
ti hlat, Ma, eto.
■w, regular.
gno, es irregular, se^n la Aoademia. Yo creo que delM sel
Mvlmgar.
rOO"— Calderón, 4.", 431'-Melónde«, 108; y todoB los modar-
181', 458^ y Oño, 407' le oonjngan irregular.
bregaría) fi
ealenUr. | r»-
cegar | obceeor...
de-(b).
*<wntar (de w«iv4í-=nu8To).í on-
f »• (fi)
cerrar. | eu-
•oortor. 1^^_
cimentar.
«I*»»" \Tn.
colar (del lat. colum) j r»-
(traa-
' colar (de coto) R| J^
colgar |de«-
• ooUar (del lat. coÜím) \^^
•collar(d6™rfto) í5^(d"'
• oomendar . . . ; j j^_
comentar. R
comensar.
confesar.
(su gemelo profesar. . . .B).
contar 1 ■*"■
* cerrar (de eorví
ooetar <de eoaU).
denoatar.
dentar (de ¿tente
derrengar (i). , .
desflecar (de jleec
desflocar (de fhte
deslendrar,
deemi^olar.
desmembrar,
desollar.
(a) Blanco, 660, le hace irregular .
(b) Decentar (=eatrenar): Hurtado (Antonio), 424'— Lope
ner decente, es regular, aunque Salazar le trae irregolar.
(c) Begnlar, según Balazar; irregular según la Academia.
(d) Percollar, de per coltum, coger por el cnello, y por ext"
halla en ol Diccionario, pero si en Lope, 2.'', 287". .á}>e)-eoUarei]
como regular, 129',
(e) Acordar ea irregular en todas eos aigníflcacionea, seg
hace regular al segnndo.
(f) Castellanos, 464', le ooQJaga regular.
(g) Aeoitar, eignificacdo arrimar & la coeta ó ribera, es re
ploK Uira que el barco *e aeosla (Lope, 4.°, 179'] — Patrón, acot
Otros: Lope, 6.", 516— Calderón, 3.*, 665".
(h) Deioulgote desoueaU (Fr.Lnis, 8') -DeteueHat (KorotL
(i) Eegttlan Oño, 406— Porner, MI"— Arrlasa, IS2'. Lrogí
EroiÚa, 42— Lope, 6.o, 897— tíóngora. 582'— Qnevedo, 162— Zai
'JfW»* ' '
- la) -
ConpnealM Verbo*
re-
ov«r(deA««N,; ]X^
pedrar (de piedra) j ^
pensar (b).
pemBí (Ae pierna) | des-
empernar {Aepemo) E | des-
plegar (o) i^Risr
pobi" \^-
quebrar
recovar (de coba = galli
regar
reamen tac.
regoUar.
remedar (d).
remolcar
rendar (= cavar)
reeollar.
• rosar (de roca) ....,,.
rodar
rogar (f)
salpimentac.
(a) Otra raresa: renonar irregalai7 innovar, regular; Claramonte, ]
(b) Todos toa demás verbos terminados ^apentar son regulares.
(c) Segnn la Academia, pje^or eB siempre irregular; pero el oso
ganos autores le hacen también regalar; véase Reinoao, XXIX, 610
220' — Lista, 277, 388'. En loe compuestos, las dos formas son cláeicas.
2.", 98"-Id., 5.', 208', 259', 397'-Rojafl, ICB'-Monroy, 106"-Cald
145', 15ñ; 190", 547"— 4.", 322, 299, 385-PomperoBa, 661— Trigner
(Luis), 19'— Ledesma, 76, 168— Anón, X, 482— Anón., XVI, ^7'— Tací
des, 98", lOT, 246'-Forn6r, 305, 312', 324', 642, 358, 358'-Norofla, 442
608, 512', 628, 535-Barbero, 570', 574', 578', 613'-CienfuegoB, 19— Gal
446'— Quintana 7', 13', 16— Id., LXVn, 196, 198'— Herrera [Femaná
346, B57— Céopodee (Pablo), 866— Góngora, 460', 464', 477. Sospecho q
casos son de los editores, que creyeron obrar bien corrigiendo á los
En la forma regular: Lope, 2.", 140'— Rojas, 119— Hojeda, 436',
534', 589, 641', 642', 564' -Cubillo, 106'— Mendoía, 71-Pr. Luis, 45',
Meléndoü, 126', 170*, 248-Arjona (M.), 618-ArrtaM, 49', 67, 97, :
XXIX, 509— Id., LXvn, 216, 219— Lista, 279', 298, 309, 313, 330, 339, :
Núfiea Díaz, 614'-Calle, 631— Quintana, 71. Y acaso haya no pocos
45 y 68 y algún otro, en que no cuidé de apuntar.
(d) Irregular según la Academia; pero debía ser regular; pues, s
rivado de mole.
(e) Eegular: Barbero, 616— Vargas, 6(B'— Gallego, 4(B'. Irregu!
Fr. Luis, 43'— Barros, 234'— Anón, X, 178— Hidalgo (Juan), 586— Na
Lope, a", 80" -Taca, 302— Marohona, 622.
(!) Todos sus compuestos son regulares.
- 161 -
175. Segunda conjugación.
Todos los terminados en ecer tienen la 2.' irregularidac
Be conjugan en Castilla con la irregularidad y sin ella; ni
ciente para declararlos regulares excluaivaniente.
Vamos á tratar de los demás:
Irreiilaridad
CompuHtM
Íqaepo 2
SK:::::::::;:?
sin Ím.perativo.. . .
oer (caigo) al '
Sdes-
pre-
coo«i' (coeso) M re-
defender (c) 1
doler (d) 1 \ condolerse
«ncender 1
Verbss lrra|iiliridi
Íliago
hice
haré
haiíti
partic. hecho. .
heder (sin participio). ,
hender
llover
morder
oler (hiislo)(h)..
pftcer
* peler (lat. peüeri
perder ,
placer (i) ,
!Pre». he, has, ha, he-
mos, habéis, han (e)
PrtL hnbe 6
ÍW. habré 7
Imperat. he tú...,
Stdij. pret. hay», . . 3
Como unipersonal, sólo tiene la
3.' persona de singular, la cual sirve , poedo. .
para los dos números. En el presente i pade. . .
de indicativo esta persona es hay. poder.j ^J^-- ^^^
ger. podiendo .
(a) Cerneré ^= mirar, diaüi^wr. Sua compnestoB son de 1» 8.' con
(b) Unipersonal defectivo; sólo tiene lo siguiente; Pees., conciem
ralivo, concernía, concernían; Stdgl. pres., coacierna, conciernan; Gerui
(c) 8n gemelo ofender es regular.
(d) La forma. irregular del futuro dolaré ee algo vulgar en CaatiUi
ni correcta.
(e) La I.* persona plural hr^mo» ea forma arcaica.
(f) Verbo casi desusado, ; sin participio.
(g) SatUfaciera, satisfadeee, aunque se ven alguna ves en los C
con, 205; Lope, 5.°, GOB'; Rojas, 8IB), son formas arcaicas reprensibles
(k) Nótese lo mismo que en doler.
(i) Como impersonal, tiene ademis estas formas: Pret., plugo; St
gue; Inq>erf., plugoiera, pluguiese; Fut., plngniere.
qo» -
■ 163 -
CoHpuMtoa VerbM Irragilu-ldi
retro -
\ sus - 6 soba -
™i«w-j;it<.;::::::?tpT-
volver (parík. vuelto)
yftoer (yazco), (tí).',...
176. Tercera conjogacion.
!iVes.Toy,vaB, va; vamos, vais, van.
Iw^erf. Iba, etc.
frtí.Pni...(comoelde SerJ..... 6
FvL Iré... K.
imper. Ve Ití; id Dowrfrot:
ft*S). pret. Vaya, etc. (f).
Inmrf. Fuera... fneae, etc.
Qtr. Yendo (E).
A. — Verbos en eir
ureciree <me arrizoo) 2y8 (g).
balbncir: carece de las
2.' irregnlaridad: en
í diiro, dices.. .
^ . \dije(i)
deoir..jdiré
/ dÍ{oompDestoe
\ dicho
(a) ZVm'e es arcaísmo que debe evitarse. También son arcaicas
traer (snbj. pree.) y eaya (de raer) (CastUlejo, I^S), j foya (de raer). ]
del pretérito es trajeron, y no iragieron.
(b) Val por vaie y vola por valga, son arcaísmos.
(o) Ver era antigaamente tw«r (vidSre): seg&n eso, peo, veet, (Men
regular, lo mismo qne veía, veías, etc. Hoy tenemos por arcaicas las f<
tera, al contrario de lo qne debia ser. Tide y vido por pÍ y vio, son a
(d) Cuideae macho de conjugar este verbo como su simple ver.
(e) No debe admitirse otra forma, annqne Lista (802') diga yats
yagan.
(f) Antiguamente también se deoia: vamos, vais por vayamos, oaj
(g) No hay por qné hacer defectivo k este verbo: completo le coi
tes de las sierras de Avila, donde son frecuentes loa pasmos cansad
(h) El ñitnro y conaecnentea de bendecir y maldecir aon regalare
participios bendecido y maldecido. Bendito y maidiio son poros adjeti
taro de los demás compuestos es irregular, aunque la Academia indi
oia, & lo que croo) que es regalar. La forma irregular maldiri se 1
autores antiguos; y. Mendosa, 76.
(i) Los pretéritos tnf)e^(ÍÍ/e,ifiq'e pierden en la última persona la
ae dirá dijeron y no dijieron.
- ws -
. Bel catálogo de estos verbos se desprende que t
irregalaridad, lo mismo que el verbo tañer de la 2.'
no es otra, sino la dificaltad del diptongo ié ó i6 de
notemos también que todos los yerbos que en la :
vierten en i, siguiendo la 3,' irregularidad.
C. — Verbos en üir.
Todos I lye». — nyo, — ujea. . . 1 y !
Admiten la j/ después de la radical en todas las c
gularídades 1.' y 2.'
Jiote.— El catálogo de estos yerbos irá en el ca
ga'ente.
Del verbo bUir sólo se usa el infinitivo y el partí
La Academia dice que inmiscuir es regular y no
parece inmiscua que inmiscuya, y si está bien el pret
ha dft estar mal el presente inmiscuyo? ¿Y qué razo:
entre loa en üir sea regular? Ni tampoco alcanzo la
le hacen defectivo. Si se le conjuga (como debe sej
etcétera, no es defectivo.
'IMir (de Imo = disolver, pagar) es irregular taml
mático diga lo contrario, y lo mismo su compuest
la significación de rozar, como usado en vez de ludir,
guiar (a).
D. — Verbos con las irregularidades 1 y 4.
adherir (lat. adhaerere).
arrepeatirse.
dormir.
de-
• feñr(lat. /ifrrc ^-llevar)..'
• garír (lat. gertre ^ llevar). j in-
•|r
meotir . ,
morir f^partít.
' vertir (lat. tw
mo qne perf
(a) dreüir ea en realidad compneeto de ir, pero ee conji
también nAir ea compuesto de tr, y ein embargo ee conjuga
El preeente de \üir era también anti^amente hitigo, con.
entera. Véaae BarbadiUo, 272.
(b) El nao comnn autoriza (A empleo de los tiempos ooii
nifioacion transitiva de matar: V. Calderón, 2.**, 630.
Tarde medicina aplicas | A quien han muerto loe c¡«
(o> CnbUlo,182'.
- 167 -
irregularidad, en que tienen una forma ingrata al oído y nunca usada por
nadie.
177. Participios irregulares:
1.** El de los verbos irregulares decir, hacer, morir, poner, solver, ver y
-volver. 2.** El de los regulares abrir, cubrir, escribir, imprimir: abierto, cubier^
to, scrito, impreso (1). 3.** Los verbos /r^ír, prender, proveer y romper, además
del participio regular tienen otro irregular: frito, preso, provisto y roto (2),
los cuales sirven como los regulares para formar los tiempos compuestos.
Notas.—l,*' Muchos verbos tienen un adjetivo verbal, llamado participio
en las Gramáticas, derivado del pasivo latino; v. gr., abstracto de abstraer, tin-
to de teñir, oonfíiso de confundir, etc. Digo que éstos no son participios en
castellano, pues nada participan del verbo sino el origen. Lo mismo pudie-
ran llamarse participios otros como ordenando, futuro, tremendo, estable, dúc-
til, etc. Para que sea participio, es menester que el adjetivo conserve el ca-
rácter y naturaleza del verbo, su régimen, etc., como algunos participios
activos le conservaban antiguamente; v. gr.: ^Los duros clavos \ Causantes áo-
lores bravos» (Montesino, 434').
2.* Algunos participios suelen á menudo usarse como activos, por ejem-
plo: hombre muy leído 6 sabido=hombre que ha leído ó que sabe mucho; ca-
iaüo bien comido=que ha comido bien. Véanse otros muchos en la Gramáti-
ca de la Academia.
Artículo 4.®— Complemento
178. Verbos unipersonales:
1.** Aca£cer, acontecer, atañer, concernir y retiñir.
2.** Amanecer y anochecer, teniendo por sujeto la palabra dia.
3.** Haber significando existir, v. gr.: hay un signo, hay seis cartas. Este
verbo, como ya se ha dicho, tiene una sola terminación en cada tiempo para
ambos números. La forma ha solamente se usa para expresar transcurso de
tiempo; v. gr.: ha tres días, y en la locución ha lugar, 6 no ha lugar ó... Signi-
ficando teñe}', también se dice ha; pero entonces no es unipersonal.
4.** Hacer, en frases como estasi hace frío, hace ocho dios.
6.° Y finalmente, muchos verbos omnipersonales en un sentido, pueden
ser unipersonales en otro; á saber: cuando el significado de la 3.* persona es
inaplicable á las demás; como suceder, tocar, importar, parecer, etc.
179. Verbos impersonales:
1.** Alborear, amanecer, anochecer, oscurecer (venir la noche), y los de fe-
nómenos meteorológicos, como llover, nevar, tronar, etc.
(1) Imprimido: Gactillejo, 183'— Castro (G-atUen), 879. No sé por qué no ha de usarse este participio,
«orno el de sus herinaaos comprimir y deprimir , exprimir, reprimir y ettprimir.
(2) Cuarenta autores puedo citar que usan el participio rompido; digo también que puede usarse solo
y unido al auxiliar, sesfun se desprende de este pasi^e de Lope, 2.** 90 (diálogo entre Liseno, Cornejo y
Pelioiana):
L. Que tengo de andar busoaado
£1 escritorio ron^^ido?—
O. Kiralo, Liseno, bien.—
F, ¿Quó es eso?— L. ¿Has tú por ventura
Bompido la cerradura,
Y el escritorio también?
F. ¿Cómo rompido?— lá. Que está
Boia.
- 168 -
2." Todos loB verbos en la voz media sin sujeto; v. gr., aquí » dinm»
ido arrepentirse ó dolerse.
erbos Tmipergonales é impeí:^
nscf enfermo— Cicerón tronaba
pió del verbo qae ee quiera
odas, etc.
istellano una voz media entro
á cada persona de la voz ac-
%e, te, se, nos, os. Para aclarar
1 (á otro), (a)
e, vestirse, adornarse, ahorcar-
'. Si la acción es mutua entre
se llama reciproca; verbigra-
(a)
it.*" absoluto y reflexivo se);
es gravísimo pecado, (a)
le (cayendo en el agua)— ííW-
de un andamio)— aíejrrarse —
o, eic.El ti-tgo se wcé—Me per-
— Te condonarás si eres nudo —
퀗 Se oye que hay guerra, (b)
i otro régimen en acusativo;
se premia o/ cobarde (acus.) —
(se, le, acusativos; me, dati-
jra — ponerse ios ftoíos— qultar-
né la medtcina~Tt perdiste í»
9on. (d)
.0 el sujeto hace hacerse algo;
muela — graduarse de doetor=
delante el verbo de acción;
vestido, (e)
nado, ahorcado (por otro), (a)
no.
te Teces son intransitiyas, otras
TO principo], no el reflexiva
Dte hay que omitir el reflexivo.
- 169 -
De la niigma manera, el verbo intransitivo puede estar en la
Voz activa. . v. gr.: yo caigo, diíermo, muero, etc. (a)
Per8ftnal=reirs€f caerse, dormirse, morirse, quejarse, salirse, con-
Y di ) dolerse, marcharse, etc. ^^Las once dan, yo me duermo | Quédese
para mañana (Alcázar, 408). (b)
Impersonal^ ¡Qué bien ee duerme aquí! =^ Con poco se vive hien. (c)
Carece de voz pasiva propia. Si alguna vez se junta el participio de un
verbo intransitivo al verbo ser, éste hace las veces del auxiliar haber;
ejemplos: Ya era llegada la hoia (=había llegado)— Fíz es nm^fio Julano
(=ya ha muerto).
IS2. Conjugación perifrástica:
Significa el propósito, la intención, la necesidad ú obligación, la inmi-
nencia ó proximidad de hacer algo, ó la necesidad de que algo suceda. Su
forma ordinaria es ésta: A cada tiempo simple del verbo haber, se agrega el
presente ó el pretérito de infinitivo del verbo que se quiere conjugar, según
el tiempo sea simple ó compuesto, interponiendo siempre la preposición .
de. Asi:
Indic. pres. He de amar (ó el que sea).
Imperf.^.. Había de... amar.
Pretér.® . : . Hube de amar; 6 he de haber amado.
Plusc Hairía de haber amado, etc.
Carece de imperativo, y de futuro de infinitivo (porque el presente y el
pretérito tienen por sí mismos carácter de futuros); pero no de genmdio.
También carece de participio. La perífrasis cabe también en las voces me-
dia y pasiva; v. gr.: yo he de alegrarme^yo he de ser amado. ,
Hay además en castellano otras formas perifrásticas, tales como tr á...
estar para... tener que,., ó tener de... (en presente), deber de... (indicando supo-
sición ó sospecha), hay que... había que... etc.
Notas.— 1.^ Todos los tiempos compuestos de activa y todos los de pasi-
va pudieran ser llamados perifrásticos, por cuanto son perífrasis, circunlo-
quios ó rodeos de palabras; pero no se les da ese nombre.
2.* El verbo deber, significando obligación ó necesidad, no admite detrás
de sí la preposición de, en lo cual pecan algunos castellanos. Cuando signi-
fica suposición 6 sospecha, puede suprimirse la preposición. Véanse estos
ejemplos de Tirso, 483" (entre muchos buenos que pudiéramos citar):
Aun no debo estar despierto.
Sin duda debió de entrar,
Y el asombro repentino
De verme aquí cuando vino,
Le debió de desmayar.
(a) En latín, lo mismo.
(b) En latin, lo mismo; pero sin reflexivo. En castellano no siempre el reflexivo es
j^eonaamo.
(c) En latin, pasivas.
^.
- 170 -
3* Aaaqtie la Academia dice qoe de la perífrasis tener de... no se osa más
que la 1 * persona tengo de..., es muy cierto que nuestros poetas la han tisado
fin todas las personas del presente de indicatiyo.
Tmgode Tirao, 282' -More to, 48'— Valdivielflo, LVm, 207'
Tiene* de Sanche* (Miguel), 29'— Tirao, T, 277, 278'— Vélea (Luia), 164"— Caé-
llar, 608*— ValdivielBt}, LVni, 207, 216. (1)
Tienede Sánchez (Miguel), 29', 26"— Mirademeacuft, 10"— Tirso, 107, 520",
585', 197'-Aiión., XXXV, SaZ*- Castellanos, 14', 292.-Arjonft
(Joan), 90, 91' -YiÜaTiciosa (José), 602.— Matos, 316'.
Tenemos de Lope, 1.» 541'— TillaTtciosa, 588.
Tenéis de BarbadrUo, 270'-Mejfa.897'.
Tienen de CaateUanos, 3^'- Qnevedo, 409'— Tirao, 137", 490, 5&V.
Y no habiendo razón para desechar como incorrectos estos ejemplos,
debemos decir que aquella limitación se puso allí inadvertidamente.
4." La perífrasis kube de... signí&ca en castellano lo mismo que tuve qM...
es á saber, la necesidad que hubo de verificarse lo que el verbo significa, y
que realmente se verificó; v. gr.: Como no tenia luz, hube de estar á oscuras.
Los gallegos la dan el sentido de estuve apunto de una cosa que no se veri-
ficó; V. gr. Por poco hube de caer al rio; esto es, por poco caigo, pero no caí. En
este sentido no está admitida en la lengua castellana.
Aetíoulo 5."— PaosoniA verbal
183. Según lo dicho en los números 167 y 172, consideramos como radi-
cal de un verbo, lo siguiente:
En los presentes y pretéritos, lo que queda á la izquierda, separando las
terminacioaes ar, er, ir, o, a, e, i, etc. (2)
En el futuro de indicativo y consecuentes, el presente de infinitivo del
verbo que se conjuga; ó sea lo que queda, separando los sufijos é, ás..., ía,
etcétera. (3)
184. Keglas. 1.' Todos los monosílabos verbales son tónicos. Si en ellos
hay diptongo, el acento está siempre en la vocal fuerte, 6 en la 2.' si ambos
Bon débiles; v. gr., dais, diÓ,fu{
Nota. — El verbo estar es propiamente monosilábico, pues la e inicial es
puramente eufónica; e)star, como e)strofa, e)stiio, e)spero. Al contra-
rio, el verbo ver es en rigor disílabo: veer, como se decía antiguamente
(vees, vee, veenj: su radical es ve, y esta vocal se suprime delante de otra e
ó de diptongo: ves, viendo. viÓ, en lugar de vees, veyendo, veyó — ve-es,
(11 Sin
U: Homp
r tiene
loa tipatoa (Lapa,
° a»), TrMposioi
DTl
lenta.
m L«
BrniiQfco
oow°fl.
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«suentes, «
nCl^
nim. .to.
- 171 -
ve»tendo, ve-ió. Grcundarse coBJuga regularmente, como si no fuera com-
puesto de dar.
Regla 2.* — Todas las consecuentes de la 1.* irregularidad tienen el acen-
to en la última sílaba radical: v. gr., ám-o, óig o, cdig-o, htél-o, piéns-o,
téng-Oj rí'Of húy-o, etc.
Esta regla no tiene excepciones; pero en algunos verbos ofrece dificultad
► la determinación de la última sílaba radical. Para esto se ha de observar lo
siguiente:
1.** Vocales contiguas delante de la última consonante radical. — a) Si am-
bas son débiles 6 ambas fuertes, el acento está en la 2.*; empeór-o, arruín-o,
trtúnf'O. Prescindimos ahora de si forman ó no diptongo: eso lo veremos
en el libro cuarto, b) Si las vocales son débil y fuerte, ó fuerte con débil, el
acento está en la fuerte: arriésg-o^ persudd-o, manióbr-Oy rétn-o, óig-o.
Pero tendrán el acento en la débil: 1.°, cuando ésta es inicial del segundo
elemento de im compuesto; v. gr. air-o, aísl-o, aúll-o (del lat. ululare) j
aün-Oj reún-o, 2.**, en aupar, baraustar, desainar , embaular, maullar, tras-
ii(^r, y acaso alguno más. Se dirá, pues, aupo, desaíno, embaúlo, maullo,
atraillo, y no dupo^ bardusto, desdino, embdulo, mdullo, etc. (1) Nótese
que si entre las dos vocales hay A, no son contiguas, y por tanto, el acento
estará en la segunda: ahúm-o^ desahucio (y no desdhucio). V. Que vedo, 66 —
Calderón LVIII, 299, 433'.
2.® Radical terminada en vocal fuerte.-^En ella estará el acento, según
la regla: v. gr. delinean (Iríarte, ^^—purpuréas (Cañizares, 693— Cienfue-
gos, 8"). Por tanto, es sístole intolerable decir delinean (Anón. XLIX, 175
— Villarroel, 68'-Iglesias, 443*-Fomer, 3270-
3.** Verbos en «ar.—La última sílaba radical de estos verbos es la u; pero
de los en cuar ó guar lo es la vocal que precede á la consonante gutural:
fesí se dirá acentú-o, perpetú-o, individú-o; santiguo, evdcuo, fraguo, pro-
miscuo. Y no promiscúo, como veo escrito en algún periódico. Cuando á la
u precede una gutural, dicha u se combina en diptongo con la vocal de la
terminación.
4.** Verbos en w/r— Lo u es la última radical, según la regla.
5.^ Verbos en / ar— En la mayor parte de ellos, la i se combina en dipton-
go con la vocal del aumento: por tanto, la última sílaba radical es la pre-
cedente: V. gr., lid'io, sdc-ias, prénuie. Así han de conjugarse también
agriarse, ansiar, cariarse, auxiliar, conciliar, espaciar, paliar, radiar,
rumtar y vaciar, como se probará detenidamente en el libro cuarto (cap. V,
art.4.^)
(1) OhilUn, aúUan, ladran | Maullan y berrean (Jérioa, 716'*).
Ocasión tiene grande de tenerle,
lAy de mil si el Señor no barausta
Sos pensamientos. (Vegas, 517).
De mfthauear debe decirse embauco (Barbero, 624), no tmlaúco (Villarioiosa, 581).
Mal dicho «mMwIo (Tirso, 464**).
¿1 con madllo (snst) habló y ella con mirlo. (Lope, 5.* 487).
— 172 -
Excepciones. Pero hay algunoB que tienen el acento en la /final. Estos
* o m 1 , ,. „ , ., ~ - " ■ 3., con sna compuestos,
' (de dia), ejspíar (de
Libro cuarto, cap. V,
taMlIane
I «nhastluso
variar
I desvariar
vidriar
vigiar
zurriar
consecuentes de la 1."
e la terminación; pero
la TOcal fuerte, ^em-
re-ído, tHfíü-ido; dij-
s.(l).
, iba, tienen el acento
s irregulares (6.* irre-
f¿(;-«, dij-o. Las demás
into en la conjugación
es per se; y que la in-
le es el vocablo cuya
scartando dificultades
precederse de lo fácil
bre) 69 un vocablo que
atar la enfadosa repe-
personas, sin relación
mU# j (rodls.
- 173 -
ni subordinación alguna: yo, tú, él, en singular, nosotros, vosotros, ellos, en
plural. Yo y tú sirven para los dos géneros: nosotros, vosotros, ellos tie-
nen también terminación femenina: él tiene tres terminaciones, él, ella, ello,
cada una para su género.
2.* Reflexivos: son los que se ponen en lugar del sujeto de la misma
oración en que aquél se halla. En las personas 1.* y 2.* los mismos persona-
les sirven de reflexivos: en la 3.* el reflexivo es se, sí.
Naturalmente carecen de nominativo.
3.* Demostrativos: los que demuestran ó señalan las personas ó cosas
con relación á lugar ó tiempo. Son todos de 3.* persona: éste, ése^ aquél en
el género masculino; ésta, ésa, aquélla en el femenino; esto, eso, aquello en
el neutro. Los de los géneros masculino y femenino tienen plural: el del
neutro, no; pues el género neutro no tiene plural en castellano.
4.* Relativos: los que sin relación á lugar ni tiempo, se ponen en lugar
de una persona ó cosa ya nombrada en una oración para representarla en
otra oración añadida para determinar ó explicar la misma persona ó cosa.
De éstos ya hemos tratado difusamente en el cap. I de este libro.
5.* Interrogativos: son los mismos relativos usados con interrogación,
y representan anticipadamente la persona ó cosa que ha de servir de res-
puesta á la pregunta. Ejemplo: ¿Q^é comes? — Pan. Esta oración reducida
á enunciativa, es: Pan comes ó comes pan.— ¿Quién llama?— El correo {=el
correo llama.)
6.* Indefinidos: Son los que se ponen absolutamente por personas ó
cosas indeterminadas. Uno, otro, alguien, alguno, nadie, ninguno, y los
relativos indefinidos cualquiera y quienquiera. Todos ellos son tónicos, se-
gún el uso castellano. En Navarra hacen átonos uno y otro cuando son ad-
jetivos; como en las locuciones un perro, otro día, unos cuantos, otros dies.
Quien y cual repetidos suelen también usarse como indefinidos, y deben
acentuarse ortográficamente. Ejemplo:
Quién cae acá, qniéa cae allá aturdido. (Ercilla, 76*).
Cuál ó cuál significa alguno que otro. Ejemplos de Tirso, 627'.
Cnál ó cuál tuvo noticia
Del rigor de la justicia.
Agora que cuál ó cuál
Sabe el daño.
(Mal, después de cada, también es indefinido. En la locución tal para
cual, tal ó cual y ambos son indefinidos. En la frase adverbial tal cual, sig-
nificando regularmente, ambos son tónicos, pero ahí son adverbios. Para
esto es necesario que ambos pertenezcan á una misma proposición. Si per-
tenecen á distintas proposiciones, el cual es término relativo átono: v. gr..
Estoy tal cual. — Lo dejé tal cual estaba.— ¿Cómo le dejaste? Tal, cual (át.)
estaba (el tal pertenece á la oración interrogativa).
De los relativos, interrogativos é indefinidos no hay más que decir. Va-
mos, pues, á tratar de los otros pronombres.
atÍToy
de 3.'
rales
que el
mía l&s
el pla-
tónica.
ros, 86-
resulta
j consi-
andola
AariCDLO 2.°— Sboukda fobka db los pbokoubbbs pebí
(Dativa» y aeantlvos.)
188. El aso comim y general de Castilla, excluyendo solai
gramáticos y escritores que hablan con conocimiento reflejo
ria, es muy diferente del que prescribe la Academia. Aqué
hemos expuesto en el número precedente, hace iguales en air
sativos á los dativos, y son me, te, se, le, la, lo.
ÍDat .... noB, oB, se, les, las.
Aooe. . . noB, os, ee, los, lae.
En ploral. .
Sistema sencillo y claro, que no da lugar jamás á confuí
el vulgo en general distingue bien de géneros; pero en falta:
siciones, no distingue de casos.
Mi único intento en esta materia es sal'r á la defensa de
llano, puesto injustamente por loa gramáticos en la absoluts
hablar mal. Y entiendo yo que la lengua castellana no es sol
hablan ó enseflan los gramáticos, sino también la que habla í
te el pueblo. No hemos de hacer xma lengua para el pueblo, i
sabios.
Partiendo, pues, de este principio, haré algunas obserrac
pronombre de 3," persona.
189. Dativo de singalar. — Dice la Academia que el dativ
de los tres géneros es le, porque es el equivalente al latino lí
Esto no me parece concinyente. Los dativos latinos de los
bres son míhi, ttín, sibi, nobts, vobis, bien diferentes de los acr
se, nos, vos; y sin embargo, en estos pronombres á nadie se le c
terminación al dativo. Por tanto, el dativo de la 3.' persona 1
igual al acusativo.
Tampoco vale la razón fundada en que si no se distinguei
brá confusión.— No la hay en tne, te, se, le (mase.), nos, os, ni
nitivo y ablativo), ni en d mí (dativo y acusativo); luego es
que la habrá en la, dativo y acusativo femenino; ó en ío, dati
neutro.
Digo, pues, que el dativo natural é instintivo del singuli
la, y que éste tiene en los poetas solidísimo fimdamento. No
gunas veces digan Je en vez de la; pero es mucho más frecue
(por ejemplo) usa el la el 80 por 100 de los casos.
Ni hay poeta que, refiriéndose á una dama, no diga habí
decirla, etc., etc. Véase algún ejemplo:
Bojas, 12. I Aonqae esposo la qni
iBIaaoa mnertal No lo oreo. Lo que amaote ta dei
El cielo vida ía dé, | .
Lopá. 1.0, 483'
Yo la tengo de hablar...
Promételii plata y oro...
Di qae la daré Dn tesoro...
Y dile que la daré..., etc.
eufc' nico, 7 en este caso no hay confusión
L es imposible de cumplir. ¿Cuántos hay,
los cosos sepan perfectamente si el pro-
acusativo?
itoriza la Academia el uso de lo en vez
habitClal, como el de los loistas Hojeda
condenarlo. El acusativo natural é íns-
e; y éste es el que usan casi siempre núes-
le el vulgo.
ueroso que la Academia: no me atrevo á
m sustitución de nombres masculinos 6
lia. Por una ficción mental, que consiste
leblo castellano considerar como neutras
las cuyos nombres tienen suposición par"
) se miden ó se pesan. I^emplos: ¿ínteres
este botijo?— No lo tiene. Otras veces la
jeto como una cosa indeterminada y con-
.6 Calderón (2.° 196'):
atar aqui nadie,
'■o 6 conocerlo
mporte. ,
S ha de reprenderse el uso del /o, que de
ubres de otro género. Cuando no pueda
ta! uso, como solecismo.
la Academia, el dativo es les para los dos
ritores lo común y ordinario es les para
lusativo; pero yo me abstendré de llamar
los para el dativo, y de les para el acn-
los para ambos casos es mucho más ire-
8 regiones en que el uso de les para am-
le los.
vamos á tachar de incorrecto al pueblo
leblo distinguir el acusativo del dativo?
afusión es natural en castellano. Un caso
ación, y es cuando al dativo sigue el acu*
— 177 —
£ef tengo
De oegalr todoi loi pasos,
De medir todoe los dedos,
De ocMitufe* los vüdtM,
De saberÍM loa deeeoa,
De ukíqoiluto loe gnetoa
T BopUrte los secretos. (Enrfqaei, 486')
%" M datiTO natural ¿ mstiotÍTO del plural femenino es
aoosaÜTO, j no faltan ejemplos en los poetas.
¿Y qué joyas loi has dado?
—Las m&a ricas, mi» hennoBSB,
KAs Incidas, mi» cariosas
Que tengo de tns haberes,
Pan mostraríot qnién'eres. (Oalderon, 8.**, 6T7').
Con todo, hay casos en qne el sentido ó la ooncuirencia de
se distingan el dativo y el aoasativo; r. gr.:
(el agua) A las serpientes
El veneno let apaga. (Zab&Ieta, 018.)
192. Acusativo sirviendo de nominativo.— SjemploK
A daros he entrado aqni
Satisüaooion— ¿Eaylar— Si. (Zamora, 4/BS').
El ío nentro es el predicado general: los otros pronoml
Tiara predicados; v. gr.: Parece buena y ho lo es—Parecen i
son. Y la causa es que el predicado se toma siempre en la su
l^a, ó sea por la naturaleza ó cualidad de la cosa. Los otn
representan á las personas.
193. Dativo ético. — Ocurre con frecuencia el dativo redm
ideo, llamado /tico, v. gr.:
No te me hagas sofista. (Lope, 1.°, 190.)
No te m« pierdas. Zoquete. (Cafiisares, 648*.)
Blanoa me era ;o. (Lope, 4.°, 266*.)
Ese castigo no te le merezco. (Moreto, 398*.)
Siempre «e son lagafias,
Aunque Lucinda las tenga. (Qneredo^ 183.)
Traigo orden de prender,
Sí i Milán remelvo, un hombre...
T no le sé más que el nombre. (Calderos, 8.', 611'
No sabéis lo que o» cantUs. (Id., 2.", 21'.)
194. Colocación de estos pronombres. — Antiguamente era i
locarlos delante ó detrás del verbo en todos los modos. Hi
1)1600 la regla siguiente: en los modos personales (excepto el
más común es preponerlos al verbo: en el imperativo y lo
siempre se posponen.
• 178 ~
rigiendo á otro, puede el pronoDLbro
9 no sea detrás de preposición (lo ctial
o fis mejor colocarle detrae del verbo-
(bien)— Koyle á buscar (no tan bien)—
■car (mal),
pronombre al imperativo (1) y á lo»
» de tráenotíe). — (Lope, 1.', 88").
.—Para se lo dejar entre renglottesz
ia de su cría. (Sor María, 446*),
alejando. (Garrida], 575).
siliar haber, el pronombre se coIooar¿
detrás del participio, á no ser qae éste
e ha dado miedo, hame dado miedo,
ha dádome, como feamente escríbii^
^los?—Bi.
Cíure el pronombre se con otro de loB
1er; v. gr., se me ofrece, se te importa,
•mo machos erróneamente dicen, sin
e; y la ley debe ser igaa.1 en todos los
jres, el primero es se; el segundo, otro
." personí^ t. gr., castiguesemeíe. Sin
sstán bien.
delante del verbo.— Toáoñ son átonos;
poBÍcion, ó delante de imperativo, ó
nso corriente: la razón de la eegimda
infusión del imperativo con la 3.'per-
!68 mé da, entiendo que es imperativo;
le es presente. Si hay dos pronombres
segundo, átono. Véanse los ejemplo»
1 imperativo viene detrás de tü ó vos,
i; por lo que debe esforzarse el que ha-
emplo:
aalva.
ra. (Calderón, í", 24T).
-179-
Betrás de otro acento, el pronombre delante de infiníti
Átono: T. gr.:
El AwH* de mí lin mA tocar la mano,
El no nu hablar palabra en el oamíno. (Valbm
IW. Advertenctas acerca de los sufijos.— 1.^ A ninKiin
persona paede enfijarse el pronombre de la misma persona
ro; T. gr., amas-os, amamos-nte.
2." La primera persona de pinral pierde la s delante del
dirá alegrémonos, y no alegrémosttos.
3.' Annqae es raro el hii£jo os en la 2 * persona pinral,
en loa poetas; unas veces junto, otrag separado porgnloi
(Castillejo, 170); pretenáeréisos, (Tirso, B60").
4.' La 3.' persona de plural, con el sn^o nos tendrá dot
bien los imperativos en n; v. g., tendránnos, ponnos. Ooai
os, se separará con gnlon para qtte no se confunda con la 3.
BT^'o nos; V. gr. vean-os (Anón, xx x v, 186.) Véanos ser
singular del presente.
5.* La 2.* persona de plural del imperativo pierde la 6
jo os: Rendios, cobraos ó perdeos. (Zarate, 545.) M del vi
va: T. gr.,
Idoa, por Dios, ae∨ idos.
Idos ai Talgo oon vos. (Alaroon, 420) (1).
El imperativo sal unido al les debe tener guíon en mei
ejemplo de Quintana (LXVII, 190): Sal-les al paso.
La. gente rústica suele cambiar en y la d final de los i
que vemos alguna vez en los antiguos.
Mordei/ sabrosoa booadoa—
AnteB OB anday esentas... (Rueda, 197).
197. Prosodia de los sufijos pronominales.
A, Si el verbo es agudo y tiene un solo sufijo, resol
blo; V. gr., amarle, amaros, metióme, dirásle, íendránnos,
drdnos.
Ta ha salido, vete— Toym«,
Temiendo aquel enoontrarme,
Paee sólo con querer dantw,
For descalabrado dojnu. (Vélez, Jnan, 595).
Os adorarán los vuestros,
T loa otros temblar6D-o«. (Anón., X, 886).
En esto todos convenimos, y no hay disputa. El primer
bo agudo es siempre átono (2).
O) Bd 1m po«lu M li«U»D ■Ignnoa otroa, p«ro nMWiUn Snlt
ilnnoa otroa, p«ro nMWitaa snlon entre el li
[■ft')— Ofrtrtn*-» (Id. IM).
Bn IiM PoetM, en qna al pioaambrs «■ tdnlea.
- 180-
B. Pero log verbos a^doa con dos 6 tres saüjos, 7 los llanos ó esdrdijn-
loB con ano 6 más, ofrecen no peqnefia din cuitad. La cuestión se reduce toda
al último an£jo, pues los que le precedan, convenimos todos en hacerlos
átonos.
La Keal Academia (1870, pág. 300) decía: «Se coentan también en esta
clase (esdrújulos) los verbos con afijos, por ejemplo, díjole, habiéndose,
diósela. Suelen asimismo tomar esta forma esdrdjula algunos participios
por rason del mismo aditamento; como cuando se dice: Habiemio traído al
reo, y HOttficddoie la sentencia... etc. Foreste enlace de afijos resultan ave-
ces palabras compuestas, en que la sílaba acentuada va seguida de otras
tres, como casíiguesemelc: éstas se llaman sobresdrújulas, pero ocurren
rara vez, y deben evitarse.»
«No falta quien ponga dns aceni<os en los verbos acompafiados de afijos,
pronunciando, v. gr., adorárnoste, dímeló: y aim algunos poetas de nota lo
han usado de esta manera; sin embargo, debe considerarse, en prosa como
una vulgaridad, y en verso como Ucencia poética poco admisible.»
La Gtramática de 1880 admitió la misma doctrina; pero modificó la se-
gunda cláusula en estos términos (pág. 340): «Algonos escritores antiguos
y modernos suelen dar dos acentos á este género de voces, cuando) constan
de tres ó más sílabas, diciendo adorárnoste, glorijicámosté; pero en verdad,
no hacen sino pronunciar el verbo y el pronombre separadamente, á la ma-
nera latina: adoramnste, glorijicamus te. Lo cual no es admisible en nues-
tra prosodia.»
Esto dice la Academia; mas para formar juicio exacto acerca de ello, de-
bemos exponer la historia de los esdrújulos pronominales.
1," El sufijo os detrás de consonante, nunca se halla en fin de verso.
2." El mismo sufijo detrás de vocal (tónica ó átona) forma siempre dip-
tongo con ella, según probaremos en el libro siguiente, una sola vez le he
hallado tónico en fin de verso, en este octosílabo:
r no eemtentando-ói. (Tegae, 644').
3." El infinitivo y el gerundio son siempre esdrújulos en nuestros poetas.
Solos tres gerundios he hallado con el último sufijo tónico:
Antojándoselé que coa porfía
Se ouele mndiAB reoea matar caca. (CaatellanoB, 91).
Porqno desteUndonós
Con hiél de tribülaeionea. C^egu, 552).
To os prometo de alcanzar
El perdón— Bosoándolé,
Pardiobre, qae me colé. O^jaB, 6').
Y nn inñnittvo..... Basta que me Teas
Sin Uegártemé. (Anón. XVI, 505").
4." Desde principios del siglo XVI hasta el XIX, fueron cosa corriente
los sufijos acentuados después de los modos personales del verbo, especial-
mente después del imperativo singular, 6 del subjuntivo ímperatívo.
-181-
Vea el lector altanos caeos:
Eq tne: Fr. Lois, 62— Sánchez (Migael), 4— Timoneda» 205— Anón. X, 90
—Anón., XXXV, 393'-Lope, a^ 342"-Villega8 (Jtum), 344"-Tir80, 58",
IW, 27y, 391, 417, ^ff, 629, 671'', 67y-Quevedo, 97-Hurtado (Ant^), 431'-
Anón., XVI, 506'-Oalderon, 2.^ 320-Id. 3.^ 389', 41(y-0uéUar, e08-Ro-
jas, 113", 136 bis, 172*', 195", 312", 343', 346, 359", 364', 405 bis-Moreto, 94',
^3, 481— Fomperosa, 571".
En te: Anón., LVIH, 17— Sánchez (Miguel). 21'-Tir80,. 6, 35', 38", 226,
477', 569", 613, 641"— Id. IX, 408-Montalban, 523"-Quevedo, 521-SolÍB
(Ant.*), 62 — Rojas, 173, 174, 341, 442"— Valdivielso, LVIII, 213'-Vólez
(Juan), 590"— Anón., XLIX, 192 bis— Iglesias, 441.
En se: Góngora, 488"-Tirso, 148', 263', 407, 453 bis, 615", e71"-Id. IX,
419-Anón.,XVI, 505'— Hurtado (Ant.'^), 470'— Enríquez, 494'— Calderón, 4.^
728'-Rojas, 172", 195, 321-Moreto, 431-Zamora, 4Sñ.
El fe, la, lo, las, los: Anón., X, 500— Lope, 2.^, 314^Tirso, 49 bis, 50, 169'*,
182', 415", 536", 612, 244-Id. IX, 404'-Anón., XVI, ^-Rojas, 47", 195",
376'- Morete, 131, 209' bis, 300', 332-Vólez (Juan), 595'-Calleja, 590-Fom-
perosa, 568"— Moratin (Nicolás), 68'— Maury, 172.
üi nos: Hurtado (Luis), X, 320— Vegas, 4 78, 552 b is— Lope, 3.^ 327'—
Tirso, 148*, 533', 536", 570, 699-Fr. Hortensio, XXXV, 149'-Moreto, 480.
Voy á transcribir algunos:
Sánches (Miguel), 4.
Principe, corriéramé.
Hurtado (Aiit.% 431'
Sois una... Inés, déjame.
Cnéllar, 60a
Ah bobilla, búrleme.
Tirso, 629.
Pero antojarásemé.
Bojas, 185"
No vi taL — Pudriéramé
Con sólo oírle.
Valdivielso, LVm, 218»
Levanta, consuélate.
Tirso, IX, 404'
Dame la mano, que peeo
Un monte— Tómesela
Bésela, etc.
Eniiquez, 494'
Acabemos, siéntese.
Bojas, 195"
Este hombre me viene á mi
Cortado.— Pruébatelé.
Moreto, 181.
Siendo asi, saquémoelé.
Lope, a«, 889*
Pero perdóneselo.
Moreto, 209'
|Bestia! Haré teatro
De venganza.— Déjalo.
— >No hay dudar, llámemelo.
Calloja, 590.
Señora, llamémoslos.
Hurtado (Luis), X, 820.
Si os parece, vamonos.
Treinta y dos son los autores arriba citados, y eso que no tengo comple-
tos los datos. Agregúese que el vulgo castellano aun hoy acentúa esos su-
fijos, y dígase que tal práctica vulgar, sólidamente fundada en la tradicioni
no es admisible en nuestra prosodia.
— 182 -
ün Bolo pTonom'bre detrás de verbo agodo es átono, porqne aborrecemos
instmtiramente dos sílabas tónicas aegnidas. El sufijo os es átono detrás de
yerbo llano en vocal, porque entre los dos vocales hay propensión irresisti-
ble á la sinalefa ó contracción; y si se le hace tónico, resaltan dos sflabas
iónicas seguidas, r. gr., diéra-ós. Después de loe modos impersonales, se
i;omprende que el sufíjo puede ser átono, porque como aquéllos nanea fo^
man oración principal, el entendimiento parece como que va de paso sóbre-
los sufijos, para fijarse más en lo que sigue; t. gr., acordársete debría —
habiéndole traído.
Pero que aquellos sufijos que son complemento de una oración princi-
pal sean átonos, viniendo detrás de sílaba átona, eso no lo probará nadie.
Antes al contrario, lo dicho prueba que pueden ser tónicos, y que eso «B
admisible en nuestra prosodia. No digo que siempre han de ser tónicos;
paea puede ocurrir que lo que sigue al sufijo, exija pasar rápidamente sobre.
¿1, como si digo vístete pronto, déjamele ya. Basta asentar que per se son
tónicos; per accidetts pueden ser átonos.
Así, pues, formulo la sigoiente regla: En los modos personales con sufi-
jo pronominal, no hay eedn^julos per se: en toa modos impersonales y en los
verbos auxiliares, sí. Entiéndase siempre exceptuado el verbo con el snfijo
os, como está dicho.
h." Bastante más inadmisibles son los esdrújulos en los modos persona-
les. Los primeros esdrújulos que hallamos son los gerundios: v. Mendo-
za, 73— Fr. Luis, 46-Herr6ra (Fem."), 339'— Aldana (Francisco), 607. Y sólo
gerundios esdnl^ulos vemos en algunos siguientes: Góngora, ^1 — Espino-
sa, 41 — Arguijo, 396'— Mirademescua, IB',
A últimos del siglo XVI salió Gairasco con sus esdrtu'ulos, y á pesar de
qae le atribuyen (no sé si con razón) la invención del verso esdrújulo, no
usa más que infinitivos y gerundios (pocos en verdad), y sota una rez el
presente repruébola (474). Pero vino Vegas hacia 1690, y compuso algunos
versos esdrújulos sin tino ni freno (609, 518). Véase la muestra (518):
De mi ea aqnosto.— Y madre mío, ¿en com qtu
Engañar no m dqe, jay me! queriéndome
Con las manos tentar?...
Asegdrate, liijo; liijo, créeme...
Del alma y corazón siempre he jo omddofa
lOh DioB de imenea potestadl gólÁimame,„
Ante tu eteroft H^estad, supUeoie
Veas si yo (mas ¡ay! qué digo, ¡ay miaerol
Qne ya tú habrás eternamente fisMo... etc.
Estos esdrújulos, que huelen ya á gongorinos, aunque GhSngora no los
nsó, se vwi raramente y en pocos poetas; y oasí siempre en estilo culto, ri-
dículo ó afeotado. Citaremos los siguientes por orden cronológico: Lope,
1." 71, 79'-Id., 3." 46', 148, 339' -Id., 5.° 72', 77' 78-Id., XXXV, 27Í-TÍP-
80, 702, 672-Anón., XV, 514, 639-Calderon, \,\m', 723'-Id, XXXV, 196?
- IK-
-^Eojas, 210*— Villarroel, 68— Barbero, 634'— Burgos, 44í> -Tapia, 681'. Co-
piemos Biguá ejemplo:
Con U luna las sgaas vanse ; vuítveiue;
No aé ai peoM hay, per« pregúmolo,
Qae on estos ovas &6giles emouilvetm...
No es bien heolio relLir. T6, Bato, efdia^fiaiKW
Tria versos, pnes los pintas beneméritos,
Y de ta furia y tempestad etcán^anoe...
Yo oaando Mato del soy hamildiaimo,
Re^tSoU, veneróle y adárole
T fiie^osu, pastorea, indignísimo;
Con apacibles vernos enamárvle,
Y mis que piedras ; tesoros tfbares
En mis propias entraflos aUaúrok (Lope, XXXY, 271).
Soneto— A tus amontes (ninfa vil) rq>átíah»,
Y en regalada oama incasta, aeuiHato»,
Búitealoa, atamáratoa, reeuMaíot.
Preténdelo*, eaeóndelo» y engáMalo».
A. todos castos con fervor detcMaío*.
A todoa peros en tn cesta eneittaioi;
Annqne no te molesten, tú molittalcí.
Aunque no te embanasten, t& emboMáttalot.
Por oootro 6 cinco endrinos, Diño, endrínalot;
En ocho ó nneve cubas, Cubo, etimóttelcr,
Con doce ó trece sustos, Dama, agúftaha:
Llámalo», amoniílalos, ittelínalot,
Abrá$<üoi, eneiéndeloi y tuéitalo»,
Enfráudaioa, engáüalot y embústdo». (Rojos, 210').
¿Es esto corrección y buen ^sto? De ningon modo. Y
«n el soneto de Rojas, quien te atribuye á do» Juan el Val
Que en juegos de lo poesio
Fué gran tahúr de vocablos,
■es decir, que todo ese tinglado de esdrújulos es un paro ju<
propio de los tahúres de la poesía; y por tanto, inadmisible
sodia. Y sabida cosa es, que los tales esdnüjulos son una de
tes del culteranismo, como ha poco lo eran del krausismo.
Concluyo, pnes, distinguiendo la doctrina de la Acadén:
la regla ya enunciada, la cual reduzco á los siguientes tém
1.° El sufijo os se contrae siempre en diptongo con la v
y es átono (y. n." 267 y 271-276).
2." Los verbos auxiliares (haber, ser, etc.), y los mod
-forman eadn^julos con los sufijos, según la práctica genera
«1 uso del vulgo castellano.
3.** En los modos personales no hay esdnüjulos compa
«o^jo: si el verbo es agudo y el sufijo es uno solo, el v
«omo cayóse, veréisme: en otro caso el último sufijo es pi
vocablo ditduioo (t. n." 36); como cayÓsemé, aáorámosté. Ajd haUaron lo»
[>HBHX8 DSHOSTBÍ.TITOB
ae sucede ahora,
I sucedió poco ha ó Emoederi luego.
{QB sucedió ha mucho tiempo, ó sao«-
rtícnloB á estos pronombres: lo diph»
o la inexactitud de tal deuominacioo.
aicos y llevan acento ortográfico para
empañando al nombre sirven de adje-
son tónicos, según el aso general d»
B poetas. Es, por consiguiente, vioiosa-
rarroB en estos adjetivos.
rfetivo.
ises en qne pueden dividirse todas las
uiendo á Aristóteles, á saber; auatandor
«n, Iv^ar, tiempo, situaeion ó disposición.
iblo correspondiente á la sustancia, y
como sustancias.
iponden también á la misma categoría^
ü-e los pronombres, los personales re-
ustancia: los demostrativos en cuanta -
cuanto á la cantidad: los relativos ¿ in-
■elacion.
liento i la acción, á la pasión y i la si'
tspondiente & la relación; y como ésta,
reposiciones también son de varias es-
10 y lugar, desde, hasta, hacia, ío&re, en:-
e aquí se deduoe qne la eonjuneion no
bun Mqnitnr, non ae
xto Bnibk eltad».
- 186-
«fl más que una preporicion que se puede juntar á todoR Ino naAnn HaI v
bre, 6 que sólo se puede unir al verbo.
El adjetÍTO es un vocablo correspondiente á cualq
rías, aplicada al nombre ó predicada de él, & modo de c¡
concreta. Es, pues, el vocablo correspondiente á la can
«omo predicados del nombre.
El adverbio es el adjetivo del verbo, y propiamen
expresa en abstracto cualquiera de las otras categoría!
nes del verbo.
Si hubiéramos de sacar todas las consecuencias de
riamos cuan imperfecta es la Grramáüca que se ensefia
las cátedras superiores. Veríamos muchos nombres im
fiuioiones malas, muchas clasificaciones 6 divisiones i
^ne el asunto es muy complejo 4 intrincado; y además
lo dicho demuestra que en la Grramática pudieran hac
sas modificaciones.
Ahora trataremos del adjetivo:
§ 1.°— PbOSODU. 3BMBRAI. OB LOS ADJ1
200. Los adjetivos son todos ténicos, exceptuando
1." Los tratamientos de las personas: don, doña, sm
singular), frey; y en los vocativos es ordinario hacer á
señora, padre, madre, y quizá algún otro, como maeee, »
Cualquier castellano hará átonos estos adjetivos e
Este retrato es de ÚOñ Juan; aquél de doBt Clara.— S»r
Fray Andrés— Los apóstoles Sis Pedro y Su Pablo.— La
—Obras de frey Lope de Vega.
Se ha de notar que á veces se junta don con /ray,
que santo es tónico cuando le precede artículo, t. gr., i
adjetivo se emplea completo sólo con los nombres Ih
Uo. Sin embargo. Su Tomás, dijo Salustrio (485'),
Iaís (134): el uso vulgar es, el stmto T<^>ías.
Adviértase también que de estos adjetivos, los qn
al nombre, son siempre tónicos detrás de él.
2." En vocativo hacemos átonos algunos adjetivos
tos; V. gr., buen hombre, gran Dios, gran camueso, mal a3m
3." Los numerales simples (gramaticalmente), so
¿Uee, veinte, ochenta, dentó, mü. En una cantidad de dos
las unidades son tónicas: las decenas, átonas: diez y sei
eétera. En las de más de dos ciiras, pueden ocurrir va
cgemplos:
a) 628: el seis que precede al cientos es átono, j
tónico.
""íT"^^íPl|pi^|W
- 186 -
lil, y el dos que precede al cientos
al mil ea ¿tono; el otro tónico.
3fl al ftül 63 átono, y el tres que pre>
que precede al cientos, el cütcuenta
lOenas completas, las palabras ciVff-
las DO completas, las nnidades qa«
las decenas de millar son siempre
a,T completas también son átonas.
'cero, etc., son todos tónicos; pero es
nar un vocablo compuesto de las de-
debe hacerse átona la primera pai^
i en los capítulos precedentes.
significa propiedad, y puede poner-
mitivo; T. gr., 7-e<ü, perruno, español; 6
España. Así, alma real es lo mismo
que hambre de perro; suelo español,
1 pronominales mh, tuyo, suyo, cuyo,
rqne representan á los genitivos de
pronombres. Pruóbolo: Los pronom-
a de sustancia ó persona, no pueden
Inos; lo cual quiere decir que no púa-
siguiente, en otra categoría), sin de-
t pronombre de suyo lleva artículo,
artículo no sería pronombre, sino
j vuestro son adjetivos, como nadie
i el artículo prepuesto (sobreenten-
nasculino y feaienino) (1), pues bien
lia (por ejemplo, la suerte), y lo mío
I en virtud del artículo): luego tales
! 6 perruno. No tienen nada de pro-
H, de que, de nosotros, de vosotros. Cuyo^
< tu mt «», it IH rwH), ata.; lo mUmo qna al Mrdi ga-
na ■Dteponiando al pOHclTo^ Dombra, haalnal
mtk 4 BB proBombra, ya llar» an si al iIboo da I>
n agrafBTM: k futa da *1, bMU i
porana al B^lati*
11 araaBle qoa al--
- lOT-
ftDnqne relativo, nunca es pronombre ni puede serlo. T no ss admire de esto-
el lector; pues ya hemos dicho (núm. IGS) que en la claf
pronombres, adjetivos, adverbios y coi^onciones, Ouyo
átono: de los demás trataremos ahora.
202. Forma completa. — Estos adjetivos son siempre tí,
sonas hacen átonos delante de nombre á nuestro y vuesti
ral de Castilla la Vieja los acentúa prosódicamente, á d
á un vocativo, como en este ejemplo de Rojas, 130:
JVucftra ama ¿dóndo pondremoa
Eatoa cofres?
203. Forma apoeopada: ni, tu, an— Delante de nombre
forma, aunque antiguamente no fa¿ así. La Academia
aoentOar estos posesivos es vicio y tosquedad, y que con
ta BU calidad de adjetivos, y se rompen las leyes nativi
yo que soy castellano viejo, quisiera ver las pruebas i
pues no veo fundamento para tales reprimendas.
Lo único que aparece es la equivocación que tales
tener con miy íü pronombres, y con la interjección sus.
ferir el autor del parrafillo citado, que tal equivocacioi
Voy á responden 1.", de qae se puedan confundir, no se
iundan: depossé ad/aeíum non valet ülatio. 2.**, niego que
pues el pronombre va casi siempre seguido de vocablo •
las raras veces que va seguido de sustantivo, jamás ]
tuiido á éste, como en el siguiente ejemplo de Lope, 5.°,
Tú, fortuna, tt, amor, tú, hermosa ciega,
¿Qué bien podrá esperar mi oonflanu?
mas el posesivo va siempre unido al sustantivo ó al in£
<ña siempre unido al nombre, es decir, sin pausa en mee
que el sentido de la proposición quita todas las anfíbolc
se confundirían siempre sí (pronombre y adverbio), I
tícnlo) sé (inflexiones de ser, y saber), y otras infinitas
que tienen una misma acentuación. De donde resulta qi
toáramos ortográficamente, no habría motivo para quejí
qne sería puramente material; ni por acentuarlos prosóc
mos su calidad de adjetivos, ni rompemos las leyes del
las que yo conozco.
3° Los castellanos viejos, cultos é incultos, doctos
iónicos á. mi, tu, su al principio de oración y detrás de
dnSjul^ y átonos (ó mejor, subtónioos) detrtUí de sflabí
ximos á un acento predominante; aunque á veces por la
nante el acento del posesivo. Resta copiar algunos ejen
De posesivos tómeos; En mt lugar — Para m» hijo— C'
Te quiero como á mtr ojoi — Ko está par* ái
iB,ee.
Jian.
a., ib.
, 410".
T & la de (w ameaM fiera lumbre.
Oóngora, 449'
Fíeraa naolonea eontra tw fe armadas.
Id., Ib.
Si «obre bi piedad dÍTÍna, aobrc-
Calderoii,l.»861'.
Pues para hm gnadaméa
Ha comprado parte della.
CnbíUo, 187',
Algna eonanelo en mí dolor tuTier^
Pero mi no temida desventura.
Aijona J., 91'.
Es eamarada
Da don Diego.— Tu don Diego
Fa& quien oauaA todo el fuego.
AIaroon,8T.
Para mí satÍB&eeion
Vuestro engaflo ee la diooulpa.
Id., 381".
No baoee bien, que mí rason
Puesta 4 tw Ins, no luciera.
Hojas, S98.
mos: /ay m\ maáre\~áame tu capa— ya se fué
^aplaudirán hm discípulos, etc. También en
ritmo; paes si cae el poBosivo en sílaba qae el
como palabra menos principal qne el nombre
bono.
^ t& dAse, 7 al fin
td de tu albedrlo,
tte tu vida tú,
b& de tu peligro,
t& to duración,
» tA tus designios
tte tú tos alientos,
e al fin tantos siglos, etc. (Calderón, 1.°, 486).
tu posesivo es tónico: viene detrás de diocion
oral del verso.
ao ó tónico ¿ voluntad, segnn el acento qne se
, núm. 197, B. 4°).
es átono per accidens, el ritmo resulta daotí'
»e en BÜaba átona.
Notemos t>ainlH«n este verso de Melindez (3^).
Todo fu lugat tiene.
Si hacemos átono el su, se entiende qne el todo a
para eritar ahi la oonfíision, debe hacerse tónico el su. 1
el todo es sujeto de la oración.
Besmniendo, digo que no puede darse regla &ja para
los poBesivos: pero qne en general son tónicos después
esta una de las cosas que no pueden sujetarse ¿ regla; pe
lo qne quiero asentar aquí) que no es tícío ni toequedac
posesivos. Digo más: los posesivos nonca son realmente
nicos; es decir, qne permiten que su acento se obscuro:
dad de otro acento precedente, ó por la rapidez qne exig
núm. 35, 2.°).
CAPITULO VI
Del adverbio.
204. Fuera de los adverbios relativos, los demás en
tónicos.
Ta hemos tratado también de los adverbios tnas, mi
El vocablo luego, cuando es adverbio de tiempo es tam
Resta discutir una palabra no poco dudosa, y es el llai
■m adverbio auH (ensella la Academia, pág. 366) prec
se acentúa, porque en este caso forman diptongo las d
acentuará cuando vaya después del verbo, porque ent
como voz aguda disílaba: ¿Am no ha vetado!*— No ha ve
Después del verbo, todos convenimos en hacerle di
hay cuestión (1); lo mismo cuando venga detrás de otra i
difique; v, gr.: más aun. Joven aun. Sin embargo, sepa
tros poetas rarísima vez posponían el aán.
Uirademesona, 46"
No se acaba el mTmdo aún (2) .
— ¿Qné ea aiint—Aím no podemos
Hablai bien los pobres?
Tirso, 608
Siento el sobresalto
Que ve dora orin (S).
Vimés, 649
Pero cútame aún despedazarte.
Toleoertifio
Llevarb, si n<
Del pan y de]
Awt del palo
Caldero
No he teñid
Qne haya pe
Cnmplirtea
a) AlgaOMa alnéiMlB hkllunoi «n 1m paatu del •i(la XTIIIi
P»i» BqDU qn* en Im letru a> aún naeTO.
Que —tí aún eD-rnalta an meatlllu.
(S) Coneaiía&te de m
(8) / ■
.■-.jlUiif^W^WJ
nás frecuente el aun poBpnesiOi
enemos tres opiniones:
iempre ocentiimí la M, como también Jove-
aeto, qae siempre ponen acento en la o.
o el auH.
ba citado no dice más, sino que aun es dip-
ioado por él; y esto es indudable, ni necesi-
ite, los gallegos hablan mal. El acento de
. es átona, según parece por los poetas, y se-
[üastilla.
la cuarta opinión que distingo asi: el auH
í la », ya delante, ya detrás del verbo; el
[perteneciente á los de cantidad) es átono y
Pero como es difícil en muchos casos dis-
9 tiene el aun, creo que debe decirse que
} átono, y el aun pospuesto tónico, y que no
mente adverbio de tiempo, y raras veces,
itónicos, según está dioho; (núm. 166).
piTULO vn
nombre.
tónicos. Sin embargo, esto no impide que
algunos nombres por fijamos más en el ad-
: ¡Dios m/o/. Pero esto no sucede siempre,
ion con que se habla.
no á Dios al rezar Dios te salve, Ufaría, etc.
diferentes formas ó metamorfosis que han
ipuestos vuestra merced, vuestra señoría
tma reinaba
e BQ senado,
laeal m&s honrado
e Uamaba. (GaatUlejo, 236).
ecorriendo la siguiente Usta:
-Rojas, 21' — Quovedo, 277— Calderón, 2.",
4" — Cañizares, 507'.
:, 177".
¡nevedo, 117*.
- 191 -
7, Vaesanced: Tirso, 241'.
a VueBeneé: Avila 562~Tirf(o, K4"— Moreto, 316
9. Vnsancé; HoretíO, 315".
10. Yaeaac^: Hartado (Antonio), 462.
11. TTsancó: Tirso, 234"— Moreto, 59*, 202'.
12. Usaced: Solis (Antonio), 17"— Moreto, 489".
13. Tueoed: Rojae, 144.
14 Vaoé: Rojas, 141*.
16. Uced: Rojas, 21'— Solía (Antonio), 16'— Calden
16. Ucó: Matos, 221'-Zárate, eW.
17. Vtiesaniestod: Tirso, 669'.
18. Sn mested: Calderón, 2.", 82-Id^ 4.», 138".
19. Sn mesté: Moreto: 110.
90. Vuesansted, Tirso, 2CT".
21. Voesansté: Tirso, 2G6'.
^. VuesastediTirso, 569"— QuevBdo, S77*.
^. Vuesasté: Tirso, 192', ffl6".
24. Vnesosté: (ao encnentro la cito, que creo es de
26. U8astod:RojaB271— Calderón, 4.°,^— Cafiiza!
26. Vaested: Quevedo, 122*, 520*.
27. Vuesté: Sor Juana, 291'— Moreto, 661.
2a Vaested: Cubillo, 132— Trillo, 68' -Tirso 282,
29. Vusté: Cubillo, 141— Tirso, 232-Qu6vedo, 124'
8a Usted: Quevedo, 620'— Calderón, 2.", 93'— More
31. Usté; Matos, 224'— Solis (Antonio), 17".
1. Vuestra señoría.
2. Vueseñoría: Cabillo, 164— Quevedo, 156'— Cald
3. Vusefiorla: Lope, 4.', 90*.
4. Vusifioria: Lope, 3." 639.
■ 6. VuBiniría: Tirso, 669'.
6. Useñoría: Cabillo, 159"— Anón. XVI, 370.
7. Usiniría; (Tampoco encuentro la cita).
8. Vueseoría: Cubillo, 150"- Monroy, 111'.
9. Vuesoría: CubiUo, 168-Polo 209.
10. Vuesiría: Tirso, 647, 643'.
11. Vnsoría: Tirso, 162'.
12. Usiría: Calderón, 1,°, 544— Zamora, 416.
13. Vuesía: Cubillo, 164'.
14. Vusía: Cubillo, 179— Moreto, 504'.
16. Usía: Cubillo, 158— Cañizares, 650".
1. Vuestra excelencia.
2. Vuexcelencia: Tirso, 673" — Cafiizares, 5^.
3. Vuecelencia: Montalban, XIV, 462"— Cmz (Rí
-Tirso, 88.
■).
,ón, Xn, 413'.
tra reTerencia; Alarcon, 446"— Isla, 396".
i seor, sor (Rojas, 371') y so (L«iva, 368.
)73), sora (Alarcon, 82', 87 ) y sa (Tir-
I').
es. — LoB géneros Bon seis, segan Is Aoa>
limaleB machos;/«m«M/Ho, propio de los
?r = ni uno ni otro), propio de aquellas
üeno (lid xMvóc)) propio de aqaellos anima-
o, como lagarto, murciélago, anguila,
os Bd,jetivo8 sustantivadoB de ana sola
311 aplicarse á machos qne á hembras,
iiguo, el de los nombres que sin razoD al-
9, otras femeninos.
los apellidos y los propios de mujeres)
1 artícalo masculino; v. gr., eí agua, el
los letras a y A y el nombre haca llevan
I (sola ó con adjetivo-, larga, escasa, et-
) 3', 29, atr-Moreto, 59', 159: la postrer
iojada (hablando de un hombre), Yélez
,386".
litan de género ambiguo:
riente, creciente, menguante, mar, mim-
fénix, serpiente, enjambre, dogma, trí-
\a, dote, anagrama, epigrama, crisis, re-
'lema, frase, cometa, origen, linde, fan-
o), catástrofe, yunque, iris, perífrasis,
■bole, adarme, clima,
ióstola (Hojeda, 4&2); macha (Mirademes-
(Polo, 197); la poeta (Caro, D." Ajib, 1360;
dttca (Calderón, 3.°, 368"); ese máscara
-Trillo. 66); vasalla (Calderón, 4.', 113');
Luis, 13); hereja (Vegas, 482); idolatresa
06'— Tirso, 126); pliegue y dobles, mas-
Lo8 nombres en general son el ablativo
la vocal extrema: apóstol{o, márlirifi,
dos del latín se conserva generalmente
tin, pero no siempre. Y como el plural ee
afiadiendo una 5, resulta que la forma-
c:OD del plural es en caatelliuio segnn la regla signieiite: Los que en avaga-
lar terminan en vocal átona, 6 en e tónica, forman el "' — ' _jt_,i:-_j
5.- mapas, especies, leyes, amos, espíritus, quinquéi
forman añadiendo es: bajaes, aieiíes, tisúes, salud
amores, agraces.
Excepciones: el plural de so/d es sofás; e! de pa
fió, se forma igualmente, afiadieado nna s. £1 de la I<
Los terminados en vocal átona y s, y. gr. Carlos,
y los patronímicos en s llanos ó esdrújulos, tienen e]
guiar: los Carlos, las crisis, los lunes, los Peres.
209. Plurales caprichosos en los poetas.
cees: Calderón, 1." 183'. .
síes: Castro (Gaillen), 382— Tirso, lOi'.
noes: Id. 369"— Tirso, 104'.
maseBí Rojas, dG"—all(es: Vélez (Luis), 120".
míes: Polo, 1^7'— mieles: Villegas (Esteban), 554.
qnés: Trillo, 72'— guees: Salazar (Agustín), 66".
ay de míes: Solís (Ant."), ^'—Calderón, 2.° 17a
túes: Lope, 1." 213— Quevedo, 181'— Isla, 311— Oa
frenesíes: Solís (Ant.'^, 23'-Igle8Ía8, 449'— Calle.
adioses: Id. 72— Pérex de Camino, 732',
hipérbatones: Caro (D.' Ana), 136'.
teces: Valbuena, 236, 299.
greyes: Hojeda, 444 — Vegas, 496' — Fomer, 311'.
toses: Quevedo, 220.
senectudes: Calderón, 3.° 478.
tuses (de tusj: Id, 3." 478".
hambres: Id. 4." 262.
sedes: Id. ib.
Agnus Deies: Quevedo, 162'.
quiquiriquíes: Id. 226.
arremetieres: Id. 292'.
remifasoles: Id. 541.
Batanases: Id. 687'.
mapas mundi: Castellanos, 10".
nadas: Barbero, 687'.
otrosíes: Id. 617'.
traspieses: Vargas, 606.
despuese's: Moreto, 616'.
Es frecuente en los poetas el plural en is de los
IfSfJabaUs, rubis, borceguis, neblís.
El catálogo precedente da alguna idea de la ínc
tocante á los plurales de adverbios y otras palabras
2f0. Plurales de los hombres propios.— Prop
nombre que conviene á uno solo (quod convenit solt
194-
iere que los nombres propios son muy
rnamos propios no lo son, ^o comunes
!ia de que qo se predican de los indivi-
>8, sino como mera denominación que
éste es Juan en el miamo sentido que
imente decimos éste se llama Juan.
}S nombres propios no tengan plural;
supuesto de que hay nombres propios;
íes por medio de nociones mentales,
plurales de nombres propios. Léase el
mujeres (XVl, 407), y las comedias de
lan especialmente los propios de mujer.
lejas, 171.
unon), 510.
>ra, 616"— Vaca, 316— Arriaza, ^— Mo-
■Aurales.
T un nombre ó adjetivo masculino al
'ación que cambiar l& eú.o del mascu-
i consonante ñnal, el acento no se tras-
x; alavés, aZaveso. Exceptúase el nombre
i'ero si el femenino añade al masculino
la penúltima rocal; t. gr. aUa^, aleal-
Itera el acento del singular. Sin embar-
- 195 - '
go, de régimen se dice regímenes, j de carácter, caracteres. Acerca de e
última palabra es de notar lo siguiente:
Alarcon hace siempre agudo á carácter, como d<
earaetér(e: v. 99", 3B9', 361", 364, 444".
Fnera deeto: al carácter (99).
Te imprimo mi carácter (869).
Por consigniente, están mal los acentos de carác
Hartzenbusch (pág. 99"). Antes de Alarcon no recuer
Tocablo en singalar. Desde Calderón inclusive en i
caráeter.
En el plural; muchos dicen caracteres, que es plun
pocos dicen caracteres. Vea el lector: Rufo, 122' — C
LVín, 148— Argensola (Bartolomé), 319'— Valbuena
B." G9, 1 28, 200', 2 18', 3^', 370, B22— Herrera (Jacintí
902— Id. XXXV, 343— Norofia, 471'— Arriaza, 102'.
Si «ntendéis sne car&oteres eGcritos (Cali
Forqae son auB caracteres de fuego (Lo]
Donde estaba mi alma entretenida
En formar ciertos rombos y car&cteres (Oei
También el plural Í6 fénix es fen/ces: líope, 5." 1
CAPÍTULO vm
■Prosodia de los nombres* ad}etlvos*
y adverbios tfinlcos.
212. Hasta aquí hemos tratado de la distinción e:
eos y los átonos; pero no hemos dicho si los vocabh
llanos ó esdrújulos.
Los monosílabos, claro es que son agudos; por lo c
tad alguna. Sin embargo, el decidir si un vocablo es i
do tiene dos vocales, es cosa imposible si se desentie
ciasion. Porque las reglas de los diptongos suponen
■del acento, y este es un negocio difícil é intrincado.
Estaa dificultades aumentan en los polisílabos po
I.' Porque sería necesario distinguir en nuestr
' griegas, latinas, árabes, castellanas, francesas, italiat
2.* Porque en cada uno de estos idiomas tienei
cantidad.
3." Porque sería además necesario conocer la eti
tos de cada palabra de por sí.
4.° Porque no siempre en castellano guardamos
latina.
- 196 -
Estes dificultades son tan graves, que no s¿ si será posible formar tina
^^^a;= «„= «nn -„™in„ (5jjjg fondadas en la cantidad dé á conocer el acento
laede hacei- pero si no se hace todo, siempre ha-
Q las reglas.
*tográñco (per se), y la vocal final de las palabras
stran los datos suficientes para conocer dónde está
, cuando se lee.
újulas deben acentuarse todas, porque no hay otro-
las demás.
¡al fuerte ó en s y los verbos en « son graves; por
ruarse las a^das en vocal fuerte, ó en 5, y loa ver*
1 vocal débil ó en consonante, exceptuando las en
gudas: por consiguiente, se acentuarán las grave»
adyacente á una fuerte es naturalmente átona; por
débil tónica, adyacente á una fuerte, debe acen-
que precede á la otra débil, es naturalmente áto-
centnaxá cuando sea tónica.
es concurrentes, se considerarán como separadasr
q; así debe acentuarse aéreo, empíreo, etc.
puede leer sin peligro de confundir las agudas con
son bien conocidas por el acento.
de está el acento de seria, haría este razonamien-
pero la i es átona, puesto que no lleva acento; lúe-
como ni la /ni la » tienen acento, deduzco que la.
)0B se acentúan: 1.°, las letras a, e, o, u, por eos- -
únicas, que no lo son; 2.°, loa pretéritos fué, fui,
e no le necesitan; S.", las notas musicales mí, láf
; 4.", él, mí, tú, pronombres personales; s/pronom-
)n de ser y saber; dé inflexión del verbo dar; té
e y los verbos agudos con un sufijo, se acentuarán
tal aditamento; fácilmente, cortésmenle, perfcc-
•darnte, mandónos, .
L dos sufijos y los llanos con uno ó más, se acen- -
Bgla de la Academia, v. gr.: dándome, dístenos,
diitingae lot nombreg de los verbal. FriDOtuneute, tjintcw amitos
itot. Tampoco diatlDune «utra 1u tarmioadu en Tooal faerte y eo
y namorOBM, coma que lo ton todu Im prlmeru paraoD»i de bíd-
dos en •■ Pero al fin, por au loeoto mil ó meDoc, do he de reiUr ooa
SD el idioma.
- 197 -
¿mote, dármelo, etc. Que se acentúen ortográficamente poco importa, con
taJ que se reconozca que no es tíoÍo ni licencia hacerlos ditónicos en los
«asos ya explicados (nilm. 197).
Todo lo demás que pudiera afiadir sobre la colocación del tono ó acento
prosódico en general, fondado en la cantidad de las sílabas y formación de
las palabras, es tan incompleto y difícil, que preñero dejar]
£n latin, el sistema prosódico es relativamente fácil, conocí
mejor dicho, la raíz de la palabra; porque la cantidad de to(
ios está sojeta á reglas generales y fáciles, como podrán ate
nos de mis discípulos, á quienes enseñé el modo de conocer
todas las sílabas latinas; y yo mismo, con mi sistema prosód
«e me ha olvidado algo) la cantidad de todas las sílabas casi
-te como leía. Pero en castellano, como lengua menos pura,
inmensamente mayor; y además tendría poca utilidad tal si
-nso y la acentuación ortográfica para conocer el acento de
Jtustra fit per plura quod fieri potest per pauciora.
Mas para concluir este libro, voy á fijar bien el acento d
tras que le tienen vago ó mal entendido.
215. A.
1) Ábáalá y Auáalla, árabes, que parecen un mismo no
'do aqaét (Calderón, 2.°, 335 y siguientes) y llano éste (véase
2) Adonaí.—'^\& palabra hebrea es en latín Adónai:
hallo Adonáy, y debe pronunciarse Adonai, según el uso di
tas: Calderón, LVIII,' 397, 413-Id., 4.", 200"--Moreto, LT
«las, 466.
Si S07 snmo Adon&f,
Abrutaroa pienso luego. (Moreto)
3) Ahi.—'Ea vicio algo frecuente en el norte de la Peni
por sístole.
Como esas, estatuas hay
Por ahí qoe se idolatrao. (Calderón, S.",
4) AlboiMO.—Asl nuestros poetas, menos Laso, X, 396.
5) Alcibiades y otros en ades ó adas griegos, deben sei
les son Mtlc/ades, híadas, dríadas, hamadríades , (véase
sio, 2©— Acevedo, 266— Arqnijo, 4(^'— Lope B.", 366'); -
Olimpíada (Cairasco, 496), Oriade (Calderón, LVIII, iSi'),
<Lope, b°, 461') tesplades (Lope, XXXV, 270), miríada (Lis
'(lista, 287'): no está en el Diccionario): Iliada (Argensola, 1
co, XXXV, 300— Quevedo, 458'), Lusfada (Góngora, 466), A
XVI, 172'), Pléyade (Arjona, Juan, \OV)-acladas (Vilb
náyades (Herrera F., 302). Aunque no falta algún ejemp'
no debe hacer autoridad contra la regla.
6) Alcíitoo, — Este y otros grigos en 00 como AhUhoo,
- 198-
Pdntoo, AstÍHOO, deben tener átonas las 00, segim sn origen griego y
latinÍ3.
Sin embargo, nuestroa poetas suelen hacer tónica la primera o: asi.
Alcinóo (Cervantes, 596); Ptritóo (Lista, 306). Hermosilla los hace en ge-
neral agudos; Piritoó, Artinoó, Piroó, Creo debe seguirse la acentuación
griega. Antínoo dijo muy bien Reinoso 221. Agueíóo, sin embargo, tiene la
o primera tónica (en griego omega).
El apellido Fetjoó tiene y debe tener tónica la o final, segtm s© halla im-
preso en documentos contemporáneos del famoso benedictino, y en Horatín.
(Kicolás), 65'
7) Áloe. — En griego, según el acento, es aloe; según la cantidad áloe^
como en latín. Fúndense admitir ambas acentuaciones.
Tefildos nvdoe y áloes, espirando. (Ribera, Luis, 380')
Y Al divino Ctuoóea
En indianos aloes (heptas.) (^pe, C.°. 197)
No es admisible decir aloes ¡ como Hojeda escribió, 500'.
8) J./fííí'.— Apócope de Alvaro, debe ser grave y no agudo. (Véa-
se X, &10).
9) Ambrosia: Los antiguos decían ambrosia, de lo cual tengo muchos
ejemplos: Cervantes (689') ya dice ambrosia: en Lope es vario el acentor
desde Calderón en adelanto todos dicen ambrosía. Bebía ser ambrosia, se-
gún es en latin, sin embargo, en griego tiene el acento en la ij
10) ^»í/»,— Este verbo hebraico es agado en castellano, como en he-
breo. Tirso, 340, 417.
A sátiros que me Uamen
Como lega digo amen, (verbo; equivoco)
En ves de decii otnJn. (Calderón, 4.% 378)
11) Attacréon.—'Sil nominativo griego así es, y así le usaron nuestros
poetas, V. gr., Villegas (Esteban), 567". Si fuera apócope del ablativo
Anacreottte, debería ser agudo.
Véanse también Villanueva,593'— Jovellanos, 6.
12) Anagrama, epigrama: llanos. Así todos los poetas, sin excepción.
Y conforme á éstos, deben ser llanos los demás en grama ó gramo; tele~
grama, kilogramo.
13) Aníbal, Asdrúbal, Amílcar, Túbal. — Aunque parezca increíble, es-
tos nombres son agndos en todos nuestros poetas antiguos, hasta Calderón
inclusive; véase Cueva X, 362, 373. Los acentos allí puestos por el Sr. Du-
ran, no debieron ponerse. Un solo caso hallo de Aníbal (Virués, 509), en lo
antíguo. Los modernos, con mejor acuerdo, los hacen llanos, como debea
ser, según la regla general.
La palma por Aníbal obtenida (Moratin L., fiW)
El gran hijo de Amilcar te amenace (Arjona M-, CSfl*)
Diga vencido Asdiúbal y el Metanro, (Lista, 3ST)
.íéH
— 199 —
Arjona M-, K6'— Arrlaza, 69'— Jforatín N., 59 — Moratín L.,&60 — Qninta-
na, 17— Pérez de Camino, 726"— Lista, 286'.
A este modo, debían aer gravea Gaspar y Baltasar que hacemos
a^fndos.
14) Am'malía.—Jjo mismo qne animal, tiene ton
malamente escribió Jovellanos, 30.
15) AttUoco: Calderón, 1°. 311 y sigoientes; Lopt
tignos como Timoneda y Castellanos, decían Antiocc
16) Antipatro. — Esdnüjnlo debe ser este compuei
padre. Sin embargo, grave le usa Lope, 5.° 196,324.
17) Areopágo: grave: Moreto, 498'— Cañizares,
dez,219'.
18} ^r/ete.— Acevedo y Moratin (N), dicen ariett
demos, ariete con diptongo; pero su verdadera proni
latió ariete.
Combfttídofl de Arletea cayeron. (Ck
19) Aristides.^Asi es en griego y así le usó Ma
mente se le hace esdrújulo. Lope. 3.", 294" también It
20) Argut'médes.— Asi todos los poetas: Argensol
che, XLII, 317-Tirso, 566' -Lope, 2.°, 356.
Aquellos ediflcioB y cotoeoe
Que del grande orqnimédes fueron traía.
Y lo mismo todos los griegos terminados en tnt
(Calderón, 1.°, 13'), Diomedes (Claramente, 511), Gani
y Palameáes (Laso, X, 321).
21) Arrecife. —'^ciMa, 61':
L» brava oosta de arrecifes llena.
22) Atáide. — Este apellido portugués tiene la a t<!
Calderón, 3.", 70'— Quintana, 43 y siguientes. Tiene la
tes, 604'— Lope 4." 134— Meneses, 466'. Es preferible t
23) Ataúlfo.— Asi todos. Sólo Valbuena contrae ■
24) Atmósfera. — Según el acento griego es esdn
dad, grave. De uno y otro modo le usan nuestros poet
oente); 230 — Cienfaegoe; 20', — Esdrújulo: Anlaza, 74'
Ahumada, 707— Somoza, 473.
No será falta decir atmosfera, fotosfera.
26) Átropos: esdrújulo: Ofia, 372— Arguijo, 397.
26) Auréola j lauréola.— la. Academia en su Dic
esdrújulo al primero, y grave al segundo. En latin, ai
el suAjo ola es siempre breve en latin. Loa poetas hai
Hojeda, 467'— Vaca, 336'— Burgos, 449 bis; y grave i
nos, 60', 112— Cervantes, ©—Silvestre, 245'— Lope,
Olmo, 146'-TriUo, 66— Cortés, lÉS.
Debían ser eBdrújaloa; mas por respetíO.á la tradición podremos admitir
indiferentemente las dos acentuaciones.
27) Aítstéro.—EB incorrección hacerle eBdrújulo. Muy bien Salazar
1 ploral, Aydces, segnn la cantidad,
iinque no tiene acento en el DiC'
«tres. (Calderon, B.", 478")
DoeUo, XIV, 409". Mal Arrlaza, 106'
.H.
gora, 459".
, 3B6'-Polo, 178-ArrIaza, 129'.
b1 acento griego (Castillejo, 166' — ■
a, según el uso latino,
de Chile, lleva el acento en la lilti-
inque parezca que puede leerse de
ámete la diéresis diciendo 5lo&ío, y
>. En el siguiente ejemplo del mismo
indioha,
ante.
> altere el ritmo anapéstico del de-
1 los otros casos en que el mismo au-
36 siga la cantidad ó el acento: es el
^i agudo (y mejor) Cald., I.", 128.
*,) (Calderón, LVni, 469').
ir, ha prevalecido siempre el decir
36")
derecha mano.
ZKKTK y 461'.
io, 212" y todos.
ope, 6." 463'— Calderón, 3.' 386— Mo-
- 201 -
8) Carteles— VBTBoaB^e de nna comedia de Calde
9) CarpóJoro—YicioBaiaeiitB le hizo grave Ce
gnientes.
XO) Cdstor y Pólux—Axeaijo, 400'— Mal dijo Of
11) Catúlo y Tt'bulo — Graves, sogim la cantidad,
poetas. Solo JovelIsuoB desafina escribiendo Tibulo
lulo (453) ■
12) Gíwcaso— Esdrújulo. Sin embargo, Ofla, 440"
ron Caucdso.
13) ccrtí/— Aunque alguna vez se halla (malamc
sin embargo, no hay un solo poeta que así hable. To
apuntados, y son treinta y cinco, dicen cénit.
Arbitro de un cenü y otro cénit (Calde;
Y tmeoa en inMndios el claro emií (Lista,
14) ' ceHtímaH0~(Bñ&T60, el de cien manos) — Esc
posición latina y la Academia. En los poetas es gra^
612' — Vaca, 2S2. Debe hacerse eednSjulo.
16) Cerbero (el can)— Aunque esdnijulo en latín
poetas le hacen grave.
Te vio el Cerbero en la Urt¿rea roca
16) d cercen — Los modernos le hacen agudo (v. H
7 el Diccionario de la Academia). Su origen, el lati»
)i[piioí-=compás), exige, tanto por el acento como po
castellano sea grave; y así se halla en nuestros poetai
Se lo eortó todo al efrcen.
A quien eortaron á cénxti.
Piorrea y Cosmes á careen.
¡Qoé dices] ¿qnltada?- A cercen. i
17) ciclope ó ciclope— L& cantidad es ambigua, y
más común es ciclope,
Y la fragna j los dclcpe» esoonde (Vi
18) áster
Tía monja del Gi»tér allá, en Florencia.
(Mal impreso Císter: es y debe ser agudo).
19) citeréa (Venus) — Así según su origen y la rat
tas; aunque Herrera (Femando), 262, y SoKs (Dionisi
20) Oeo/ds- Altamira, 190'— Moratin, L. 6(M.
21) Cleopátra—JAejíQ en todos los poetas, excep
22) cónclave y conclave— A.m\io^ acentos están a'
demia. Cottcléve es en latín, y en Hojeda, 415', 422 y O
clwDe cuenta con más votos; Ofla, 371'~Tejada, 38' Hojeda, 429, 434', 449',
~ ' '• "32— Morillo, 176'— Lope, 4." 274".
es cóndavea ; acuerdos <Oña, 430).
cúntur, eB grave. Por tanto, licenciosaments
B cóndores comido {Ofia, KS).
■ Cósroes; y Siróes (hijo de aquél), son esdrd-
)s usa, los acentúa como en latín (2.° 366 y bí-
fs, nombre de mu.¡er (3." 142 y sigmentes).
í'— Alarcon, 142— Nieto, 588".
ambiguo; sin embargo, nuestros poetas le ha-
jarrillo, oSO.
san nuestros poetas: Cueva, X, 344— Queve-
se Dámocles, como Empédocles (Fomer, 371),
.; pero la mayor parte de nuestros poetas le
), Alarcon, Rojas, Villavieiosa (José), Fuen-
s, Anón., X, 4SJ; Polo, Arjona (Manuel),
in Calderón, siempre con la i tónica (3." 241"),
a prevalecido la pronunciación latina, Darío.
griegos en sienes: Antístenes, Sostenes, etc.
>giin el acento griego y la Academia: grave
poetas: Acevedo, 262' — Horatin (Nicolás), 55.
López de Ubeda, 74.
Diego Diez desafía
A romance y á latin
A la muerte. EUa venció
Y al Diego Ditz le metió
[lie de- En un medio celemín,
I Con qne vencido qnedó.
jundo ejemplo, parece debía ser Dies: acaso
fún el acento griego y el uso mtfdemo: grave
: Castellanos, 381— Oña, ■^7'.
n latin, viciosamente le pronunciamos do-
1 ser&ñco mortero,
1 donáitiea campana, (Góngora, 447'),
108 Castellanos, 124', 179~Elego (esdrdjulo)
~ws —
2) elíseo, loe campos f/íseos— Tiene la / tónica, aunque Queyedo, 244—
Anón., X, 56' y García, XVI, 646, hicieron tónica la e ^'"^ — ^•-^'- — '-
iwrteneciente á Slisa ó Dido, ea tónico en la e. Y lo m
pió Elíseo.
3) £'/o¿sa— Todos: Quintana, 8— Marchena, 626,
4) Engadí—Aai Üata, 280', mejor que Engádi: Qx
jal, 5S1.
5) eritréo—Asi es. Solis (Dionisio), 256'— Lista, 28!
6) Eróstrato, Sóstrato, Pisístraío — Aunque el us(
es varío, me parece mejor la acentuación esdrtíjula, coi
7) Estires — Algima vez le hacen llano los poetas,
pronunciación hehraica aguda, es mejor; como Jonás
sin embargo, es siempre llano.
8) EsíéMior—Vor ningún capítulo dehe ser agudc
malamente le hizo Hennosilla.
9) Efíopia y etiope — 1." Etiopía. Sólo un ejemplo ha;
H., 516). Todos los demás ponen el acento en la o, comí
otros. Montesino, Castellanos, Lope, Hojeda, Ribera (I
viciosa (José), Tirso, Alarcon, P. Céspedes y Rojas. Y i
éstos, y en Vegas, Góngora, Trillo, Calderón, Polo,
MaTU*y puede leerse casi siempre Etiopía, sin faltar al
fimdíuidonos en el principio establecidoen el n." 14]
siempre leei-se Eñópia. Erróneamente acentOó la i Hai
mos de Calderón: pues pudiendo esta palabra leerse d(
Hartzenbusch dedncir que la usada por Calderón es 1:
así la pronuncia óste en el ejemplo siguiente{4." 207"):
No será acción impropia
Saber i. boea nuevas de EHópia.
Al ñn, Hartzenbnsch salió de sn error, y en los ton
crema en la primera i. En mis apuntes figuran más de
con azenxis, como debe ser. (Véase el libro IV, cap. V,
2." etiope, y todos los griegos en íope son esdriJjulo
Calíope en Castellanos, Cervantes, Fr. Luis, Góngt
Ribera (Luis), Callecerrada, Calderón, Trillo, Verdngo
ratin (L.) y Reinoso. Caltope hay en Herrera y Melénd
con sinéresis, en Aijona (Juan), Vaca y Norofia. Jja pri
correcta; la segunda es diástole; la tercera es mala por
Bríope: Maury, 178.
Liriope: Lope y Calderón: véase este verso dactilico
lia ce^edad del hijo de Liriope (Lope, i
Etíope: Góngora, Lope, Aijona (Juan), Cairasco, A
(J.), Vélez (Luis), Prado (Fr. Adrián), Arguijo, Solóizi
Hojas, Cubillo, Jovellanos, Porcel y Norofia. Véanse estos versos dactilicos:
Tnanfa del etiope. (Cainsco, 468).
PneB vuela aa Galiope
Deode el bUnoo francis al negro etiope (Góogora, 458).
Castellanos, Corvantes, Argensola (L.) y Lobo decían etiope: con sinére-
eia hay tin ejemplo, Anón. XYI, 190. De las tres proaasciaciones digo lo
mismo qae de las de Caliope.
10) Eufrates— Asi todos, como debe ser. Sólo ErcíUa, 101", y Lope dicen
Eufrates, esdrújulo.
11) Eufrosina — Esdrújulo en latin: nuestros poetas le hacen llano, ae-
^un el acento griego: Herrara (Femando), ^7— Cali acerrada, 461.
12) Euri(ao—A.ñi todos: V. Morillo, 179'— Villarroel, 6a
13) Euridice —Mejor que Euridiee, según le usan Lope, 5.** 316', y Anón.,
2VI, 636-.
220. F.
1) farándula— AbI la Academia, como debe ser, Farándula, Qóngora,
447'.
2) /arííute{= heraldo)— Así la Academia: /araMte,Tas¡s, 163.
3) fárrago y /orrógro— Ambas acentuaciones están autorizadas por la
Academia y los poetas. La segunda es más conforme con el origen y eatá
máa autorizada. V. Mdratin (N.), 34'— Iríarte (T.), 62'.
4) filauda—ljí Academia y Fomer, 421, dicen filáueia; pero es. mejor
filaucla, según el acento griego: Argensola (B.), 314 — Lope, 6." 188, 226'.
5) Froüa— Asi todos; Lope, 3." 466"— Valbuena, 2(B— Moreto, 473. Y no
FróÜa, aunque así parece que está en Valbuena, 337.
221. G.
1) Geloira y no Gfe/oiVa.— Todos. V. Moreto, 466-488.
2) Go//as por Goliat dicen algunas veces los poetas: García, 644" — Se-
púlveda, X. 298.
3) Guadaíra, y no Guadátr a. — Todos: Monroy, 109— Vaca, 278'— Líb-
ta,326.
222. ^.
1) Harmonía 6 armonía se ha dicho siempre. Arjona (Jxian), escribe
Marmóm'a.
2) //i?/^«a.— Esdrújulo en latin, es llano según la acentuación griega, y
«1 uso de los poetas. V. Medrano, 347'.
.3) Heródoto y Herodóto. — De ambos modos puede decirse.
4) Héroe.— Asi el uso general. Herie: Aldana (Cosme), 604', 611— To-
ledo, 6.
6) /Tíroítfa.-Lope, 6.M98.
6) Hesioáo.—TÁ.&l escrito en Villarroel, 68, exíodo.
7) Hípogrífo.—Es lo común en nuestros poetas. Los acentos de hipó-
K'i'ifo en el tomo I de Calderón, tai vez son puestos por el Sr. Hurtzenbusoh.
-206-
223. hJ.K.
1} Réro. — K'ii todos. Pero su compuesto celtibero, que también debe ser
llano, jaBÍ le osaron Esqnílache, 296', y Cueva, X, 369', ea esdrújulo en la
Academia y en Calderón, 4.°, 361", y Vaca, 284'. No e
le esdnüjulo.
2) Impio ó CíM^b.— Esta segunda forma, más coi
ia& más osada que aquélla entre los antig:uo8 hasta
TTera (Femando), Arguijo, Castellanos, Acevedo, Ri
Kioja, Rebolledo, Jánregoi, Hojeda y otros; más de
ron siempre dice t'mpfo, y también Trillo, Morete
glo XVIII es muy varío el uso, hasta Quintana inclu:
Talecido el decir impío. No es, pues, sístole el impio <
Y hombrea Inyno* fingieron üitpia» glorias. (3
3) Intervalo. — Grave en latín y castellano, Veint
siempre le hacen grave; esdrújulo solo Tapia, 680'.
4) /«/rdí /o.— Derivado del iutroitus, áettum la
Los poetes que le usan le hacen t'nioo en la / (introito,
Tirso, 128"-Polo, 206.
5) Jamaica.— Asi pronunciamos hoy. Castellan
siempre /aw/oCco; (v. 42').
6) Kepléro. — Así le pronuncia Lista, 322.
224. L.
1) Laínea. — ^Asl todos sin excepción. V. Anón., ]
mismo Lain (Mirademescaa, 59-71).
2) Láquesis. — Asi todos correctamente, excepto
3) Leibnits.—A.RÍ Lista, 381.
4) Z,eo«í'rfa5.— Melóndez, 262— Cienfuegos, 31 — I
te es grave Leonido, tan frecuente en Lope.
6) Lisias.— Así Pérez de Camino. Calderón sien:
por qué; véase tomo I, 313 y siguientes— 3.", 24-66.
6) Los terminados en logia llevan en la i el acent
sal. Irlarte (T.), ein embargo, hace tónica la 0; {v, 31'
7) ¿«cirfí?.— Brillante, claro, luciente, es esdrüj
pedes le hace grave, 161'. Lucido participio de luci
debe decirse Ae válido = valedero, y va/(iíí}=favorit'
225. M.
1) Manda {de [iovttfa = adivinación)— No hay er
que un solo ejemplo de máncia; véase Castellanos, E
Geotnancía: Calderón, 2.°, 366.
Griegomancia: Trillo, 77.
Heteromamia: Calderón, 2.', 295, 356.
Hidromancia: Id., ibid.
Piromancia: Id,, ibid.
- 206 -
Pardomanda: Vfllarroel, K.
Nigromancia Alarcon, 90" — Anón, X, 178 y otros.
Quiromancia: Moreto, 66'— Calderón, 4.°, 158'.
2) Macedón.— \j^ repugnancia del esdrújalo en M hft hecho a^do este
-vocablo. V. Meléndez, 232'— Cienfiíegoa, 16', y todos.
3) Macoira.- Castellanos, 256'.
4) ¿fapíJcAtí.-Ofia, 364'. ^^
5} Medula.— '^oAo9 sin excepción. Véanse Acevedo, 290' — Lope, LVlll,
154 -Calderón, ib., 299'— Valbnena, 310'— Hojeda, 461'— Montalban, XTV,
420— Quevedo, 54'— Lobo, 31'— Arjona (M), 540'— Arriaza, 130'— Bonilla, 70.
Xjos acentos impresos en médula eatán mal. Ni hay razón alguna para hacer
esdrújalo el vocablo.
En llamas el faror por bqb medula». {Quevado, 445).
6) Melóde.—Aai es, aunque Olla, 366 dice mélode.
7) Melpómene y Melpoméne. — Uso vario, casi por igual. La forma es-
dnijula es mejor.
8) Metalurgia, liturgia. — Asi nuestros poetas: Vaca, 306— Moratin
<L),E^.
9) Metamorfosis, según la cantidad: Calderón, 2.", 3B8— Quevedo, 164—
Verdugo, ÍSS' — Metamorfosis, según el acento griego: Argensola (B), 322 —
Moratin (N), 55'.
10) Meteoro.— Abí todos loa poetas: Arriaza 107— Lista, 391'— Tapia^ 682
Jovellanos, 30'. En griego es tf^nica la e.
11) Mi tr i ádtes.— Asi todos: V. Herrera (Femando), 320'.
226. N.
1) iViídfr.-Todos: V. Lope, LVriI, 164'.
2) Néstor y Nestór.~T5ao vario, casi por igual. V. Lope, 5.°, 471, 501. ■
3) Newtón.—FoTaBT, 364— Moratin (N), 66'— Lista, 297', 381. NéiatoH en
Somoza, 466'.
4) Niobe.—Asi debe ser según la cantidad del origen; y así pronuncia-
ron Arguijo, 401~!Meléndez, 2Í2'— Lista, 384'. Conforme á eatos casos cier-
tos, deben leerse los dudosos: Aula, 2'— Q-óngora, 469 — Quevedo, 448 —
Porcel, 176'.
Dos ejemplos hay viciosos: uno de Ntobe (Arriaza, 146), y otro de Niobe
con sinéresis (Blanco, 655),
5) Nümida.— Asi debe ser; pero hallo ftumida en Lope, 5.°, 3^— Trillo,
79'-Arjona (M), K6', 538.
227, O.
1) Océano,— Abí ea, aunque frecuentemente cometen loa poetas la
diástole.
2) Ojalá y ojala. — Compuesto árabe, puede tener las doa acentuaciones.
V. Alarcon, 67, 81"— Vegas, 618', 622— Castillejo, 181— Tirao, 260'— Lope,
2.", 555.
-207 -
3) Opimo. — Abí todos, como debe ser. Una sola vez Ariiaza (107) dice
opimo.
4) Or/adís.— Esdrújulo: Irlarte, 43 (v. núm.215).
flO, 11,
228. P.
1) Pdbtlo y />aMo.~E8drüjrilo, por au origen, pábül
Te, serrón el qso de nuestros poetas: Montesino, 402, 415
486- Alcázar, 406-Ona, 4^— Hurtado (Luis), 17"— Trillt
345— Tirso, 387", 463"— Matos, prólogo, XXVI'— Rojas,
Salazar (Agustín), XLII, 226. Pábilo; Tapia, 682; otro de
dudoso. La Academia autoriza con razón ambas acentuac
Labrando voy cera hilada,
PeroüUtoUeljiaMío. (Tirao,468]
2) Palemón.— Asi debe aer.
Será jttez FaUntúfi, que allí vieae...
Qtte atiendas bien, Palimfm, nos conriane. (Fi. Li
3) Partinuplés. — Agudo en nuestros poetas: Hartad
so, 72", 91, 418", 466', 636 bis.-Caro (D.' Ana), 138 bis.
4) PeUcáno (adjetivo)—
Tale m&a...
La bolea abierta de na ricopeítoino,
Qne iLnjwIfcano pobie, abierto el pecho. (Quevet
6) Peióro.—Áxjona (Jubji), 97': bien.
6) Pensil. — Erróneamente se pronuncia hoy agudo. E
do dX verbo latino es breve: reptilis, facilis, ductiUs, j
poetas eran más entendidos ijue nosotros; véase:
Y más de estima qne Iob huertos pAtitto (Aigniji
Oblicuos nuevos, péttsüet jardines {Gúngoi
7) Pétrea (Arabia).- Tiene la e tónica: Calderón, 4
va, 506".
8) Pitagoréo, y no pitagóreo, como está impreso en
mez Tejada, 538: .
De \o6 ^iagoreos, siempre amigos.
9) Poligloto. —Asi en latín y en Moratin (L), 5S3^: peí
poligloto, pues la í es tónica en griego.
10) Po//'»i«ífl.— Moratin (L), 597- Lista, 2S8'.—Polim
11) Porséfta.—Jiuio, 56— Cueva, X, 354— Anón, XV
104. Pórsena: Quevedo, 6'. Ambos acentos son correctOE
Porsena y Porsenna.
12) Praxitéles.—'Ea latín, esdrújulo. Acaso en griegí
en la e. Villegas (Juan), 337— Reinoso, 221— Lista, 296.
13) Presago.— JjB. Academia autoriza présago j Pre.
— 206 —
qn¿ razón; porqae, aonque no faltan acentos en présago, sin embargo, no
hay un aolo ejemplo en qae esa palabra deba ser necesariamente esdrújnla;
al contrario, hay algunos que no pneden ser de présago. El origen latino
_.-i ._.. !_■_.. blo sea grave. Por consiguiente, no hay razón al-
0, ya se mire el origen ó la cantidad, ya el uso de
126-Herr6ra (Fem.'), 302', 306, 3I&-Góngora,
on, 2.°, ^0'— Jáuregui, 143.
cometa y laa lumbres
eediclua freiága». (Calderón).
érpina, — Uso indiferente, aunque algo más fre-
Oervantes, G02.
Deptüando Oña,398'.
rdadera ortología; pero algunos poetas, por igno-
^rtamo: así Hurtado L., X, 317— 320— Anón. X,
, X, 313— 315-Norofia, ^1'- Solfs D., 261'— To-
lla ciertamente en Argensola B., 316 — Villarroel,
382, 299. T conforme i, éstos deben leerse otros
11— Herrera, 261— Céspedes P., S^'-Valbuena,
'a dice siempre Priatno.
Castellanos y Carvajal, como debe ser. Sin em-
istellanos (2^'), Jáuregni y Soto de Rojas. Dos
sola L., 287— Moratin N., 61. En conclusión, que
Priapo.
n: Castillejo, IM'— Anón. XVI, 503.
véase pensil).
bí: soberbio r^pítl (CienfaegoB, 19).
-Todos: Ercilla, 129'— Quevedo, 169'— Morete,
sares, 601— Iglesias, 436.
M, rdahüa (aaon. en tu)
ia. (Véleí, L^ 120').
la gente dice reúma, parece que debe ser reuma.
el curso de los dias. (Valbuena, 219).
ecíanJ?«sía.v.Castill6Jo,242"— Anón. XVI, 148.
tlannra) — Grave:
piean la ttAana. (Salazar, A. XLII, 225).
ijulo.
dad latina es dudosa: nuestros poetas todos ha-
— 209-
cen tónica la a: Chaide, 291'— Hojeda, ^9, 436 bis— Valbneni
ron, 1.°, 311 '—Id., 4.", 725.
3) SdMdio—a.—ABÍ es. Castillejo, 212*; y Castollmos, 254
Sandía es nombre y no adjetivo.
4) Sardant^álo.—Asi en latín y en todos nuestros poeti
apuntados), excepto Tapia, 681.
5) Sése y Sesé indiferentemente usa Morete, ^1 — 437.
6) Sinai ó Sinai. — El uso es vario, conforme se aten^ m
ciacioD hebraica ó á la latina.
7) Sincero y no sincero, como malamente dicen Irlarte
ner, 362 y Buidos, 449. Todos los demiis dicen sincero: v. Oí
8) Sisifo. — Esdrújulo. Algunos antiguos le hicieron Han
Ajjona (Joan), 107' — Castellanos, 613'.
23(. r.
trailla. — Viciosamente dicen muchos castellanos trailla:
dos trailla, como debe ser. T. Tnría, 2^. (Biez tengo anotad
Troí/o,— Solo HermosiUa dice Tróilo: los demás, Trt
(Luis), X, 317,- Sig-.-Fr. Luis, aO'.-Anón., X, ^', 325.— Sep
Valbuena, 397.
232. U. V.
1) Urania— Urania dijo Herrera (F.), 3^'.
2) váma, — Aunque todos dicen así, sin embargo, se ]
Anón., XVI, 29, 205'; como antígnamente se decía, del latino
mo que reina de regina.
3) válido. (=poderoso, valiente).— Frecuente en Castell
. 4) Valor. — (El apellido de Don Femando de),— Una sola i
lor en Hita, XVI, 164, y allí significa ciudad: las demás vec(
Valor, (III, 606, 617' bis.— Id. XVI, 172'.)
5) vampiro.— Asi la Academia y el nao vulgar. Burgos,
S>iro.
6) vanUoco.— (vaHe-loquor}. Bien Castellanos, 519: i
Polo, 200.'.
7) vigil (arcaísmo).— Cali ecerrada, 473'.
8) Fio/a.— Esta es palabra equívoca. Como inflexión dei
no o&ece dificultad, según la prosodia verbal.
Significando la violeta, en latin viola, debe acentuarse ei
hizo Herrera (^8'):
En sombra desteflido
Tiemamente de ylola efiave,
y también Bibera (Luis), 286). Los demás poetas dicen sien
la o tónica; y yo creo que debe restablecerse la pronunciacic
decir viola, que es lo natural y regalar.
Viola es también un conocido instrumento mnsicaL Segt
- 210 -
^alegrai^e; pero sa origen no es ése, sino el nom-
igniüca la lira, de Jides-Íutn=\eA cnerdas: y sn
icarse así: Jidicula, fidíula, fidula, vídula, vido-
1 ser esdrújulo; pero el nao prevaleciente al for^
) y castellano, puso el acento en la o.
lecciones, son iguales. V. Lope, 3.°, 262, — Gtóngo-
nontafias de Burgos dicen viecáitio, sin razón nin-
-einta y siete tengo anotados) y los castellanos di-
r á Castillejo, 243— Bonilla, 236'.— Lope, 4 °, 318;
n La taquera viscaina.
la violeta, debe ser viola,' cuando es verbo, ó se
sical, viola, con azeuxis, según veremos.
)a: Vegas, K7.— Ubeda (el Lie), 273'.
>pe, 6°, 57.
deron, 3.°, 6©",
seis tengo anotados). Alguna vez está errónea-
I, 6.", 406.
deron, 1°., 312 y siguientes.
os antiguos decían Zoilo: Cervantes, B92. — Caste-
ope, b.", 78', 189".— Tirso, 3©" (mal impreso Záilo)-
191. El primero que dijo Zóüo fué Salinas (Ma-
éste todos los modernos, excepto Aijona (Ma-
iaco son esdnijulos; pero como pueden tener tres
nos haremos cargo de ellas. \
:o: Duetlas, 499'.— Castellanos, 129'.— Vimés, 563
,, 429, 430, 466', 495\-Lope, 6.°, 72', 423'.-Tirso,
levedo, 263, 26B.-ValbuBna, 179, 395'.— Villegas
i),561.~Valdivielso, 189.-Arguijo, 397'.— Quere-
Telipe IV, 162'.— Calderón, 1.°, 317", 589'.— Id., 3.",
4.", 195,731 '.-Zarate, 624.— Toledo, 12.-Villa-
'.— Porcel, 146'.
:o (con diéresis): Castellanos, 512.
o ó sod\iu:o (con sinéresis): Valdivielso, 163' .—Val-
37, 313.— Moratln (N.), 2a-Jovellanos, 10.— Me-
31.
'acó: Lope, 6.", 311', 350, 361.— Candamo,370".
acó ó austríaco (con sinéresis): Hita, XVI, 177'
Tatín (N.), 57.— Huerta (Vicente), ^0'.— Triarte
-Arriaza, 94'. — Arjona (M.), 618'. Como se ve, lo
s austríaco.
- 211 —
Cariaco: Castellanos, 88', 133, 146'. (Ea un pueblo
I Ciríaco: Castillejo, 261: esta ea la
Ciríaco \ Ciríaco: Hojeda, 466': ésta es vici
' O'riáco: Quevedo, 627: óata es la n
I egipciaco: Villarroel, 68. Correct
1 egipciaco: Villegas (E.), 669'. Vic
egipcíaco \ egipclñco ó egipdáco (con sinérí
( Anón., XVI, 328.
elegiaco: Castellano?, 5.— Lope, S.", 72'.— Arguijo,
demoníaco: Rojas, 346".
hipocondríaco: Lope, 6.°, 44'2. — Calderón, S-'t^iO"
ilíaco: Duettas, 499'— Maury, 176.
amoníaco: No hay ejemplo.
maníaco: Calderón, 4.°, 169. Corr
maníaco: Anón, LXIII, 114. Vici
lagrimoníaco: Samaniego, 398'. Con sinéresis: ]
nos, 16'.
fasiaco (propio del río Faso en la Cólqoide): debí
nos, 15^, la osa con acento en la a.
olimpíaco: Lope, 6.", 72'.
siríaco: Calderón, 4.", 158' (ejemplo dudoso). Con
la a, Lope, 6.", 574.
He concluido lo principal que había que decir en
lea parecerá latgo; á otroa, corto. A mi me ha aido ne<
«n Morfología, por dos razones: primera, porque a
Prosodia; y segunda, por no deaperdíciar algunos prc
«Q la lectura de los poetas:
Dejando, pues, ya esta ¿rida materia, pasemos i
pero más regularizada y completa.
maníaco
UARTO
silábica.
aportante de esta obra, por ser la mi»
nte, y la que con más afán he traba-
ir las leyes ortológicas perteneciente»
jurrentes, y bí esto he logrado, no es
«dio.
;Us fáciles y claras, qne voy á fundar
os poetas, cuyas citas pondré por or-
gia y en cada palabra se vea su his-
s vocales átoaas.
toda la Ortología silábica): Toril oow-
igo.
moB cumplida en nuestros poetas, aun
nterpu^sta la k, 6 aunque cada Tocal
nente. Y la razón del diptongo es la
éresis (v. n.° 16).
la se hace imposible enteramente re*
il ortólogo que no admita esta regla,
oa.
idamental ba conducido á los ortólo*
ias, como suele suceder en todas las
irece verdadero, las inflexiones y de-
ue las raíces, argüyó Salva: es asi que
tnpoeo le hay en acentuación, y asi ve-
en la u de esta palabra. Otros, por el
iclusion, dijeron: es así que en aeen-.
1 íWCTííüíir, Todos se equivocaron, por-
no saena, y necesita esta distinción:
iservan el acento en la misma vocal
li deolr que oiría
ella el Rey.
Uoreto, 220'
acetos dÍ8 tinto B
io, qne despierten
paoes oidoB.
Liaba, 811'
Caando el iol muere, en buh puipúrn
Le haUgaHí, y á la canción aQave
Bonreirá amante la gentil pastora.
Tapia, fflV
en tna brazos, Florínda, eloarifioso
Infante sonreirá, ni el nombre tierno
De padre airí jamás tn yerto esposo.
[6 en oidor y reiré hay supresión de la consonante d del origen
r, ridere; y sin embargo, nuestros clásicos hacen ahí diptongo,
ibien el lector que en la mayor parte de estos ejemplos copia-
que estamparé en todo este capítulo, acompaña al diptongo
xis tónica. Lo cual prueba con toda evidencia que la azeuxis se
diptongo al retirarse de ella el acento.
bras compuestas.— E\ Sr. Bello (pág. 219) admite que si el pri-
o termina en a, ésta forma diptongo Con la vocal siguiente
do aquól termina en otra vocal. La K. Academia se Umita á
(4) que no hay diptongo en ciertas dicciones compuestas, como
'ar. Yo, fundándome en los poetas, digo que en todas hay dip-
,e intervenga A en medio, á no ser que ésta se aspiro, lo cual
en los poetas. Si la h no se aspira, la diéresis es violenta y ca-
igamos ejemplos del diptongo.
láurea, 136
icro triunio embebecido.
y venerarte aunados.
Arria», 182'
1 tiple á modo de cerrojos.
Tirso, 896'
El amor consiste
Jovellanos, 28
. Busca con delitos
Bftterados el mal de otras criaturas.
Lista, 318
Padre del venturoso pneblo ibero,
Aun más qne de tus hijos, tú reuniste
Virtudes de hombre y Rey.
Otros: Id. 299, 302, 327', 336', .%9',.
itoridad de Lista, aunque otras no hubiera, basta para destruir
38 poetastros del siglo XVIII, que son los únicos que hacen
?unir. Hay azeuxis en reiítio, pero no en reunir.
liquiera otros diptongos, contra la doctrina de Bello:
Moreto 146".
ar: Tirso, 133', 3^, 390"— Calderón, 3.°, 666', 674', Aniaza, 111',
tncion: Tirso 156— Tapia, 694.
fante: Calderón, 2.°, 396, cinco veces,
io: Moreto, 224".
Lope, 5.^ 121'— Tirso, 648, y todos.
Tirso, 267".
Espinel, 618' -Tirso, 347, 418", 419'-Lope, l.^ K6-Id., 2.°, 383.
-Calderón, 3.°, 421' (hermoso ejemplo).
SobrcAwmano: Cervantes, 590 bis— Arrlaza, 114, y todos.
Conste, paea, que no ha lugar al reparo ó excepcic
Bello. La oiiKtlogla clásica repudia todo hiato entre ve
Abtículo 2.°— Débil y ídbstb delante d
238. Palabras simples .—Cuaaáo en la raíz forma
les, es rara la diéresis en las derivaciones; así que en e
Pero cuando las voca'es en cuestión formaron ó formf
blo radical, es algo frecuente la diéresis. Sin embargo
clásicos, está claramente por el diptongo, según pide ]
Las únicas palabras que pudieran ofrecer duda son
en que, según la Academia, hay azeuxis, porque la i e
origen creare. Pero esto no hace regla; porque tambiei
jo hay diptongo innegable, á pesar de que ambas voe
origen: Üer, Joanncs, coagulum. Ni tampoco vale la n
inflexiones, proclamada por Bello (pág. 219). Nada ii
criar, fiar, etc., para que neguemos el diptongo en cr
el artículo 6." pondré el catálogo referente á las palal
ra: ahora copiaré numerosos ejemplos en que vea el ]
ron nuestros poetas de las azeuxis radicales, cuando e
ellas.
Calderón, LVIU, 600
Increado Padre mío
Y Criador monarca vTieatro.
Id. *.", 209'
Este nombre supremo
De crTar, ea de Criador,
No de criatura. — Yo pnedo
Haber ana flor criado.
Lope, 8.0, 511'
De donde luego contempla
Al Criador en la criatura.
Id. 2.0,811'
Diecnrriendo en la hermosura
De una angélica criatura
La perfección del Criador.
Valdiyielso, 143*
Yo criaré una bellísima criatura.
¿De quién sino i
Pues qoiBO, Virgei
Ser la criadora del
U
Llorabt
Deverpí
Como es ;
Loque so
Sólo ee Dios q
Que cuando el »
Juzgue la torpe i
Dicta la razón bi
Algon Dios que <
10 toda la oompoiiolon, qas w hsrmou pus si ouo.
No me admiro de que temas;
Qne es mnjer, y perauodida.
Podrá ser muestre ñaqnet».
Ve á tD cftsa j penQ&de
Tu hij»: rey soy. — Sefior,
Fersüádenie to amor,
Y mi honor me dlsQade.
Caatio(Gnlllen),3ia"
Me pude persuadir un imposib e.
iCon qué facilidad le persñftdol
Tirso, 369
No me puedo persuadir
Qae mujer que me desdeBa...
Quien cual yo ae persuada
Que es la mujer, etc.
Moreto, XIV, 688'
Con lo mismo que divierten.
Enseñan y perefiadea.
... Soban mi inclinación
De suerte, que atgun instante.
Persuadida á que era alguna
De aquellas rudas beldades, etc.
Lope, i." 08
81 de mi pura fe te persuades...
'Sa quiero persuidirme,
Sino es saber qne no hay amante firme,
ídem, Z." 64
El cielo
Oyó lae piadosas voces
Del pueblo; mas le sucede
Julia, en la crueldad conforme,
—¿Cruel es Julia?— Es hermana
De Ludo vico.
ídem, Ih, 86'
¿Cómo se juntan en uno
La crueldad y la bellexaT
— [Yo crüell De voe me espanto.
lOh principe crflell ¿Quién le consiente
Al príncipe ta hijo estas crueldadeef
Hartado Ant°, 4ST
iTerrible padtel— CrOet.
— Mirad que es mocha crueldad.
Urso, 692"
Si ee crfiel como le pintan, '
No h&rá de crueldades caso.
Calderón, a." 561*
Hay firmeza que ee desden
En cierta crueldad piadosa
Qoe pasa á piedad crflel.
Véanse otros semejantes: Id., 3.°
190 y 648.
Calderón, 4.", 337
MonstruoaidaduB de amor
A cada paso se ven,
—¿Y á quién las monstruoeidadee
No dan horror? |Ay de quien
Adora una realidad,
Que su moBtruosidad es
Et ser monstruo de hermoeural
— Esperad;
No prosigáíF, que no es bien
Que queda per monstruoso
Mi amor.
OastellaAoB, 458
Mandaban un soldado diligente
Con avisos al dicho Matdonado
Que la monstruosidad le represente.
Movido por los ciertos mensajeroa
A rer tan monstruosos auimalee,
^^ocoD treinta y dos atcahuceroa.
Id-, 608
Y en la continuación de su corriente
8e viene por la tórrida metiendo.
£1 cual continuando su derrota
Pasa por Panamá.
Estos y otros iuñnitos ejemplos que pudiera transcril
la desaparición del acento convierte en diptongo las az
enfonía se ha sobrepuesto siempre ¿ la fantástica ley de
ann Castellanos, que es el poeta más amigo de hiatos, h
tributo á la eufonía, olvidándose de las Bzenxis de las r
Calder<
Forfiar&sm
Sólo i despre
Para yo querc
Que soy poce
Snblan á las i
Las loriadas
De toda la co:
Cabriolaba oc
Caldera
—¿Qué?— Que e
El hábito de EC
Tire
La TOlu
Vi"ndo es
La imágei
Tienen aci
Por ser es
Alare
Yo itriatel ¿qt
Si en defensa di
Animoso moví <
Contra Dion? — '
Han confirmad!
Uelét
Bedoblar las i
En que ya mt
Mi musa le re
Loca, embriai
De cuanto mfi
En BU pasión
iQné embrtng
[«sías.— Cualquiera creería que en éstas es la diéresis
is palabras simples. Pues no es asi, j yo no puedo
> con las cuatro siguientes, las únicas que he hallado
nos, 322' — mamaiasen: li, IW-— paniaguado: Anóni-
Maury, 179.
.nos ejemplos de diptongo:
i. 470— Lope, 2°, 136— Hoz, 209— OaBizares, 618'.
246-Gtóngora,531,
laza, 127.
ez (Luis), 146'.
3curo, cuellfffrguido; Tirso, 641', 289', 473.
bierto, patiabierto: Tirso, 499" — Lope, 3." 473 —
igudo, rostw'amargo: Alaroon, 34, 198", 427',
", 129", 497-S0IÍ8 (Antonio), &3'-Vélez (Juan), 589.
:, 337".
Q, 366— Olmo, 143'.
[rada, 470— Lope, 6.° ^2.
o: Castellanos, 64, 127, 244', 346', 476-AnÓH.,XVI,
06"— Tirso, 4©'— Hojeda, 431— Valdivielso, 212 (va-
ri'. Véase el primero;
matan los míseros captivos,
levaa á loa muertos y á loB vivos.
miserable triste maniatado,
te rabiosos perros rodeado.
3.°— Dos DÉBILES OBLANTE DEL ACENTO
está reconocido por todos. Los reparos del Sr. Bello
ilgnno. Las pocas diéresis que se hallan de destríti-
algonos otros vocablos, pertenecen (como todas), ¿
siglo SVIII: en el período clásico son sumamente
bongo:
:algoB
I del abismo,
triunfadora.
Calderón, LYIH, 386'
Si destruimos quisiera,
Iiograra la deetrNtoion.
Alarcon, 866 y 888'
Mirad qne se avecina
o la fatal ruina.
Arruinaré el edificio
Qoe en mí ha fondado el Leteo.
Aijona (U.), 689
Del KDO
[Oh eJHdAd infelú! de estas rflinas
Desde Bomi
De dos débiles en p&labra compaesta no hallo é
pero no hay razón para negar en ellas el diptongo, i
cumple en todos los demás compuestos. Es, pues, li<
réticos que puso Irlarte (14')-
ASTÍCOXO 4.°— Dos FÜEETEB DBLANTB
243. Al tratar de esta combinación, en todo <
omiso de las diéresis que tienen h interpuesta, por
debe aspirarse, como en el ejemplo de Morillo cop:
Comenzamos á discutir un punto en que la Inch
es terrible: sin embargo, el prudente lector verá si
convencionales y cavilosas, ó hemos de atenemos i
tros poetas. En el artículo 6.** pondré el catálogo
ejemplo entre millares que pudiera transcribir.
§ 1." Palabbas simples
CastellsnoB, 284'
Hnbo oiertas palabras desabridas
Por nn fulano Sanctos de Suavodra.
De Boalim y ¡
Y el otro de -v
Y no qoiera
Caer en la necedad
De Tolverlo.— Ko caerá.
Hurtado (Lnis), 12.
Se roerán y raen ya.
Lope, 3.0, 817"
De traedores de estos cnentoa
Los han llamado traidores.
Tirao, 603"
¿Qn£ traerán?— Traedme aqoi
Espadas negras.
Luego áet
Fné conde:
Sep
Poro
DeCs
£1 tonto VI
Beatrioilla:
Calderón, 4.o, 146'
Con que pura Valloolid.
— Para Yalloolid con que.-
BoÍBa,3S4.
Hermoeea á la fealdad,
T & ¿1 le afea la hermoenra.
Anón., XVI, 607"
Salteáronme unos ojoa
£n poblado Baltíodorea.
Tirso, 671.
Para qtte experimentéie
lio qae 08 qniero, desearé
Lo qne vos me deae&U.
Id., 472"
Mantenía y torneaba,
Pnea á laa tres tomeadaraa,
Cena nos dio torneada.
Afiádanse Io3 innumerables dip-
tongos de Beatriz y los futuros de
los verbos en eat.
JToroto, 110.
Proveerá un anto al momento.
To no he de salir de aqnt
. Sin proveer algo baeno.
Véase otro buen ejemplo en Enci-
Bo, 219'; y afiádanse los numerosos
fotoros de los verbos en eer.
Id^ 515'
Leonardo el leoa valiente.
Y toda la comedia está jugando
con las dos palabras.
Alaroon, 168"
Agrégaei
El leonero 6 el león.
g09 de Lee
Leotüdo, L
Httjedfl, 444.
ra, Cleopai
Y el teólogo insigne de Nasianzo,
Los áspide
Títob rayoB de sacra Teología
(V. Reholle
250. OA.
Cervantes, 816'
Ci
'Eb cierto
Hola,i
Cnanto dice voocé, señor soldado.
Sienta
Anón-, XLIX, 188"
Boabdiles, el rej mi üo (1).
Amaner
Moreto, 1S8
Porque s
Jlcw-aa de Mechcacan,
Véase J
Y palios qne dar con ellas.
ron, 2.°, 42]
251. OE.
Lope, 1.», 181'
El amor todo es poesía...
> Hny
Poeta quisiera ser.
Des,
Vlmés, 631
Dos cosas en que fundan sus poemas.
Para llegar al fin de la poesía.
I^'emploi
y buenos.
De la combinación oo átona en palabras simple
liado ejemplo.
§ 2.°— Palabras coufuesi
2S2. En los diez y seis tomos de comedias, en
obras líricas de Lope, no hay más que cinco diéret
otros tomos hay alguna más, pero nada significi
diptongos. Ejemplos:
Salaiar, XLH, 330' (3)
' Mueres oAojada 7 vives presnmlda.
Moreto, 187"
El rector de YiUoAermosa.
FAcil,.
De COI
El nombra w BoMUt; a*M «1 po«t> preflrld U pars^ogs fc la ^
Norofia,453'
T entreabriendo btu ojoe «donnidofl.
Montalbui, 489*
Bkliendo Dn rato
Anteanoche k peseor,
Inés me bajó & alambrar
Con candil de garabato.
Ledoama, 187'
CFobiemoB ; preeminenoioa
Esperan visitador.
D.*- CrÍBtobalina, XXXV, 275.
El qae lo inoompreA«nsible comprebende.
Lope, 5,', 633'
Para qne don Jnan Pacheco
Fnese vaeetro c«i4jiitor.
Lope, 2.», 78"
Mañana, entreoí decir
Lista, 88S'
Supo
El gran Fhiloaletbeia en pocas hojas
Dar generalee le jea de pocsia.
Verdngo, XXIX, 485.
Liquidando el seno
• De eos aguas, coagula otro terreno.
Calderón, a", 15a
Un amigo qne tenia
La coartada me probó.
— ¿La coartada? ¿Códlo asi?
._ . .... .. D proDnnoiarM OOD
tiiTi«u werlta
udepnuodimqncuparmiUÓ Hel«nd«>. T ials
. . ..«tenái' -'" ^ '"- ' ' '
.iodaa, porqaa
a hklluoflBdiptonrMdi
tinlo») y otro mia —
loalllK. Pero lo rnáa, , „- —
~ ~ loluEBdlAnaii. Bermo^l»
le lo qna practloabaii oamo
maro ds «ata obia, uúm. 10.
TaldivielBo, 179.
Indigno soy de ooAabitar con elLk
AoBTedo, 250.
Cl pnercoeepín huyendo se retira.
Bonilla, 72.
Eata espiración divina
Ko ee «H tiempo, maa oocterna (1).
Elqae
Cooperi
Deaqae i
Tan&bi
Aetíoulo 6.°— CoMBiNACioKBa dbtbAs di
§ I." Débtl COR fuerte.— Fuerte con débil.— Do;
263. Que todas estas combinaciones son diptongí
demio, lo dicen todos los ortólogos, lo demuestra la
nuestros poetas, y lo exige la eufonía. Así que en est
nemoB.
Diéresis de esta especie en medio de verso, que e:
dera licencia, sólo hallo 36 en toda la colección, casi
el poeta hlático por excelencia: impío, patria, gueri
En fin de verso, son varios los poetas que usan
palabras, v. gr.: Vegas, 609, 518, 519.— Herrera, 339.— i
00, 453' y en otros lugares: Mirademescua, 15'. — Villt
no fuera por los otros esdrújulos claros, que juntos <
citados antoi:es, nunca sabríamos que á tales palabra:
continuo, considerasen como esdrújalas; pues el versí
do tales vocablos graves, como siendo esdrújulos (v. i
es innegable. Pero yo tengo que oponer á dichos ai
tales palabras son en realidad esdrújulas, lo mismo d
verso que en el fin del mismo. Pues ¿por qué nunca
drújnlas en medio? Y si no lo son en medio, ¿por qu
Mientras no se me responda satisfactoriamente á esta
recho á llamar inconsecuentes á dichos poetas, y ¿ af
les vocablos como esdrújulos en fin de verso, es ta
como en medio. En todo oído castellano bien org.mi
suenan y deben sonar siempre graves. Pronuncíese
cantidades que THiro, j se percibirá el hiato cacofór
cion. Así 63 que todo cuanto dice el Sr. Bello {pág, 2
bilidad de tales diptongos, son puras cavilosidades s'
254. Dos vocales débiles detrás del acento no se
bras oastellanas; pero si alguno las usara en palabra!
> era lerda. E» el imprMO MI
cerlas diptongo, según la regla general, que acertadamente observó Gtóngo-
ra en este ejemplo (521):
Serví k condes, servi á rsyoB,
Huta qne por varios oasoí
Tendmtu m Latium, digo,
Mo miráis ttmdido y lacio.
§ 2." Dm niertB».
265. Aquí la lucha es recia, j Tamos & ver quién triunfa. Defienden la
azeuxis HermosíUa, HartzenbuBch, Bello, Lista y la R. Academia.
A. Contra Henuosilla baste decir que él mismo en su Ufada tiene 199
diptongos de esta clase: diéresis... ninguna-
B. Contra Hartzenbusoh (t." V. pág. Vil del prólogo) es suficiente no-
tar que las qne él creía licencias en Tirso, no son tales: Tirso tiene 305 dip-
tongos de fuertes detrás del acento: exéresis... ninguna.
C. Tamos al 8r. Bello, que aunque confiesa que el valor monosilábico
de estas combinaciones es en verso la regla general, j el disilábico la excep-
ción (lo cual bastaba para dejar de impugnarlo), todavía se esíiierza por de-
mostrar el valor disilábico con estos dos argumentos:
1." En Dánao, virgínea, héroe se consume más tiempo que en espacio,
Virginia, serie, fragüe. Bien, sea así, pues no tengo interés en negarlo: mas
para que valga el argumento, es necesario probar qne el ao de Dánao, por
ejemplo, dura naturalmente un tiempo que no cabe en una sílaba; y mien-
tras esto no se pruebe, el argumento no concluye {v. n." 16). 2." El verbo
purpurear, v. gr., tiene el acento en la e en el presente y sus consecuentes
(v. n." 172): purpureo, purpureas, etc., y esto prueba f\-a.e purpúreo, purpú-
reas, etc., son esdrújulos. ¡Oh señor D. Andrés! no veo la consecuencia: y si
no, dígame usted qué merece este otro argumento: El verbo variar tiene el
acento en la (' en el presente y sus consecuentes: luego ¿vario, varias son
esdrújulos? ¡Ah, lógica, lógica!
D. Al Sr. D. Alberto Lista, poeta tan clásico en el siglo XIX como los
máa clásicos del XVII, le sucedió lo que á Henuosilla: como poeta se guia-
ba por el instinto eufónico, y como preceptista prescindía de ese instinto y
se encandilaba con las teorías y reparos de otros peores que él. Y para que
se vea cuánta verdad es esto, s^a el lector que Lista en sus obras tiene 89
diptongos de fuertes detrás del acento; diéresis... ninguna.
Y basta de crítica: en el artículo siguiente veremos que el diptongo que
ahora defendemos, tiene á su favor ©1 98,5 por 100 de los ejemplos de toda
la serie de los poetas incluidos en la Biblioteca. Copiemos aqui algunos.
256. Palabras s'mples:
Cóepodes (Pablo), 9
Con paBo audaz de iluHtre intento
Dol áarea eternidad halló el camino;
Puso en el trono del parpáreo asiento
AI magnánimo Eneas.
Góngora, 470»
Cerúlea agora, ya parpñroi gola.
Cairasco, 483'
£1 áurea puerta del empíreo cielo.
Lope, 1.» 78*
QaiérooBloB poner fingidos,
Qne yo aaí me entondaré.
DnilacB mirar. . . Dniloos rer. . .
— El talle de mi marido.
RodrÍg:nee, X, 516
Que ealirscoB el caballo
Cosa qne íaé par Dios ^lada.
,B, antes que cometer la diéresis, pre-
3o, 270, dice primero Mandóos una coi-
stra cara; pnes en mtránddos habría
AL HISIOBICA DEL DIPTONGO DB
e ÁTONAS PUBBTES
lógico no hago dist'ncion de palabras
illa: el número representa el total de
tiene en la Biblioteca. No cuento las
igo dicho {a..° 243); ni las comb'nacio-
.í nada prueban. Acerca de éstas hagá-
is demás átonas tíñales (n." 253).
os datos de Criador y criatura juntos;
inte del acento; en la 3/ los de las quo
Mfy 98,47
5,5 1^
%; diéresis, 4,6 pVo
; diéresis, 824,
ológicas deben fundarse en el uso constante
a piedra de toque de ellas está en los versos;
: de esas mismas leyes; me parece claro como
\ciort de vocales átonas fuertes, y i fortiori st
e diptongo.
diptongos. — Por consiguiente, los diptongos
li 14, como enseña Bello: ni 2, como decía
íebrija. Los diptongos átonos son 26, á salwr:
., ae, ai, ao, au
,, ee, ei, eo, eu
, le, ii, i o, in
., oe, oi, 00, ou
>, ue, ni, uo, un.
)n ser 18, según probaremos en lo que resta
HBINACIOHES DB TBES TÓCALES
an tres vocales átonas, forman triptongo, so-
inte como detrás del acento. Triptongo for-
B7'; y Hermosilla (el campeón de las dlére-
90; t." 2,°, pág. 71 y 2^); y bien hecho, poi^
ionsiguiente, se hará triptongo en BeaumoHt
meladas á la castellana.
APÍTULO- II
seguida de débil Atona.
fi, ói; du, ¿ti, óu.
stra Ortología):
ca oon débil átona ea siempre diptonga; v. gr., en:
do, Sousa.
cepcioD. Nnestros poetas la cumplen con tan
risto en toda la Colección más que 26 diere-
Castellanos, y á loa poetas del siglo XYXIL
FigueroaB y Solfs (Antonio) no se permitieron ni una siquiera de esaa Hcen-
' ' ' ' ii aunque los he leído con
son los verbos oír y rHr, el
s nombres Lain (1), roído,
o aína,
palabras, puede citarse este
Tal vez se dirá que en ese
r estaría con sinéresis, di-
mosoabo alguno la regla.
ación al principio ó al me-
tiimer elemento componen-
raras las sinéresis, y algu-
Solórzano: (SIO*):
itVío.-
odo 6 periodo. En este pun-
débese notar lo siguiente:
te la sinéresis, lo cual se ex-
) tiempo viviendo entre ita-
3aroilaso) el uso italiano de
éramos, el satélite de Erci-
Jic.Ubeda, Cueva, Rodrí-
e), Cetina y Fernández de
idias las azeusís y las siné-
jinéresis, sobresaliendo por
>mo), Tárrega, Boíl, Zarate
»s.
pocas las sinéresis de esta
líos poetas que nunca hacen
errera (Femando), Pacheco,
P. Céspedes, Vólez (Juan),
son algo numerosas en va-
ntni •□ HB obraa ariglDalM obaoirM
" 240 -
i es lícita y ann natoral la BÍcéresís en los
e, tettdríamos; yo ciertamente no conté los
8 poetas; pero creo qne ni hay razón eufóni-
; mejores poetas la han usado regularmente.
SlKÍBKSIS DE DOS FÜBBTBS
^otL formar diptongos con las tres vocales
ademia, y yo lo distingo así: Si ambas son
el 95 por 100 de los ejemplos de nnestros
7/ pero con una excepción relativa á las in-
)5, y en lo demás quizás tengamos en contra
il es la exactitud del principio fundamental
aerosas sináresis que cometemos hablando,
tónica no debe contraerse con otra fuerte
iipitar la vocal átona sobre la tónica, oscu-
á la claridad que el oído castellano exige en
¡has páginas con datos sobre esta materia,
^unas observaciones,
s en esto, son:
i Hojeda 17 en 100 págs
j Turia 3 en 24 »
oas I Claramonte 8 en &6 »
Dm. I Boíl 4 en 26 •
aas I Q-arcilaso .... 6 en 38 »
! Castro (Guillen). . 24 en 150 -
Acevedo 9 en 40 »
orno Herrera (R.) 3 en 16 -
las P. Céspedes 4 en 18 »
Avila, 8 on 32 »
' halla próximamente una sinéresis cada dos
las todavía en Rojas y Moreto.
gunos del período de decadencia, como Sa-
Uandamo y Zamora, son enteramente dispa-
y otras BÍDÓresis, según veremos. Tuve la
■ todas las azeuxis y sinéresis de las 100 pri-
Calderon; y aunque en ellas hay algunos
ejor que Calderón, Ralló todavía 2M azeu-
b por 100 de licencias.
'^IIl se inició con Toledo y Lobo una fuer-
i; y aunque todavía en aquel siglo y el XIX
- 241 -
Qente pocas, al me
IgutiOR, Lista, por
pras de sus poesía
tupidea, que sólo coge 13 páginas, tiene 17 sinére
se corrígió con la edad; paes aquel poema le escí
años. La reacción riolenta contra las sinéresis II
poetas, como Moratin (Nicolás), Triarte (Tomás),
mo contrario de las diéresis.
269. Resalta de todo lo expuesto, qne debt
dos fuertes cuando una es tónica; pues aunque m
tado esta ley, sin embargo, la azeuxis tiene á su
de los ejemplos, y la autoridad de los poetas máí
se algunos ejemplos en los niimeros 243-251.
Notas.— 1.*^ Es más frecuente y menos dura 1
tónica precede á la átona; t. gr., en sea, trae, cae
etcétera; y en los des, como Narváea, Abindarri
seáis, traer, caemos, veamos, creéis, peor, pelet
ra es, sin embargo, muy frecuente.
2.* Aun cuando el poeta quiera usar alguna
ne que lo haga sin causa razonable. La principal
lerable la sinéresis, es la rapidez de la locución
afecto, como en este ejemplo de Lope, 1,", 107:
Trae dies, Wae doca, \rae veinte
Trae mil, (roe todo el mondo.
Apéndice.— SoBBE bl yooab:
270. La Real Academia dice que hacer mon(
uéresis; j claro está que lo es, según la regla gei
ni á incluirle en la regla, ni á excluirle de ella; j
vacilar, las verá el lector ahora. En el catálogo q
tos de Cairasco, los Argensolas, Acevedo, Valdi
otro de menor cuantía; pero el lector dispensará; :
los para tan poco negocio. Además, los números
iieren á todas sus obras, sino á parte de ellas; per(
que las azeuxis y los diptongos apuntados pertí
de versos.
1 QolrÓB (Fr. P.)
6 Diamante
> Monroy
4 CaUejft
5 FomperoM
ISfi SaIftiar(A,)
> Hoi
I Fernándei do Laon
1 Canilamo
6 Dionisio
> Lope» (j. A.)
■ Lopeí (J. J.)
3 Perreras
6 Toledo
8 Intorían
1 Lobo
• Zamora
T Pilillas
3 Cafiicareo
» VilUrrMl
4 Luían
1 Fr. J. d« la Concep.
43 [nart«(J.)
1 Isla
5 Verdngo
3 TrignerOB
3 Crni(R.)
» Porcei
> MoratlnQI.)
4 Fr. Diego
1 Huerta (V.)
1 Idéelas
8 Vaca
1 'Sam aniego
1 jIrIarte(T.)
5 iMeléndei
I íForner
1 Jovellaaoa
> Salait
38 I Carvajal
140 Villanueva
1 A rellano
1 ¡NoroBa
» ;MoraUn(I.)
12 Barbero
2 Arjona(M.)
26 Maurjr
1 Keinoso
> Quintana
4 Marcos
8 Liste
1 Gallego
1 Tapia
1 Burgos
> Jé rica
— 243 —
, ^ ,toB tan incompletos; I
sm: 1.*, qne en el periodo anteclásico es comim
que especialmente desde Valbuena en adelante at
qne la azenxis; 3 ,", que en el siglo XVIII hnbo
diptongo.
SI la autoridad de la Academia y de los poeta
general, tienen fuerza suficiente & contrairestai
usados por tantos poetas y aim por el vulgo, oti
Ningún interés tengo en abrir portillos en la:
sinéresis de real es macho más frecuente de lo (
transcribir (como si fuera una rara liconcia] el 'v
Alma real en cuerpo hermot:¡
Y si no, hojéense las obras de Tirso, Calderc
na, Ledesma, los Villa viciosas, Qnevedo, Cafiiz
chos (1) .
ASTÍOULO 3.**— iMFLBZIOirES VBBBALBS AGÜ
27f. Hemos dicho (nilm. 19^ que los impen
final cuando se les agrega el so^'o pronominal i
áeteneáos. Solo el imperativo del verbo ir la co
haUo ios: Vegas, K3-Anón., X, 526.
Y vosotros lo» tras ella;
Pues tan mal os va oonmigí
A los imperativos plurales hay que agregar
BÓnas de singular de algunos presentes, de muc
de todos los futuros; v. gr.i fiaos, heos, busquét
aunque el lector se sorprenda, voy á probar, coi
vocal tónica final de un verbo forma diptongo i
le añada.
Dividiré este articulo en dos párrafos ; en el
imperativos; y en el segando, de las otras infiea
§ 1.°— Imperativiia con os
272. Mucho siento no tener completos los d
no faltan más que los de algunos poetas incluid
cansándome de leer, y más, que mi vista, debilit
visima que durante seis meses padeció el afto pi
á escribir, no está para obligarlaá trabajos forz
véase el catálogo, tal como consta en mis apuní
erior 4Sa IM
Swna anUrior 1.46a aSS
9 > VillftisBn
6 > SolúCA.)
1 1 Cubillo
J.) 1 > Menesea
1 1 LeiTB
7 » Vélea(J.)
5 1 Uoreto
I 1 Anón. XUX
> Diamante
18 * Monrof
3tS 16 CaUeja
3 > Fomperoaa
I a » Hoi
as > IF. de León
S6 8 Candamo
a » Fuentes T.)
i > Lópeí (}. J.)
49 I ínter ian
8 1 Feijoó
11 * Zamora
18 a Cafiiures
6 I Isla
10 3 Trigueros
1 1 Moratin (N.)
1 1 Cadalso
4 > Huerta (V.)
5 > Iglesias
1 » Vaca
la 3 Samaniego
7 I Triarte (T.)
> 1 Heléudes
a) 3 3 Jovellanoa
is 30 > Carvajal
:S.) 1 a Norofia
10 1 Cienfuegoa
16 S Arjona<M.)
364 106 Arrian
> 3 ReinoBo
1 * Quintana
8 > 8olls(D.}
37 1 Blanco
9 7 Lista
33 11 Alonso
3 1 Gallardo
W S
Total... 1.781 871
gue 1.463 38S — — ^^
ice: 1,", que el diptongo tiene á bu favor
ito creo que es muy suficiente para fun-
postclásico ea el más inconsecuente en
aemos al uso del periodo clásico, en el
M de este punto; pues sólo tres 6 cuatro
deron, Enriquez, Zarate y algún otro.
- 245 -
il siglo XVIII, paréceme q
que ya he hablado mucha
e, . . -^ — — ^^Mi,D tantas sinéresis dd átc
reacción á principios del siglo XVIII, y preoi
mo contrarío, por dos razones: 1.*, porque es 1
llfiTa siempre al otro extremo, sin detenerse £
los poetaa eran no poco ignorantes y pedantes
racio: Dum vitant stulti vitia, in contraria cu
Eb muy de notar que varios paetas antigüe
resiB, emplean siempre el diptongo en este cé
Hurtado (Luis), Rufo, Vegas y G-óngora. Mucl
para no contraer los imperativos: primero, poi
palabras compuestas; sin embargo, esos y otrc
BIS de átonas, guardan siempre el diptongo en
Si el lector me pregunta la razón eufónica
no la sé. Cierto que ahí parece haber una espt
es la razón eufónica del tal diptongo, no me a
copiemos algunos ejemplos:
Lope, l.o, 482"
Teneos apartaos, villanos.
Llegiios más, llegóos á mi.
Id^ ib., 153'
Jnan, asentdos — Señor, ¿qne yo me asien*
[»'
-^enUoB, pues quiero yo: Bentáos,'parien-
[te.
Cubillo, 91
Levantaos, eatáos e:
Hartado (L.), 17'
Dej<ioB ya de aqnesos ohiates;
Ten^oolo, paos lo qoisistes,
Y la embajada deci.
AlarcoD, 241'
Volvaos, conde, volvaos laego.
Notas. — 1.' Los imperativos de la primera i
numerosos que los de la segunda, y éstos algo
2.' En el catálogo no van incluidos los ii
porque en tal sitio no prueban nada.
3.* Estos imperativos finales de verso son
gan. el caso; así en Moratiu (Nicoláa), 106, volveos es consonante de deseos,'
y en Moreto, 180, deteneos es asonante con luego. Nada importa que el dip-
tongo del imperatiro rime con la azeuxis de otra palabra; pnes todo eso se
9 la consonancia y asonancia (nii-
\ poetas tenían del diptongo en los
incurrir en otras licencias, par»
er ©1 lector:
:, id., 162';
7; tratadvos, >'d., 534'; sentadvos.
y futuros oon o».
o son tan completos como los del
lenta del diptongo en los impera-
.ectura) el mismo fenómeno en los
is presentes, y últimamente en loa
en la generalidad de la regla, me
Ignnas contracciones eran dipton-
BFo en fin, los datos que voy é pre-
a probar el diptongo de que tra-
mí, debe de ser la misma que hay
e monosílabos, porque los disíla-
)0 estar es monosílabo, como está
,1 no so computa para nada en la
Porque ella ob tendr& m&s bien.
Lope, 2.", 450
¿HooB regalado?— Y me ha dado
Docientoa escudos.
Tirso, 36"
¿H«oB querido yo jamia?
Alarcon, 107
¿Haos venido b. la memoria
Esta noche doña Clara?
— 247 —
Otios ejemplos: Lope, 4°, 1^", 3&1"— Monroy, 98— Tirso, 113", 67', 154",
3K bis, 360', 524"— Alareon, 440"— Tirso, 486', 649' " "' '"'■ " ' '
ron, 2.°, 481'. Diéresis no hallo.
275. B.— Pretéritos.
Vftldivielso, LVIII, 258
Hechizóme ana mujer.
— DÍA» con la mano del gato.
Calderón, 1.", 609
Hablé al Bey, bnequeda i, tos.
T como hollaroa no pnde,
. Fletó nn barco.
Tirso, 65'
Celos de algnn labrador
Tenéis: ¿quebrifos la palabra?
Cogiénd
Dejaos, t
y ¡c6m
GobMoí
Coatóoa la i
Una coBtill
Otros: Tii-80, 637), &34", K7', 438', 273', 269", 26
quien sea), 451 ' — Anón, XVI, 635. No hallo dieres:
vez de saqueos con diéresis, Anón, XVI, 202.
276. C.~Futuros.
Los futuros son algo mds numerosos, por lo cual
Dipt. Dié.
, HnrtadofL.]
Sepúlveda
Anón., X
Bufo
Morillo
Lope
Álcali
DipL DiéJ
Suma anUñor
Valdivielso
Mcjia
Claramente
Tirso
Castro (G.)
Alarcon
Meacua
13 4
2
2
1
26
2
1 1
1
Cosa rara; en los poetas posteriora
Calderón, LVIII, 340
Dardos horror, daróos miedo.
Rojas, 4"
Dardos premios — Y castigos.
— Dardos gobierno— Y cuidados,
— Dardos bienes — Envidiados,
Dardos favor— T enemigos.
^aldi
Venid V
La alga)
Tirso. IX. 418"
— ¿Qniéreete echar é, perder?
— PagartoB oon el pellejo.
Alcalá, 557
MoverdoB, Ifarína & risa,
Sirviendo de jugnetillo,
Pnes la llevan de un colmillo
Cuando sale novia i misa.
ás datoB relativos al punto que discutimos; creo
ira fundar sólidamente la excepción que arriba
al de uu verbo forma siempre diptongo con la o
CAPÍTULO rv
mes tónicas de dos débiles.
ii, íu; ií, iú, ui, uú.
as hasta ahora prescinden de los cambios qu»
)1 acento en las inflexiones, derivaciones j com-
ro en las que hemos de dar en este capítiilo y el
r presentes otros tres principios generales, que
'las, completan y perfeccionan todo el sistema
jigmentes:
radical permanece en las denvacionea, atmque
en otra, ó reciba el aconto de la primera. En lo»
forma radical la primera persona del presente
cis en iliense, cruel, influencia, porque también
'; en viaje, diario y eltota, porque se derivan d©
rociéis, roció, porque la primera persona del pre-
que tiene azeuxis tónica es la débil.
en vocablo simple permanece en sus compues-
ar j semidiámetro, compuestos de ítiir y dtámelro,
más de ser eufónicos y de razón natural, los he-
nuestros poetas.
lucida de la práctica constante de los poetas,
3 palabras que caen bajo la misma razón ortoló-
n de razón natural; pues lo que los poetas hicie-
ron, debe servir de regla para las que nunca
eron apartándose de la regla), cuando pertene-
— 250 —
mo ejemplo arriba copiado de Tirso, pone la siguiente nota: «Para que sea
asonante de este romance, hay que hacer uü esdrújulo, leyendo viudos.»
Muy bien, y voy á confirmar este esdrújulo con otros casos semejantes y
ciertos de nuesti:os poetas.
280. Camúy
Y el que nombró Luisa la cacica,
Camúy ^ CuUbrinas y el Aguada,
De fértiles labranzas cultivada. (Castellanos, 61)
281. druida.
El cruio altar del druida espantoso. (Lista, 317)
Esta es verdadera prosodia, y no druida, como dijo XJbeda, 365: si la í
fuese tónica, esta azeuxis sería también correcta; y es inadmisible, tanto en
la ortología silábica, como en la prosódica, el diptongo druida.
282. fluido.
Como con llaooias fluidas el lago. (Jovellanos, 28)
El participio diQ fluir qb fluido; el adjetivo, y7/í/rfo, esdrújulo: como el
adjetivo válido es esdrújulo, y el participio valido grave. El sustantivo flui-
do es de prosodia dudosa: en el Diccionario de la Academia no lleva acento:
le tiene en este verso de Jovellanos, 43:
Un finido sutil, su yo;, su fuerza:
pero aquí bien puede ^qt fluido , como es en este otro d-e Arríaza, 67:
Dispútanse el eléctrico fluido.
Así, pues, no habiendo razón que nos obligue á dar al sustantivo el acen-
to en la «, y habiendo otras en contra, me inclino á fijar el acento en la i en
fluido sustantivo y participio, y en la w en el adjetivo y7«/i/<?. En todo caso
hay azeuxis, según la regla,
283. gratuito.
La cantidad latina de fortuitas y gratuitus es muy problemática, aunque
los mejores latinistas los tienen por esdrújulos. En castellano no lo es me-
nos. De fortuito no hay ejemplo en la Biblioteca, y en el Diccionario se la
supone tónica en la i. De gratuito hay dos ejemplos: uno con esdrújulo, y
otro con sinéresis:
El temor es primero, que el ser tímido
De Dios, es don gratuito. (Cairasco, 497).
En la gran copia de gratuitos dones. (Iglesias, 473).
No sabemos cuál de las dos vocales haría tónica Iglesias, pero supongo
sería la ¿, y bajo este supuesto, trataremos de esta palabra más adelante (nú-
mero 318). Opino, pues, que fortuito y gratuito son tónicas en la i. Como
quiera que sea, el ejemplo de Iglesias es totalmente licencioso, pues debie-
ra observar allí la azeuxis. Pero si alguno dice gratuito, como Cairasco, la
- 251 -
palabra es correctaniflnte esdrújulo; j esto es lo que ahora viene á nuestro
propósito.
284. JlíoHsorfu (1).
Galceran Afontorfu la gobiecna. (I^P^i ^"t 4^
-ZVbfa,— En el impreso tiene crema la i (!!).
285. Tüy.
Algunos reprenden el acento y U azeuzis que la Academia pone en Tüy,
del latino Tude; y sin razón ninguna, arbitrariamente dicen Tui. La proso-
dia de esta palabra, aparte de las razones etimológicas, cuenta con la auto-
ridad de Viübuena, 3Hi
Tiy, que los amigos de Diomedes
Fundaron ea su orilla al mismo río.
286. yúy = hiiy.
¡Yiiy, yíiyl Abelino,
Bueno estás:
Algún tiempo llorarAs
La perdida del de ahora. (Anón, LVIU, 12}.
287. Excepción de Ruy y muy.
Kl nombre Ruy ofrece no poca dificultad, pues en nuestros poetas se le
halla siempre contraído en diptongo. G-eneralmente se le halla impreso Ruy
(véase Vélez (Juan), 599— Castellanos, 548— Anón., X, 440-Moreto, 466).
Hortzenhusch, unas veces imprime Rui con acento (Lope, 3,°, 387 y siguien-
tes); otras, Rui sin acento (tomo V); otras Ruy con y. Muchas veces es ó
pnede ser átono. Ejemplos:
CostellanoB, 449 Anón, X, 448
Benolcázar andaba proviniendo Doña Lambra y Suy YeXkr^v.^^,
A.Ruy Díaz de Rojas bu teniente. Y Gonzalo su cuñado.
Saluetrio; 440 Lope, 4.", 1(B
Ta Ruy López se partió. Ru¡, de Silva y el Prtor.
En el ultimo ejemplo parece que debe ser tónico. Ahora bjen, ¿qué po-
dremos sacar en limpio de tanta algarabía? Voy á dar mi opinión:
Con Ruy sucede lo que con muy: ambos son per se tónicos en la u, y na-
turalmente debian formar azeuxis, según la regla, Pero como ambas diccio-
nes exigen alguna rapidez en la pronunciación, por ir casi siempre (y muy
siempre) unidas á otro vocablo siguiente, resultaron dos cosas: 1.', que el
(1) Bd Oalderon, i.', 77, hay al ^jsmplo signieuts:
Venia lu miftenas I Que sn U< CarDMtoloudu
A bailar al CtM. Se disfru Amor.
¡T*»rer>! | |T«r»rer»l
il primer veíaa di
- 252 -
acento ae oscoreciera de suerte que apenas pueda discernirse si tales voca-
blos son átonos, ó tónicos en la u ó en la r; 2.*, que la combinación se coatra-
jera en diptongo. Los gallefíos pronuncian muy, acentuando la u; los caste-
llanos acentaamos generalmente la i, porque nos es difícil articular rápi-
damente el diptongo úi, tónico en la u; mas en este caso debiéramos escribir
íití, muí. Yo, por no alterar el uso común , sentaré la siguiente conclusión:
Aunque estas palabras debieran acentuarse en la u, la dificultad de la pro-
nunciación autoriza para acentuar la t; la cual, por respeto á lo que debiera
ser, continuará escribiéndose griega y no latina. Bajo este aspecto, lüiy j
muy no son excepciones de esta regla, sino de la qne expondremos adelante.
Notas. — 1.' De los arcaísmos ku'igo (Villaizan, 392), kuygo (Lope, 4.", 86) J
fuiga (Id., 3," 467) y otros que nuestros poetas usan con sinéresis, piense el
lector como le plazca: esos arcaísmos no deben tener autoridad contra nin-
guna regla.
2.' Las combinaciones tí, üu no sé que ocurran alguna vez en castella-
no; si por casualidad llegaran á usarse, deberías© guardar en ellas la azeu-
xis, según la regla.
AbtIculo 2,°— Combinaciones ií, tú, uü.
288. Raras son las palabras can las dos Íes: acaso no haya más que ^-
simOtJrtisimo, tiita, Poliido. Ninguno de ellos se halla en la Biblioteca de Bi-
vadeneyra: del último hay dos ejemplos en Hermosilla {1.°, 139, y 2.°, 39),
ambos con azeuxis, como debe ser; pues este último debe seguir la regla de
los tres primeros, y en éstos os aplicable el principio general de las azeuxis
radicales {núm 277; prima o), pues se derivan do pío¡ frío y lia.
Dos úes no se hallan sino en la voz <}üúmviro.
289. La combinación iá es también rara: se halla en diurno, ftucia, fTim-*
ga, htuleo, lÁuva, Miura, Ftura, O/Tuco, oriundo, Santiuste, triunviro; monsiur,
triunfo y viudo.
Diurno y ktulco tienen azeuxis en su radical (día y hiare latino).
Dejiueia por fiducia, del latino fides, hay tres azeuxis: Anón,, X, 164 — Al-
cázar, 411— Góngora, 511.
Iauvü se halla en Valbuena, 157' bis, con diptongo; pero su autoridad
vale poco.
Fiura se halla en Castellanos, 446' y 448.
A Fiura con gente de á csbaUo
Fué para socorrer la comp&ñía. <446')
Con sinéresis en Ercílla, 58, 1(0'.
Ofiueo, con sinéresis en el citado Valbuena, 317.
Ormníio.— Una azeuxis en Lobo, 37':
El BDbclnericio pan
Que Elias comió en la higuera.
Pareciera jnnto al mío
Orlando de Vallecas.
-ap-
otra ozetixÍB hay en Hermosilla, 2.", 382.
Triunviro, grave, se halla en Oóngora, 479: debe ser es
azenxis, como en latín.
En medio de este desorden y confusión, y siendo tan pocí
de Valbuena, creo que para todas estas palabras y las demás
lian en los poetas, debemos tener por reblar la azeoxis, que
tintivamente pide el oído castellano.
290, Excepciones: monsiur, triunfo j viuda.
El primero, como palabra francesa, que no hace regla, la
nuestros poetas con diptongo.
Trmnfo y viuda han tenido diverso uso, y es lástima que h
do el diptongo: naturalmente pedían azeuxis estos vocablos,
los hallamos no pocas veces.
A, — Triunfo.
Algunos antiguos, como Herrera (F.), Montesino, Hurtad^
bera (Luis), dividen siempre las vocales de esta palabra; pero
tan general que no necesita demostración. Algunas diéresis i
tellanos, Q-óngora, P, Céspedes, y otros autores.
L» humildad j el amor, en ñu, triunfan
Ea el cielo, cual triunfa en la tiarra;
Triante amor y humildad ds nosotros,
Que el vencido es quien vence esta guerra. (Arj
B.~ Viuda.
Del latino vidiuz, por metátesis. Véanse las vicisitudes ■
esta palabra en el siguiente catálogo, aunque no es muy com
Al. £Hp. S. anterior.. 29 67 S. anter.
Montesino . »
Naharro ... 1
Castillejo. . 1
Mendoza. . . »
Hurtado (L) 6
Puentes (A) 1
Silvestre... »
Ortiz »
Fr.Luis.... .
Sepúlveda. »
Ercilla 3
Anón.,X... .
Alcázar 1
Virués »
Cueva 1
Laso >
Castellanos 16
Vepas .
Arjona (J) . »
Cervantes. . »
Suma. ... 29 67
Morillo . . .
Heredia...
Góngora. .
Lope
Hoj eda . . .
Aguilar. . .
Valbuena.
Ledesma. .
Grajales. ,
Mejía
Turia
Tirso
Castro (G).
Saiustrio. .
Alarcon.. .
Miradem.'
VólezCL)..
Quevedo. .
Godínez.. .
Villegas (E)
Suma
29
67
,
4
.
1
8
14
67
22
2
2
3
2
1
1
3
99
2
3
12
6
23
8
»
139
~250
Montall
Solórza
Trillo..
P.Césp
Hurtadi
Anón. ]
Cald. (3
Anón. 3
Coello.
Polo. . .
Matos .
Rojas. .
Leiva. .
Moreto
Diaman
Santos.
Sal a zar
Hoz . . .
P. de L.
Vera Ti
Tota:
^jSttt:..
'acedad del nso <
, oui omuargo, lo
i esta i>alabra, ya
ngo; pero se encuentran algnuas dlére-
le quisienm restituir la azeaxía al ei-
' Moreto.
n rista de lo cual, establezco como ley
los poetas.
[aedftris vlodo,
pero mudo. (G&stellftnoB, SSA')
[oestos dims...
irbimoreno
ensabanada
salmonada
jiada en centeno,
Indea dello.
idaa mujereeT (Tirso, 386")
da establecemos el diptongo en virtud
za y exigencia de la ctimbinacion iü.
1.°— Combinación- mí.
lalabra separadamente, conviene poner
, con sos compuestos y derivados.
fluir
flOente
afluir
( aflOencia
t aflOente
confiOir
. [ conflaenoia
í confluente
difluir
infloir
1 infiaencia
melifluencia
refluir
300. BüiTO.
Mewnk, 30
Yft iOejandro llb«nl,
Y» máa pobr« que Büiro.
301. CabOin.
Castellanos, M'
En Quiminen, Ouainea y Horomicos,
Dajej j Gabaia, rfoa bien ricos.
. 302. 4,— circuir.
Aguil&r, ise
Paea qnedó cfrcQida de paligroft
Como la inerte iDexpugnable torre.
Anón., XVI, 134'
Clrcfiido de paaion,
De firmeu corODado.
Viraés, 528", 629, 642*, 649", 566-
Castro (G.), 262"— Moratin L.,5^'
No hay sinéresis.
; u (cireüito), seg:un lo dicho en la Pro-
la siempre tónico en la *. En ambos ca-
la regla. Las tres sinéresis que hallo:
— Kojaa, 556, son licenciosas por ambos
Castellanoa, IIS
En circ&Ito del pnaieron fnego...
El circuito todo rodeando.
Id., otras catorce— ^ufo. ^' — Tai-
buena, 272-, 287', 289, 315.
Í3 azeiuds, 3 sinéresis.
El desengafio
Loa excltiidoB j encerradoi -vieron...
Y vténdoae los griegos exclQ.ido8, etc.
Moreto, 612"
Que luegs con él se trate,
O ya para concluirse,
O ya para desviarse.
ErcUla, 87'.
loe astros infifleuteB
hados de las gentes.
A.mazA, 113'.
le el fondo reñOlan,
lalaoio. el pie llegaban.
gensola B., 321.
a premioa y sos doñea
mado y otra lana.
oratin L., 598.
a madre; diómo el cielo
n gracias afluente.
ateUanoa, 225'.
que dábades de palos,
3on gran m^fl.Qoncia.
nido.
Ruin.
Ralnft.
Dipi.
At.
Dipt.
Ai. !>»(>(.
3
X
X
X
36
a
4 17
X
- l
16
»
* n
10
»
CAPITULO V
Débil átona seguida de laer
uá, né, lió: iá, té, ió.
Las reglas que á fuerza de inmenso trabajo he
de estas combinaciones, pueden reducirse é. las ci
las cnatro ya demostradas, componen (x^o: en ell
sistema ortosilábico de nuestra lengua.
336. Regla quinta: Toda vocal d¿bil forma azeux
f«, cuoBdo cada una pertenece á distinto elemento compt
peneco, sesqutóxido. veinñuno. (Sin excepción).
337. Eegla sextn: uÁ, uó son siempre azeuxfs, si
gutural. Así hay azeuxis en suave, suntuoso, virtüc
sexual, Züaso; y diptongo en Acuario, acuoso, santíg
ffo. (Sin más excepciones),
338. Regla séptima: U, ló derivados de ía, to
OMMOnante (ó combinación primera de consonanti
azeuxis.
Así hay azeuxis en rociamos, roctó (derivados d
loffo, tiara, Ston, biombo; y en Ariadna, AstTages, Ul
Excepciones: 1.' En palabras que empiezan pe
el santo nombre de Dios, las inñexiones verbales
miao, en que siempre hay diptongo. Adem¿e, es
diablo, dtantre y ptojo; y en los propios Marúmo y i
2." En palíibras que empiezan por vocal se ex
se, ansiar y odiar; los adjetivos anciano, asiano, asi
y los sustantivos ostión, unnon y unión. En éstos (
diptongo. Además, es permitida la s.'uéresís en ao
339. Regla octava: lÁ, ló, Juera de los casos dic
xrt no derivadas de azeuxis, son generalmente diptongos;
lidió; edeeiástico, lección; hielo, juego, estruendo.
Excepciones: 1," iá es azeuxis en breviario, >
venial.
2.' ió es azeuxis detrás de muda y líquida {ni
cabriola, gorrión: sólo es diptongo en industrioso y
3." ié es azeuxis en cítente, Lñeo, Piérides, rtel,
Tiestes, Vtena.
4." ué es azeuxis en Früela, genüense, Josué, ü
340. De estas cuatro reglas, las dos primeras
mas: la regla 7.' es también muy general y clara,
que empiezan por vocal. Este punto y las excepci
— 270 -
ana hennoso! (Cienfa^oe, 28).
iberemos también poner azeaxis en Ouadíaro j
le ignoro su etimología. De Ouadíaro hay un
I Guadiato con sinéresis, uno en Vaca, 278.'
= principio ó cabeza.
Vaca,&40"
Por la fe que propugna,
Y los hereslaroas
A la sazón perturban.
Arjona U., M8.
Son invenoionea
De here«darcas.
J6-5.", 4C8-Id., LVIII, leO'-Belmonte, 328-
izeuxis contra 2 sinéresis: Argensola B., 901—
ie floridoa talles. fValbuena, 884').
compuesto este vocablo, que no hallo en el
Castellanos, 64, 315 y 420, y los dos ejemplos
(is: Anón., XVI, 359.
Atgenaola B., 314'
Y dejados llevar del moTímíento
Comnn, el albedrio maniatan,
Generoso y real, de ley exento.
355. mixtlárabes.
Calderón, 1.", 839'
YÍTÍeron entre nosotros
UixU&rabes cristianos,
ó mozárabes.
Dos sinéresis: Id., 337"; pero nó-
tese que Calderón es muy mal ortó-
logo.
de oro y ámbar: no está en <
a rosada anrora
lo el vago cielo. (Keinoso, XXIX
sdio, allá aaegandft
án^lo á otra pute.
:264.
«, 5.» 211'
firmeza soberana
satólit» romana.
B-Id. 3.° 694'.
vedo, 610
ligenio
qneea á la fortuna.
Mn, N. 39'
gnlos cortado
bandas de quo gonae.
Í8, contra 3 sinéresis
^aibueoa.
:«s=aRo.
Castellanos, 450'
Ia onal no tuvo menos inclemencia
Con él despnée, tilenio ya pasado.
Rojas, 429"
fie qnedó mis blando
Qne comedor qae espera,
Acabado so trtenio,
Qne le tomen residenoia.
866. veintiocho.
Acevedo, 266'
Acaba el giro de su estrella helada
En Teiallocho días la serena
Lana.
Una sinéresis hay en Alarcon, 452:
coaa rara en él.
367. veintiuno.
Aunque debe ser azeuxis, no hay
más qne nn ejemplo, y es de sinére-
sis; Lope, 1." 374.
veintiocho, veintiuno, no puede suponerse sinalefa,
lo en la Biblioteca más vocablos compuestos; pero de su
iere que la regla es verdadera. Para exceptuar de la regla
)s razón suficiente el hallarle una sola vez con sinéresis en
a eso es una casualidad. Al contrario, el que la inmensa ma-
mplos de dicciones compuestas coincidan en la azeuxis, es
lie la exige el instinto eufónico y la naturaleza de nuestro
regla (qae tiene á su favor el 86 por 100 de los casos), debe
ibien á las palabras compuestas no discutidas aquí, puesto
misma razón ortológica, (n.' 277, principio 3.°). Son también
lamente compuestos los siguientes:
lulóxido.
cariancho.
dioico.
dióplarica.
gimnaslarca.
perleco, perlhelio.
periostio.
pollárqutco, poliandria.
semieje.
semihora.
semlnsto.
Lb qne suelen encontrarse.
Ahtículo 2.°— Discusión de la bbola sexta (nóm. í
368. Catálogo d« las vogm comprendhlaB en asta raols, agrupadas I
acto
/ actual
\ actuar
< I actuante
/ actuario
[ actuoso
aduana
I aduano-as
aduar
afectuoso
año
{ anOal
f anuario
Amaca
Atúaca
Azúaga
baluarte
Billüart
BisQano
Burburüata
ca«í«s(=canto)
( acentuar
I concentuoso
carruaje
Carttan (=Cairvan)
caso
r casual
I casüismo
( casuista
ÍcensQario
acensuar
concepto
Í conceptual
conceptuar
I conceptuante
conceptuoso
continQar
conventual
Comüalla (inglés)
CortÜar
crOor {= sangre)
! cruel
cruento
í cruento -as
( incruento
crOeza (= crudeza)
defectuoso
f Düardo
I DQart
Junarte
j Eduardo
f Fednardn
^ OdnarJn
dúo (=dos)
I dual
( düeto
DQodo
efecto
I efectilal
I efectuar
electo
( electüario
f letuario
espíritu
I espiritual
( espirituoso
estatua
.1 estatuar
j estatuaria
I estatQario
aestus {^torbellino)
i estuante
I estflario
! estuoso
Estflardo ó StOard
cventQal
exceptuar
fastuoso
fatuo
( fatilísiino
f infatuar
flato oso
flexil os o ó flojüoso
fluctiis (=ola)
\ fluctuar
\ I fluctüante
' fluctuoso
fruto
i fructuoso
1 I infructuoso
J usufructuar
' I usufructuario
gentualla
grado
I gi-adOal
I graduar
( I graduando
hábito
(habí
íhab:
impetüos'
incestüos
indÍTiduo
K indi
\ indi
' I
intelecto!
ItOango
Janüario
JurOara
lactOoBO
LitOania
Lo anco
Loarca
luctOoBO
Luaüarte
majestOoi
mano
mantúanc
MarOana
mes
I men
monstruo
montuoso
ntortüoru
Imo
padOano
perpetuo
I per]
í perj
peruano
preeeptflf
prontOiiri
püar
punto
1 pun
jpun
I pun
rédito
I redi
í red:
I red
- 274 -
• suadir (del lat. sua-
derej
i Süada
< disuado
( persuado
Süárez
suave
sumptus (={5a8to)
Í suntuario
suntuoso
I presuntuoso
tempestuoso
tenue
! atenuar
I atenuante
extenuar
Tetüan
testo
I textual
[ texto ario
tortuoso
trflan
tüarum y tüorvm (la-
tinos)
tumulto
I tumultuar
[ tumultuario
I tumultuoso
Turüaco
untuoso
uso
( usual
} usuario
valuar
[ evaluar
vestuario
vidual
virtud
I virtual
I desvirtuar
I virtuoso
visual
vitualla
I vitüallo-as
volupteis {=deleite)
j voluptüorio
í voluptuoso
zOavo
ZOazo ó Süazo.
)al8bras se hallan en los poetas; pero á las que ellos no
á las pocas que podrán añadirse i este catálogo, debe
>gim el principio general del núm. 277, 3." Nótese ade-
mes de los verbos en üar caen también bajo el princi-
lacion de esta regla con la que dimos en la prosodia
gla 2 ", 3.").
3s de discutir cada palabra, pondré seguidos los catálo-
éresis que crea necesario estampan con esto se evitará
ve dificultad que hay en la composición tipográfica de
Lido en tres columnas, y de tantas sumas parciales como
ActD.
At.
Sin.
Caso.
Belmonto
"~7
SurnaanlMor..
Calderón
íi
Zíntd
> 1 Cáncer
CuéUar
1 jEndqaez
Gandamo
1 1 Morete
Vaca
> i Calleja
1 Zamora
Iríarte
'¿ Cañizares
JoveUanoB
1 IPorcel
Arriasa
3 Fr. Diego
SoUbD.
„ Saniani^go
Triarte
T<4al ....
6
11 Forner
-"-
— . Salas
1 Arellano
AfeetüiMD.
1 Arjona M.
Arrinza
, Beña
Vegas
2
Oña
1
Góngora
Toua
Ribera L-
ArKensola B.
A>íla
Contlncar.
Uontalban
P. CéBpedes
1 'l. do Avala
TriUo
s PadiUa (Fr. J.)
Caro (D.* Ana)
i Castillejo
Anón. XVI
'2 Mendoza
Calderón
, AldanaF.
Bojas
Vmaiían
3 [Fr. Luis
, ErciUa
SoUbA.
» Eufo
> Laso
ViUarroel
1 Ubeda
Vetázquez
í I Castellanos
Moraiin N.
> 1 Sánchez M.
Iglesias
1
Góngora
Iriarte
Lope
Fomer
Argensola B.
Calle
Acevedo
Noroña
Tirso
Cienñiegos
1
Quevedo
Arrlaza
Montalban
-Quintana
,
TriUo
LisU
Anón. XVI
Calderón
Total ....
. 87
10
Anón. XIV
Matos
SoUaA.
Caao.
Moroto
Diamante
Caatollaaos
Fomperosa
osa
Saladar A.
Huerta J.
F. de León
Góngora
Candamo
Vélez L.
Dionisio
Calderón
10
Zamora
Suma ¡/sigue..
14
6
Suma y sigue. . .
1
Ex
Gaste
. Fr. L
a Lope
■i ! Caldo
» Leivo
> JMorel
> 'HuE
1 ¡Candi
> JMorat
» 'Jovel
> Caatil
Caüui
13 Artie.
OAng.
¡Lope
Lope.
Tárw
í Ledcf
» .Tnria
1 Tirso
í Bonil
I .liiire
S Amos
» Trilla
1 Calde
> Polo
. Roja*
> Solis
. Moni
1 F.de
• OftniJi
1 T.>Iíd
I Verd.
3 1sl««i
Suma anUrior.
. 22
Bof»
. Viniéa
Salazar A.
1
CastdlaDC
Moratin N.
4
2
GóDgon
Cadalso
■2
Lc^
Huert» V.
3
Tirreg.
Yaca
J
A^g^U
Iñarte
1
Tireo
Ueléndez
1
AlarcoD.
Fomer
3
Mwna
Salas
I
Qneredo
Roldaa
Bvfaadmo
LiBta
2
Belmonte
QillaAmi
TotaJ.....
. M
8
Villegas J
~
~
■ MoreBO
SloDtalbM
Hartado J
■OMtrfiCM.
An¿ti.XY
Calden»
ZabaleU
CAaMr
Coellí.
Mato*
Víltaízan
S..ÜB A.
Cal>íil«y
Mebfwiiw
M'>«rt.í
CíJHa
F'^injiírr'^
SaUawA.
Franeiaeo
Irtart*
Salas
HwalúiL
- Auúfl. J,V
I Fuentes A
'* '.WlellsDt
'¡¿D^ota
«^asol«
Montesino
Altaraira
CaatiUejo
GarCilaeo
Ti moneda
Cetina
Anón. LVIII
Mendosa
Traapinedo
Hurtado L.
BermMes
Barros
Contreras
Silvestre
Fr. LnÍB
Córdoba
SalacarE.
Eicilla
Herrera
Anón. X
Bnío
Alcázar
Céspedes F.
Gilvez
S. J. de la Cros
Vimés
Rodrlguei
Barabona
TJbeda
Figneroa F.
Castellanos
Aldana C.
Torrea Luana
A^^a J.
Chaide
Suma y ñgut. . .
Suma afiterior. .
197 11
Sumaatúerior
PadUldíPr.P.)
1 >
Eaquilaohe
Sánchez M.
1 >
Rioja
Cortea
1 >
Colodrero
S.0
1 »
Trillo
21 G
P. Céspedes
Cervantes
24 1
Gómez Tejada
Hurtado A.
Artieda
1 .
05a
S 1
Anón. XTI
Herrera C.
1 >
Calderón
Góngom
6B
ZabaleU
Lope
m 8
Cáncer
Huerta J.
4 1
Coello
Aola
Polo
Frías
Matos
Caao
1 1
Enriquez
GU Polo
Zarate
UoraloB J.
3
Rojas
Fonce
ViUaizan
Ai^nsolaL.
Porraa
Carrillo
TTlloa
8. de Figneroa
a
SolisA.
Hojeda
74 >
Cubillo
D » CrÍBtobalina
1 >
Leí va
Sibera
U 3
Cnéllar
Ara^DSolaB.
F. de Castro
17 »
Moreto
3 >
Qniróa (Fr. P.)
Valbuena
30 6
Diamaute
Aoevedo
1« 1
Monroy
liedesma
e
Fompeíoaa
TiUaTicioaa J.
3 >
Estrella
Arguíjo
Salazar A.
Fr. Jerónimo
1 t
Hos
Grábales
Sánchez V.
Turia
B *
Sor Jnana
TaldivielBO
48 7
Vera TaaÍB
Medrano
Candamo
Claramoate
Dionisio
Tirso
n í
Fuego
CaatroG.
4
Francisco
Jánrepú
7
López J. J.
Toledo
AvUa
1 s
Alarcon
16 i
Lobo
Ueseaa
7 a
Ceo
VéiezL.
Zamora
TaaU
I >
Cafliures
Herrera J.
ViUarroel
Herrera E.
1 >
Quevedo
aa -i
Iriarte J.
Batbadillo
3
Isla
Callecerrada
6 4
Verdugo
iSálinasJ.
Nieto
Villegas E.
21 7
Potool
3 >
Moratin N.
Solórzano
1 1
Cadalso
Soto de Sojas
S j.
Fr. Diego
Svmaytigae..
ese 60
Svraap ligue.
374, afectuoso.
GÓDgora, 472
FoDderador saludo afectüoao
AviU, E68'
Tan afectúOBanientfl
Y con un mal scuidente
Me estorbe el ay del comer.
375. aflo.
Eeq Dilache, !>97
Cnal aegiA nube á la anQal ofrenda,
En agna eapesa desatada baja.
Otras: Moratin N., 116' — Vaca,
Diamanle, 11
Porqne estimé ufectüoaa
Tu atención quise excusarla.
LisU, 32(1
Si> bondad dulce y celo afectQoso
Te infonnarin,
Porcel, 168'
Por sacriñcto de anüates ritos
Deis á mis ariiB los dolientes gritos.
B'-Cienfuegos, 16', 18', 29'-S
lis D., 236*— Barbero, Íi76'. Total, 9 azeaxis, contra 6 sinéresis de malos poe-
tas: Candamo, Triarte, J., Fr. Diego, Vaca y Arríala:
376. ArQaca, Ataaca, Azflaga.
Usadas por CastellanoB: 14 azetixis.
Los aruacas pocas veoee pierden. (88)
Chapaes, atüocas más nrbanoe. (458')
Un Pulg;arín,
377. baluarte.
En 44 poetas (Maiirique-Quintaiia)j
96 azeuxis, 4 sinéresis (Rufo, 9— Me-
jía, 407'— Tirso, 240-Barbero, 668).
Pérez (Luis), S25'
Torre do David, guarnida
De muy fuertes baluartes.
Hita, XVI, 169.
Y todo el bando morisco
Hace de si na baluarte.
378. Billüart
Arjoaa M., 543.
T si quiere, U puede rellenar
De Goudin, de Gonot, do BillDarL
379. Bisüano
Anón, LVni, 28
Mas, pues cerca de aqnJ estA
Mi confesor Bisüano,
Quiéreme llegar allá.
de Azaaga. (850)
380. Burbm-Oata
Castellanos, 244
Y su principio fué Borburüata.
38(.
Id. 112', 247.
can fus.
TriUo,50
Antea
Marmotee culto acentuó elegantes,
Que SQ lira se oyaee espaciosa.
Góngora, 456'
Concentuoso coro diligente.
Id. 429'
Un culto Risco en venas hoy aüavea
Concentuosamente se desata. (1)
Otro; Id. 472.
382. Carüan
Viraéa, 538'
Deeta fiera mujer falso marido
Y del gran Carüan traidor aloaid*.
m Mal ii
«83. carruaje
Oóngora, 527'
Previene pues canúi^e,
No aleone anterioTidad
Cnalque marqués de AJfaraohe
O conde de Rabanal.
Otras: Mendoza, 67' — Castellanos, 4(
bis — Barbero, 582— Arñaza, LSI'. Totí
Hoz, 216.
384. caso.
Por el catálogo (aúm. 370) se ve q
sinéresis pertenecen todas al período d
una eomiptela contra el instinto eufón
do número de sinéresis: también éstas i
de notar que las azouxis son todas de a
de eamalmente.
Enriques, 497' I
DoB ilaeiones forzosas,
Dos casuales engaños. |
385. concepto.
Lope, 5." 198
Baro maestro del hablar suave,
Gallardo en prosa j verso,
ConceptOúso, fácil, poro y terso.
una sinéresis: Leiva, 385", poeta int
386. continuar.
Véase el catálogo (núm. 370). Duran
regla general de los demás en Üar. Pen
za á vulgarizarse la sinéresis de tai sue
Lope, Acevedo, Tirso, Montalban y Tri
Esto se explica en parte, observando qi
neralmente, laa que se hallan en la tere
embargo, teniendo en cuenta la autorid
instinto actaal del vulgo castellano r
verbo, creo que no se le debe esceptüa]
nes deben ponerse sólo cuando no hay i
en toda su generalidad. ¿Qué resolvería
diéramos su voto? Tengo la seguridad i
tendrían por licenciosa la contracción
Terl».
L. de Ayala (Pero), 824 |
Siempre la vlrginided 1
Que con todo hervor con tinOabft,
Oran número de gentes acudía.
Solf8A.,XLn.
Prólogo, pág. LII.
Continuó la muerte bu eoslego.
388. coiTiÜEilla.
Kqnlvoco nstido por Thís, 163*
Duda el toro la batalla
Y no 8ftbe, en tanto aprieto,
Si ha de perder ei respeto
Al rey de la cornüalla.
389. CortQar.
Dicción hebrea, usada con sinére-
■S por Iglesias, 4G6'
Bridas, es un vocablo castizo, que es
in embargo, el autor de La Mos-
ior de calor lleno,
temo nido ,
A el nacimiento,
ninolento...
» endnrei^e,
ana ee cría.
latino crudelis, éste de crudtis, y ©s-
rudeza, so deriva del castellano cra-
sa raíz, según el principio general,
ocida por todos, incluyendo la Real
m á la supresión de la á originaria;
ade no falta ninguna consonante in-
en üir tienen azeuxis, según lo de-
3 aquí 80 inñere que la razón de la
inicos que en su origen tienen con-
93 la supresión de dicha consonan-
cademia (pág. 334), que se funda en
y además falsa cuando se aplica á
uerte tónica y débil átona; v. gr., en
— 285 --
Orüet en loa poetas es palabra que ocurre á cada
ciencia para contar todos los casos, sino en 12 tomoí
que en toda la colección habrá 4.600 azeoxis, y unas
. 94 por 100 de azeusis. Las licencias se hallan en poc
Eizeuxis, 80 sinéresis), Valdivielso, Calderón, Huei
Xiaso, Fray Diego, Vaca, Moratin (Nicolás) y alguno;
ortólogo disparatado, en quien los extremos se toca
063 cruel con sinéresis, y crueldad con diéresis (327', .
debiendo ser todo al revés.
En el niim. 240 quedan estampados algunos ejem
contento con uno entre muchos buenos que reservo;
El Tló qae te cuitaba
Tan cruel como hermoaa,
Y agortt estás cruel y peregríDa.
B. cruento, crueza.
En 46 poetas (Encina— Hidalgo Félix), 110 azeux
Ofia, 442, De las azeuxis, corresponden 44 á cruento,
Boacan, 501
Qne floeegar no puede eo su crGeza.
Fr, Lnia, 7'
De hierro, de crueza y fuego armado.
PuBler
Allí en padre
De oprobio y m
Ia vil tmicion
Ama laoib;
Hartado (Luis), 15
lOli poca fe y gran crueza
De loB que en el mundo BOnl
391. defectuoso.
Vegas, 520
Llena de calnmid»deB,
Defectuosa, imperfecta.
Otras: Lope, 4.", 121'-Qaovedo, m\, KT-Xn^
ron, 3.°, 103", 217— Id., LVIII, 337"-Rí.ias, 372", 503
Sinéresis: Moretn, 442".
392. Düardo, Püart, etc.
Considero estas seis palabras como una sola, con ■
la prueba es para todas en globo. Ya pusimos el cal
los ejemplos.
Gil Vicente, 156,
Y fueron á las galeraa
Qno don Duardos habla.
Lope, 1.", S15.
No ha dos horas
Qne Uiseno la promete
A Dflar
Triste, DGartf
' la iluBÍon
vana, etc.]
Castro (GniUen), SIO.
Bueno está; no más, no más,
FedOardo, ja te entiendo.
Vftlbnena, 387'
Reinaldos, OdQardo, el dnquo ¿meato.
ira, del nombre de Dúolu. ¡Rufo, 109).
0): todos los casos son del verbo e/ectüar.
Calderón, S.» 58.
Hasta el en arto pasemos
Del Rey, no jiorque nada efectuemos,
Sino porque V
lios Figneroas, 407'
ipaSia Y BÓlri capera qne venga
¡ Para efeotflarloa.— Eso, et<
II.— Diamante), 18 azouxis: una sini^resis en Mo-
Loiio, 1.", 193'
Pues, sus, denos á los doa...
Aguardiente y letuario.
370). Todos loa datos se refieren {¡.-espiritual , y
lumorosas las sinéresis, se debe: 1." á que no es
L palabra tan larga; 2." á la incorrección de los
Fomperosa, Triarte y Fr. Diego, no son cierta-
Uoreto, LVrn, 554
Agustino dice aqnt
Qae fué decir que en sentido
Eepiritñol hablaba.
ístatüir tienen un mismo origen, el sapino sía-
Irae á la tienda derecho
De nn insigue eatatüario.
DeJ¿&
Infrnc^
I
1
1
i vacio.
0): las sinéresis
E^ . Dicee qi
I Soy por
■3, 434'— Cairasc
llego), 119 azoir
os y Norofia.
Subra
Que
Aroi
48Í. individuo.
Solos 3 ejemplos hay, y son de si-
UiéreBiB: Matos, 285.— Cañizares, 609'.
Vera Tasis, 257". La autoridad de
Hatos es regalar, menor la de Caflí-
ztff©8¡ la de Vera Tasis, nula. No
hay por qué exceptuarle.
410. intelectual.
Lope, 1.°, 191.
Si por agentes inteleotfiales
AmmadoB parecen, no me espante.
- Lobo. 48.
Ia Fe, de qojen es snjete
Potencia intelectOol,
Llevn primera en origen,
Pero no en la digoidad.
Otras: Lope, ibid.— Id. 5.°, ^t4'.~
Calderón, i.", 733".
Dos sinéresis: Calderón, LVIII,
448.— Inarte, 23'.
411. Itftango.
üsale Castellanos 10 veces con
azeusiB (506-554).
Y ansi Gaspar de Redas pidió rotos '
Para ñindar ciudad en Ztfiango.
Y «n ItOango pnso sus banderas (Sal").
4f6. Lusüarte.
412. Jt
Latinisi
Coi
Tomé a
Latina,
TEnei
Dos sil
5G7'.— Vat
413. Ji
Noq
414. L
Mira A
Samotí
415. k
Otras: '.
nos, 332".
5e2".-Vei
Dice el sabio Lnsflarte
Que para olvidar á nn hombre
417. mf^estnoso.
Las sinéresis de Lope, Tirso, y el P. Céspedei
otros poetas nada aignifícan. Véase el catálogo (
0¿ngora, 436'
El BetiB esta urna en bqb arenas
Mtq'eettíoeBmente faa levantado.
Qoiroga, 153
Cnya m^ estuosa a^nltectora
Del estraga del tiempo Be asegora.
TsT
lies pnesb
120, 337, í
úm. 370);
1 niEuitüano
nbien regla
tente.
Vaelva, qne ya la eacena mantfi&na
Le espera armado del pafial Inoienta.
421. mes.
Qóngora, 538
Notieia, aviso y señal
De las cartas qae le tr^o
El correo mensfioL
Una sinéroBÍs: Arriaza, 61.
úm. B70). Admirable es ciertamente el número de si-
109. Sin embargo, la exigencia de la regla, y el ha-
i las sinéresis en malos ortólogos, nos obligan & no
co de Lope, Castellanos, Hojeda, AceTedo j Tirso.
Porccl, 146
otro gaje, Defensa del valor fué generosa
Sf, pero monstrfioaa.
<ro aullando
Cocito.
Solis, D., 245
De este modo decía, y su paseo
Continúa la bestia monstruosa.
is. - Cienfnegos), 56 azenxis, 3 sinéresis (Fr. Luis, 32
N. 54').
II I Uorales, A., 250
< qne tenia
X!n nn áspero desierto
Tan montfioso y espeso, eto.
i' Lista, 276
Hado ¿Qné blanco velo
Vizcaya. Gaal lieneo mortuorio
Cnbre la m^eetad qne adora el ciclo?
í", 27"— Qnevedo, 149' 497'. Total, 6 azeims contra
, 61". El consabido.
de
'P
ipi
tto verso repetido siete r&oes.
a.
adiremos Io& siguientes:
TrUlo, 74'
Hermosa es Ik nave
Y apacible el viento;
Suave el inteato
Y el sentir eSare.
Pérez do Camino, 729"
o haces alegres j snaves
roe dias ¡oh Dios! tompoetflosos.
Arjona (M.), 630"
Ven ya, céfiro blondo
Sóavemente espira.
Cervantes, 595'
itiibanse los olas lisonjeras,
leliendo el bajel aOavemente.
^0), corresponden: istrntüosOf
luxis y 6 sinéresis.
El Conde de Salinos, 23*
&e soberbio y mea prcanntfioso
el pavón alabado.
ArgHijo, 396
is santüosaa oras qne dedioaa
los nnevoB patronos.
'8 dos extremos: véase el cata-
Meléndei, 217'
Td, Orion tempcstfioso,
ue del mar mneves las iru.
>ra,
de]
nui
ptc
Zánta, 6J4
Eiclkn
Conaecoencin viaútl.
Otras: Castellanos, 509, 527'— Tii^
Bo, 395"-Quevedo, 73'-Mor., XIV,
541", Oandamo, 370"; total, 8.
459. vitualla.
En II poetas (Ercilla— Iñarte), 29
azeusis, una sinéresis, (López Jmo»
José, 238).
AnÓQ., X, es
Por faiu de vltO&Ilis
Se entregó el misero «leaide.
Nieto, 689
Ponen sobre dromedtuioa
!*• dÍTersM TitablUs.
Wí. voltetas,
Meléndec, 237'
O al en ToIuptüoBos
Ra^oB de Sirio el tríate desdllento
Cal mu te place.
dentados, 17
£1 albarita, en langoidee oclom
VolDptñoeamente adormecido
Sin poder desear, loe braioa tiende.
Otras: Meléndez, 96"— AiTlaza,fim-
co— Pérez de Camino; 729*, total 9
azenzis contra 3 sinéresis de Cadal-
so, 262— Norofla, 496 bis.
481. Züazo.
Kulo, 46'
Sfiaxo anduvo allí buen caballero.
Caatellanoe, 75'
Y encaminados todos al viaje,
ZQaio fué postrero del pasaje.
Otras: Rufo, 44', 94— Castellanoa,
26 veces-Ofla, 431-Lope, LVIII, 16X',
Id., 5.", 217. Total, 32 azeoxis.
- 297 -
402, En los poetas no hay más ejemplos,
vos al adjetivo cruel, por estar incompletos,
conlara 772 sinéresis; los cu^es, por consignii
los casos.
Besolta, pues, mi regla demostrada con e
Más adelante, si Dios nos da tiempo y Inga:
poco valor de talos sinéresis.
Observaremos también qne muchos poets
resÍB, preferían la síncopa, elidiendo la u; lo i
pn^aba la sinéresis; véanse:
gentalla: Cervantes, 6C6';
majestoso-. Id., 596— Hojeda, 407;
montoso: Herrera, 336'— Castellanos, 399;
puntoso: Lope de Salinas, XLII, 31'— Cald
respetoso: Arjona (M.), 613'— Lista, 290*;
tempestoso: Herrera, 309— Viruós, 524 — Lis
exceptar: Cairasco, 487— Rafo, 69'— Castíll
2.°, 316— Quevedo, 154.
483, La excepción.— liBL combinación ua ó
ral pura, e,g,j, (no de gutural mixta, como li
no necesita demostración; los ejemplos de di
Las diéresis qne hay en toda la colección no
El fundamento principal, sí no único, de <
canismo de la emisión de la voz. Fijémonos, ]
iro. La c es producida por las vibraciones de
garganta (guttur): la u exige que la boca esté
dos letras cu suenan allá dentro. La a, por el c
la boca, y exige que ésta se abra más. De doi
cion de cua puede representarse por un ángxi!
^anta; en el vértice está la e; la u entre los 1
abertura correspondiente á los labios.
Es, por consiguiente, tal pronunciación fa<
sonante primera no es gutural, la pronuuciac
ra, sino doble; es decir, comienza en la parte .
labios, marchando hacia adentro en busca de
pulso hacia fuera para la otra vocal.
Esta mayor dificultad, unida al acento, es .
toralmente no se contraiga tal combinación i
ral. No alcanzo otra explicación mejor.
Ahtíoitlo 3.°— Discusión de la bboi
4M. Tres partes podemos decir que tient
cUIamente la aplicación del primer principio
se refiere á las palabras cuyas primeras vocal
iblos en que la combinación tá, ió, va
ablo, como loñon, ostiario.
, regla es bien claro y determinado;
^vertencia de los principios genera-
esiva licencia en las contracciones,
a dificultad enorme, cuando se trata
ronto el principio 1.° general aplíca-
le la regla, tardé mncbo en conocer
¡ado á los nombres y adjetivos, y ya
is, cuando caí en la cuenta de la ter-
LO tengo apuntados todos los datos
uro de que nada nuevo sacarla de re-
rte de las palabras comprendidas en
a misma: es decir, que á la vez que
primera consonante de la dicción, es
la débil: así, t. gr., diario, enfñar,
cesarío explicar bien el primer prin-
está enunciado, es verdadero y ge-
con una diferencia notable, y es que
oco; en los nombres, no; es decir, que
dones y derivaciones supone azenxis
probada la azeoxis lá, \ó en las iirfle-
adical lleva el acento en la i. En los
o es verdad que toda azenxis en las
¡ablo primitivo: así hay azeuxis en
origen amplio y gloria hay diptongo,
lede aplicarse el mismo principio ¿
poro en los verbos es general y recí-
itongo radical, está probado el de las
insecnencia de pronunciar roeio, ro~
•Hamos, rociado; ó la de diptongar con-
concilias. Tanto los diptongos, como
bos.
jrgo de las reglas 2.' y 3.' de la Aoa-
idmite azeuxis entre las vocales con-
donante interpuesta; v. gr,, en Jüui
ar, ptar, ruar, Aejídeie, crudélis, audi-
'gáre, pipüáre, rotare. Observemos lo
a misma Acat
que procede del mecanismo de 1& voz. Esto además e]
1.', el por qné son más frecnentes las sinéresis en los
que en los simples, y en los largos más que en los cort
mismas combinaciones en medio de dicción simple si
tongos, según veremos. Respecto de las palabras que
comprendidas en la tercera parte de la regla, débeme
de las que comienzan por consonante: cuando & estas
terminada en yocal, la sinalefa entre las dos es necea
que la combinación iá, i6 saena al oído eomo si esti;
dicción. Esto indudablemente explica la naturalidad <
persistencia en los casos en que estos vocablos van
acabada en consonante.
Abtícplo 4.°— DiscrsioN db la b&ola oct.
Para proceder con orden y claridad en esta nueví
lógica, divido este articulo en los cuatro párrafos sig
í 1." — Combinaci
. § 2.°— Combinaci
§ 3.°— Combinaci
§ 4." — Combinaci
iá, con sus execciones.
on ió
ion ié
on ué
§ (."—Comblnaolúo iá con sus exospolone
641. La regla octava establece como ley general
los casos no comprendidos en las reglas precedentes.
poetas han cumplido siempre esta ley. Hállanse en e
con numerosas diéresis. Tales son:
En tabte=insaeiable.
En iodo; algunos jtarticipios— calumniado, envidiadi
En ial=cmdurrial, Belitü, cordial, celestúú, euritú, E:
jovial, marcial, memorial, manantial, genial, parcial, y al|
En ian=guardian, Iberian, Madian, rufián, Ruvian.
En ian, iano, iana— asiriano, asturiano, Aureliano,
Clariana, Cristáliana, cristiano, Caviano, Claudiano, Cip
pre), Ouriano, Damián, Drangiano, Egeriano, Firmian
Gorgiano, Galiana, Heraeliano, hesperiano, italiano^ Jul\
niano, Leriano, Marciano, Maximiliano, Meridiana {nom
N^>oeiano, Nemesiano, Octaviarlo, Periana, Paulinianc
Suriano, Susiana, Tertuliano, Valeriano, vaquiano, y alg
En iar = familiar, Guadalaviar, y algunos verbos
premiar, abreviar, agraviar, sitiar, saciar, fastidiar.
En ias, iat = eclesiástico, Virialo.
Yo, atendiendo á que la mayor parte de las diáresi
1108, Herrera, Rufo y G-óngora; á que el uso (aun en
ctúantfl; á que el uso moderno tiende & las contrac-
lodo de formular re^la que pueda probarse convin-
lomo ley general el diptongo- Infinito me alegraría
ogo hiciese acerca de este f^unto un estudio más
brmulase (si es posible) , alguna regla ó excepción
ada y aceptable,
ly & demostrar las excepciones que pose en la regla.
arda la azeuxis en esta palabra, 7 así se halla en
non. X, 283-Hurtado (Luis), 13, 16"— CasteUanos,
'Salas, 542. Con sinéresis, Cervantes, 605 — Hidalga
, 26'— Barbero, 612'^rérica, 719.
XLII, 571' imprime así ests verso del P. Talentin
>or breviario. El Sr. Mesonero Romanos, XLIX,
I» ya por el breviario; y yo me sospecho que este
o de sinéresis, puso alli el artículo el, falseando la
10 verso-
sis basta el pareado vulgar:
Breviario, breviarico,
(^od tu dicii, ego dico.
leral la azeuxis en todas las palabras que, como
"io, terminan en la combinación ta 6 io átona, Tam-
orno muchas de estas palabras van ya comprendi-
"es, creo innecesario formular regla especial para
lector le parece conveniente hacerlo, por mi parte
ue oponer, con tal que la regla se concrete á las
1 la combinación io: porque si la extendemos á las
< admitir azeuxis en ciencia, y esto no puede ser.
in, digo que de Curiados hallo tres azeuxis: Anón.f
s. Véase un ejemplo de Cueva:
rea de un porto mismo
lamadosloa Curlaoioe
e igual fuerza, odad y brío.
3; véanse Tirso, IX, 408" — Valdivielso, 213 y Mo-
ixis, como se pronuncia por acá, y como debe ser
1, 413', 433— Herrera (Rodrigo), 244— Calderón, 2.°,,
ecos — Moreto, 86', bis Hay una sinéresis, Barbe-
lese sn merced
iat el gigante. (Horr. Rodrigo).
A— pipían.
Azeuxis: Moreto, 262' — Cftlderon, 1,**, S
Zamora, 461. Véase el primer ejemplo:
¿No lo ves? Ven i
Uira aqaeete pip
E. —venial.
Con azeuxis le pronanciamos los caste!
los poetas; véaBe:
Suma anterior.
Anón. XXXV
1 .
V.«a8
2 .
Góngora
Lope
5 .
Vélez(LaÍB)
Queredo
Hojeda
Ledesma
KeboUedo
VilUvioioea (B.)
Avila
Calderón
AUrcon
yñgw-
• 1
Entiqnez
Stona
12 1
Suma y ngut.
Píngete muy venial.
En loe pecados do amor
EatoB son loa y amales.
La autoridad de Alarcon y Vólez es g
mayor la de los otros juntos
643. Discusión de algunos verbos di
A. — agriarse.
No debe decirse se agria una cosa, si:
tingo. Un ejemplo hay dudoso en G-alIeg
Níli
Pasión de deprimir tv
Mas creo qne debe leerse sin sinalefa
cir agrie. Aunque ásl no fuera, digo qne
jugarle agriosas, agriamos, etc.
¿í. —ansiar.
Confieso que el uso vulgar de hoy es
tro en los poetas fundamento para sosten
Fomer, 301, y Tapia, 684' le conjugan así
Aneia por paear á otro deroc
Y de la lid ansia
El pavoroso eatrnendo.
También es verdad que hay otros ejt
- 340 -
tos Bon loa siguientos: Slqléndez, 208'— Villa-
hiin(aDa,75 — Gallardo, 7(S". Pero nadie nos
BÍnéresis qae do consta ciertamente; al con-
áttsto, ya qne asi puede verle conjugado el
262' bis, y otras seis veces — NoroRa, 496 —
Véase uno de éstos:
e, hermosa Emilia,
ee el bien qne ansio,
ro ardiente roto
lioeea me inspiraron? (Liata: asonante en ao).
lonos del principio de que los diptongos son
o las azeoxis, digo que debe decirse ansio,
oen el acento en el aumento, se hallan siem-
Vaya, pues, el catálogo:
42
«CM.)
Suma atilerior. 75
Quintana 14
Solis (D.) 1
LUU 3
Gallego 3
Tapia 5
Burgos 2
Peres de Camino 1
Total. 10*
{Xo hay diéresis.)
Anón. XVI, 254
Se metió por ta alameda
Para recoger el mirlo
Qae anaidha con tanta Enerza.
Lista, 282'
T ansiando por el último momento.
ico de inconsecuentes á Forner y á Tapia.
J eidjetivo ansioso, en que también hay dip-
>n éstas; Herrera (Fem.), 294.— Castellanos,
r (nombre), Q-óngora, 476': otra de auxilian-
is. En todos los poetas antiguos y modernos
go. Por consiguiente, se conjugará auxilio-
— 341 —
as, y no auxiUo-as, d« lo cual no hay un sol
de auxilio, auxilie, Ate: véanse algunos ejem
Belmonte, SSl*
¿No tiene
Celeetial Inteligencia,
Qne te anxiliapor ínstantee?
Qnevedo, 528
' Los oorohetea de la villa
A— cariarse.
De caries. Tampoco hay fundamento alga
corfiníff.'porconsigaiente, pronuncíese siemp
£.— conciliar.
Ko falta quien diga concilio-as; pero tal'i
ni un solo caso en que apoyarse.
Tirso, 876'
Volviera á goz&x las paces Fidt
Qnelos celos reconcilian.
Morete, 586
Qnien reconcilia enemigos,
Torres sobre el viento labra.
Loe
Pruebas indirectas son todos los cosos de (
a'Uó, etc., de los que pudiera citar muchos. 1
una diéresis, Castellanos, 289.
/".—espaciar.
También éste se conjuga espácio-as. Ejem
Ardasa, 63' I
Almo consnelo qne entre el alto coro Se eepai
De los dioses te espacias en el cielo. \ Do nadi
También hay varios de espaciar, todos coi
m adjetivo similar espacioso forma tamb:
guientes diéresis: Herrera (Pem.), 272", 287',
471',472-TriUo,50,95.
G. — paliar.
Según Salva, puede decir ^/li? y palio en
qué se fímda para decir eso.
En Castellanos, K4, hay un ejemplo de/)fl/i
otro contrario con diptongo. Y como creo qut
to, digo que debe conjugarse pdiio-as, paitan
vicioaa (J.), 672"
-342-
jy.— radiar.
Del presente de este verbo no tengo apuntado ningún ejemplo; pero el
nao viilffur hane dintoncrt nn tildas sus ínflexioneB. Yo digo también que esa
debo hacer constar que el participio radía»'
1 en los poetas con algunas ^éresis. Siento
isoB de diptongo, pues ahora Tendrían bien;
a anteriores ó posteriores al periodo clásico,
vez la diéresis Tejada, Jáuregui, Valbiiena,
edo, con algún otro. El total de diéresis por
de ellas, debemos decir radiante y no ra-
eberíamos conjugar el verbo así: radiolas,
nn caso: Solís (D), 255; pero este mismo le
s; véanse dos de rúmto-as.
I Forner, S5a
Torpe btge
I Hacia la tierra el rostro, y rumie el heno.
irios, antiguos y modernos, todos con dip-
i vácto-as, vaciamos, siempre con diptongo,
al, como 66 verá por el catálogo:
rao ¡amos, vaciar.
Anón,, XVI
Galderen
Bojas
Ulloa
Iforeto
Fomperosa
Zamora
Cañizares
Iglea
vaciar
Ribera (Lnie), 287'
González del Castillo,
tomo XLII, prólogo pá-
gina, XXX.
Lista, 309'
igo, contra 3 diéresis.
I xno ai
Por esto, y aunque Salva dice que el uso de v4do ó vado es varío, afir-
que el decir vacío-as, ó vacié, vació, eta, es incorrecto y gratuito, y
«lebe corregirse.
Qnevedo, 2lM'
Bestia do noria, qae ciega
Elgaata
Con los arcodnoes andas,
Vacíala
Y on vacíándolúB, los lionas,
Vil
Y en llewándolos, loa vacias.
Deapnés
Lope, 1.», 39-2.
Qne su ]
Tolvióae & un lado y Taciónoa.
Quonoi
Xota. — Del verbo afiliat, que, según Sicilia, deb
no hallo ejemplo alguno. Es más: opino contra él qnt
primera (', afilio-as. Lo mismo digo acerca de los ve;
Jriar, que deben conjugarse expatrió y repatrio, y n
Véase el n.° 184, regla 2.', 5."
§ 2.°— ComhinaciOB i6.
644. De esta combinación hay que decir lo mísm
■(n," 641). En los poetas hallo muchas veces con azei
■cabios:
"Siaion = Asterion,centurion,CipÍOH ó ScipioH ó i
■caliOM, Efestion, Endimion , foUon, gavión, Gerio», ,
na, MeridiOM, Merion, Paladión, Pandion, Pelion, f
lian, rebelión, Talasion, talion, y otros muchos grioj
En ior = exterior, interior, inferior, superior, i
En ioso = curioso, estudioso, envidioso, espacioí
imperioso, ingenioso, insidioso, precioso, religioso
rioso, y otros muchos, especialmente en Castellanos,
En iot = gaviota, paviota (á no ser derivada de Pi
«er azeuxis), caftdiota (do Cáiidia, véase n." 217, 7), I:
Acerca de todos éstos yo no acierto á formular ]
cual los incluyo en la general.
Los adjetivos ocioso y odioso son excepciones de
sidero como excepciones, pues superan on mucho los
«is. Una sola observación quiero hacer acerca del ad.
El uso común ya desde algunos siglos observa er
azeuxis. Sin embargo, debo hacer constar que dui'ai
fiico casi iguala el número de diptongos al de azeuxis:
cilaso. Herrera, Silvestre y Montesino que siempre
<5omo Hurtado (Luis), Hita y Laso siempre hacen dif
varían en el uso. Desde Lope en adelante disminuyt
— 344 —
azeuxis, y crece notAbleroente el de diptongos, desapareciendo aquéllas casi
~"l en adelante. En el periodo postclásico se hallan
ler, Ferreras, Arjona (Manuel), Eeinoso, Carvajal,
ro; pero son pocas y deben ser consideradas como
to á los poetas antiguos puede tolerarse la diéresis-
n autoridad del uso general desde Lape acá, debe
como legalmente ortológico.
rds de muda y líquida ¿ de rr.
azeuxis, exceptuando los vocablos industrioso y
Dmun de todos los poetas hace diptongo.
str'ioso hay una azeuxis en Quevedo, 647; otra ea
in Iglesias, 479', De patriota, una an Barbero, 560',
Lhora discutamos las palabras en que debemos re-
Itar, debe tener azeuxis, aunque ©1 ünico ejemplo
a") es de sinéresis. .
Calderón
1
Tireo 1
Polo
3
OMtro (G.) 1
Zarate
1
Kpj« 1
Cubillo
2
Villarroel 1
Nieto
1
Forner 1
JúTallanos 1
verdadera desviación del uso clásico.
n picckr aprieta,
ibnola ó zapateta. (YÜlaTioiosa, 587').
azeuxis en el verbo derivado cabriolar.
Suma ant.
26
Suma aní.
30
8
Valbnena
Enriquez
^__
T^
Alaroón
1
Zarate
1
QneVedo
2
Bojaa
2
Anón XVI
1
Diamante
JovellanoB
Total
*
2
1
Puííia
~ro~
8
83
13
ble conoíco yo
B Carrion,
wn ninjercB
(Alar
con, 420").
Z).— gorrión.
Ax,
Bin.
Suma anl.
Onyales
14 '.
Anón. LVm
1
1
Góngora
2
Tirso
Hnerta ( J)
1
.
Qnevedo
1
Lope
10
.
Salinas (Jnan)
4
•
2
Bojas
1
Suma
14
2 '
Sitma
21 .
' Pico de go
-rfon Bon lae orejas
E.— morrión.
At.
Sin.
StmaoHt.
Ribera (Luis)
42
Ercílla
2
Anón.X
1
Valhnena
Bnfo
Aoevedo
Virnés
3
Valdivielso
16
Herrera (J)
AiJon*{J)
3
Anón XVI
Iforillo
1
CJnbiUo
Oña
5
Morete
G*ngora
2
Isla
Lope
9
Nieto
2 1
Puede agregaree Hermosilla: ^ azeuxis, 2
£1 sol mira
En coda morrión nn sol mentira
í".— Otros vocablos.
AlecírióH.— Yaca, 313'.
CflS/n"o/o.— Esquiladle, 333' bis, 334'.— Mo
a^río/íi.— Ercilla, lai.-Eufo, 64, 114'.— G
/erríí3«.— Montalbaj], 617'. Con sinéresis. ]
turrioH (torreón).— Sepúlveda, XVI, 159
una vez.
iwrrtowrfo.- Quevedo, 296'.
646. Observación general acerca de tas ci
Cuando estas combinaciones correspondei
son siempre diptongos en nuestros poetas; t
bottus. Las diéresis de esta especie son muy i
-vedo, 304:
Huésped, ñié hierbas, fué
-346-
ús ruego y sueño de Jovellanos (37' 56'). Las palabras
311 hospes, herba, rogar, sotnnus.
Eidae de otra azeuxÍB castellana, también son azeuxis,
neral (ndm. 277), v. gr., en envié, gradué, iliense, in-
íradüar, Ilion, influir,
origen latino, hebreo ó griego existe la miema com-
jion de coDsonante, es frecuente en castellano la diso-
Tocales. Siu embargo, es de notar que en este punto
in fué cambiando poco á poco, é inclinándose cada vez
esto, y ateniéndome al estado actOal de la lengua, no
i siguiente
'naciones ié, li, no procedentes de aaeuxis castellana,
os.
? deben exceptuarse.
:: cítente, Líeo, Pleres, Pieria, Pierio, Piérides, riel
el verbo rielar (rielo, ríelas, etc.; del latino rutilare).
8'— Argeneola (B.), 345-Béjar, 506— Moratin (N;), 104'
liegos, 15— Arjona (M.)619, 522, 6il' — TotaI,9 azeusis.
No hnyera en la vejez & ser c'íente
De nn griego rey. (Arg. B.).
va-Q-allego), 58 azeuxis: no hay sinéresis.
La rosa de Cupido.
Juntemos & Ideo. (TiUegos B. 657).
rides) hay un solo ejemplo: Valbuena, 318.
a, ocho azeuxis: Herrera, 298, 299=Villaviciosa (J.),
)=ArgavJo, 4ÍS'— Salazar y Torres, 229— Moratin (N.),
esis, áos: Jovellanos y Arjona (Manuel).
iftlve, bella Occítania: oh tu querida
Mansión do las Pierias. (Lista).
etas {Garcilaso-Barbero), 21 azeuxis, y 3 sinéresis en
;)igaiaos, pues Fléridea: Un dia, etc. (Fr. Loi^ 23).
12'— Valbuena, 306' 212': véase este último:
(son) Sos dulcea labios de coral rieles.
- 347 -
!£■.— Rielo-a8.
Un solo ejemplo hay: Herrera (Fem.)» 2
Si en el aileacio oscuro i
Biela por el cielo algon
Espronceda también le emplea dos Tdi
tongo átono, Lista, 320*.
f— Tiestos.
Asi como en el luto d
Betlra las demás 1qc«
Otras doa: Castellanos, ^7'— Noroña, 4A
C— Viena.
' Así se prontmció siempre en el siglo de
Castillejo.. 2
Ercilla 1
Rufo 1
Castellanos 1
S, anterior.. 5
Lope 2
Anón XVI, 2
Calderón. . . 8
Rojas 18
Suma 35
Agora se reaiei
De aquella retirada d
848. Discusión de otras palabras.
alt'er. — Aunque Virués le usa con aze
toarle.
AndcUien. — Lo mismo digo de este no
cilla.
arriero. — De arria {= recua), de arrt
Alarcon usaron, esta palabra con azeusis.
es Tario: desde Morete en adelante es gene
las emplea la azeuxíe. Por esta razón, creo
regla general; pero entre las diéresis que pi
es la de arriero.
Ateniense, Curieno, Labieno, Galieno, 1
Viedma, Montiel, Gudiel, y hit;Ma se hallar
cialmente en los poetas del siglo XVL Esf
la regla; {véase también el mim. 619, C.)
Viendo, Vieque, y Rieros, se hallan en
otras razones, no las exceptúo.
Mariene se encuentra diversamente usa
siguientes); tampoco merece la excepción.
-¡m —
C^ienfuegos; üríel en Jovellanos y Lista; si no hay otras
)or diéresis.
gmel, Daniel, Gamalielj GaftnW se hallan no pocas ve-
os antiguos poetas. Mas como el uso general en estos
ago, le considero legal; aunque bien mirada la cosa, de-
juxis, por ser compuestos en su idioma originaL
en Cerrantes, 606; pero el uso general le hace diptongo,
iempre Herrera (Femando) y Montesino; los demás le
laturalmente pide la azenxis, como sus afines/íar, con-
glo XVI la usan generalmente, á excepción de Castille-
Tez (Miguel), en que es común el diptongo. Lope, Hoje-
Elnrfquez y algún otro, usan casi tantos diptongos como
á partir de Huerta (Jerónimo), comunmente le hacen
ía de hoy. Por esto no puede dudarse de la legalidad de
lie no debiera haberse cambiado el ubo de los antigaos
nciaban con azettxis, como Castellanos, Góngora, Bofo,
Y tlaado Helos de innelea
Entraron en loo débiles bajelee. (CastcllmnoB, 190).
Ta fiel leogna siendo el fiel
De la una ; otra balanza. (Tana, 324')
Hete sido fiel en todo
Y en todo me has sido infieL (Anón., XYI, éSS*).
inquieto, inquietar, aquietar, quietar; del latino gutetus.
siglo XVI, no todos, usan siempre estos vocablos con
cilasO) Castillejo, Herrera y Castellanos. Lope los em-
te, según le conviene. Pero en general el uso del dipton-
ho m¿B frecuente que el de fiel; por consiguiente, no hay
i en demostrar el diptongo.
pecboB inquietos, mas laa maaoa
etas con temores dol castigo:
Ta amigo soy, no te tarbea: '
El pecho inquieto sosiega.
§ 4-°— Comblnaolon tU.
651. Presupuesto lo que dijimos en el n." 646, die
palabras que deben exceptuarse de la regla, y son las Bi{
FrüelOi genüense, Josué, Süecía y su derivado süet
rivado suevo, Süea y süeces. Ueste y su compuesto Mori
^.— Früela.
A lo que creo, es igual que FroÜa, y tal vez deriva
como fruto. Por todos conceptos debe tener azeuxis, y co:
naestrOB poetas: G^arcía, Anón., X, Lope (cuatro), Tárre
Valbnena (cinco), Quevedo, Quintana (dos), y Q-áUego.
contra H»a sinéresis de Yalbuena.
va don FrQela, ¿qué bas heclio?
Don Prñela, ¿no te tbb? (Tárrega,
Le prometieron Teudis y Früela. (Qnintana
B. — genQense.
Derivado de Génua (=Gónova), se halla con azeuxis
Un tomo
Del triste G«nuen8e dee troncado.
y correctamente, si se compara con los derivados de otrc
tivos latinos ©n «5, um, uus, ua, etc.
C, — Josué.
Con azeuxis: Rufo, Valdivielso, (dos), Lope (seis), H(
ma, Quevedo (dos), Alarcon, Calderón (tres), y Moratin (
azeuxis contra 15 sinéresis de Sepúlveda ('<í05y). Romancen
Boíl, Alarcon y Calderón (ocho). Ya sabemos que Oalde
SQCuente.
El gran Cortés fné JoaDé católico. (Lope, LY
Joaflé, que á tna congojas
Paras el Sol de justicia. (YaldiTÍe
D. Sllecia, sueco.
Mirademesona, 64'
Yo me be de ñngir al panto
Un embajador qne vengo Tanta sajona i
De Süeoia: tú bns de ser... Tempestad, qc
Otras azauxis: Lope, 2.°, 269"— Valbuena, 146' — M
lio, 157'-Moreto, LVIII, 65.3-Morales (Alonso), XVI,
Total, 10 azeuxis contra 3 sinéresis de Hurtado y Ercilla
102' I Esqnilache, 829'
irda. Loriina de stLeTos 7 cantonee.
w;— Argensola L., 266'— Vélez^Loia), 163— Esquila-
n (oHceJ—Arjona Jí., 512. Total, 22 azeusis y 8 ainá-
deron, Samaniego, Jovellanos y Tapia'.
ryo
Castellanos, SOI
Dejamos de decir en sus IngareB
Cémo también etiopes eüecés
Alli se rebelaron por dos veces.
,e norueste en Castellanos, 109, 608.
.eban exceptuarse más palabras. I^i los poetas se ha-
mxis Aranjues, Asuero, asueto, cantueso, tnansue-
Santuel, compuestos hebraicos que deberían tener
5.*, se hallan también frecuentemente con azeuxis;
exóticos y do composición poco asequible al vulgo,
ser legal el diptongo.
' origen próximo es francés, aunque primitivameste
lusitado ntinüir, tampoco (á mi juicio) debe ofrecer
ingo. Sin embargo. Nieto, 686, le usó con azetijds.
ra qne necesita discusión detallada, y voy á hacerla.
ibablemente se pronunciaría ;zie¿.- como ello sea, digo
a, ser azenxis. Véase el catálogo adjunto (aunque algo
lo 1700. Desde esta fecha apenas se halla una azeuxis.
slásico estaba ya dado el impulso hacia el diptongo,
nceros, los Argensolas, Villaviciosa, Tirso y Queve-
iamente á prevalecer. No digo que hoy debamos ex-
e la regla general; pero debo notar que no es verdad
tasen en disolver el diptongo de juez, como ahrma
i está que la azeuxis era lo general y corriente, y el
encia.
D de jQez, de jfiez mana. (Castellanos, 380).
e y juee en nn estrado,
02 fué juez, padre no.
macho, pneB, si él faltó
' padre por ser jnoB,
lo jaez y hijo esta vez
■alte á ser hijo yo? (Cayeron, S.<» 205').
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caro lector, el
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